Un nombre para el caos... Larry
-Sabes que papa, será mejor que nos tomemos un descanso –el hombre sonrió y negó con la cabeza cuando vio a su hija salir de la casa, había sacado su mismo carácter y eso lo orgullecía y a la vez lo aterraba
- ¿Otra vez se ha ido? - una mujer entro a la habitación con un cigarro en la mano y un vaso de whisky
-el hombre miro a la mujer y suspiro – Si, ha batido su propio récord de fugas de casa este mes... esta es la quinta, ha este paso va a vaciar todas las tarjetas
- ¿Por qué ha sido esta vez? – la mujer miro por la ventana, en parte envidaba a su hija, ese valor que mostraba a veces delante de su padre era admirable
-Por esa escritora de libros eróticos... no me gusta que lea esos libros a su edad y mucho menos que se llene su cabeza de estupideces románticas - llenando su vaso de Whisky – no solo lee esos libros, ahora encima quiere conocer a esa mujer...
-Por el amor de dios Leonard, por eso os habéis enfadado, porque quiere conocer a esa escritora... -levantando la mano para que su marido no la cortara – nuestra hija está creciendo te guste o no y por desgracia está creciendo con la misma cabezonería que tu
-Leonard dio un largo trago a su vaso – Lo sé es solo que... no quiero que nuestra hija sea engañada por una novela y que algún imbécil le haga daño
-Sandra se acercó a su marido y poso una mano encima de la suya, no eran una pareja cariñosa todo lo contrario su relación era fría y distante y estaban más cerca de un divorció que de una reconciliación, pero esta vez, lo veía tan vulnerable que no parecía ni él y es que Rachel Green era su perdición - Leonard todos los novios de nuestra hija serán unos imbéciles para ti incluso los que tú le impongas
-sonriendo mientras miraba a su mujer - Pero al menos será el idiota que yo he triado... por cierto te he hablado de chico de los Farber, Barry
Sandra negó con la cabeza y una sonrisa se dibujó en su rostro y es que sin saberlo su marido está haciendo realidad los libros que tanto odiaba y es que en casi todas esas novelas el padre siempre emparejaba a su hija con algún baboso despreciable por puro interés y Barry era ese baboso despreciable
Rachel se sacó el trozo de diario que se había guardado esta mañana, sus ojos se iluminaron, por fin podría conocerla, quizás podría enseñarla como escribir su propia novela, un suspiro salió de sus labios, no sabía el tiempo que le quedaba hasta que su padre le obligara a conocer al hijo de uno de esos estúpidos amigos suyos, a veces le parecía que su padre solo le consentía todo lo que ella quería porque simplemente ella era una pieza de ajedrez que utilizaba para su propio interés...con un silbido hizo parar un taxi
- ¿Dónde quieres ir princesa? - Rachel entrecerró y arrugo su nariz, porque no podía haber una ley en que obligaran que los taxis olieran mejor
-Al Hotel Palace – Rachel miro el hombre con repugnancia, como se atrevía a llamarle princesa, porque siempre tenía de encontrarse con los taxistas más idiotas
-el hombre dejo ir un silbido y sonrío- Vaya, papa tiene dinero eh, princesa – el hombre negó con la cabeza, odiaba este barrio, estaba allí solo porque un amigo se lo había pedido, pero realmente lo odiaba, con silencio arranco el coche y se dirigió donde le había dicho
-Yo no soy una princesa, odio que me llamen así... solo mi padre me lo dice y aun así lo odio – Rachel no se molestó a mirar el hombre mientras le decía esas palabras, su mirada estaba fija en la ventanilla donde veía como su casa cada vez se alejaba mas
-Clarooo... ¿pero sabes qué? creo que todos lo que salís de estos barrios sois princesas que vivís en un mundo de fantasía sin límites porque vuestros padres os lo pagan todo...¿y sabes? eso no es el mundo real, el mundo real es lo que mis hijos viven día a día... -el coche se paró en seco, ya había llegado a su destino, pero no sabía porque no podía salir de ese taxi, ese hombre le estaba diciendo más verdades en solo unos minutos que sus padres en toda su vida - tú nunca has oído un no ¿verdad? Tienes dinero, eres guapa y seguro que no me equivocare si digo que eres una de las chicas más populares de tu instituto... -Rachel no dijo nada y el hombre negó con la cabeza mientras chasqueaba su lengua – No, no me equivocado... he sabido como eras desde el momento que te he visto arrugando tu nariz... una niña rica, mimada...y que se ha escapado de casa porque papa le ha dicho que no, pero no es un no valido porque mira donde esta delante del Palace con la tarjeta de papi sin que nadie te frene -girándose completamente para verla – Sabes, me gustaría que pudieras vivir una vida normal, con límites y con el riesgo de recibir un auténtico no, quizás te gusta y todo … si alguna vez te arriesgas, sales de tu zona de confort... me encantaría ver si realmente entendiste lo que te dije
-Rachel se mordió el labio, ese hombre tenía razón, vivía en una zona de confort, pero esas zonas de confort también tenían sus peligros, sus inconvenientes sus... a quien intentaba engañar, ella era una niña de papa y le gustaba, dudaba que se fuera de esa zona, aunque eso le obligara a casarse sin sentimientos, sin amor... sin nada, solo dinero - Dudo bastante que ese día pase... me gusta ser una "princesa" -Rachel saco su monedero
-el hombre negó con la cabeza y sonrió – Invita la casa – Rachel miro el hombre y cerro el monedero, había hecho bastantes kilómetros y el hombre no quería cobrarle, no le extrañaba que él no pudiera vivir una vida como la de ella, pero una pequeña parte de ella se había roto, quería pagarle no quería sentirse como esa princesa que todos le pagaban sus caprichos, no quería darle la razón no... -solo hazme un favor, piensa en lo que te dicho y si cambias de opinión busca al viejo Larry, me gustaría oír tu historia
-Rachel bajo del coche y miro por última vez el taxista que se alejaba sin mirar atrás, sus palabras resonaban en su mente como un taladro, miro delante de ella y sonrió, quizás el hombre tenía razón, pero de momento su vida le encantaba y por nada del mundo la iba a cambiar, con paso firme se dirigió a la entra de Palace, sus pensamientos estaban en su padre y en eso hombre... ¿Larry verdad?... Su padre siempre la había consentido y casi nunca le había negado nada, incluso había aceptado pagarle una cirugía estética para poder retocar su nariz y eso... oooh sí, eso era mucho mejor que cuando le regalo ese pony, pero entonces porque las palabras de ese conductor le dolían tanto, porque no podía parar de pensar en ellas, Rachel choco contra algo que la hizo caer al suelo, sus ojos estaban cerrados y esperaba que nadie la hubiera visto... por dios ella es Rachel Green nadie podía verla en el suelo, que vergüenza
- Auch – un lamento hizo llevar a Rachel a la realidad, si alguien la había visto y seguramente era el responsable de que ella estuviera en el suelo – ¿Estas bien?
- Podrías mirar por donde vas, ¿no? - Rachel abrió los ojos y se topó con otros ojos, unos ojos azules que podían hacerle olvidar porque estaba tan enfadada, miro al chico que tenía delante, unos ojos preciosos, una sonrisa que podría derretirme allí mismo y.… un peinado horrible, y esas ropas, por dios de donde ha salido ese chico, Rachel se levantó rápidamente y se expulsó su ropa mientras veía como el chico hacia lo mismo ¿ella lo había tirado el suelo? Ufff, que flojo
- ¿Perdona? - El chico sonrió más ampliamente, miro de arriba abajo a Rachel y silbo burlonamente – Llevo media hora aquí parado fumando y preguntándome porque no tengo otros padres y mientras pensaba eso, tú te me has tirado encima
-Rachel chasqueo la lengua y arrugo su nariz, no podía seguir allí parada escuchando sus tonterías tenía otras cosas más importantes en su mente, además le dolía sus ojos de mirar esas ropas y ese pelo, como podía estar tan alejado de la moda y más importante como un chico así podía estar tan cerca del Palace –Lo que sea, tu simplemente, aléjate
-El chico rio burlonamente mientras hacia una calada – A tus ordenes, princesa –haciendo una reverencia
-Rachel suspiro y comenzó a ir hacia la entrada del hotel – No me llames princesa, lo odio – Rachel oyó como el chico soltaba una carcajada ante sus palabras, otro suspiro salió de sus labios, ese chico le había hecho pensar en el hermano de su mejor amiga... él también llevaba ese horrible peinado junto ese estúpido bigote y esas ropas tan espantosas, aun no podía creerse que nadie le diga nunca que eso que lleva le hace parecer un idiota y más entando en la universidad, Rachel sonrió cuando noto el aroma inconfundible del hotel, ya estaba en casa, ya estaba cerca de la mujer que ella quería seguir
-Oooh, señorita Green a que se debe esta agradable visita –Un hombre de mediana edad le sonreía desde el mostrador, Rachel sonrió, le encantaba ese hotel iba tanto con sus padres que ya era como si fuera su segunda casa
-Hola Larry – Rachel sonrió ante el nombre del hombre, parecía que hoy era el día que conocería a todos los Larrys
-Larry mostro su sonrisa más cordial cuando vio que Rachel se acercaba al mostrador – ¿Entonces? A que se debe su visita señorita Green, ¿viene con su padre? – mirando su ordenador – aunque siento informarle que no veo ninguna reserva
-Rachel negó con la cabeza – No, no... hoy vengo sola, mi visita es puramente profesional
-el hombre la miro extrañado - ¿Profesional?
-Rachel se sonrojo, una cosa era conocer a su escritora favorita otra muy distinta era tenerle de contarle a todos sus intenciones, con un suspiro Rachel negó con la cabeza y con una de sus mejores sonrisas miro al recepcionista – Sabes... en realidad vengo a descansar lejos de mis padres y mis hermanas... ¿por casualidad no tendrás una habitación disponible?
-Larry volvió a mirar a la joven que estaba delante de él, sabía que le ocultaba algo, pero esa chica era una de sus mejores clientes junto a su familia, con una sonrisa miro el ordenador – Si, sí que tengo una habitación disponible, has estado de suerte, con la visita de Nora Bing el hotel se ha llenado de huéspedes
-Rachel sonrió nerviosamente, realmente Nora Bing estaba en ese hotel... estaba tan cerca, ahora solo le faltaba saber en qué habitación estaba – No sabía que estaba aquí, debe estar en la mejor habitación del hotel
-Larry sonrió, ante las palabras de la joven – Claro..., al igual que usted señorita Green – entregándole la llave de la habitación
-Gracias Larry
-De nada señorita Green, deseo que pase una buena noche
Rachel subió en el ascensor deseando encontrar lo más rápido posible la habitación, por lo que le había dicho Larry ya tenía una idea de que habitación podía ser
-Rachel tiro sus cosas dentro de su habitación y cerró la puerta en silencio, no quería levantar sospechas y si empezaba hacer ruido los clientes se quejarían de ella, con una sonrisa subió otra vez al ascensor, su corazón le iba a cien, estaba tan cerca, sus preguntas se estaban empezando a acumular en su cabeza y eso le emocionaba y a la vez le aterraba y si a la hora de la verdad se congelaba y si se quedaba en blanco y si ella no quería saber nada de sus preguntas y si... sus ojos se levantaron cuando se encontró delante de la puerta
-Rachel trago saliva y dio un paso, ella podía con eso y más, no se iba a congelar no se iba a quedar en blanco, su mano se levantó y golpeo dos veces la puerta, el sudor empezó a correr por sus manos cuando oyó ruido en su interior y la puerta se empezó abrir revelando la persona que estaba detrás de ella, Rachel abrió sus ojos desmesuradamente y su mente se quedó en blanco, no podía ser –¡Tu!
Continuara, espero que os guste...
Y si queréis dejar vuestra opinión, seria genial :)
