Buenas a todos, hace apenas un par de semanas comencé a ver Sword Art Online, y la verdad no pude quedar más encantado, tras ver toda la serie.

Por eso, me gustaría hacer una colección de pequeños fragmentos de la historia, en forma de One-shots, dándole retoques o extras, para darle más, ¿Sentimiento? a todo.

Espero que os guste este primer capítulo, por supuesto, los personajes de Sword Art Online no me pertenecen a mí, son obra de Reki Kawahara.

La última batalla

7 de Noviembre de 2024 / Aincrad / Piso 75 / Sala del Jefe

Tras media hora, el jefe había caído en un arduo combate en el que 14 personas habían perdido la vida, llevaban mucho tiempo sin que un combate contra el jefe se cobrase una sola vida, y sin embargo, nada pudieron hacer para evitar perder a casi la mitad del escuadrón conformado para esa batalla, pero eso no era todo lo que le preocupaba, y, mirando como casi todos en la sala descansaban después del combate le entró la gran duda, y digo casi todos porque la única persona que no hacía esto era a quien Kirito miraba con detenimiento.

Heathcliff, el líder de Knights of the Blood, KoB para abreviar, apenas había recibido un cuarto del daño total que podría recibir, eso, sumado a su historial, donde nadie había logrado ver su barra de HP caer por debajo del cincuenta por ciento, y al combate que mantuvieron en aquel coliseo, donde tuvo que unirse a KoB tras perder, le dieron una ligera idea de lo que pasaba, y arriesgándose a que sus pensamientos no fueran correctos actuó.

Todo pasó en cuestión de segundos, tras un gran saltó que usó como trampolín para adquirir una gran velocidad se lanzó con su "Elucidator" en alto hacia Heathcliff, quien apenas pudo reaccionar ante aquel ataque, y, justo antes de que Kirito golpease su espada contra él, una barrera invisible repelió su ataque y le mandó varios metros hacia atrás, a la vez que un mensaje hacia aparición en color morado. "Objeto inmortal".

-Por esto su HP nunca bajaba de la mitad, ¿Verdad Heathcliff? – Preguntó Kirito retóricamente.

Todos miraron hacia el frente con cierta conmoción, no podían creer lo que estaba pasando, aquel al que apodaban como "Espadachín Negro" había saltado hacia el líder de KoB, no podían creer que, posiblemente los dos jugadores más fuertes en SAO, comenzaran una batalla en ese momento.

-Kirito-kun, ¿Qué haces…? – preguntó una chica de pelo castaño con un toque anaranjado poniéndose al lado del chico pelinegro, pero rápidamente se dio cuenta de lo que pasaba al ver aquel mensaje morado – Co…Comandante, ¿Qué es eso? – y lo primero que se le vino a la mente fueron los sucesos de la semana pasada, aquella pequeña niña de nombre Yui, también había pasado algo similar a esto.

-El juego no deja que su HP caiga por debajo de la mitad – habló Kirito con un aire de misterio mirando hacia el techo – a veces me preguntaba desde donde nos observaba mientras reconfiguraba este mundo – siguió hablando y volviendo la mirada hacia el frente terminó su frase – pero es muy aburrido ver como alguien juega mientras tu no haces nada, ¿No es así, Kayaba?

Esta vez sí que se formó un gran revuelo en la sala, mientras la persona a la que hacía mención el pelinegro sonrió y después de una rápida mirada hacia todos habló – ciertamente, yo soy Kayaba Akihiko, el creador de Sword Art Online – tras decir esto una chispa paralizante recorrió el cuerpo de todos los miembros en la sala salvo Kirito y mirándole con seriedad habló – y te daré una oportunidad.

-¿Una oportunidad? – preguntó con desconfianza el joven espadachín, mientras cargaba en sus brazos a Asuna, que miraba con temor al que, hasta escasos segundos, era el líder de su gremio, el más poderoso de todo SAO.

-Sí, verás, realmente les revelaría mi identidad en el piso 95, y me convertiría en el jefe del piso número 100, ¿No te parece realmente una gran historia? – Rio tras decir esto – pero como me has descubierto en este momento, y en honor a tu audacia, te daré la oportunidad de enfrentarme en este momento en un combate uno contra uno, por supuesto me quitaré la inmortalidad, siempre pensé en ti como el jugador que guiara a todos los demás, por eso, si logras derrotarme, el juego habrá acabado por siempre – terminó de decir Heathcliff mirando seriamente al joven delante suyo.

No se esperaba eso, sencillamente no esperaba este momento, ¿Realmente podría vencer este combate?, tenía que hacerlo, pero, qué ocurriría si no lo lograba, sin duda moriría en este juego, sin tener la oportunidad de ver a su familia una vez más, sin ver más a sus amigos, que si bien no eran muchos, este juego le había dado unos cuantos, pero lo peor de todo era que la perdería a ella, no podría ver más esos orbes color ámbar que brillaban con ternura cuando lo veía, o ese pelo mandarina que lucía perfecto al ser ondeado en el viento.

Pero, tenía que hacerlo, se encontraban en el piso 75, y habían perdido a 14 de los hombres más preparados en este combate, no parecía que pudieran llegar al piso 100 tan fácilmente, tenía que hacerlo por todos aquellos que esperaban volver algún día con sus seres queridos, y dando un paso al frente habló con decisión – Acepto este combate.

Tras decir esto, la chica que sujetaba en sus brazos lo miró con miedo, mientras algunas lágrimas surcaban libremente por sus mejillas – no Kirito-kun, tiene que haber otra forma, no puedo perderte aquí.

Aquello le destrozó el alma, recordando la pequeña charla que tuvieron en su base, momentos antes de ir a la sala del jefe, por eso tenía que salvarla a como diese lugar, y poniendo una mano en su hombro, intentó hablar con la mayor seguridad posible – no te preocupes Asuna, no pienso perder.

Dejándola suavemente en el piso, avanzó hacia Heathcliff, mirando de reojo al otro lado, donde un hombre alto, calvo y de piel morena lo miraba con pena, y, a su lado, un hombre, aunque algo más joven que el anterior, le hablaba al ritmo que derramaba algunas lágrimas – no te lo perdonaré Kirito, no hasta que me invites a comer en el mundo real.

Aquella frase le sacó una pequeña sonrisa, pero no era momento para reír, era ahora o nunca, ganase o perdiese, sería su última batalla en SAO – Ágil, Klein, fue un placer conocerles, espero que pronto nos veamos allá fuera – tras esto sacó las dos espadas que resguardaba en su espalda.

-Veo que estás preparado – musitó Heathcliff mirando al chico y tocando un par de cosas en su menú, tras unos segundos, su vida se igualó a la del espadachín, mientras que su estado dejada de ser inmortal.

-Tengo una última petición – exclamó Kirito mirando con decisión a su rival – no tengo intención, pero si soy yo el que cae en este duelo, por favor, evite que Asuna se suicide, por favor – terminó de decir volviendo a recordar aquellas palabras que le dedicó hace apenas un par de horas, "Si Kirito-kun muere en combate y yo no hecho nada por evitarlo, me suicidaría".

-De acuerdo, no tengo la intención de hacerle daño a nadie más en este instante – respondió el hombre sacando su espada y escudo y poniéndose en posición de pelea.

La tensión producida en el cruce de mirada de ambos era, hasta cierto punto, intimidante para el resto de jugadores, esto no era un duelo normal como hace unas semanas, era un duelo a muerte entre los dos mejores jugadores de SAO, el líder de KoB, Heathcliff, y el "Espadachín Negro", Kirito

Pov Kirito

Nunca había sentido tanta tensión desde que entré hace dos años en este mundo, ninguna de mis batallas anteriores tenían punto de comparación a esta, donde el destino de seis mil jugadores estaba en juego, no podía perder por nada en el mundo, y con la mayor velocidad que tenía gracias a las skills que perfeccioné durante todo mi viaje, me abalancé comenzando con aquella batalla final.

Posiblemente, bueno, realmente era algo seguro, ya que Kayaba creó el juego, sabría todos los ataques que podía realizar, incluidos los de Double Sword, por lo tanto, era inútil realizar los combos predeterminados, puesto que sabría cómo bloquearlos fácilmente, así que utilizando toda la destreza que adquirí durante este tiempo, comencé a atacar a la velocidad más alta que podía llegar.

Pero todos los ataques eran bloqueados por ese escudo, ese maldito escudo que se movía a una velocidad inhumana, y algunos golpes llegaban hacia mí, cuando me di cuenta, mi vida había rebajado el cincuenta por ciento, mientras la suya apenas llegaba al ochenta, en ese instante me desesperé ante la realidad, y en un tonto impulso realicé la técnica de espada más poderosa que tenía, Starbust Stream, y cuando me quise dar cuenta, la espada que se sostenía en mi mano izquierda, aquella color azulado que fabricó Liz, y cuyo nombre era "Dark Repulser", saltó hacia atrás, rompiéndose por la mitad, en ese momento se creó una apertura, el combate estaba a punto de terminar, y cerrando los ojos esperé el golpe de aquella espada que se elevaba y caía a gran velocidad, pero tras unos segundos el golpe no llegó, y abriendo los ojos, entré en shock.

Una figura femenina se interpuso entre aquella espada y yo, y caía fulminante al suelo.

-¡Asuna! – grité como pude mientras la sostenía en mis brazos, notaba como las lágrimas caían libremente sin ningún tipo de restricción - ¿Por qué?, ¿Por qué has hecho esto?

-Kirito-kun, siempre te dije que te protegería – me respondió al tiempo que acariciaba mi mejilla derecha con sus manos, que poco a poco iban perdiendo color – te amo, kirito-kun – y tras pronunciar estas palabras una explosión se hizo presente, los datos de Asuna se estaban perdiendo en este mundo, y lo único que quedaba ahora mismo de ello era su estoque, "Luz Lambent", que agarré con mi mano en la que hasta hace poco estaba mi "Dark Repulser".

Sin fuerzas me levanté y miré a Heathcliff con todo el odio que tenía en mí, quería saltar y clavarle mi espada de la forma más dolorosa posible, sin embargo, no había la más mínima fuerza en mi cuerpo, era como si de repente hubiese vuelto al nivel 1, apenas y podía levantar mi "Elucidator", con unos movimientos dolorosamente torpes le ataqué, pero al segundo golpe mi espada había caído al piso, y noté como su espada atravesaba mi pecho, pero no sentía nada, le había fallado a la persona que había jurado proteger, a la única persona que logró romper aquella coraza que me autoimponía, la única persona que podía amar con todo lo que tenía, ya no tenía razón de existir tras aquella pérdida, y lentamente cerré los ojos.

Todos los recuerdos que tuve en este mundo se hacían presente en mi mente, todo lo que había realizado en este juego lo estaba reviviendo.

El primer día, donde, después de que me siguiera durante un rato, conocí a Klein, y le enseñé como se combatía en este juego, esa reunión en la plaza donde Kayaba nos contó a los diez mil lo que representaba realmente este maldito juego, ¿Maldito?, bueno, en cierto modo para mí no era así, en un juego maldito no podría haber compartido mis momentos más felices hasta ahora.

Ahora recordaba el primer jefe que derrotamos, ahí conocí a Agil y a Asuna, ¿Quién hubiera dicho que aquella chiquilla de aspecto tímido podía convertirse en una de las jugadoras más fuertes de SAO?, me alegro de haberle dicho aquellas palabras y salir rápidamente, aun a expensas de que sabía que quería seguir compartiendo momentos con ella.

Lo siguiente que me vino a la mente fue ese gremio, "Gatos Negros Iluminados por la Luna", y la imagen de aquella chiquilla, Sachi, vino a mi mente, la primera persona que logró cambiar a este estúpido y solitario Beater, para que al final volviese a fallar en la promesa de protegerla, ¿A quién quiero engañar?, mis promesas solo le hacen daño a las personas que quiero, primero Sachi, y ahora, Asuna.

Después de esto vino a mi mente esa pequeña chiquilla de nombre Silica, a la que salvé en un bosque, sin embargo, su pequeña mascota había muerto momentos antes, ¿Volví a fallar?, pero en ese momento pude remediar mi error y la ayudé a revivir a su pequeño dragón azulado.

Rememorando todo, ahora recordaba mi espada, "Dark Repulser", y como la conseguí, aquella presentación en la herrería de Lisbeth, donde rompí su "mejor" espada, y como conseguimos el material necesario para forjar la nueva espada, aquella noche en la cueva, donde cada vez los sentimientos que le había guardado al mundo, empezaban a salir a flote, aquella promesa que nos hicimos, ¿Completar el juego?, que irónico suena ahora.

Y lo último que vino a mi mente fue ella, la chica de pelo mandarina, la chica de ojos ambarinos, Asuna.

Todo lo que viví con ella fue hermoso, aquella pequeña charla debajo del árbol, cuando se quedó dormida cual bebé, a pesar de que era ella quien se oponía a que yo hiciera eso. O cuando conseguí ese ingrediente clase S y me invitó a su casa en el piso 61, tras una "persuasión" muy sencilla.

Después de eso pasamos mucho más tiempo juntos, y tras varios percances acabé enfrascado dentro de KoB, sin embargo, ese maldito de Kuradeel nos tendió una trampa a mí y a uno de los jefes, y cuando estaba a punto de morir, ese ángel apareció para salvarme justo ahora, no me arrepiento de nada de lo que pasó después, ese beso que simbolizaba todo lo que podía darle, todo lo que sentía por ella, todo lo que estaba dispuesto a realizar por ella, "Quiero pasar la noche contigo", le susurré de la forma más inocente posible.

Esa noche fue única, por mucho que fuese un juego, Sword Art Online estaba planeado para simular hasta el más simple detalle del mundo real, y "eso" no era una excepción, mis palabras no iban dirigidas hacia ese propósito, pero una vez que Asuna lo interpretó de forma errónea, quien podría decir que no a aquella escena, la noche avanzaba lentamente y las caricias y muestras de cariño se hacían cada vez más fuertes, y poco a poco, nos perdimos en ese mundo, donde podíamos dar rienda suelta a todo el amor que contuvimos durante tanto tiempo.

Tras eso, pedimos unas mini-vacaciones, compramos una preciosa casa en el piso 22, donde la tranquilidad era lo primero, pero un día encontramos algo aún más bonito, algo que se quedarás con ambos por siempre, nuestra "hija", Yui.

Aquella IA perdida, corrompida, que perdió sus recuerdos, que pensó en nosotros como sus padres, que nos salvó en el instante que parecíamos perdidos, que sufrió una odiosa reprogramación y que ahora estaba cristalizada en un cristal que portaba Asuna cada vez que podía. Aunque, quien sabe, ahora que solo somos datos, podemos unirnos de nuevo.

-Kirito-kun

Una voz resonó en mi mente una vez más.

-Kiri…to-kun, no lo ha…gas…

Aquellas palabras se hacían cada vez más débiles.

-N..No p…pued…es…

Estaban a punto de colapsar, pero me di cuenta de lo que pretendía decir.

Rendirte, rendirte, no puedes rendirte, no puedes dejar que todos aquellos que dependen de ti pierdan sus esperanzas, no puedes dejar que te vean morir tan fácilmente, no puedes dejar que las cuatro mil personas que habían muerte lo hiciesen en vano, no puedes dejar que ELLA muriese en vano.

Una fuerza invisible se hizo presente en mi mano izquierda a la vez que mis fuerzas volvían a mí, era como si el juego me diera una nueva oportunidad, era como si todas las personas que murieron me ayudaran, era como si Yui y Asuna, desde algún lugar, me dieran su fuerza y abrí los ojos con fuerza, todo parecía más brillante, mientras sentía como mi cuerpo empezaba a quebrarse, y a una velocidad digna de "El destello veloz" atravesé el pecho de la persona que se encontraba frente a mí, durante un instante, vi en él una expresión combinada de sorpresa y felicidad, con una ligera sonrisa.

¿Lo siguiente que sentí?, como todo comenzaba a desvanecerse y la oscuridad se hacía eco de todo.