Hola, mis queridos lectores. He venido con una nueva historia que contará con dos capítulos nada más. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Same Mistakes

Parte 1

Por equivocaciones típicas de los hombres, Sakura había roto su compromiso con Sasuke hace más de un año.

—Perdóname— pidió desesperado.

—No puedo, hiciste una de las dos cosas que te dije que no iba a perdonarte— sollozó con la mano extendida, insistiendo en que tomara un anillo que ella ya no quería.

Antes de iniciar su relación, ella le había puesto los puntos sobre las íes de inmediato, le dijo que había dos cosas que no le iba a perdonar nunca. El maltrato físico y la infidelidad. Él había cumplido con todo eso a la perfección en sus cuatro años de relación, porque la amaba.

—No hagas esto— suplicó.

—¿Qué no lo haga?— gritó en medio de su llanto —Tú lo jodiste todo, Sasuke. La única cosa que te pedí que no hicieras, lo hiciste. ¡Tú mandaste nuestra vida juntos al mismísimo demonio!

—Lo sé y por eso estoy aquí diciéndote que lo siento. No soy nada sin ti, Sakura. Tú eres mi todo— le limpió las lágrimas con sus pulgares.

—Debiste pensar eso antes de ceder a los caprichos de esa zorra— sujetó una de sus manos, colocó el anillo sobre ella y lo obligó a cerrarla —Y no pienses que la culpo a ella, te culpo a ti por ser débil. Si me hubieras amado tanto como decías, no hubieras caído ante la tentación y ahora mismo estuviéramos en la cena de ensayo de nuestra boda.

—Sakura, no te vayas...— sus brazos cayeron inertes, su cabeza cayó derrotada.

—Adiós, Sasuke— le sonrió una última vez antes de marcharse para siempre de su vida.

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No volvió a verlo, pero sabía que Sasuke estaba al pendiente de ella siempre. Sus amigas habían insistido varias veces en sacarla de su miseria y le organizaban citas a ciegas sin su permiso, por fortuna siempre conseguía deshacerse de esos hombres, aunque en un par de ocasiones se pusieron mas intensos de la cuenta y tuvo que golpearlos.

Sabía que Sasuke tampoco la estaba pasando del todo bien, había renunciado a su empleo inmediatamente después de su separación, pues él alegaba que lo que había sucedido había sido culpa de sus compañeros de trabajo. Durante una cena por el día del trabajador, sus compañeros se propusieron a embriagarlo para después aprovecharse de su estado y hacerlo jugar un peligroso juego. Al final, no recordaba nada de lo que había pasado. Sus compañeros le dijeron que fue retado a tener sexo con la secretaria del gerente, solo saben que se fue con la muchacha a un armario de limpieza y después desapareció de la fiesta. Finalmente Sasuke no pudo con la culpa y terminó confesándole todo.

—Si es otra cita a ciegas, olvídalo— miró enojada a sus amigas.

—Te aseguro que no— clamó Ino.

—Iremos a conocer un nuevo antro que abrieron en la ciudad, dicen que es genial y todo allá es muy salvaje— agregó Karin.

—A mi también me están obligando a ir— se quejó Temari.

—Mentirosa, tú fuiste la que nos contó sobre ese lugar— acusó Ino.

—¿Si voy con ustedes dejarán de joderme por un tiempo?— suspiró derrotada.

—¡Sí!— exclamaron Ino y Karin al unísono.

—Ya es momento de dejar atrás tu faceta de mujer despechada y busques un hombre que ponga tu mundo de cabeza, además de tus hormonas— Temari sonrió con picardía.

—Así que arriba— Ino la jaló del sofá —Debemos peinarnos, maquillarnos y vestirnos para impresionar.

Sasuke había sido el único hombre que ha amado, ningún otro ha logrado hacerla sentir como él, o ella no los ha dejado avanzar más allá de la primera cita. Por más que se negara a aceptarlo, todavía lo amaba. Pero también se odiaba a sí misma por no ser capaz de odiarlo después de su traición y seguirlo amando como lo ha hecho desde el primer día. Por eso ha pasado un año evitando verlo, porque sabe que una palabra suya bastará para hacer borrón y cuenta nueva, y lanzarse a sus brazos de nuevo.

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A su parecer, la palabra salvaje le quedaba corta a ese lugar. ¿Un ambiente genial? Por favor, el lugar es una completa porquería, pero por alguna razón todos parecen disfrutarlo. Los cuerpos se mueven de un lado al otro al ritmo de la música, hombre viejos ligando a mujeres jóvenes, parejas que parecen estar teniendo sexo con ropa, la iluminación le provoca pesadez en los ojos, los diversos olores le causan náuseas. Ni siquiera sabía cuántas horas tenía allí metida, pero ya estaba harta.

Comenzó a buscar a sus perras amigas, quienes en algún punto de la noche se olvidaron de ella por andar de prostitutas con unos hombres guapos, que recién conocieron, y la dejaron sola en una mesa.

Recorrió toda la pista de baile, la barra, mesa por mesa, incluso subió a la zona VIP y la zona de fumadores, pero nada. Después fue a los baños, en el de caballeros le pidió a un vigilante que le hiciera el favor de revisar. Salió del club y caminó a los alrededores, habían muchas más personas, pero sus amigas no estaban allí. Casi se tira a llorar en el asfalto cuando vio que el auto de Ino se alejaba más y más.

—¡Esperen!— se quitó los tacones y corrió detrás del auto —¡No me dejen aquí!— gritó —¡Por favor!

Se dio cuenta que era inútil, el auto ya iba demasiado lejos. Todo el mundo la miraba como si estuviera loca, entonces Sakura sintió miedo. Las personas tenían mal aspecto, sentía que si alguien se acercaba a intentar hablarle, le entregaría su celular y su cartera de inmediato. Se puso sus tacones de nuevo y corrió a refugiarse en el baño de damas, con la esperanza de poder contactar a Ino y que regresen por ella.

Marcó muchas de veces, pero ni Ino, Karin o Temari, se dignaban a contestar sus teléfonos. De hecho, los tenían apagados. El sonido besos y gemidos alcanzaron a llamar su atención, venía de uno de los cubiertos contiguos. Subió al inodoro y se asomó para averiguar quiénes eran los responsables. Se dio cuenta que era un par de mujeres, una estaba de rodillas en el suelo haciéndole sexo oral a la otra, mientras esta gemía sin control. En el otro cubículo, había una chica con la mirada perdida en el techo, seguramente estaba tan drogada que no sabe dónde carajo está parada.

Sakura se sintió repugnada con la vista y decidió dejar de mirar. Se sentó sobre la tapa del inodoro, sostuvo su cabeza entre sus manos y dio rienda suelta a su llanto. Estaba sola, sin dinero, con miedo a que le hagan algo en ese lugar tan peligroso. Sus pensamientos eran interrumpidos por el placer sexual de otras personas, restregándole que ellas si pueden tener sexo cuando les dé la gana. Y ella también tendría eso, si él no hubiese sido tan idiota, si ella se permitiera la oportunidad de buscarse a otro hombre que no sea Sasuke.

—¡Sasuke!— exclamó de pronto.

Sabía que si lo llamaba, él iría por ella hasta la luna si es necesario.

Tomó su celular entre sus temblorosas manos y buscó el número de él entre sus contactos. Por alguna razón que desconoce, nunca quiso eliminarlo de su directorio telefónico.

—¡Aquí está!— chilló emocionada cuando logró encontrarlo y no dudó en marcarle —Por favor, contesta, por favor, por favor...— repetía en susurros mientras esperaba que la persona al otro lado de la línea hablara.

...

Despertó malhumorado por el insistente sonido de su celular, estaba dispuesto a apagarlo y que la otra persona se fuera a la mierda por no respetar el sueño ajeno ¡solamente eran las jodidas dos de la mañana! Pero detuvo su acción cuando se dio cuenta quién era la persona que lo estaba llamando a esa hora.

—¡Sakura!— se incorporó en la cama de inmediato.

¡Sasuke-kun!— su voz sonaba quebradiza y cargada de alivio —Cre-creí que no contestarías al ver que era yo...

—¿Qué sucede, Sakura?, ¿Dónde estás? ¿Por qué estás llorando?— se levantó de la cama y se dirigió al armario a buscar una camiseta y unos zapatos.

Estoy en un antro, pero no sé dónde está y tampoco sé cómo salir de aquí— explicó con dificultad —Las chicas me trajeron con excusas, pero se fueron sin mí y ahora no sé qué hacer...

—Cálmate, iré a buscarte. No vayas a moverte— ordenó alterado —Trata de buscar tu ubicación por Google Maps y me la envías.

Está bien— gimoteó —Por favor no dejes de venir por mí, tengo muchísimo miedo, Sasuke-kun. La gente no se ve agradable, el local es horrible y en el baño donde estoy escondida están sucediendo… algunas cosas— su tono de voz vacilante lo hizo entender de qué estaba hablando ella.

—Voy a colgar, esperaré tu ubicación.

¡No, espera!— gritó aterrada —Si te incomoda hacerlo, no te preocupes, yo trataré de resolver por mi cuenta.

—Déjate las estupideces— dijo enojado —No voy a dejarte a la merced de nadie, quédate donde estás. Te aseguro que llegaré directamente a ti.

Te odio por siempre estar cuando te necesito y por joderlo todo...

Él también se odió por eso último, si no hubiese la pata, ahora estaría felizmente casado con esa maravillosa mujer que está llorando al otro lado de la línea.

—Créeme, perderte es mi mayor arrepentimiento— declaró antes de cortar la llamada.

Desde aquel día no había podido vivir con su propio remordimiento de conciencia. Al principio no podía dormir, comer siquiera. De hecho, aún trata de forzarse para tratar de recordar algo, algún indicio que le sea útil para recuperar su vida. Cuando no pudo con la culpa y le habló de todo a ella, Sakura simplemente asintió asimilando la información y luego se fue. No gritó, no lloró, no lo golpeó como él quería que lo hiciera, porque sabía que lo merecía. Pero después de unos días, Sakura finalmente explotó, lloró mientras le decía sus verdades, le entregó su anillo y se fue. Justamente en ese momento entendió que verdaderamente la cagó en grande.

Salió de su departamento y corrió al estacionamiento. Mientras iba en el ascensor, Sakura le hizo llegar el mapa con su ubicación. Se alarmó al darse cuenta que estaba en un lugar bastante peligroso y alejado de ciudad, sin duda debía darse prisa, pero también tenía que llegar a una estación de servicio porque no creía tener la gasolina suficiente para el viaje de regreso.

En los cuarenta y cinco minutos de viaje, no pudo volver a comunicarse con ella y aquello lo estaba poniendo con los nervios de punta.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

¿Qué habrá pasado con mi bebé que no contesta el teléfono? Ojalá que Sasuki bebé la pueda salvar y darle amor okno. Usaré este espacio para decirles que no entren en pánico, tomen vitamina C, laven sus manos, usen antibacterial y no tomen la cuarentena como vacaciones para estar en la calle. Cuídense mucho, los quiero.

Pd: tal vez la semana siguiente suba al segunda parte.

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.