Summary: Son One-shots del anime, en donde nuestra protagonista será Kagome Higurashi y diversos personajes de diversos animes, antes de cada capítulo haré una aclaración en dónde explicaré si se va a seguir la línea de hechos del respectivo o respectivos animes/s. Dependiendo del agrado de ustedes, queridos lectores, decidiré si hacer segundas o terceras partes, o, incluso, si hacer historias completas de forma independiente.

Aclariones: Kagome tendrá una personalidad completamente independiente en cada One-shot, a menos que sea una continuación de alguno, por lo tanto, su comportamiento será distinto según yo lo desee y sea requerido para el desarrollo del mismo.

¡ADVERTENCIA!: Habrá alto contenido sexual en varias historias, así como vocabulario soez y violencia. Así mismo, trataré temas tales como la pedofilia, que puede que para algunos no sea de agrado, pero para otros sí, hablando de temas de lectura únicamente. Sin embargo, también haré la advertencia al inicio de cada capítulo o pondré paréntesis .con la indicación de que el contenido de esta categoría ha dado inicio, o ha concluido.

INUYASHA Y SUS PERSONAJES NO SON DE MI PROPIEDAD, SON DE RUMIKO TAKAHASHI, LO HAGO SÓLO POR DIVERSIÓN, ESPERO Y LES AGRADE.

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*SESSHOMARU*

Época feudal. La narrativa variará de primera a segunda o tercera persona según lo requiera, no habrá avisos de estos cambios, por lo que queda a la comprensión del lector.

Ibas caminando aprisa por las aceras de tu ciudad, tenías una resaca increíble, la anoche anterior te habías graduado y, luego de haber ido a una comida con tu mamá, el abuelo y Souta, habías ido a una fiesta para celebrarlo con todos los de tu curso, no te habías medido con la bebida y resultaste borracha, en casa de Hoyo metida en su cama desnuda, obviamente sabías lo que había ocurrido, pero no recordabas nada, lo único qué tenías de prueba y que tranquilizaba un poco, eran un par de chupetones en tu seno izquierdo, y el condón usado que había a un lado de la cama de él.

Lo bueno, fue que ambos se disculparon y acordaron no volver a hablar del tema, él, como buen caballero, te llevo a una farmacia y compró la "píldora mágica" y una ´pastilla para la resaca, luego te dejó en tu casa en donde tu madre te recibió con una sonrisa maliciosa y te preparó un zumo de naranja para la resaca. Decidiste darte una ducha por segunda vez, no planeabas irte con la insignia de "tuve sexo anoche" por todo Tokyo, en los últimos tres años habías cambiado bastante, pero con aquellos que apreciabas seguías siendo aquella niña dulce que cayó en el pozo a los 15 años, la única que sabía de tus aventuras era Sango, quién te aconsejaba, pero nunca te juzgaba, incluso, en ocasiones, se reía de ellas.

Mientras Kagome se daba una ducha, la señora Higurashi decidió desempacar las cosas de su fiel mochila amarilla para meterla en la lavadora antes de que se fuera para la "otra época" como le decía ella. Su sorpresa fue encontrarse con la píldora del día después en la mochila, pero no se enojó, era consciente de la activa vida sexual que llevaba su hija, y agradecía la sinceridad y confianza que ella le tenía, pero también sabía que su hija era responsable al momento de la intimidad, puesto que llevaba un control estricto de su período y de ir siempre a las citas de planificación, a las que iban juntas, por lo que le extrañó que recurriera a la píldora, sin embargo la dejó a un lado del escritorio de su hija y espero pacientemente sentada en la cama a que ella saliera de su ducha, lo que sucedió minutos después.

- Mamá, ¿qué haces aquí? –

- Kagome, hija, tu mochila está en la lavadora, decidí dejarla limpia antes de que te fueras para la otra época, puesto que no sabemos cuanto tiempo tardarás esta vez allá, no tienes obligaciones en esta época, por lo que supuse que tardarías más de lo usual –

- Tienes razón mamá, planeaba quedarme un poco más de tiempo, sabes que ya casi terminamos de recolectar los fragmentos, y quiero aprovechar al máximo mi tiempo en el Sengoku, no sé si después de recuperar la perla podré pasar por el pozo nuevamente. ¡Gracias por lavar mi mochila mamá! –

- Sí, es verdad…sería una pena que no pudieras volver a ver a tus amigos, en especial a Inuyasha, ya es parte de esta familia, pero, lo que quería mencionarte, en realidad, era la píldora que encontré en tu mochila –

- Oh… ¡Puedo explicarlo mamá, me cuidé, enserio! –

- Hija lo sé, y no estoy enojada, solo un poco preocupada, pero quiero darte un consejo. Como sabes, fui enfermera por que tengo conocimientos del uso y la eficacia de estas píldoras, por lo que creo, que deberías esperar unas horas para tomarla, además ya te tomaste la pastilla para la resaca, tómala la píldora en la noche, es más efectiva después de 24 horas de haber hecho…ya sabes…eso* -

- Ah, ¡vale! Está bien mamá, haré todo lo que me digas, muchas gracias por el consejo, eres la mejor ¡te amo! –

- Y yo a ti hija, ahora iré a meter la mochila a la secadora para que esté lista antes de que te vayas y para que puedas vestirte en paz –

- Vale mamá, ahora bajo –

De esta forma la madre fue a hacer lo que dijo y te empezaste a vestir, los demás acostumbraban a verte siempre en el uniforme, por lo que estabas segura que se sorprenderían por tu ropa, te decidiste por un overol de bota larga y holgado de color azul para que al moverte estuvieras cómoda, y por complacer tus caprichos una camiseta de rayas de colores arcoíris con manga corta y cuello ovalado. Por último, te pusiste unos tenis y pensaste que hacer con tu cabello que llegaba a la mitad de tu muslo, hace un año planeabas cortarlo para no parecerte tanto a Kikyo, pero entraste en razón y lo dejaste crecer y era un gran atractivo para el ojo masculino, pero te incomodaba en ocasiones en las peleas. Al final lo amarraste en una coleta alta y apretada y dejaste tu flequillo, te aplicaste un poco de brillo labial, crema con olor a lavanda en tus brazos y estabas lista, así que bajaste por tu mochila y a despedirte de tu familia para irte al Sengoku.

¡Mamá, me voy! ¡Souta, ven a despedirte! –

Nee-chan, trae algún objeto grande esta vez para poder venderlo a buen precio, ya tengo un fanático de antigüedades y pienso sacarle una buena cantidad esta vez… -

Souta, ¿ya estas como el abuelo? Reacciona muchacho, no has ni terminado la escuela, enfócate, baboso –

Ay sí, quién lo dice, casi pierdes un año por irte con Inuyasha, buuurra –

Ven acá pedazo de mierd…-

Ara, ara, me alegra tanto saber que mis dos amores se llevan tan bien ¿verdad que se llevan bien? ¿eh? –

Nee-chan, tú la distraes, yo corro –

Hija, dejas a mis nietos en paz, solo están jugando…kagome, ¿qué te parece si te cuento la historia de...-

Ummm, ¡Vaya, pero que tarde es!, bueno, mamá, abuelo, Souta, los amo, gracias por lavar y empacar mi mochila mamá, ¡nos vemos! -

Acaba de huir de mis historias ¿verdad? –

Sí abuelo, lo acaba de hacer… -

Y así era como habías llegado al Sengoku, con una resaca fatal, peor con un outfit completo.

¿Kagome? – Escuchaste que te llamaron.

¡Inuyasha!, qué bueno que apareciste, ¿podrías ayudarme con mi mochila? está repleta de comida y cosas que nos van a servir – Dijiste sin mirarlo mientras tratabas de sacarla halándola de una tira.

Sí, claro…pero…Kagome – Al sentir que Inuyasha cambiaba su usualmente brusco tono de voz giraste a verlo, sorprendiéndote al verlo con un ramo de flores de todo tipo.

¿Inuyasha? ¿Qué pasa? – Preguntaste con la sorpresa grabada en tu rostro, hacía mucho que habías dejado de amar al híbrdo, sus desplantes por irse con kikyo, su mal comportamiento hacia ti y sus nulas muestras de afecto terminaron borrando todo rastro de amor hacia él, y cambiaste tu idea hacia los hombres "solo sexo, eso buscan y eso quiero", y desde que te metiste ese ideal fuiste más feliz, disfrutabas con tus amigas, y no sufrías por amores. Todos en el grupo y hasta en la aldea se habían dado cuenta de tu cambio, el único ciego, al parecer, era el mismo Inuyasha.

Yo…recuerdo que antes de irte, hace 2 meses, nos dijiste que ayer sería tu gradua.. gradru-ación, sí, creo que así se dice, y yo…quería felicitarte…por…por eso traje estas flores, sé que son tus favoritas. Y también pedirte si…sí podríamos hablar. –

Oye, tontito, ¿estás bien? – Era demasiado extraño que él se comportara así, por lo que te acercaste y juntaste ambas frentes para medir la temperatura…Además, sabías bien de los atributos de tu cuerpo, y que no eras fea, por lo que últimamente el joven se ponía nervioso cuando estabas demasiado cerca de él.

Estás hermosa. –

Y tú estás raro. – Touché, que ni intentara ser tierno contigo, no ahora, no cuando lo habías dejado de amar y Kikyo había muerto, de nuevo, porque dejaste de hacerte la estúpida y ya no permitías que anduviese robando tu alma de a poco y eso la debilitó, con tan poca suerte de toparse con Naraku quién la había herido de muerte. Podrías ser una zorra completa, pero segunda opción, jamás. Puta, pero no bruta.

Ejem, entonces ¿podemos hablar? – contestó él, incómodo.

Pues claro, dime qué pasa. Oh, y gracias por las flores, están preciosas, y huelen de maravilla. – Era verdad, olían delicioso.

Así como tú, Kagome. – Y bueno, podrías haberlo dejado de amar…pero hombre, Inuyasha no era nada feo…si seguía portándose así le demostrarías de que estabas hecha esa misma noche.

Entonces…hablemos de lo que dijiste hace un rato – El dolor de cabeza había vuelto, y solo querías ir donde la anciana Kaede a que preparara una infusión mágica de esas que sabía hacer.

Okey, ¡come on boy! – insististe al notar que el simplemente se quedaba callado mientras te miraba.

Quiero que me perdones por como te he tratado todos estos años, Kagome, soy un verdadero estúpido y…-

Oye, oye, para, no digas nada más, yo no tengo nada que perdonarte, simplemente eres así, y antes de que digas lo de mis sentimientos hacia ti, borrón y cuenta nueva, así que olvidemos este intento de charla y pensemos en los fragmentos, como tú siempre dices. – Sesshomaru había llegado y estaba escuchando todo, lo sabías, lo sentías, y no tenías ni idea de que hacía allí, o que quería. Necesitabas que Inuyasha se fuera de ahí pronto.

Qué calor hace, ¿no? Qué te parece si me esperas en la cabaña y yo me doy un baño a solas para refrescarme, mira que ya está cayendo la noche…diles a los otros que iré pronto, ¡adiós Inu! –

Bien, habías huido con éxito, ahora irías a darte una ducha, si llegabas e Inuyasha notaba que olías igual a la crema de lavanda estarías en problemas. Llegaste a las aguas termales y empezaste a desvestirte, sabías que estabas bajo el atento ojo masculino del demonio, y eso te excitaba poco a poco. Soltaste tu cabello y entraste al agua, minutos después sentiste que alguien más entraba a las termas y esperabas que entrara desnudo, le cargabas unas ganas tremendas a ese pedazo de varón.

Miko – Mierda, pero que voz.

Soy Kagome, "Demonio". – Dijiste mientras girabas, tus cabellos tapaban tus pechos y reposaban con gracia sobre el agua, que llegaba a tu ombligo. Y ahí lo viste, sin su armadura y con ambos brazos, habías mejorado mucho con tus poderes y lo habías ayudado a recuperar su brazo la última vez que batallaron juntos. Estaban en medio del lago, y notabas su pectorales y abdomen marcados y apetecibles al ojo, no te imaginabas como sería del abdomen para abajo.

Humana, sé bien que eras consciente de mi presencia, y no planeaba hacer otra cosa más que agradecer tu ayuda brindada en nuestro último encuentro… -

Vaya, pero el demonio aquí presente sabe agradecer, que grata sorpresa…Pero no se preocupe, oh gran Sesshomaru, mi ayuda es brindada a quienes lo necesitan, sin esperar nada a cambio. – Deberías valorar un poco más tu vida, pero disfrutabas hacer enojar a los Inu´s.

No deberías burlarte de mí, Miko, no suelo agradecer, y menos humanos, pero contigo es diferente…Y como decía, no venía a otra cosa que no fuera agradecerte, pero he captado con total claridad y seguridad, - Mientras decía esto se acercaba a ti, a pasos largos, veías como hacía esto con una sonrisa en tus labios una mirada brillosa, lo deseaban, pero nunca creíste que tu fantasía de estar con él se haría realidad, menos odiando él a los humanos.- el ofrecimiento que has hecho para mí, y no planeo desaprovecharlo, además, has sabido hacer tu jugada, miko, es época de celo y es cuando más deseosos están los demonios puros, como yo.- Joder, Kami te adoraba, haber tenido esa suerte de la época de celo era lo mejor para tu propósito…y eso que solo venías a tomar una ducha

¿Y si mejor dejamos de hablar, mi Lord? –

Y tras estas palabras, el demonio se abalanzo hacia Kagome, besando sus labios y agarrando sus muslos para enredar las firmes y torneadas piernas femeninas en su cintura, cosa que ella capto a la perfección, sus lenguas se enredaban y batallaban sin descanso y las manos de ella se enredaban en el sedoso cabello masculino, mientras las manos de él daban caricias por la tersa piel de su espalda y acariciaba los tentadores glúteos de ella, que había tenido la dicha de ver mientras se desvestía, al igual que vio todo su cuerpo, y tenía que reconocer, que esa humana, en todo el sentido de la palabra, era más hermosa y provocativa que muchas youkais con las que había estado, muy pocas tenías la iniciativa, y prácticamente ninguna, era así de atrevida como ella, y le encantaba es, en efecto, su hermano era un completo estúpido, o suerte él no lo era.

El demonio llevó cargada a la joven hasta la orilla del lago en donde la recostó y admiró su curvilíneo cuerpo, que se dedicó a besar y saborear, esa humana le encantaba en secreto, y su carácter y poder lo estaban poniendo en duda a Yako* y a él mismo. Mientras tanto, Kagome se desahcía bajo las manos del demonio, ningún hombre la había logrado tocar como este…demonio, lo hacía, se notaba a experiencia, pero ella no era precisamente pasiva en el sexo, por lo que, en un descuido de él, ella se puso a horcajadas sobre su miembro ya erecto.

Maldición, me vas a partir apenas metas todo eso en mí, Sessh – dijiste con confianza al ver el enorme miembro de él que brillaba por las pequeñas gotas de líquido pre-seminal bajo la luz de la recién salida luna.

No te preocupes, Kaunis Ocell*, lo que menos deseo hacer contigo es eso. –

Bien, ¿en que estábamos? – Y al decir eso, llevaste tu boca al miembro del demonio empezando primero con suaves lamidas para continuar con succiones en su glande.

El demonio al sentir esas nuevas sensaciones para él*, echó su cabeza hacia atrás mientras se apoyaba en sus antebrazos, emitiendo gruñidos guturales y en ocasiones jadeos. La joven empezó a aumentar el ritmo y la profundidad con la que se metía el miembro a la boca, logrando abarcar un poco más de la mitad, y logrando que el demonio se viniera en dentro de su pequeña cavidad bucal. Levantó un poco su cabeza y bajo la atenta mirada de él, lo tragó todo y limpio con su lengua un pequeño rastro que se había logrado salir de sus labios.

Ahora quiero que me des como nunca lo has hecho con nadie, Sesshomaru. – dijiste mientras te acostabas y abrías tus piernas, mostrando tu intimidan libre de vellos, que goteaba deseosa de albergar el miembro del demonio.

Que bueno que hoy estoy amable y cumpliendo deseos – Y luego procedió a posicionarse en medio de las piernas de la mujer para penetrarla sin compasión, mordiendo y chupando sus senos al tiempo que aumentaba la velocidad mientras escuchaba los jadeos de la mujer, que llamaba y aclamaba por más, desatando su bestia interior. Kagome no podía hacer más que inhalar aire con grandes bocanadas, teniendo en su mente nada más que el nombre de aquel ser que le proporcionaba ese inmenso placer, ella arañaba la ancha y tonificada espalda del hombre y empujaba con sus piernas los firmes glúteos de él para que llegara aún más profundo.

Ahora quiero verte sobre mí, Kagome. – Y de repente las posiciones cambiaron, tu lo cabalgabas brutalmente, con rapidez, hacías círculos, te movías hacía adelante y hacia atrás, brincabas, lo besabas, gemías y aveces dabas pequeños gritos, él agarraba tus caderas y apretaba con fuerza, de seguro mañana tendría moretones y chupetones por todo el cuerpo, pero él no se iría ileso, también enterraba sus garras en tu piel y halaba tu cabellos, ambos ya sentían un nudo en sus vientres y sabían que era lo que se avecinaba, por lo que lla echó su cabeza hacia atrás y apoyó sus brazos en las piernas de él, dándole al demonio una vista perfecta del choque que producían sus intimidades y de sus grandes pechos que se movían al compás de sus cuerpos.

El demonio ya estaba a punto de llegar al clímax, por lo que tomó de las caderas a la mujer y la puse en cuatro, enterrándose en ella de inmediato, sin darle tregua ni respiro, ella apoyo su pecho en el suelo que estaba igual de desnudo a ellos, en ese momento pensó que parecían animales, pero de repente no le apreció tan malo ser un animal si lo iba a ser con él. Sesshomaru tomó del largo cabello a la mujer y la obligó a echarse hacia atrás mientras nalgueaba a la mujer. Ella apoyó su espalda en el pecho del otro mientras él gruñía en su oído y movía su pulgar de forma experta en su punto de placer.

Sessh-omaru…voy a llegar –

Yo también, maldición me aprietas tan fuerte, me encantas mujer –

Y ambos llegaron, ella con un grito y él con un aullido.

Entonces… ¿mañana a la misma hora, Sessh? – dijiste abrazada a él mientras lo besabas, siendo correspondida al instante. Ambos ya vestidos.

Sí, aquí mismo, pero quiero que te despidas de tu grupo, al menos por unos días. Iremos a mí palacio. – dijo mientras de abrazaba por la cintura y dejaba húmedos besos en tu cuello.

No me preguntaste si quería ir, pero estoy encantada, quiero ver a la pequeña Rin y al señor Jaken. – Y así se despidieron, con un beso tuyo, una nalgada de él y una promesa no dicha en palabras de que lo ocurrido esta noche, se repetiría muchas veces más.

Con una expresión de plenitud y satisfacción llegaste a la cabaña y saludaste a tus compañeros, llevaste a dormir a Shipoo y cuando regresaste a la pequeña sala donde estaban todos, Inuyasha te veía raro, pero lo ignoraste y recordaste la píldora, por lo que fuiste a buscarla en la mochila que estaba al lado del hírbrido, pero al momento de agacharte y abrirla, él tomó tu brazo.

Hueles a Sesshomaru – Dijo apretando su agarre

Me lo encontré en el bosque, venía a darme las gracias por lo de su brazo – respondiste, moviendo con fuerza el brazo apresado logrando zafarte. Sango, Miroku y Kaede miraban en silencio.

Hueles a cópula-

Te debe estar fallando la nariz –

¡A mí no trates de engañarme Kagome! ¡Hueles a él, todo tu cuerpo huele a él, a su esencia! –

¡Y a ti qué te importa, ¿eh?, si huelo o no a él, es mi jodido problema, ¡no seas metiche! – dijiste algo enojada, el dolor de cabeza estaba volviendo.

¡TE ACOSTASTE CON ÉL, MALTIDA REGALADA, TE LO TIRASTE Y LUEGO VINISTE CON CARA DE FELICIDAD COMO SI NADA HUBIERA OCURRIDO!

¡SÍ ME LO FOLLÉ O NO ES MI JODIDO PROBLEMA, ¿TANTO TE INTERESA SABER? PUES TE LO DIRÉ, FOLLAMOS COMO NO TIENES UNA PUTA IDEA, Y MAÑANA IRÉ A LO MISMO, ASÍ QUE NO QUIERO NI VERTE ASOMAR TU APESTOSO TRASERO POR ALLÍ, ¡INTENTO BARATO DE SESSHOMARU! – Gritaste con ira, si tanto quería saber, pues ahí tenía. Los tres espectadores se miraron con malicia y picardía, quién lo diría, la pequeña y dulce Kagome hablándole así al tosco de Inuyasha, y contando eso que hizo con Sesshomaru, bien por ella, no pudieron evitar sus sonrisas mientras continuaban comiendo en silencio.

Eres una…-

Miko –

¿Sessh? –

Se adelantó lo planeado para mañana, nos iremos ahora, no tienes que llevar nada, todo lo que necesites ahí lo tendrán, vamos. –

¡Maldito hijo de puta! ¡Aghh! ¡Kagome, perra, qué mierda estás haciendo! -

¿Pues qué más crees? Reteniéndote de una muerte segura, mi reiki no te dañará, pero te quedarás ahí en esa pared hasta que amanezca…- El demonio sonrió de medio lado, su elección era correcta, esa mujer tenía caráter y mucho poder, sería una excelente señora del Oeste, además de ser excelente en la intimidad…iría a dar las gracias más seguido. -Chicos, debo irme, nos veremos en unos días, creo que entiendes porque me iré, ¿No? -

Claro que sí amiga, cuídate mucho, espero que disfrutes, que seguro lo harás- dijo su amiga logrando hacer que se riera.

Mucha suerte, señorita Kagome, por favor cuídela señor Sesshomaru. – dijo Miroku.

Hmph –

Espera, Seshh, llevaré a Shipoo conmigo, le hará bien ver a Rin – Pero al ir por el pequeño una mano en tu cintura te detuvo.

Podremos venir por el mañana en la noche, de momento nos iremos ahora. – Y sin decir más s elevaron en el aire, tú pegada a y abrazada a él, mientras les decías a los chicos que por favor avisaran a Shipoo, y él mirando serio hacia el frente mientras te apretaba contra su cuerpo.

Vaya, pero que impaciente puedes ser, mi Lord. –

Espero que puedas guardar el secreto, Miko. –

1*: No tengo conocimientos sobre el uso de la píldora, así que la información que he puesto no es real, por favor no lo hagan si alguna vez la llegan a usar.

2*: Yako es el nombre de la bestia interna que tiene Sesshomaru.

3* Kaunis Ocell significa "Pájaro hermoso" o "Hermoso pájaro" como prefieran es una mezcla del idioma catalán "Ocell" (pájaro) y Kaunis que no recuerdo que idioma es que significa (Hermosa).

4* Como hablamos de la época feudal, digo que son nuevas sensaciones para Sesshomaru porque en la época las mujeres no solían ser muy abiertas en el sexo, por lo que aquí Sesshomaru nunca había recibido un oral.