Apostándole al Amor
Capitulo 1
¿Como la conocí?
Recuerdo esa tarde como si fuera ayer. En aquella colina recién había llovido. Ella lloraba, porque su amiga ─si se le puede llamar amiga─ le había pedido que no le escribiera más; así que hice mi aparición consolándola con el sonido de mi gaita. Ella dijo que el sonido parecía caracoles arrastrándose. Reímos. Tuve que desaparecer, porque mi querido amigo George Jhonson, me estaba buscando.
Después de varios años volvimos a encontrarnos. La rescaté del bote donde se encontraba, había caído por la cascada. Pasamos una tarde y una noche agradable en aquella cabaña. Conocí su historia.
En ese entonces, no pude apoyarla como hubiera querido. Pero yo no tenía voz ni voto en mi clan; aún así, siempre supe de cada movimiento que ella daba. Una linda y tierna jovencita rubia de unos hermosos y dulces ojos verdes que, me tenían rendido a sus pies.
En aquellos días vi como se hizo amiga de ese hombre sumido en toda clase de excesos y deudas al por mayor: Terrence Graham. Sí, lo odié, lo odié, porque no dudó en hacerle daño a mí amada.
Me enteré al recibir una llamada de George ─mi cómplice y amigo─ para extenderme su preocupación: Candy, mi Candy se encontraba en un hotel.
Sus informantes decían que, Terrence la había vendido a una mafia que se dedicaba a la trata de blancas. Mi pequeña había sido víctima de ese personaje que, con tal de salvarse la había vendido al mejor postor.
Según, George, la puja comenzaría a media noche por lo que debería estar preparado si quería rescatarla. ¡Claro que la quería rescatar y sacarla de ahí!
Llegué al lugar, un club nocturno. Estaban presentes diversos personajes de la política, banqueros y empresarios como yo. Ese lugar me asqueó, mi princesa jamás debió estar ahí. Mi pequeña, seguramente está sufriendo, al pasar por esta denigrante situación…
Comenzaron con un grupo de jovencitas, niñas, niños y el plato fuerte mi Candy.
La subasta inició con $100mil dólares, otros ofrecieron $500 mil. Solo quedábamos Michael el político pervertido y yo, sobrepasando el límite de los $2 millones de dólares. Imposible permitir que me la arrebataran. La mirada de ese pervertido estaba llena de lujuria y deseo.
Sí, se veía hermosa, exquisita, radiante ahí desnuda. Dijeron que era virgen. Algo en ella no se veía nada bien. Esos pervertidos la habían drogado, no quería despertar sospechas, pero no pude más, preparé mi maletín, fui al escenario ofreciendo sin ningún tipo de titubeo: $5millones de dólares y mi vida. Solo para ella. Esperé que contaran el dinero. Nadie ofreció más y, la saqué de ese maldito lugar.
Continuará.
