EL FUTURO EN SUS MANOS
Disclaimer: nada me pertenece
Nota de la autora: Canon de las películas. Si Gally puede sobrevivir a ser atravesado por una lanza en el pecho, sin ninguna explicación, Newt también.
Recomiendo leer escuchando "Leave out all the rest" de Linkin Park
Fuego. Todo a su alrededor era fuego que abrasaba su piel y sus pulmones, un intenso dolor en el costado, sus pies no eran capaces de sostenerle. Oía las voces de sus amigos a través del ruido atronador, animándole a saltar al iceberg, tirando de él. Teresa. Teresa precipitándose al vacío, siendo envuelta por las llamas. El dolor se hizo insoportable, hasta que dejó de sentir por completo. Fuego. Humo. Oscuridad. Silencio.
Thomas se despertó de un salto, con la respiración entrecortada, un dolor sordo en el costado. Inspiró profundamente, olía a... ¿sal? La suave brisa que le provocaba un pequeño escalofrío en la planta de sus pies olía a sal ¿Por qué olía a sal?
Incorporándose lentamente, apartó a un lado sus sueños para centrarse en lo que había a su alrededor. No podía pensar en ello, dolía demasiado. ¿Dónde estaba? ¿Cuánto tiempo llevaba allí? Parecía una cabaña de madera, junto a su catre había una mesita con frascos médicos. Llevaba ropa limpia pero, ¿dónde estaban sus zapatos? Plantó con firmeza los pies en el suelo y se levantó, sintiendo otro pinchazo en el costado, dolía pero era soportable. Apartó una raída sábana colocada a modo de cortina y echó un vistazo al exterior.
Árboles, montañas, rocas escarpadas, arena blanca, sol y una enorme cantidad de aguas azules que se extendía hasta donde le alcanzaba la vista. ¡El mar! ¡Estaba en una isla! Thomas abandonó su cabaña y salió a investigar. Parecía que los supervivientes habían montado un campamento. Thomas caminaba mirando todo a su alrededor, buscando alguna cara conocida, hasta que la encontró. Minho, Brenda, Jorge, Fritanga, Aris, Gally, Sonya, Harriet. Sus amigos estaban vivos, estaban bien. Minho le dio un fuerte abrazo, un abrazo que hizo que Thomas se sintiera seguro y salvo por primera vez desde que podía recordar.
- Bienvenido, cara fuco – dijo su amigo con la voz entrecortada
- ¿Estáis todos bien? - preguntó Thomas
- Sí, sí. ¿Y tú? -
Thomas abrió la boca, pero ningún sonido salió de sus labios. ¿Cómo podía contestar a esa pregunta? Físicamente, quitando el dolor en el costado, estaba bien. Pero por lo demás… Brenda fue la siguiente en abrazarle, comprendiendo la situación.
- Nos alegramos mucho de que estés aquí, Thomas – dijo
Minho cruzó una mirada con Brenda, luego con Fritanga y luego con Gally. Parecía como si mantuvieran una conversación silenciosa. Los tres asintieron.
- Llevabas esto cuando te desmayaste. Quise guardarlo a salvo para ti – dijo Minho entregándole un diminuto tubo metálico con un cordel atado
Thomas lo reconoció al instante, era el colgante de Newt. Lo cogió y lo apretó entre sus dedos, sintiendo como el agujero de su corazón volvía a abrirse y a devorarle.
- Thomas – dijo Minho apoyando la mano sobre su hombro – Newt está vivo -
Thomas sintió que las piernas le flaqueaban, se aferró con fuerza a la mano de Minho.
- Pero, no, no, no puede ser- empezó a balbucear confuso – Yo le ví, estaba allí con él. Él...-
A su mente acudió la última imagen de su mejor amigo, tumbado en el suelo, sus hermosos ojos sin vida, baba negra cayéndole por la boca, las marcas de aquella espantosa enfermedad por toda su cara y su cuello, el cuchillo clavado en su pecho. Una parte de Thomas había muerto junto con Newt.
- Está vivo, Thomas. Logramos salvarle – aseguró Brenda
Minho se negó a abandonar el cadáver de su amigo. No le dejaría allí tirado como si fuera basura, se lo llevaría consigo y le daría un entierro digno. Nadie fue capaz de llevarle la contraria. Cargándolo sobre sus hombros, se lo llevó al iceberg. Fue allí, durante el viaje hacia el Refugio Seguro, que Brenda se percató Newt seguía con vida. Minho le había cerrado los ojos, y ella quiso cubrirle el rostro con su chaqueta, pero antes le limpiaría la cara, como muestra de respeto. Y fue entonces cuando notó una débil corriente de aire en sus dedos. Fue casi imperceptible, pero ella volvió a colocar los dedos bajo la nariz de Newt, examinó un poco más. ¡Sí! ¡Parecía imposible pero seguía vivo! Gally, Minho y ella se apresuraron en atenderle, en administrarle el suero, suplicando para que no fuera demasiado tarde.
- No te rindas, amigo. No me hagas esto, tío. Por favor, no te rindas – Minho se refería tanto a Newt como a Thomas
Cuando llegaron al Refugio, Thomas fue llevado rápidamente a una tienda que improvisaron como enfermería. Pero dejaron a Newt en el iceberg, no se atrevían a moverlo, podía ser fatal. Y no querían arriesgarse a que la infección se extendiese también en el único lugar seguro de la Tierra. Construyeron otra enfermería allí mismo y trataron al enfermo hasta que se recuperó totalmente, tal y como le había ocurrido a Brenda. La herida del pecho tardaría más tiempo en sanar. Pero Newt sobreviviría.
- ¿Dónde está? ¿Dónde está? Quiero verle – dijo Thomas, frenético
- En su propia cabina, alejado de los demás. Queremos esperar a que se recupere del todo para mezclarlo con los demás, pero tenemos esperanzas de que será pronto – dijo Gally
- Tengo que verle -
- Es por ahí. No tiene pérdida-
Thomas salió corriendo en la dirección que le señaló Gally. Tropezó con un cesto de comida por el camino y se cayó de bruces. Pero se levantó rápidamente y siguió corriendo.
-¡Cuidado, verducho! - le gritó Gally – Mira que si sobrevive a todo esto pero le mata una caída estúpida-
Thomas corrió y corrió hasta que el campamento tras él se convirtió en unos puntitos blancos. Los pinchazos en el costado le obligaron a bajar el ritmo, las piernas le dolían de correr por la arena, pero no se detuvo. Allí estaba el iceberg, y a sus pies, una pequeña cabaña. Thomas llegó sin resuello, con el sudor cayéndole por la frente y el cuello. Se concedió unos segundos para recuperar el aliento y limpiarse el sudor en la camiseta. Aun tenía el colgante en la mano, se lo guardó en el bolsillo como si fuera un tesoro. Retiró la sábana que hacía las veces de puerta y echó un vistazo dentro de la cabaña.
Allí estaba Newt, recostado en su catre, con el pelo rubio desparramado sobre la almohada. No dormía pero casi, tenía una expresión muy pacífica en su rostro, apenas unas pequeñas marcas del Destello todavía visibles en su cuello. El antebrazo derecho estaba vendado. Su pecho subía y bajaba lentamente. ¡Estaba vivo! Newt estaba vivo. Thomas sintió como las lágrimas acudían a sus ojos, pero esta vez eran de alivio, de alegría. Newt debió de sentir su presencia, porque abrió los ojos, se incorporó sobre el catre y miró a Thomas. Sus ojos marrones, limpios, tal y como Thomas los había visto la primera vez que llegó al Claro.
- Hola, verducho- le saludó Newt con una sonrisa que devolvió el calor al corazón de Thomas
Thomas corrió hasta el catre y envolvió a Newt en un abrazo. Ocultó la cara en su hombro y dejó que las lágrimas brotaran sin vergüenza. Permanecieron abrazados un buen rato, hasta que Thomas se hubo calmado. Newt le acariciaba la espalda con movimientos circulares. Por fin Thomas dejó de llorar. Se separaron lo suficiente como para que pudiera mirar a Newt a la cara. Quería decirle algo, pero no estaba seguro de qué. Nada le parecía adecuado.
- Lo conseguimos. Estamos vivos. Estamos a salvo- dijo Newt
Thomas sonrió. No se lo podía creer, pero era real. Habían sobrevivido. Tomó el rostro de Newt entre sus manos, miró sus labios y se aproximó a él. Newt puso una expresión interrogante. Thomas se detuvo, consciente de lo que había estado a punto de hacer.
- Esto, ¿está bien? ¿Te parece bien?- preguntó inseguro
- Sí, Tommy. Está bien- le aseguró Newt con una sonrisa
Thomas le besó. Y Newt le devolvió el beso. Le quería, por supuesto que le quería. Seguían besándose cuando Minho llegó a la cabaña. Quería saludar a su amigo, pero al ver lo que pasaba allí, decidió que ya volvería más tarde.
Vince dio la bienvenida a todos los supervivientes al Refugio Seguro. Todos aplaudieron y brindaron junto a la hoguera. La esperanza presente en sus corazones. Minho, Newt y Thomas estaban sentados juntos.
- Este será un buen hogar para nosotros – dijo Minho
- Sí- afirmó Thomas
Minho miró a sus amigos y decidió dejarles algo de privacidad, sonriendo mientras se alejaba de ellos.
- Creo que esto es tuyo – dijo Thomas entregando a Newt su colgante
- En realidad, era para ti, Tommy. Imagino que no la habrás visto- dijo Newt
- ¿Ver el qué?-
Newt giró el diminuto tubo metálico, quitando el tapón y revelando que era una cápsula. Sacó un par de hojas de papel del interior.
- Te escribí una carta. Algo que quería decirte pero no creí poder hacer. ¿Quieres leerla? -
Thomas cogió la carta. Con la excusa de buscar algo de beber, Newt le dejó solo. Lo cierto era que le daba algo de vergüenza, no por el contenido de la carta, no se arrepentía de ni una sola palabra, solo que no esperaba estar delante de Thomas cuando la leyera y le resultaba un poco violento.
Cuando hubo terminado, Thomas se acercó de nuevo a Newt, con los ojos brillantes por la emoción. Se había quedado sin palabras. Guardó la carta de nuevo en la cápsula y se la colgó del cuello. Newt sonrió y le besó.
Algún tiempo después, Newt y Thomas caminaban por la playa cogidos de la mano, descalzos, dejando que el agua salada les mojase los pies, disfrutando del momento. Thomas se sacó un pequeño tubo de cristal del bolsillo, el suero de Teresa. Ambos se miraron y luego fijaron la vista en el horizonte. La promesa de hacer un futuro mejor flotando en el ambiente.
Tres cosas: 1. sé perfectamente que me acabo de marcar un deus ex machina como la catedral de Burgos, pero los dos miembros de mi otp están vivos, juntos y felices. Algo que no puedo decir de casi ninguna de mis otps.
2. Me encanta Brenda como personaje, pero no como interés romántico. Nunca llegué a conectar con esa parte de la historia en los libros.
3. Yo no quería shippear Newtmas. Por una vez quería shippear la pareja canon. Toda la culpa es de la estúpida y maravillosa química de Dylan O'Brien y Thomas Brodie-Sangster.
Eso es todo. Gracias por leer.
