Los personajes son obra y creación de su debido autor.

Digamos que la cuarentena me ha alterado las neuronas y me picaron las ganas de escribir guarradas. De antemano, agradezco la lectura.


Parte 1

(Mientras tanto, metros bajo tierra).

Madara a Obito:

—Obito, no salgas. Afuera hay un virus bastante letal que está matando a la gente.

Obito le responde a Madara (no sin rodar los ojos):

—¡Pero Madara! Entiendo que la gente se está muriendo. Tener vida implica el riesgo de morir, sea de lo que sea. ¿Qué puedo hacer durante este encierro que no me vaya a matar y pronto del aburrimiento?

Madara frunce el ceño y una mirada despiadada ensombrece su arrugado rostro.

—Obito, no me reniegues. ¡Todavía que te salvo la vida y estás en el papel de retarme! Recuerda que los Uchiha somos élite y gracias a Itachi estamos en peligro de extinción. Eres mi esperanza sobre esta tierra, no puedo exponerte.

Obito se va a su cuarto inflando los mofletes. Horas después, en la pared de piedra, hace aparición Zetzu.

—Oye, Obito. El viejo ya se durmió. ¿No te gustaría salir y echarle un vistazo afuera? No te preocupes, yo te cubro las espaldas.

Obito abre los ojos lleno de admiración.

—Zetsu, hermano. Sabía que en esta caverna había alguien que me entendería. ¡Gracias!

Obito sale a la superficie sin temor a las leyes que procuran la contingencia. En eso, a una distancia considerable de su guarida, su pecho sufre de una horrible corazonada. Cerca suyo se oyen un murmullo de pasos, al fijar la vista a su alrededor Obito se percata que es Rin.

Obito suspira, no obstante su rostro se contrae de extrañeza. Rin tose de a montón y unos hombres envueltos en una especie de burbuja blanca (y con tapabocas) la persigue mientras le rocían el cuerpo con spray Lysol.

—¡Atrápenla! Está contaminada, deténgala antes de que esparza más el virus.—Se les escucha decir.

Obito quiere intervenir, su cuerpo vibra, reclama ponerse en acción. Empero, sabe que no puede. A unos cuantos metros, a sus espaldas, reconoce una voz familiar, de percata por el rabo del ojo que es Kakashi. Obito no entiende, endurece sus facciones, consternado, y se pregunta:

—¿Porqué Kakashi lleva en manos un bote de gel antibacterial?

En el cenit de la persecución, la atmósfera sufre un cambio drástico. Rin se detiene, su mirada luce febril y ausente, horrendos estertores sacuden su pecho. Kakashi no mide su velocidad y por la propulsión a la que iba, tras chocar con ella, accidentalmente la apuñala con el bote de gel antibacterial.

Obito entra en completo shock, impresionado de la muerte súbita que obtuvo Rin. Poco después que el campo estuvo despejado, Obito se desata en ira destrozando su derredor con el aura maligna que envuelve su cuerpo. Caída la tarde, regresa a su guarida, jurando vengarse.


Parte 2/ Kakashi vs. Obito.

Parte 3/ Se revela la verdad. (Fin)

Nos vemos...