pov Yugi
Aquella noche me encontraba teniendo un sueño muy hermoso, en el cual me encontraba debajo de un gran cerezo pero no estaba solo sino que estaba sentado en el regazo de mi amado faraón y él me sonreía con dulzura hasta que de repente todo puso negro a la vez que veía como Atem se alejaba cada vez más de mi. Yo me paraba a la vez que comenzaba a correr para alcanzaba pero cada vez su lejanía era cada vez más grande hasta que caí de rodillas, llorando por no poder alcanzarlo y en ese instante me desperté sobresaltado con mis mejillas mojadas a causa de mis lágrimas, no impedía que salieran, las deje salir libremente hasta que me quede sin ninguna, en ese momento mire mi reloj despertador para ver la hora eran las tres de la mañana, suspire, me pare de la cama y me fije en el calendario hoy se cumplia un año desde que la última que vez vi a Atem.
Al recordar aquel día hacía que mi corazón me doliera demasiado, dado que, al mes después de nuestra despedida, me di cuenta que me había enamorado profundamente de mi Yami. Después que me percatara de mis sentimientos hacia él, no podía hacer nada más que llorar en solitario, ya que, sabía perfectamente que nunca podría decirle lo que siento por él y que vivirá por el resto de mi vida con el dolor de un amor no correspondido.
Deje de mirar el calendario, me acerque a la ventana, me senté en la baranda y mire a la luna llena a la vez que pedía desde el fondo de mi alma que los dioses me concediera el milagro de poder una vez más aunque fuese solo por unos segundos para hacerle saber mis sentimientos y de esa forma poder estar en paz conmigo mismo.
Segui de esta manera hasta que escuche el despertador sonar, el cual me indicaba que debía prepararme para ir a la preparatoria, me aleje de la ventana, tome el reloj entre mis manos, lo apague, salí de mi cuarto y entré al baño. Me mire al espejo y mi aspecto era deplorable, mis ojos estaban hinchados, rojos y tenia ojeras, suspire y me meti a bañar. Luego del baño, regrese a mi cuarto, me puse el uniforme, tome mi mochila y me puse mi máscara de sonrisa perfecta para no preocupar a nadie por mi sufrimiento por no estar con quien amo.
Una vez que estuve listo, baje al comedor en donde me senté a comer con mi abuelo, en realidad no tenía ni una pizca de apetita pero como de todos modos para no causarle molestias. Al terminar la comida, le di las gracias y me dirigí a la escuela en donde salude a mis amigos, me senté en mi lugar y no pude poner atención en clases, lo unico que podia hacer era mirar mi cuaderno mientras que en mi mente solo recordaba lo que viví al lado de mi amado faraón, tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no salir corriendo del salón de clases e irme algún solitario para llorar agusto.
Al terminar las clases, me despedí de mis amigos y me fui caminando lentamente hasta que llegue a casa. Una vez dentro de ella busque a mi abuelito pero no lo encontré por lo que supuse que había salido, así que subí a mi cuarto, en donde, me tire en mi cama y lloré hasta que me quede profundamente dormido.
FIN DE POV YUGI
Pov ATEM
Aquella noche no había podido conciliar el sueño por más que lo intentara, dado que, que cada vez que cerraba los ojos me venía algún recuerdo de lo que vive con mi pequeño Aibou, desde que nos conocimos durante nuestra lucha contra Pegasus, cuando enfrentamos a Duke para salvar Joey, cuando luchamos contra los hombres controlados por Marik para proteger nuestro rompecabezas, cuando caímos en la trampa de Noa, cuando nos separamos por mi estupidez por culpa de Dartz, cuando me acompaño a buscar mis recuerdos y cuando luchamos el uno contra el otro para que yo pudiera encontrar por fin mi descanso eterno.
Me levanto de la cama, salgo hacia el balcón y miro el cielo estrellado a la vez que me pregunto ¿Qué descanso? si mi corazon se quedo con mi querido Hikari. Poco después de regresar a mi mundo me percate de que mi alma no estaba tranquila sino que se sentia vacia y no sentía completa como cuando estaba al lado de mi Aibou, aquello hizo darme cuenta de que me había enamorado por primera vez en mi larga de mi vida de alguien y de alguien que quizas nunca mas vuelva a ver.
Suspire con tristeza y me senté a esperar el amanecer, una vez que sol salió, me levanté de donde estaba y me encamine al baño para bañarme. Luego de hacerlo me vestí con mis vestimentas de faraón y me fui al comedor para sentarme a comer pero cuando vi la comida, perdí el apetito, así que me pare del comedor y me fui a sentar al trono en donde no hice más que suspirar.
- ¿A qué se debe ese suspiro mi faraón?- dice alguien entrando en la sala del trono.
- me impresione del susto a la vez que ponía una mano en mi pecho, no me di cuenta que habia alguien mas en el trono, en eso veo en frente de mi quien me había causado tal susto - Mahad, no vuelvas asustarme de ese modo
- Lo lamento, mi señor, no fue mi intención asustarlo - me dice haciendo una reverencia
- Descuida, estas perdonado - le digo con una pequeña sonrisa.
- Se lo agradezco - me sonrie y despues se pone serio - ¿Me puede contar lo que le sucede?
- Pues hoy se cumple un año desde que me separe de Yugi y aquello me afecta mas de que lo puedo expresar -le respondo con sinceridad a Mahad ya que confío plenamente en el.
- Oh, entiendo, a decir verdad yo también extraño al joven Yugi, pero usted estuvo más cerca del que yo- me comenta mirándome con una mirada llena de nostalgia.
- Si, no sabes lo que daría por poder verlo aunque fuera por unos segundos para decirle lo que en verdad siento por él, pero sé mejor que nadie que los muertos no vuelven a la vida- le con tristeza mi dura realidad.
- Si, es una verdad lastima- me dice a la vez que suspira.
- ¿Estás seguro de eso Atem?- pregunta una voz que no era la de Mahad sino de alguien más.
- ¿Quien dijo eso? - pregunto desafiante y serio.
- Yo
- ¿Usted es…?
