Capítulo 1
Mientras escribo en la soledad de mi cuarto, se nubla sobre los tejados de la ciudad. Me gusta contemplarla a estas horas, cuando la oscuridad lo inunda todo, ocultando las formas y los colores, hasta dejar visibles solo los contornos de las cosas. Entre tantas sombras, unicamente salientan las calles, semejantes a ríos de luz tibia, y los rectángulos iluminados de las ventanas, que se irán apagando conforme la noche avanza, como también acabará por apagarse la mía.
Pero lo que de verdad me atrae es mirar a lo lejos, más allá de los edificios y de las altas grúas de del puerto, y detenerme en el distante mar de aguas oscuras que se extiende hasta juntarse con la negrura azulada del cielo. Un mar que me trae de memoria aunque sinceramente no sé el por qué a pesár de que vivo en otro país desde hace cuatro años lo que veía desde el balcón de mi casa de Royal Woods eso sí cuando mis hermanos me dejaban, aunque que allí se encontraba mucho más cerca y su rumor rítmico e inacabable que me acompañaba a todas horas.
Royal Woods y sus fantásticos días de Agosto y también el lugar donde nací y donde me crié para mí ya son solo un recuerdo. Y ahora, conforme el tiempo me aleja de ellos sin remedio, veo con claridad que allí quedó abandonada la persona alocada e infantil que yo era, aunque que en aquel momento no fuese consciente de mis estupideces y me tuviese ya por una chica casi mayor de edad. Y no lo digo por la intimidad que llegué a tener con Daniel, mi novio secreto que ni mis hermanos ni mis padres sabían, que también fue importante, con la descubierta de tantas sensaciones que nunca experimentara hasta de aquella, sino por el terremoto que me cambió la vida y hizo que mi apasionada relación, como tantas otras cosas que yo creía que eran esenciales, se quedara retorcida en uno de eses rincones olvidados de la memoria.
Bien sé que si este cuaderno fuese el típico diario adolescente, como los que tantas veces tengo leído en novelas juveniles, yo ahora tenía que contar aquí las horas intensas que viví con Daniel. Hasta este verano, mis experiencias amorosas se limitaban a los besos inocentes con Michael (otro novio que tuve) y los abrazos fugaces que nos dábamos al anochecer cuando escapábamos hasta el paseo marítimo de la ciudad. Con Daniel todo ocurrió de otra forma, ya desde la primera tarde en que nos conocimos. Una relación directa y sincera, quizás porque los dos sabíamos de antemano que el mes de agosto en concreto sería brillante y efímero como las estrellas fugaces porque en ese mes era el mes donde más tiempo pasábamos juntos, y debíamos aprovechar el tiempo que el azar nos ofrecía de manera gratuíta.
Debió de ser esa sensación de fugacidad la que nos llevó aquella noche a la playa más apartada que pudimos, mientras mis hermanos y algunos amigos de el pensaban que andábamos perdidos entre tanta gente como había en el baile de la fiestade verano. En aquellas horas recuerdo especialmente el ruído de las ondas, yendo y viendo incansables, como ían y venían a las manos de Daniel explorando mi corpo, y las mías el suyo, al tiempo que nos besábamos con una pasión que yo hasta entonces nunca experimentara. De aquella, cuando los dos abandonamos felices la playa, de vuelta para la fiesta que inundaba las calles de la ciudad, yo no podía saber que me agradaban otros acontecimientos que me sacudirían de arriba a abajo y me obligarían a madurar de golpe, haciendo aflorar en mi interior energías secretas que ni tan siquiera imaginara.
¡Qué extraña es la vida! Me miro ahora en el espejo y contemplo en el la misma Leni de hace dos meses cuando acababa de cumplir los diecisiete años. Apararentemente, nada cambio en mi; pero por dentro noto que soy otra y que veo de forma muy distinta a la realidad. Yo ya escuchara decir que hay hechos que te cambian la vida, experiencias que marcan una frontera dentro de ti, un antes y un después que en nada se parecen; pero siempre pensé que esas no pasaban de ser frases más propicias de novelas o películas, algo que nunca tendría nada que ver conmigo. Hasta este verano, que fue cuando ocurrieron los sucesos que quiero contar aquí.
Continuará.
