Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


Summary: Sonaba como una muy buena idea asistir a una fiesta de Halloween. Fiestas, alcohol y un poco de diversión es lo que esperaba Bella Swan, pero algo no marchaba muy bien. "Tienen que salir de la fiesta, Bella. Ahora. Ahora. Jasper —sollozo— no pued-do ... n-no t-te p-pue-edo v-voy ...e-enc" y la comunicación se cortó. Las luces se apagaron y a pesar de los ruidos y todo lo demás, los susurros y alguna que otra chica lanzando un chillido, Bella lo sintió. El escalofrío bajando por su espalda.

Pareja: Bella/Edward

Palabras: 4,014


Cuándo Bella entró a su apartamento estaba completamente furiosa. Alice vio sus mejillas rojas, el ceño fruncido y la terrible expresión de su rostro. Problemas fue en único que pudo pensar la pelinegra. Dejo la tarea de pintarse las uñas y puso toda atención a su mejor amiga.

—Jacob y yo terminamos.

—No me jodas. —Alice abrió los ojos sorprendida.

Bella cerró ojos, dejándose caer y metiendo la cabeza entre las piernas.

Jacob Black, veinticinco años, médico y el imbécil más grande del mundo, quien había sido su novio por cinco buenos para nada y malgastado años. El muy hijo de puta. Esa misma mañana ella misma se había levantado con la grandiosa idea de sorprenderle para su cumpleaños, solo para arrepentirse un minuto después de poner un pie en el apartamento de Jacob.

—No sé qué hice mal.

—¿Qué quieres decir? —pregunto airadamente su mejor amiga.

—Bueno... —Bella levanto la cabeza, poniéndola sobre su mano y mirándole con una expresión neutra —Lo encontré follandose a Leah.

—¡¿Leah?! —chillo Alice— ¿Leah?¿Estas segura de lo que viste?, hija de puta doble cara.

—A menos que me esté quedando ciega o ella tenga una maldita doble rondando por alguna parte, definitivamente sí. —paso saliva pesadamente— Es la cosa más espantosa que mis ojos han tenido que ver.

De tan solo volver a aquel momento, Bella sintió ganas de vomitar. Que ganas le habían dado de tomar a Jacob por la cabeza y estrellarla contra la pared. Ella nunca había sido muy violenta, pero encontrar a tu novio con su prima no era algo que sucediera todos los días.

Leah. ¿En serio?

Nadie ni con la más sucia mente se lo hiciera imaginado. Leah era la mejor amiga de Jacob y aún que nunca tuvieron un acercamiento ella lo atribuía a que Leah era especialmente callada y escéptica con todo el mundo, claro que con todo el mundo menos Jacob. Con el parecía ser bastante abierta. Asqueroso. Incluso Jacob a veces decía quererla como una hermana. Doblemente asqueroso.

—Bella ... ¡Bella! —Alice trono los dedos, tratando de llamar su atención.

—Lo lamento, creo que no me siento muy bien. —la castaña abrazo sus piernas— Ni siquiera sé cómo se supone que maneje esta situación. Es como... me siento engañada obviamente, pero este es otro nivel.

—Ni que lo digas, que cosa más asquerosa. Es como si Edward y tú...

—¡Ewhg, Alice! —la empujo. Ahora su malestar no había hecho otra cosa que aumentar— Tendré que hablar con el.

Y sí que tendría que hacerlo. Edward Masen era su primo por parte de madre. Habían pasado la mayoría de su infancia y adolescencia juntos, creciendo casi como hermanos. De seguro se pondría furioso al saber cómo descubrió a Jacob aquella tarde, no quería ser la causante de que su amistad se viera perdida, pero era más que obvio que ella no quería volverle a ver la cara a su ahora ex novio. Aún que eso estaba más que asegurado.

—Creo que estoy sin palabras. —Alice miró el techo, jugando con sus manos—. ¿Tal vez te serviría si me lo cuentas todo?

—Entre al apartamento, escuché ruidos extraños, inmediatamente pensé que tal vez Edward tenía alguna nueva conquista metida en su habitación, eso hasta que recordé que Edward tenía que estar en el trabajo, y que los sonidos venían de la habitación de Jacob — Bella tomo un cojín y hundió el rostro sobre el— Estaba por marcharme, no quería hacer el papel de tonta novia, hasta que escuche la voz de Leah.

— ¿Eso aplica como incestuoso?, porque es incluso más asqueroso.

—Abrí la puerta y le grite "eres un gran hijo de perra", después me marché. Creo que trato de seguirme. No sé cómo salí tan rápido del edificio.

Alice la miro consternada. ¿Dónde decía que decirle a tu mejor amiga cuando el pendejo de su novio la engañaba con la mejor amiga?. Tan cliché. Estúpido Jacob y su polla que no podía mantener en los pantalones.

—Bueno, al menos lo descubriste antes de...

—Por Dios, Alice. Ni lo menciones, solo no lo menciones—. Bella se irguió, mirándola irónicamente —Todo esto es una mierda.

—Maldito ser asqueroso. Y yo que pensé que esta noche sería una muy divertida.

Bella frunció en seño. Que Jacob cumpliera justo el día de Halloween debió de haberle dado a Bella alguna señal de que era un ser repugnante. De solo recordar los últimos cinco años de fiestas y noches de divertidas bromas y sarcasmo hizo que de dieran un poco de nauseas.

Y una mierda que se hundiría. Ella iba a salir de fiesta y pensaba divertirse muchísimo.

—Tiene que ser una noche divertida. Me gasté más de doscientos dólares en la maldita ropa que usaría esta noche, necesito algo de fiesta.

—¿Estas segura de querer ir a la fiesta de Halloween?

Bella asintió. La fiesta de Mike Newton era perfecta para tratar de olvidar el chasco que se había llevado apenas unas horas atrás. Necesitaría muchos litros de alcohol para olvidar unas cuentas imágenes.

—Sería una excelente ocasión, puedo hablar con Edward en el lugar.

Edward era muy amigo de Mike, así que era muy evidente que estaría por el lugar.

Alice se encogió de hombros, mirándola algo preocupada. Bella parecía muy tranquila, Alice pensó que si ella hubiera sido la que descubriera a Jasper engañándola estaría hecha un mar de lágrimas, claro que Bella siempre tenía una manera diferente de manejar las cosas.

—¿Estas segura?

—Solo necesito sacar a Jacob Black de mi sistema. El ya no es nada, ya no existe. —Bella se puso de pie, caminado hacia su habitación—. Estaré a las ocho.

—Afirmativo Swan.

.

.

—Te ves malditamente sexy, Bella.

—Muy bien, es lo único que quiero—. Bella se aplicó un poco de más labial, si las cosas fueran diferentes, ahora mismo Jacob estaría diciéndole las mismas palabras.

Alice se acercó por detrás, sonriendo le comprensivamente.

—Podríamos quedarnos aquí, ver algunas películas anti hombres y comer mucho helado.

Una pequeña sonrisa iluminó los labios de la castaña, casi rompiendo con la máscara de tranquilidad que había logrado poner sobre su rostro después de aquella horrible mañana.

—Tal vez mañana, ahora solo quiero un poco de tranquilidad y algo de alcohol.

—Muy bien, Jasper ya nos está esperando abajo.

Bella asintió, tomando su bolso y los guantes negros, conjunto de su disfraz.

Cuando eligió el disfraz lo hizo junto con Jacob. Esta cosa de Chucky y Tiffany. Ahora se arrepentía, pero innegablemente era muy indicado el cuchillo que llevaba en la mano, estaba más que agradecida de que Jacob no se presentaría a la fiesta, de eso estaba segura.

Bajaron por el ascensor del edificio. Alice iba perfectamente vestida con un disfraz la Monja de Conjuro dos, y lo que era todavía más divertido, había podido convencer a Jasper de disfrazarse de la horrible muñeca de la misma película, solo que más caracterizado al sexo masculino. Increíblemente, se seguía viendo igual de guapo que siempre.

El rubio silbó cuando les vio.

—Chicas sexys a la vista.

—Chico muñeca a la vista. —contraatacó la castaña, guiñándole un ojo.

—Touche

El rubio le regaló una sonrisa tímida. Bella lo podía sentir casi analizando su rostro, intentando encontrar alguna emoción más allá de la sonrisa que se estaba esforzando por mantener.

—Para eso—. Bella frunció el ceño. No les permitiría que la miraran con lástima.

—Tranquila, chica. —Alice lanzó una risita cuando vio a su novio poner la mirada más inocente que pudo— Uno tiene derecho a preocuparse por una buena amiga.

Claro que algo de las palabras de ella enternecieron, si tan solo ellos supieran.

—Bueno, esta amiga está perfectamente bien y solo necesito un poco de alcohol en el sistema.

—Tenemos que correr —Alice se estiro y beso la mejilla de él rubio, para luego entrar en el auto seguida de su mejor amiga.

Cuarenta y cinco minutos después estaban afuera de la casa de Mike. La fiesta se notaba en pleno auge y era perfectamente notable que el chico no había podido organizar algo así solo. La casa estaba perfectamente adornada, calaveras de grandes tamaños estaban a la entrada, luces de todas colores entre rojos y naranjas estaban por toda la casa, unido junto con diferentes muñecos con mucha sangre y faltos de algunos miembros.

—Mike se esforzó este año.

—Concuerdo.

Caminaron juntos a la entrada, saludando a algunos conocidos por aquí y por allá. El alcohol estaba por todas partes, y la castaña se sintió como salvada por algo.

—Iré por un vaso de cerveza.

Alice asintió, obviamente deduciendo lo que decía por sus labios. La música atronadora dejó a Bella alucinada, la verdad nunca había sido muy fanática de ello, pero con tal de no pensar por unas horas cualquier cosa parecía perfecta.

Al llegar a la mesa de bebidas, se estaba tomando el segundo vaso de cerveza, cuando sintió un leve toque en la espalda. Dedos como pequeños toques la hicieron girarse. Entonces observo en primer plano el rostro del anfitrión de la fiesta.

Mike parecía bastante borracho, pero seguía luciendo bastante bien. Oh tal vez era que el despecho comenzaba a tomar las riendas de la noche.

De todos modos ahora soy soltera, pensó Isabella. Ahora podía hacer lo que se le viniera en gana.

Los ojos azules del rubio chico le regresaron la mirada.

—Pero mira a quien me encontré, Tiffany en persona. —esbozo una sonrisa deslumbrante —¿No es que estas muy sola por aquí?

Bella rio divertida. Sintiéndose más ligera a la vez que se terminaba su segundo vaso de cerveza.

—Quizás tú puedas hacerme compañía. —se inclinó un poco hacia el —¿Verdad que si?

Mike entrecerró los ojos, estaba un poco borracho, pero estaba casi seguro de que Bella le coqueteaba. Intento averiguar rápidamente si sería aquella la oportunidad que había estado esperando con la castaña.

—¿Jacob?

—¿Jacob?¿Qué Jacob? —Bella río, algo más mareada. Tal vez no había sido muy buena idea no comer nada antes de la fiesta. —Tal vez podíamos dejar las preguntas a un lado y pasar a la acción, Newton.

Mike soltó una carcajada. Eso era claramente un "si". Se acercó un poco más a la castaña, aprovechando la música alta para tener más contacto físico.

—Muy bien, podemos hacerlo. —se inclinó un poco, Bella estuvo a punto de creer que la iba a besar, pero un leve movimiento de Mike le dijo que la haría esperar. Muy bien, ella no tenía nada en contra, siempre le había gustado los previos largos. —¿Otro vaso de cerveza?.

Para cuando paso más de media noche, Bella ya no llevaba la cuenta de lo que había estado tomando. Vasos por aquí, vasos por allá, unos cuantos chupitos y se sentía lo suficientemente mareada para estar bailando en medio de la pista. Las manos de Mike la tenían aferrada por las caderas mientras se balanceaban uno contra el otro, casi como si estuvieran teniendo sexo. Las luces alrededor de ella la aturdían cada vez más, pero aún que moría de ganas por buscar a Alice y marcharse hacia casa, se sentía como si fuera rendirse.

Inconscientemente necesitaba una venganza. Y justo en ese momento se dio cuenta. Quería demostrarles a todos que no sería la patética chica engañada y que no se tiraría en su cama a llorar. Subió una mano hacia el cuello del rubio, enredando los dedos entre sus cobres despedidos.

—Bailas muy bien, Mike. —susurro, mirándole los labios.

—Y nos has visto mis movimientos en otros lugares. —le regalo un mordisco juguetón en la barbilla. A Bella se le revolvió el estómago, pero no quería dar marcha atrás.

—Tal vez sea hora de que me los muestres.

Bella se sintió casi perdida cuando Mike la tomó de la cintura y la comenzó a dirigir por las escaleras. ¿No era eso lo que quería?, se preguntó dónde estaría Alice y rogó por que no se cruzara en su camino, sabía exactamente lo que le diría y no estaba para sermones.

Justo en ese momento y como si algo la quisiera poner sobre la realidad, su teléfono comenzó a sonar. Se rió al sentir la vibración entre los pechos. Mike inmediatamente comenzó a besarle el cuello mientras abría el celular, frunció el ceño mientras veía en número de Alice en el identificador.

—¿Qué mierda?

Tal parecía que Mike había interpretado mal sus palabras como algo de ánimo para las caricias, por que comenzó a meter las manos por debajo de su vestido.

—¿Alice?

—B-Bella...

—¿Alice?... — la castaña intentó escuchar sobre de la música, tapando su oído contrario—. ¡Alice!

—Bella .. Bella algo no está bien, está... E-Ed... —la pelinegra se escuchó agitada.

Mike seguía con sus caricias insistentes, pero al sentir la rigidez en el cuerpo de Bella pareció recobrar un poco de cordura. La miro interrogativo.

—Tienen que salir de la fiesta, Bella. Ahora. Ahora. Jasper ... —sollozo—, no pued-do ... n-no t-te p-pue-edo v-voy ...e-enc...

La comunicación se cortó.

Bella abrió los ojos asustada. Intento llamar de vuelta al celular de Alice. Inmediatamente la mandó a buzón.

—¿Bella? —Mike la miro preocupado.

—Algo está pasando con Alice, necesito encontrarla.

—¿De qué hablas?

—Me llamo llorando, yo no se ... —comenzó a subir las escaleras apresurada, lo que sea que estuviera pasando no era cualquier cosa, Alice nunca lloraba.

Estaba justo por por entrar al segundo piso de la casa con Mike detrás cuando paso.

Las luces se apagaron y a pesar de los ruidos y todo lo demás, los susurros y alguna que otra chica lanzando un chillido, Bella lo sintió. El escalofrío bajando por su espalda.

—¿Mike? —parpadeo indecisa, si poder ver nada.

La oscuridad jamás le había dado miedo, sin embargo una sensación nueva la invadió.

—Esto debe ser una broma. —bramo enojado— Alguno de estos idiotas debió haber apagado generador.

—Esto no es nada divertido. —trastabillo un poco, encontrando la pared— Necesito encontrar a Alice todavía. —saco su celular de nuevo, para intentar encender la lámpara de este, pero la batería era demasiado baja. Había olvidado cargarlo antes de salir—. Mierda, mi celular está por morir.

—Muy bien, nena. Por este pasillo está un librero, justo uno de los cajones deben de haber algunas linternas. Bajaré y arreglare esta porquería.

—Bien. —Bella trago en seco, sintiendo algo de miedo al quedarse sola. Se dijo a sí misma que era ridículo—. Solo date prisa.

Mike pareció dar por terminada la discusión, por que sintió su presencia alejarse de ella. Escucho algunos miembros quejándose, la música obviamente ya no sonaba por ninguna parte y algunas chicas al parecer estaban asustadas. Escucho que algunas personas bajaban las escaleras, seguro con la idea de marcharse a otro lugar.

—Estas bromas son absurdas —gruño Bella, siguiendo la pared por el pasillo, hasta que finalmente se topó con el mueble del que Mike le hablo. Comenzó a palpar por todas partes, intentando buscar los cajones. La incertidumbre de Alice no la dejaba por completo, así que cuando finalmente encontró los cajones, no logro encontrar ninguna lámpara. Se agacho, poniéndose de rodillas para intentar llegar al fondo del cajón, sin embargo algo la interrumpió a medio camino.

Un grito ensordecedor lleno la casa por completo. Algo horripilante, y que a cualquiera hubiera dejado la piel de gallina. El alcohol hizo mella en ella, por que sintió las terribles ganas de vomitar subiendo por su garganta. Se giró rápidamente y cualquiera que fuera la poca cosa que estuviera en su estómago, por mínima que fuera, salió expulsada en la alfombra.

Bella se preguntó que estúpida cosa era esa y estuvo casi segura de que no era otra cosa que un efecto de sonido. Mataría a Mike, ella entendía su necesidad de lucirse frentes todos, pero de ninguna manera estaba al caso armar tanta artimaña.

Asqueada, se limpió la boca. De nada tenía caso seguro buscado ni una mierda.

Avanzo por el pasillo de nuevo, y finalmente llego a las escaleras. La luz de la calle llegaba por la puerta y llamo su atención ver a alguien parado frente a ella. El tipo tenía un overol gris y tenía una especia de máscara blanca y totalmente lisa.

—Oye, ¿has visto a Mike? —le pregunto, mientras bajaba la escalera.

El tipo con disfraz raro se voltio, mirándola y ladeando la cabeza. Algo dentro de Bella se removió asustado cuando lo tuvo frente a frente.

—¿Bella? —la voz detrás de la máscara la hizo jadear, poniéndose la mano en el pecho.

—¿Edward? —pregunto, mientras vio como este se quitaba la máscara—. Idiota, casi me matas de un infarto.

—Esa es la intención. Es Halloween, boba. ¿Dónde están todos?

—Mike ... Alice ... —negó, mirando a su alrededor confundida, no había ni una alma—. No lo sé, creo que soy la única que está aquí.

—¿Estas bien? —Edward dio un paso hacia ella, mirándola.

—Alice me llamo llorando, se escuchaba asustada y ...

—¿Alice llamo?

—Solo... y yo estaba con Mike, la luz se fue de pronto. —dio un par de pasos atrás; cubriéndose la cara con las mano—. Creo que estoy algo ebria también.

—Bien, tal vez deberíamos irnos. Evidentemente esta fiesta ya está muerta.

—No. —la castaña se giró, trastabillando un poco.

—Bella. Vámonos. —Edward la tomo de la mano.

—De ninguna manera me voy a ir sin Alice.

—Vamonos.

—¡No!. Ni siquiera sé dónde está Mike, debe estar arreglando esta cosa de la luz ... —se giró contra su primo, tomando a Edward desprevenido. Este, tambaleo y cayó sobre el piso, dejando caer de una bolsa delantera de su traje un cuchillo. Bella intento repetirse mentalmente que era solo un artículo de su propio disfraz, pero cuando vio sangre adornando el cuchillo, sangre pegajosa, fresca y con un olor que provoco que sus ojos se llenaran de lágrimas, sabía que algo no marchaba bien.

—No tenías que ver esto, Bella. —los ojos verdes de él la miraron, casi con tristeza.

—N-No ... ¿Edward? —negó asustada, comenzando a andar hacia atrás.

Fue algo que le obstaculizó el paso lo que la hizo caer también.

—¡Oh Dios, no! —grito, con la garganta desgarrándosele. Me miró las manos horrorizada, todas ellas estaban cubiertas de sangre—. ¡No!¡No!

Se levantó, por poco resbalando con la sangre de Mike. Y es que si, la visión que le ofrecía aquella imagen en medio de la sala siniestra.

Mike

Mike que tan solo unos minutos antes la había estado besando y toqueteándola por todas partes, ahora yacía sobre su sala de estar, con la cabeza abierta y una gran rajada que le cruzaba de frente a boca.

Mike estaba muerto.

Levantando un poco la cabeza antes de girar por las escaleras, vio a Edward todavía sentado sobre el piso, mirándola como mira un depredador a su presa. Las arcadas que hacía un rato habían pasado volvieron a aparecer, solo que ahora se debían a la sangre que llenaba toda su ropa. Se sintió acorralada cuando lo único que veía eran habitaciones, pero ninguna salida.

Los sollozos que comenzaron a salir de su garganta no se hicieron esperar.

—Se supone que te quedarías en casa, Bella —la voz de Edward llego a ella desde algún lugar no muy lejos— El imbécil de Jacob dijo que ustedes habían terminado.

Asumí que te quedarías llorando, como las personas normales lo hacen.

Bella trato de ignorar su charla estúpida, mientras buscaba, sin ninguna visión clara, algo con lo que pudiera defenderse. Un temblor la recorrió de pies a cabeza.

No podía ser cierto lo que estaba pasando.

Edward no era ningún asesino. Su Edward. El chico tierno que había crecido junto con ella y era su primo favorito no era el monstruo que la estaba persiguiendo.

Su respiración se volvió agitada cuando logró tomar unas tijeras de un escritorio. El alcohol la tenía aturdida y se sentía al punto del desmayo. Se imaginó dónde estaría Alice y se dio cuenta de lo que podía ser la terrible verdad, ¿qué demonios estaba pasando?. La oscuridad de toda la casa tenía loca y la hacía sentir más vulnerable.

—Voy a morir, voy a morir —tembló, mientras se tapaba la boca. El sabor a sangre que entro en contacto con sus labios la hizo derramar más lágrimas.

Cerró los ojos, deseando estar en casa. Se imaginó sentada sobre el sofá favorito de Alice, mientras esta le daba un tarro de su helado favorito. Entonces la dos se sentarían a comer hasta engordar. Comerían y luego ella lloraría para luego maldecir a Jacob por su engaño. Y aún dentro de ese engaño, sintió ganas de gritar. Jamás volvería a ver a Jacob, ni a su padre, jamás. Por qué cuando sintió el susurro de un aliento en su rostro supo exactamente lo que iba a pasar.

Abrió los ojos lentamente, sus orbes chocolate conectando con los orbes verdes de quien fuera una de las personas que amaba más en el mundo. El rostro de Edward, pálido y sin expresión, le regreso el gesto.

—¿Me vas a matar?

—Si no lo hiciera entonces terminaría yo en la cárcel, cariño. No debiste venir a esta fiesta, Belly.

—Si me dejas ir... —le suplico— por favor, yo solo ...

—No lo intentes. Mejor calla. —la mano de Edward acaricio su mejilla. —Lamento que este fuera tan mal Halloween para ti, cariño.

—¿Alice? —susurro, muy temerosa de la respuesta.

El negó, acercándose más a ella. Su cabello cobrizo resplandecía gracias a la luz que lograba entrar por una ventana.

—Lo lamento, vio algo que no debía ver.

Eso partió el alma de Bella. Imaginar a su pequeña Ally en algún lugar de la casa, desmanajada tal como Mike, y Jasper, se imaginó a su guapo amigo, sin vida.

—¿Qué has hecho, Edward?

—¿No es Halloween la época en las que todos podemos ser lo que queramos, Bella?. Deberías agradecerme, podría haber matado a más personas, elegí provocar algo que hiciera a las personas marcharse, lamentablemente una chica se cruzó en mi camino, no me pude resistir, Alice me vio y las cosas comenzaron a salirse de control.

Un jadeo salió de la boca de la castaña. El miedo corriendo rápidamente por sus venas, llegando a su corazón.

—Esta necesidad ... sabía que la fiesta de Mike sería la situación perfecta para sacar esta furia que siempre ha vivido dentro de mí. Admito que tal vez debería haber planeado mejor las cosas.

—Eres un bastardo. Somos familia.

—Lamento que este sea tu último pensamiento sobre mí —el cobrizo tensiono la mandíbula, gruñéndole—. Me encargare de cuidar a Charlie, lo prometo.

Colérica y guiada por algún tipo de fuerza Bella lo empujó, cayendo encima de él y le golpeó el rostro con todas las fuerzas que logró reunir. Empuñó las tijeras justo sobre el cuello de él, gritando con todas sus fuerzas.

—¡¿Dulce o truco hijo de perra?!

Un movimiento fue hecho y de pronto la sangre caliente comenzó a correr por su cuerpo. El olor que tanto había odiado de niña, el olor a sangre y a óxido le llenó todos los sentidos.

—Truco, Belly. —Edward volvió a enterrar el cuchillo sobre su vientre, aferrándola por la cintura— Feliz noche de Halloween —sonrió.


Feliz noche de Halloween chicas. Espero les gustara, es mi primer mini historia de terror y estaba bastante emocionada.

Pd: Capitulo editado, mi antigua cuenta era en Wattpad, con el mismo Usuario.

Ariam