Disclamer: Los personajes de esta historia no me pertenecen.
Advertencia: YAOI/SMUT y lenguaje explicito.
Dos historias por cada capitulo. Cada historia es independiente la una de la otra pero están inspiradas en un mismo capítulo de la serie. Están pensados como One-Shots pero bien podrían no serlo.
La ducha.
Este era el fin del Club Glee. Will no había logrado juntar la cantidad de integrantes necesarios para que el grupo prosperara. Ninguno de los chicos populares se había interesado en Nuevas Direcciones por lo que estaba condenado al fracaso. El profesor se estaba lamentado mientras recorría los pasillos del colegio McKinley cuando de pronto lo escuchó. Era la voz varonil y sorprendentemente afinada de un chico… y esa voz venía de vestidores. El profesor se escabulló silenciosamente hasta ese lugar y entró. Por el ruido del agua cayendo y el vapor que producía el agua caliente, supuso que la misteriosa voz provenía de las duchas. Cuidadosamente se fue acercando hasta llegar a los casilleros, una vez ahí, asomó ligeramente la cabeza. Ahí estaba, era Finn Hudson. Él era alumno suyo de segundo año y quarterback del equipo de futbol. El chico cantaba asombrosamente bien, era popular, era justo lo que necesitaba para el Club Glee y estaba… desnudo.
El profesor rápidamente se ocultó de nuevo tras el casillero. Ya había escuchado y visto lo suficiente. Debía salir de ahí y pensar en la manera de convencer a Finn que se uniera a Nuevas Direcciones… Sin embargo, una extraña curiosidad de pronto lo invadió. Por alguna razón no quería moverse de ese lugar. No estaba haciendo nada malo, podía echar un vistazo y no pasaría nada. Además, solo estaban ellos dos, nadie más tendría que enterarse de esto. Si bien era su alumno, y era menor de edad. Jamás volvería a tener una oportunidad como esta, solo tenía que… Cuidadosamente volvió a asomar la cabeza por el casillero. Ahí estaba. Finn continuaba cantando y utilizando el jabón como si fuera un micrófono. Era simpático y era… increíblemente sexy. Finn era un joven atleta, y su cuerpo correspondía al de un joven atleta. No era musculoso pero estaba en buena forma. Espalda amplia, brazos fuertes, piernas largas y firmes; apenas cubiertas por unos pocos vellos corporales. Era el cuerpo de un jovencito. Y lo mejor… esos glúteos perfectamente redondos. Por aquel fabuloso cuerpo corrían gotas de agua empapándolo todo a su paso. La imagen era casi surreal. El vapor que había en el lugar hizo que Will comenzara a sudar, comenzara a sentirse caliente, comenzara a formarle una firme erección tras sus ajustados pantalones. Will no podía dejar de observar aquel culo e imaginarse que se sentiría tocarlo, que se sentiría estar junto a él. Desnudo. Ambos cubiertos por la calidez del agua y el vapor. Sin darse cuenta, el profesor comenzó a acariciar el bulto en su pantalón. El chico se dio la vuelta y Will rápidamente retrocedió, esperando que su alumno no lo hubiera visto. Poco a poco volvió a asomar la cabeza y se relajó al darse cuenta que el chico tenía los ojos cerrados debido al champú. Ahora podía darse el lujo de observar un poco la vista delantera. Como había notado anteriormente, Finn no tenía el cuerpo más atlético de la escuela. El abdomen apenas y se marcaba, pero tenía buenos pectorales. Todo estaba bien, pero faltaba algo. El profesor decidió ser un poco más intrépido y bajó la mirada… Ahí estaba, incluso en estado flácido, Finn no estaba nada mal. Ver tanto vello púbico hizo sentir mejor a Will. El chico ya era un hombrecito. Un hombrecito al que le gustaría poder enseñarle un par de cosas nuevas… ¡Suficiente!, pensó Will. Esto debía parar o habría consecuencias. Con mucho pesar el profesor se obligó a retroceder y a salir, con el mismo sigilo con el que había entrado, de los vestidores. Una vez en el pasillo se acordó de la erección que ya hacía en sus pantalones y colocó ambas manos frente a la pelvis para cubrir un poco. Ya era muy tarde y la mayoría de los alumnos estaban en sus casas. Además su oficina estaba solo a unos pasos de ahí, por lo que era poco probable que alguien lo viera o que alguien escuchara lo que haría más tarde en su oficina. Will se sonrojó avergonzado, qué bajo había cado. Espiar a sus alumnos mientras se duchan y masturbarse en el trabajo no debía ser un comportamiento muy apropiado para un profesor.
Jugar Xbox
-¡Ey, amigo! ¿A dónde vas con tanta prisa? –Puck se apresuró para seguirle el paso a su mejor amigo.
-Tengo que estudiar para un examen –dijo Finn un tanto nervioso.
-Pero si apenas vamos iniciando el año.
-Si bueno, a Mr. Schue le gusta hacer exámenes a cada rato. Dice que es la mejor forma de aprender.
-Odio a Mr. Schue. Por eso me salto sus clases… Oye, por cierto ¿Cómo está tu madre?
-¿Mi madre?
-Sí, ¿no dijiste que la operaron de la próstata?
-¡Ah eso!, sí claro… Ya está mucho mejor. Gracias por preguntar.
-Bueno… supongo que nos veremos luego.
-Sí… nos veremos luego.
Puck se alejó y Finn se relajó un poco. Bajo ninguna circunstancia su amigo debía enterarse que él estaba en el Club Glee. De lo contrario, probablemente dejaría de hablarle.
-Oye Hudson –era Puck de nuevo–. Mañana mi madre irá a un bar mitzvah con mi hermana. Y pensé que si no tenías nada que hacer. Ningún estúpido examen. Tal vez podrías… ya sabes, venir a jugar Xbox.
Puck se mordió el labio. "Jugar Xbox" era la palabra clave que ambos tenían para referirse a una sesión de besos desbordados y a lo que Puck llamaba "darse una mano entre amigos". Llevaban haciendo eso desde el año pasado, cuando Puck comenzó a salir con Quinn Fabray. Ella era capitana de las animadoras y una chica muy guapa. Sin embargo, su familia era extremamente conservadora. No dejaba ni siquiera que Puck le tocara las bubis e incluso partencia a un club llamado "Los Defensores de Cristo". Por lo que siempre dejaba caliente a Puck cuando se encontraban a solas. Y cuando eso sucedía, su amigo siempre lo llamaba para… jugar Xbox.
Todo ese asunto de "jugar Xbox" estaba bien para Finn. Pero el otro día; Rachel Berry, una amiga del Club Glee, le había invitado a salir. Los dos fueron al cine y no pasó mucho para que Finn se percatara de que la chica le estaba coqueteando. Entonces Finn tuvo que mentirle al decir que él tenía novia. Incluso le dijo que ella le dejaba llegar a segunda base cuando estaban a solas en su casa. El único problema era que él no tenía novia, y era de Puck a quien se refería. A Finn no le gustaba admitirlo pero comenzaba a sentir algo por su mejor amigo.
-Claro, te veo mañana en la tarde Puck –dijo el chico finalmente.
Al día siguiente ambos chicos se encontraban recostados uno a lado del otro en la cama de Puck. Los dos llevaban rato besándose y Finn podía sentir la lengua de su amigo casi en su garganta. Finn no estaba muy participativo pero a Puck parecía no importarle. El chico de mohicano dejó los labios de su amigo para poder besar su cuello. Puck era realmente bueno en eso, y normalmente a Finn le volvía loco cuando su amigo le besaba en aquel sitio. Una vez le pidió que lo hiciera tan fuerte que le dejó una marca, y fue difícil intentar explicarle a su madre como se había hecho eso. Sin embargo, este día Finn estaba un poco ausente. Poco a poco Puck fue deslizando su mano por el pecho de su amigo, luego por su abdomen hasta llegar a su cintura. Con desesperación y sin dejar de besarle el cuello, desabrochó el cinturón, le desabotonó el pantalón y metió la mano por debajo de los boxers…
-¿Sucede algo? –cuestionó Puck.
-¿Por qué preguntas?
-Porque aquí abajo está más muerto que "The Walkin Dead" –Finn se sintió avergonzado y retiró la mano de su amigo.
-Perdona, es solo que… Estaba pensando, ¿crees que esto esté bien?
-Ya lo hablamos Finn. No hay nada gay en esto. Es cosa de amigos… de bros. Ya sabes, ayudarse el uno al otro.
-Sí, pero… tú tienes novia.
-¿Y eso qué?
-¿Te molestaría que yo tuviera novia?
-Supongo que no… ¿Tienes novia?
-No... Es decir, no por ahora. Pero el otro día Rachel Berry…
-¿Rachel Berry?... ¿Qué no es la loca obsesionada con el Club Glee?
Mierda, pensó Finn. Puck se quedó pensante por un instante y entonces todo cobró sentido.
-Espera un minuto… Tu madre no está enferma, ¿cierto? –Finn no respondió–. Tampoco hay exámenes sorpresa ni nada de eso… ¡Tú estás en el Club Glee!
El silencio de su amigo se lo dijo todo. Puck se llevó ambas manos a la cabeza y tomó asiento en el costado de la cama.
-No puede ser… ¿cómo puedes ser tan tonto Finn?
-¿Y qué hay de malo en que sea parte del coro?
-¡Todo! ¿Qué no lo entiendes?... ¡Ya no podremos jugar Xbox nunca más!
-Pero… ¿por qué?
-Porque cuando todos se enteren que estas en Glee. Comenzarán a sospechar que eres gay… Y ya no podrán vernos juntos.
-Pero tú mismo dijiste que esto no es nada gay.
-Te odio Finn. ¿Porque tenías que arruinar el Xbox?… vete por favor.
-Pero…
-¡Que te vayas! –Finn obedeció y se levantó de la cama. Quiso objetar, decirle a Puck que estaba siendo irracional. Pero no tendría sentido, él no lo escucharía. Profundamente triste salió de la casa de su mejor amigo… ¿Se había acabado todo?... ¿Así se sentía un corazón roto?... Finn limpió unas cuantas lágrimas de su rostro y se marchó a casa.
