Cactus

y así me encontraba... guardando las últimas de mis pertenencias en una de las muchas cajas que estaban regadas y apiladas por todo el departamento.

Si pudiera guardar y llevarme este lugar, lo haría sin dudarlo, pensé, todo aquí es especial pero los recuerdos no serán buenos para mí, empezaré una nueva vida y todo quedará atrás, ella también quedará atrás.

Cansada de guardar todo en mi coche compacto, regreso al piso para dar un último vistazo.

Siempre amé la claridad que entraba por estas hermosas ventanas, el brillo del piso con los rayos del sol, muchas de mis plantas que no podré llevarme, la cocina si que es bonita, realmente me encantaba este lugar, pero no todo dura para siempre y era momento de marcharme pues empezaba a sentir la melancolía de todo lo que vivimos aquí dentro.

- Ok ¡basta! eso es lo que tiene que pasar y debo superarlo en cualquier momento, entre más pronto mejor.

Salí del apartamento, cogí las llaves de mi bolsillo pero cayeron al suelo, mientras me agachaba a tomarlas dentro del auto sonaba mi teléfono, me apresuré y me congelé al ver de quién se trataba. Respiré profundamente antes de contestar la llamada

- ¿Hola? ¿Mafer?

No contesté, no podía aunque quisiera.

- Sé que estás ahí, sé que me escuchas así que escucha esto, necesito verte lo más pronto posible, tengo algo muy importante que decirte y debes saberlo.

Nuevamente respiré con profundidad.

- Esto ya es difícil... - me costó decir esas pocas palabras.

- Lo sé - interrumpió - para mí también lo es, pero necesito que sepas lo que tengo por decir.

dudé - de acuerdo.

- ok, no te vayas, llegaré en un momento - la escuché suspirar y entonces colgó.

bien pensé ¿qué más podríamos decirnos? Todo era tan sofocante, difícil, triste.

Por un momento me quedé sin saber que hacer, volteé hacia el asiento del copiloto y contemplé la pequeña planta que había decidido llevarme conmigo, - definitivamente no te iba a dejar, espero que no quiera verme solo para llevarte, no dejaré que suceda - le dije al cactus. Sí hablaba con un cactus.

Salí del auto y caminé a la banca que se encuentra frente al edificio, - hmm esperaré aquí - me senté y me quedé mirando la llamada que habíamos tenido, bloqueé el teléfono, me puse a mirar todo a mi al rededor, siempre fue un lugar muy tranquilo y estar así me relajaba, de pronto y de forma automática empecé a recordar.

¿Qué tiene de malo recordar un poco? Decidí tomarme ese tiempo para pensar y navegar entre mis memorias libremente, quería recordar, quería repasar todo, de principio a fin, quería saber cómo habíamos llegado a este punto, la amaba y la amaba demasiado y quería recordarnos siendo felices, queria recordar la primera vez que la ví.

La primera vez que conocí a mi Maricela...