Podía sentir su boca secarse y sus manos sudar. Estaba nervioso. ¿Hace cuánto que no estaba en una situación como esa? ¿Seis años? ¿8 tal vez? ¿o quizás diez? Ya ni siquiera lo recordaba.

Era consciente que las mujeres no eran su fuerte. Solo había tenido una novia en toda su vida y unos dos Affaires, los tres terminaron mal; Su novia rompió con él al dejarla plantada… seis veces, su primer Affair fue una total decepción al no provocar nada en él y su segundo Affair quería dar un paso más allá y pudo haberlo intentado si no se hubiera enterado después que solo quería su dinero. Su suerte en el amor era pésima.

Por ello, no podía creer que Mikasa aceptara una cita con él. Mikasa Ackerman era una joven universitaria que había conocido por unos amigos, y la palabra "hermosa" fue lo primero que pensó al verla. Varias veces trató de acercársele pero temía decir o hacer algo malo y ella huyera.

Isabel, su mejor amiga, fue quien le dio ese empujón para que se acercase a la joven. Literalmente, lo empujó provocando que se tropezaran y el licuado que llevaba Mikasa se regara sobre su blusa blanca y sus cosas cayeran al piso. Mientras Levi la ayudaba a recoger sus libros y decía "lo siento" repetidas veces, no podía dejar de pensar que eso era lo más cliché del mundo mientras fulminaba con su mirada a una risueña Isabel quien se encontraba escondida detrás de un árbol. Porque si, lo había empujado en pleno parque.

Después de ese "infortunado" accidente, pudo establecer una conversación con Mikasa. Se enviaban mensajes de texto cada que podían, una que otra llamada corta y breves encuentros por la calle. Semanas después, decidió invitarla a una cita, él esperaba un rotundo "no" sin embargo, para su sorpresa ella aceptó.

Y ahí se encontraba, afuera de la casa de la joven dudando si presionar el timbre o huir. Nunca se había sentido así y eso lo incomodaba, Mikasa era una chica que empezaba a gustarle y temía arruinar la oportunidad que tenía.

Decidió mejor sacudir su cabeza y alejar aquellos pensamientos negativos, secó sus manos en su camisa y oprimió el timbre. A los pocos minutos la puerta se abrió mostrando a una encantadora Mikasa.

Llevaba un vestido rosado pastel con unos botines marrones y un bolso cruzado del mismo color. Su cabello estaba recogido en una coleta y llevaba maquillaje y aunque este era sencillo, resaltaba sus rasgos exóticos. Aquel estilo provocaba que Mikasa adoptara una imagen tierna.

— Hola — Saludó.

—Hola — le correspondió el saludo con una ligera sonrisa.

— ¿Vamos?

Ella asintió mientras cerraba la puerta tras de si.

—¿A dónde iremos? — Pregunto curiosa ya dentro del auto.

Él no sabía cómo eran las citas de los jóvenes de esta generación, así que temía que su manera de ver "una cita" estuviera pasada de moda.

—Al cine — Mikasa lo miraba esperando a que continuara — Luego podemos ir a comer e ir por un helado.

Un "esta bien" fue lo único que dijo.

Al llegar al centro comercial, cuando Mikasa estaba decidida a abrir la puerta del auto, Levi la detuvo.

—¿Sucede algo?

—No, es solo que… — Respiró hondo unos segundos antes de continuar — no soy muy bueno en esto de las citas, espero y lo entiendas. Así que si esto te parece anticuado o…

—No te preocupes— Le interrumpió — además, me gusta lo sencillo.

Aquello provocó que la preocupación de Levi disminuyera en un cincuenta porciento. Entraron al centro comercial y subieron las escaleras eléctricas que llevaban a las salas de cine.

—¿Tienes alguna película en mente? — Preguntó Mikasa.

—Si esa — Señalo el cartel que se encontraba en la esquina donde se mostraba la película — hay un especial de películas de terror antiguas esta semana, dicen que la de hoy generó muchos traumas a las personas de aquella época ¿qué opinas?

— Interesante, me gusta.

Después de comprar palomitas, bebidas y dulces, entraron a la sala correspondiente. Ya ubicados en sus asientos, notaron sonidos extraños en la fila de atrás. Estaban cerca de la última hilera y Mikasa no pudo evitar sonrojarse al imaginar lo que estaban haciendo ese pareja ahí detrás.

—Y pensar que apenas estamos en los anuncios — Murmuró a regañadientes Levi.

Un gemido ahogado junto a un "baja la voz" fueron suficientes para llamar la atención de Mikasa y hacerla girar. Podía jurar que esa voz la conocía muy bien.

—¡¿Sasha?!

—¡¿Mikasa?!

—¿Dijiste Mikasa?

— ¡¿Jean?!

— Hola.

— ¿Los conoces? — Preguntó confundido Levi. Mikasa asintió apenada.

—Son mi mejor amiga y por lo que veo su nuevo novio — Murmuró — ¿Qué haces aquí? — Se dirigió a Sasha.

— ¿Qué haces tú aquí? — Mikasa la fulminó con la mirada.

—¿Acaso no recuerdas lo que hablamos anoche?

Sasha adoptó una postura pensativa.

—¡Oh, tu cita! Claro — Exclamó para luego estudiar a Levi sin disimulo alguno— Nada mal, no se quien de los dos tiene mejor gust…

—Sasha, es mejor que nos vayamos — Mikasa agradeció internamente la intervención de Jean— Ignoren lo que vieron y sigan con lo suyo.

Después de que el curioso par se fuera, Levi permaneció en silencio, uno donde Mikasa aprovechó para enviarle un mensaje a Sasha diciendo: "Tenias; tu cuarto, el de Jean, tu auto e incluso un motel ¿y escoges un cine?, por cierto ¿qué haces con él? ¿No que lo odiabas?"

—Disculpa por eso — Dijo mientras guardaba su celular — estoy segura que fue idea de mi amiga, Jean es un chico muy sensato.

Levi asintió acompañado de un "no es tu culpa".

—Ignorando lo que pasó, nunca pensé que usaras ese tipo de ropas.

—¿Se me ven mal, cierto?

—¡No,no no! — Negó rápidamente. Las palabras tampoco eran su fuerte — recuerdo que me dijiste que el rosado no era un color de tu agrado, a eso me refería.

—Oh, bueno — se acomodó en su asiento tímida — una de mis amigas, Historia, me dijo que este vestido me vendría bien. No me sentía bien al principio pero después me agradó, es cómodo. Aunque el color aún no me convence.

—En realidad deberías usarlo más, te sienta bien.

Mikasa giró disimuladamente su rostro ocultando su rubor, los cumplidos le solían apenar. Levi soltó una pequeña risa nasal al notarlo, Mikasa le brindó un suave golpe en el pecho por eso y él sonrió ampliamente.

—No digas esas cosas — Le recriminó.

—Solo decía la verdad.

— No es cierto.

—Pero si te ves bonita, Mikasa— siguió molestándola.

—¡Basta!

Diez minutos después, la película empezó. Al principio pareció sosa y tediosa, algo que preocupó a Levi,no quería que Mikasa se aburriera. Pero a la mitad pudo sentir como se apegaba a su brazo.

A ese punto la película se colocaba más tétrica y difícil de ver ¿cómo pudo haber sido tan taquillera y aceptada en esa época? Definitivamente el morbo atraía a la gente.

Mikasa pegaba respingos y escondía su rostro en su hombro cada vez más, ¿debería abrazarla?. Nunca había estado en una situación así con su ex novia, recordaba que en su primera cita con ella vio una película romántica tan aburrida que provocó que se durmiera. No quería incomodarla pero tampoco quería verla asustada, así que colocó una de sus manos sobre las suyas brindandole seguridad. Ella se calmó y le regaló una suave mirada para posteriormente apoyar su cabeza sobre su hombro. En el transcurso de la película, Levi inconscientemente apoyó su cabeza sobre la de Mikasa mientras que sus dedos se entrelazaban lentamente.

(…)

Después de que terminara la función, Mikasa decidió abrir el mensaje de Sasha mientras esperaba a que Levi saliera del baño.

"Del odio al amor hay un solo paso y lo sabes"

"Espero no hagas una tontería y lo lastimes, es un buen chico"

"Tranquila, ¿qué podría salir mal?"

"Todo"

" Cada que dices eso sucede algo horrible"

" Eres muy cruel"

"Te contaré todo después, disfruta tu cita"

Justo después de leer ese mensaje notó a Levi acercarse a ella. Lo detalló unos pocos segundos. No tenía un tipo físicamente de "Hombre ideal" pero si se basaba en el de sus amigas, dudaba mucho que Levi entrara ahí; Ymir muy probablemente le diría que era muy bajo e Historia se sentiría asustada al notar que siempre llevaba su ceño fruncido y ojeras bajo su rostro. Sin embargo, ella no le importaba mucho eso, era algo que se le hacía banal, aunque no podía negar que era guapo a su punto de vista y la camisa negra que llevaba resaltaba mucho más el azul de sus ojos. Sin olvidar que, se sentía cómoda con él y eso era lo que más le gustaba.

Mientras se dirigían a las escaleras eléctricas Mikasa se detuvo al ver una máquina de fotos instantánea. Sonrió con nostalgia, solía venir y usarlas mucho en la secundaria con sus mejores amigos cada vez que planeaban ir a comer o tomar algo. Sin embargo al ir a universidades distintas solo podían verse por video llamadas. Como extrañaba a Eren y a Armin.

— ¿Te gustan estas máquinas? — Preguntó Levi sacándola de sus pensamientos.

—Si, solía usarlas mucho cuando estaba en la escuela. Me gusta guardar fotos de diferentes momentos para mantener el recuerdo.

—Ya veo.

— No es muy costosa, deberíamos intentarlo — comentó Mikasa luego de un tiempo.

—¿Estas diciendo que quieres entrar ahí y tomarte fotos conmigo? — Ella asintió — ¿por qué?

—¿Por qué no? Quiero tener un recuerdo de hoy.

— Dicen que los mejores recuerdos son los que vives y no los que fotografías, sabes.

—Si no quieres una foto conmigo solo dilo, no me molestaré.

—No es eso — Llevó sus dedos índice y pulgar al puente de su nariz — Las fotos y yo no tenemos una buena relación ¿entendido?

—¿En serio?

—En serio.

— Bueno, lo comprobaré.

Acto seguido, tomó a Levi del brazo y lo jaló provocando que se adentrará a la pequeña cabina junto a ella.

—Mikasa — Masculló frunciendo el ceño.

—Solo mira hacia enfrente —Dijo mientras le colocaba una diadema de orejas de perro sobre su cabeza — Solo serán cuatro.

—Espero y la cámara no se rompa en el proceso.

Ya terminada la mini sesión de fotográfica, Mikasa tomó las fotos al salir de la cabina.

— Me gustan, ¿qué te parecen?

—Supongo que no están mal.

—¿Ves? — Extendió las fotos— puedes quedarte con una, escoge la que quieras.

Levi detalló cada una de las fotos. Optó por quedarse con la tercera y guardarla en su billetera. En aquella, Mikasa trataba de colocar un sombrero sobre su cabeza mientras él tenía sus manos sobre las suyas evitando que siguiera. Ambos se miraban mutuamente sonriendo, sin olvidar mencionar el ligero pero adorable sonrojo sobre las mejillas de Mikasa debido a la cercanía.

Mikasa guardo las tres restantes en su bolso. Su favorita era la tercera; sus dedos tenían atrapadas las mejillas de Levi indicándole que mirara hacia enfrente, esto provocó que en su boca se formara un ligero puchero , él en cambio colocó dos dedos detrás de su cabeza haciendo la ilusión de unos cuernos mientras ella le dedicaba una tenue sonrisa a la cámara. Si Levi y ella quedaban siendo solo amigos o si se atrevían a algo más en el futuro, esa foto iba a estar en su mural de recuerdos independientemente de ello.

Ya fuera del centro comercial, se adentraron al auto para ir a un restaurante de comida italiana del cual Levi tenía buenas referencias. Ya ahí, ordenaron. Mikasa optó por una lasaña mientras que Levi por un plato de pastas. Mientras esperaban sus pedidos, hablaron un poco de cómo fue su semana; Mikasa de su universidad e innumerables compromisos y Levi de su trabajo e incompetentes pero tolerables compañeros. Si bien tenían una década de diferencia, su conversación fluía bien.

—La lasaña está deliciosa.

—Te dije que era un buen restaurante.

—Si,si,si. Debo creerte más seguido, ¿Qué tal tus pastas?

—Están buenas, pruébalas — Acercó su tenedor con algunas pastas enrolladas hacia ella, quien aunque tímida al principio, aceptó.

—Tienes razón.

Al terminar, se dirigieron a la plaza central la cual estaba llena de vida; niños con sus familias, parejas tomadas de la mano, vendedores de helado, batidos y uno que otro puesto de comida rápida.

Se acercaron al puesto de helados y compraron un par para ambos para luego sentarse en unas bancas que se encontraban ahí ubicadas.

— El gimnasio me cobrará caro mañana, he comido demasiado — Comentó Mikasa

—Lo mismo digo, aunque trata de no pensar mucho hoy en eso, ya mañana podrás preocuparte.

Luego de terminar, decidieron caminar un rato con la excusa de "digerir la comida".

—Caminemos lento, aun es temprano —Musitó Levi al ver su reloj.

Al escuchar eso, Mikasa comenzó a caminar de manera exageradamente lenta provocando una expresión jocosa en él.

— Bien, bien. Ahora pasos largos.

Ambos comenzaron a dar pasos tan largos como sus piernas les permitían acompañados de pequeñas risas.

— Hagamos una pequeña carrera; el primero que llegue al farol que está en la esquina gana — Sugirió Mikasa.

—No tengo problema con eso.

—Claro que sí — Levi la miró confundido— tu edad.

—¿Me estas diciendo viejo? Te recuerdo que fui número uno en el club de atletismo en la universidad.

— Eso fue hace mucho.

—Las viejas costumbres no se olvidan.

—Eso ya lo veremos. En sus marcas, listos…

Y sin decir "ya" emprendió huida dejándolo atrás.

—¡Tramposa! — Exclamó antes de ir tras ella.

Para mala suerte de Mikasa, Levi le ganó.

— Un hombre de treinta y un años me ganó, ¿debería tener más empeño en el gimnasio? — Bromeó.

—Tal vez. Aunque dejando eso atrás, gané, ¿cuál es mi premio?

—Este.

Mikasa lo empujó esperando que cayera en la grama que rodeaba al farol, al darse cuenta de lo que planeaba, él la tomó antes de la cintura provocando que cayeran juntos.

—Ahora mi vestido se ha ensuciado por tu culpa.

— Tu empezaste.

Ella estaba sentada frente suyo limpiando su vestido.

Sus manos seguían en su cintura mientras la miraba fijamente.

¿Qué era esa calidez que sentía su corazón? ¿Y por qué se sentía tan bien?

Su penetrante mirada provocó que Mikasa se removiera.

—¿Qué pasa? ¿tengo algo raro en el rostro? — Él negó con una sonrisa ladina en sus labios— ¿entonces?

—Nada, es solo que nunca la había pasado tan bien como hoy. Siento que volví a aquellos días de juventud en los que no podía divertirme y todo fue debido a ti, Mikasa— ella lo observó conmovida — gracias.

Sus brazos se estrecharon aún más en su cintura. Desde muy joven comenzó a trabajar, por ende nunca tuvo tiempo de salir con amigos, divertirse o tener citas e incluso ni siquiera supo cómo consiguió tener novia. Si bien ese esfuerzo que hizo a temprana edad le dio frutos de manera económica, nunca pudo tenerlos en su vida personal. Y el estar ahí con ella, pudo experimentar esa diversión juvenil que años atrás no.

Su rostro se acercó poco a poco al de Mikasa. Aunque, ¿no era demasiado rápido besarla en la primera cita? Al caer cuenta de ello se detuvo.

Se levantó y le ofreció una de sus manos para ayudarla a levantarse.

—Creo que es hora que te lleve a tu casa.

—Supongo que si.

El camino de regreso fue silencioso.

Estacionó con cuidado al llegar al lugar.

— Gracias por salir conmigo hoy.

—No, al contrario gracias por invitarme. Me divertí e incluso pude olvidar un poco el estrés de la universidad.

— No sabes cuanto me alegra oír eso.

"Siento que volví a aquellos días de juventud (…) y todo fue debido a ti, Mikasa"

—¿Sabes algo?, mis mejores amigos y yo solíamos tener salidas similares a esta, nos divertimos y pasábamos buenos momentos. Sin embargo, ahora estamos separados al vivir en distintas ciudades lo cual suele desanimarse a veces. Éramos muy unidos. Pero hoy, me divertí tanto como en aquellos viejos tiempos, llevándome a mis días felices de juventud — Le sonrió — gracias a ti también.

Se acercó a él propinándole un suave beso en la mejilla.

—Maneja con cuidado y llámame cuando llegues a casa — Dijo antes de desabrochar el cinturón y bajarse del auto.

(…)

Ya en su casa y luego de responder los cientos de mensajes de Isabel preguntando como había sido su cita y avisarle a Mikasa que estaba sano y salvo, se recostó en su cama.

Llevó una mano a su mejilla y suspiró. Se sentía aliviado que todo había ido bien esa noche. Sacó la foto de su billetera y la vio.

Se encargaría que citas como la de hoy, fueran frecuentes en el futuro. De eso estaba seguro porque Mikasa había robado completamente su corazón.


Debido al coronavirus, mi ciudad está en cuarentena por ende no tengo clases por más de un mes. aprovechando que no puedo salir (aunque en realidad nunca salgo) estaré escribiendo algunos one shots para pasar el rato.Este es algo sencillo pero era una idea que tenía hace tiempo pero por la universidad no podía desarrollarla. Espero les haya gustado. Las quiere.

Val.