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Capítulo 1
Familia
Eran cerca de las ocho de la noche, aquella familia tenía una discusión como usualmente solía pasar por las noches, al llegar ambos a su hogar.
-Te lo he dicho, si no quieres ir, no vayas, nadie te obliga- decía la mujer mientras secaba a la infante que estaba en la cama
-No es que yo no quiera ir- argumentaba el hombre de la casa- Me ha pedido que la acompañe el fin de semana, estará sola, sus hijos se irán de campamento
-Haz lo que quieras- volvió a contestar la rubia
-¡Vamos! Es mi hermana no puedes molestarte- le decía
-Y yo tu esposa- contestó firme mientras colocaba el correctamente el pañal – Además sabemos que tu hermana tiene una obsesión contigo- dijo mirándolo con desapruebo – No hace falta que te recuerde que existe más de un rumor que esos niños son tuyos
-Y tú sabes que no es cierto- replicó molesto- Y por la misma obsesión sabes que ella está yendo al psiquiatra y todos sus problemas mentales, me preocupa que pueda hacer alguna estupidez estando sola
-Que contraten a alguien para que la cuide- dijo abrochando el mameluco – tanto dinero de algo tiene que servir
-Brienne por favor, será la última vez, no te molestes, ustedes irán a la finca Winterfell con Sansa, los niños la pasarán bien y yo ni haré falta- dijo
-Te lo repito Jaime, haz lo que quieras- dijo tomando a la niña en brazos que comenzaba a inquietarse con el tono de sus padres- Sólo ya estoy harta de que nos pongas en segundo plano a mí y a tus hijos, puedo respetar que la ames por ser tu gemela, tu hermana, pero Cersei no debería seguir influyendo tanto en tu vida- le dijo ya sin paciencia- Puedes dormir a Alena, yo veré a los gemelos- le dijo entregándole a la pequeña de 5 meses y salió de su habitación
Jaime se quedó mirando a aquella niña que lo traía babeando, porque no había por donde ocultar que la pequeña Alena era digna hija de Jaime Lannister y por si fuera poco la niña siempre que podía prefería estar en brazos de su padre. Se dirigió al cuarto de la niña, tomó el biberón que habían preparado y se sentó en la mecedora mientas la arrullaba suavemente. Al quedarse dormida Alena, la observó detenidamente, era una fiel copia de él, el cabello, los ojos, la tez, pero Brienne le había heredado cada pequeña peca que manchaba sus mejillas.
Él y Brienne habían comenzado a tener discusiones sobre Cersei meses antes de que la niña naciera, puesto que la ira de esta creció al enterarse que tendría una nueva sobrina. Al dormirse la bebé la colocó en su cuna y salió de la habitación, caminó hasta la de los gemelos, quienes ya estaban en sus camas casi dormidos, él y Brienne tenían una estricta rutina con los niños; miró las camas y ahí estaban sus primogénitos, Galladon dormía arropado y sin moverse mucho, por el contrario Joanna solía moverse bastante en las noches, ambos con cabello rubio y ojos tan azules como su madre.
Jaime los observó y sabía que Brienne tenía razón, los últimos meses había estado más pendiente de su hermana y su enfermedad, que de sus hijos. Bajó las escaleras para encontrar a su esposa en la cocina, llevaba un pants gris hasta la rodilla y una playera holgada negra.
-Iré a hablar con Cersei- informó tomando las llaves de su auto – mañana iré con ustedes, le avisaré que no me quedaré para que busque alguien más
-Si eso deseas, está bien- contestó sin mirarlo a los ojos, aún estaba un poco enojada
-Ahora regreso- informó haciendo poco caso a la reacción de su mujer- Alena ya duerme
Condujo hacia la casa de su hermana, repasando la mejor manera de decirle que se iría, daba igual como lo tomara, él ya había decidido. Al entrar a aquella mansión percibió un olor desagradable en el jardín, rodó los ojos y entró por la puerta principal.
-¡Tío Jaime!- gritó Tommem el más pequeño de sus sobrinos quien bajaba por las escaleras- Ya es tarde ¿a qué has venido? – Preguntó rascándose la cabeza- Estoy terminando mi maleta para mañana, partimos muy temprano- decía muy entusiasmado el niño de 10 años
-Vine a hablar con tu madre- dijo despeinándolo- ¿dónde está ella?
-Con Myrcella en su habitación – dijo – han estado peleando toda la tarde- informó el joven Baratheon
-Gracias- le dijo comenzando a subir las escaleras- a propósito Tommem, el jardín huele algo mal, dile a alguien que lo revise
-Joffrey, tío –dijo rodando los ojos- mató otro conejo
Jaime hizo una mueca y siguió las escaleras, aquella gigante casa era la herencia del difunto Robert, sin contar que los Lannister eran conocidos por el dinero que sus corporativos y despachos solían generar.
-Que agradable visita- dijo Cersei saliendo de la habitación de su hija- te esperaba hasta mañana
-No vendré- dijo sin más, dejando de lado todo lo que había repasado camino a casa de su hermana – me iré a la finca
-No me puedes hacer eso- dijo- no me puedes dejar sola – se victimizó-Si puedo – contestó- vendré a ver cómo estás en cuanto regrese
-Me estás cambiando por esa bestia gigante- dijo ofendida- ¿Cómo puedes hacer eso?
-Brienne es mi esposa, ninguna bestia- dijo molesto- y yo puedo hacer lo que quiera hermana, de todas maneras solo venía a visarte que le llames a alguien para que te acompañe- Dijo observando como Myrcella se asomaba por la puerta de su habitación- Es lo mejor para todos, y también para tus hijos, evitarás que piensen en ti mientras no están
-Si me sucede algo, sobre tu conciencia- dijo molesta
-Mi conciencia estará tranquila- dijo caminando hacia las escaleras- mi responsabilidad contigo acabo cuando te casaste con Robert, eres mi hermana Cersei, pero no puedo vivir pegado a ti toda la vida
-Lo haces desde que nacimos- le dijo tomándolo por la muñeca
-Y ya no puedo hacerlo más- retiró la mano de su hermana y comenzó a bajar las escaleras
-¡Jaime!- gritó Cersei desde arriba de las escaleras- Te arrepentirás, lo sabes ¿verdad?
-No puedes hacer nada- bufó y salió por la puerta principal
Cuando llego de nueva cuenta a su hogar, la mayoría de las luces estaban apagadas, viajarían muy temprano, se dirigió a su habitación para hacer su pequeña maleta, Brienne lo observaba desde la cama donde estaba acostada.
-¿Lo tomó bien? – no pudo dejar de preguntarle a su esposo
-Para nada – contestó metiendo ropa a su maleta- ¿Sabes quien nos llevará? – preguntó tomando más ropa
-Al parecer Varys- dijo la rubia- sin embargo tu hermano lo necesita aquí el domingo por lo que regresará y alguien más irá por nosotros.
-El chismoso de corporativo, ¿no había nadie más? – preguntó Jaime
-Solo pedí el auto, no solicité a nadie- afirmó- dicen que planea irse con el corporativo Targeryan
Jaime resoplo y pasó sus manos por su cabello- Este corporativo me volverá loco algún día, a buena hora elegimos meter al taller nuestros autos, preferiría manejar yo
-Ni hablar, podremos descansar durante el viaje- dijo Brienne
Jaime asintió y cerró su maleta, la colocó junto a la de su esposa y entró al baño. Al salir se recostó en la cama, él y Brienne nunca habían destacado por su ternura o modos cariñosos, sin embargo siempre procuraban demostrarlo con alguna palabra escondida o con gestos atentos.
-Descansa cariño – deseó Jaime
Temprano al despertar, Brienne terminaba de guardar sus pertenencias mientras Jaime cambiaba la ropa de la pequeña Alena.
-Despetaré a los niños- dijo a su esposa Jaime, terminando de colocarle las calcetas a la niña – hará frío en Winterfell, debes de ir muy abrigada- le decía a su bebé a quien le daba un beso en la frente- ahora te quedas con mamá mientras yo despierto a los cachorros dormilones- dijo entregándole la niña a Brienne
-Haré algunos aperitivos para el viaje, Varys debe de llegar en media hora- comentó saliendo de la habitación con la niña
Jaime al entrar al cuarto de los niños Galladon ya se encontraba despierto, aquel niño solía mirar el techo con estrellas todas las mañanas antes de levantarse, era bastante tranquilo para ser hijo de dos personas bastante inquietas.
-Buenos días cachorro- dijo revolviendo su cabellera – es hora de levantarse, el viaje se acerca
¡Si!- dijo parándose sobre la cama- ¡Jugaremos en la nieve! – saltó de la cama y corrió al baño
-Buenos días pequeña – le dijo a la niña quien aún dormía- es hora de levantarse- acariciaba su cabello
-Buenos días papi- dijo poniendo su mano en la mejilla de su padre y le sonrió
-Vamos hay que arreglarse para el viaje
Al cabo de dos horas ya se encontraban rumbo a Winterfell, Sansa se había vuelto muy cercana a Brienne cuando la rubia había trabajado en el corporativo de los Stark, Sansa había aprendido mucho de ella, sin embargo por el momento no ejercía su profesión como abogada, a diferencia de Brienne, quien dejo a los Stark por una oferta de trabajo en la fundación Kings Landing, que por el momento pertenecía al corporativo de los Lannister.
Winterfell era la finca de los Stark, se encontraba en Bellingham, una ciudad pequeña a hora y media de distancia de Seattle. Los Stark habían estado invadidos por las tragedias una tras otra, primero la cabeza de la familia había fallecido tras haber sido secuestrado, fue toda una noticia nacional, posterior Catelyn la madre de Sansa y su hermano Rob, habían muerto en un trágico accidente automovilístico, Rickon el más pequeño había muerto tras una larga batalla contra una enfermedad y por si fuera poco el esposo de la pelirroja la había abandonado de la nada, dejándola sola con dos hijos y llevándose dinero de la familia.
-Sabes, aún no me termina de agradar la idea de estar aquí el fin de semana- comentó Jaime, al recordar todas las tragedias por las que los Stark habían pasado
-Vamos Jaime, Sansa es amiga de la familia
-Es tu amiga- recordando que él no era santo de su devoción ni de ella ni del resto de su familia
-Si bueno, pero no pasará nada, solo tuvieron una racha de mala suerte
-¡Vaya racha!- dijo observando como dormían los niños – Además si lo quieres ver de esta manera son nuestra competencia directa
-Jaime por favor- dijo quejándose- cualquiera puede ser nuestro amigo
-Lo sé- susurró. Dicho esto ambos comenzaron a reir.
-Varys, ¿sabes quién vendrá mañana por nosotros? – preguntó Brienne
-Lo siento, pero no – explicó- al parecer hay empleados nuevos, podría ser alguno de ellos
-Hablaré con Tyrion para que sea alguien de confianza- mencionó Jaime
Al llegar a la finca, fueron recibidos por la pelirroja quien pese a ser más chica que el matrimonio, debido a tantas tragedias se había vuelto bastante madura, dejando atrás a la niña caprichosa; la acompañaban sus dos hijos Catelyn de cinco años y Robb de cuatro años quienes corrían junto a su madre.
Sansa había planificado todo el fin de semana con actividades para que los niños se divirtieran, el frío todavía no estaba tan intenso y tampoco había comenzado a nevar, por lo que podrían disfrutar al máximo esos dos días. Brienne y Jaime agradecían la invitación aunque este último no estuviera del todo de acuerdo, creía que algo de la mala fortuna de los Stark se les pegaría. Ese sábado por la noche fueron a la feria de la ciudad, subieron a los niños a algunos juegos y disfrutaron de las luces que adornaban todo el lugar.
-Permítanme un momento- se disculpó Jaime al ponerse de pie cuando su móvil comenzó a sonar
-¡Papi!- alzó sus brazos Joanna dejando en la mesa lo que estaba comiendo
-Papá tiene que atender una llamada- le dijo Brienne a su hija quien hizo un puchero, ella sabía de ante mano que aunque estuvieran fuera posiblemente los buscarían por trabajo. Jaime camino fuera del establecimiento para contestar la llamada.
-Pensé que no contestarías- habló del otro lado
-¿Sucede algo?- preguntó a su hermana
-No, solo estaba bastante aburrida de esperar tu llamada todo el día- se quejó
-Disculpa, pero no había tenido tiempo- dijo
-Como sea, espero estés disfrutando con tus días lejos de aquí- dijo sarcásticamente
-Muchas gracias, lo estoy haciendo- contestó bastante extrañado -¿Sabes algo al respecto de quién vendrá por nosotros?
-Solo sé que desde temprano estará en la finca Stark, el adefesio que tenemos por hermano lo resolvió todo- contestó la rubia- Como sabrás el corporativo tenía muchos pendientes este fin de semana, estaban todos ocupados, de viaje o que se yo
-Si lo sé
Los Lannister, eran dueños Casterly Rock Corporativo, el despacho más grande de abogados y contadores de todo Seattle, también el más importante, las grandes empresas de la ciudad eran sus clientes. Tywin Lannister al morir muy a su pesar, heredó a sus tres hijos el corporativo, quienes pese a la nula confianza de su padre habían estado triunfando en el negocio.
Al llegar a la finca, se dirigieron a dormir, todos los niños estaban bastante cansados del día, juegos y risas los habían acompañado y ahora era momento de descansar. Los niños Lannister se habían quedado dormidos en la habitación de sus padres, por lo que decidieron no moverlos, una noche que durmieran todos en la misma cama, no pasaría nada.
-¿Te sucede algo?- preguntó Jaime, mientras observaba a Brienne quien amamantaba a la pequeña acariciando la mejilla de la bebé
-Tengo un presentimiento- dijo ella arrugando el ceño, no terminaba de acostumbrarse a la idea de la maternidad, aún después de 4 años, lo amaba definitivamente, pero ella nunca se había imaginado de esa manera
-¿Un presentimiento?- preguntó entrando a la cama y colocando a los gemelos justo en el centro de la cama
-Si, no me siento tranquila- comentó mirándolo a él y luego examinando a los niños, como si pudiera encontrar algo malo en ellos
-Están bien- le aseguró Jaime – Yo la adormezco- le pidió al ver que la bebé terminaba de comer – Tu descansa, todo estará bien- le volvió a insistir, tomando a la niña y colocándola sobre su hombro y comenzando a darle palmadas en su espalda.
Brienne besó a los niños quienes ya dormían profundamente, se metió dentro de las sabanas y volteó a ver a su esposo
-Te amo- dijo antes de cerrar sus ojos para dormir profundamente.
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No se que les parezca la idea, espero algún comentario para saber que haré con la historia, ya tengo escritos varios capítulos pero me gustaría saber sus opiniones.
Gracias!
