Prefacio:
«Valentía, amor y resiliencia en medio de la guerra»
En el año 2013 una enorme criatura denominada «kaiju» apareció desde lo profundo del océano pacífico. El ser humano luchó contra esta amenaza, pero pronto se dio cuenta que las armas no serían suficientes. Se crearon los «jaegers», robots gigantes que serían manejados por dos pilotos conectados por medio de un puente neuronal para poder controlar cada uno un hemisferio de éste. Con ellos la humanidad tenía a sus mejores defensores y entonces... comenzamos a ganar.
Endeavor es un experimentado piloto incompatible en el enlace con casi todos los aspirantes. Hawks es un brillante muchacho egresado de la Academia Jaeger con un fin: manejar uno y además conocer a los pilotos que lo salvaron hace un par de años.
La guerra kaiju derivó en una enorme cantidad de pérdidas humanas y materiales, pero al final eso no quiere decir que se tenga que dejar de vivir. Aún en medio de la guerra.
怪獣 kaiju (Criatura extraña)
ˈjɛːɡɐ Jäger (Cazador)
Japón, 2017
El ataque perpetrado por el kaiju Onibaba había quedado en el pasado. El país haciendo gala de su increíble reacción ante desastres y en conjunto con las naciones unidas se había levantado contra el terrible desastre y la devastación que había dejado aquella espeluznante criatura.
No obstante, cuando se está en plena guerra kaiju todos los países que circundan el océano pacífico están siempre a la defensiva. Listos para reaccionar, o al menos eso en la teoría. Porque cuando un monstruo de más de cincuenta metros de alto se aproxima a tu ciudad con el único objetivo de destruir no hay protocolo que te guíe en su totalidad para lo que se avecina.
Hong Kong, Shatterdome*
Una estridente alarma suena a lo largo y ancho de todo el lugar, dos pilotos en específico saben de qué se trata e inmediatamente dejan de hacer lo que estaban haciendo para caminar a paso rápido rumbo al puente donde se les prepara con sus trajes antes de entrar a su jaeger.
En el pasillo se encuentran, el más alto, un rubio de brillantes ojos azules y espalda ancha le sonríe a su compañero.
—Buenas tardes, Enji. ¿Estás listo? —pregunta mientras caminan lado a lado, luego de unos segundos sus pasos se sincronizan.
—Por supuesto, para eso somos pilotos Toshinori —replica el otro sujeto. Casi tan alto y grande como el rubio, ambos dos hombres imponentes. Pero él es pelirrojo y al contrario del otro, menos alegre y de peor carácter.
Su conversación continúa a medida que se acercan al puente y también al llegar. Ambos se posicionan en sus respectivos lugares, la cúpula de metal de pronto se llena con varios asistentes que comienzan a colocarles sus trajes y todo lo necesario antes de entrar a su jaeger.
— ¿Qué es lo que sucede hoy, Eraserhead? —pregunta el rubio cuando ya tiene puesto su casco y pueden escuchar la comunicación del área técnica en él.
—Sí a ti te gustan los apodos está bien, pero no pienso llamarte All Might y deja de decirme a mí Eraserhead.
—Basta de charla, ¿a dónde se dirige ese bastardo? —interrumpe Enji algo molesto. Le enferman los intentos de flirteo por parte de su compañero. Y le enferman al doble cuando están en medio del drift*.
—Un kaiju categoría dos, se le ha denominado Rávana. Tiene poco que ha salido de la brecha y su destino se ha determinado que es Japón. Serán enviados con los drones y con suerte llegarán antes de que esa cosa entre a la ciudad. Así que comencemos con el protocolo.
Toshinori y Enji ya con sus trajes listos salen de aquella cúpula y caminan por un pasillo que los lleva a la cabeza de su jaeger: Ultra Hero. Se posicionan en sus respectivos lugares y la maquina se comienza a mover sola, colocando cada mecanismo en el lugar del traje correspondiente. Cuando esto se concluye, la cabeza se une con el resto del robot.
—Unión exitosa. Prepárense para la sincronización —anuncia Shouta del otro lado de la comunicación.
Toshinori voltea a ver a su compañero y sonríe, elevando su pulgar en una señal de que todo está bien. Enji lo observa, poniendo especial atención a su sonrisa y asiente. Pronto comienza el drift y entonces su cabeza se llena de todo tipo de recuerdos.
Para Toshinori es ver escenas del pasado del otro, su mala relación con sus padres, su auto exigencia, los anhelos por ser mejor. Todo su camino hasta convertirse en piloto. No le es difícil ver a través de su compañero, eso también se debe a que Enji le deja ver. Para el pelirrojo es similar, ambos comparten ese fuerte deseo por superarse pero lo que siempre lo maravilla es aquel deseo por proteger al prójimo que brilla dentro de la mente de Toshinori.
—Unión al 82%, sincronización completada con éxito.
Los cuerpos de ambos pilotos ahora se mueven exactamente igual, cada uno está en la mente del otro y con ello pueden controlar en su totalidad al enorme robot. Uno a cada hemisferio del este.
—A trabajar —dice Toshinori. Entonces ambos llevan al robot fuera del Shatterdome donde los drones se conectan al jaeger y alzan el vuelo rumbo a Japón.
Cuando las alarmas comenzaron a sonar en Japón la gente se movilizó inmediatamente, aquel tétrico sonido era la señal de que un kaiju se acercaba. Por suerte después del último ataque ya habían sido implementados los bunkers públicos en las calles y la población estaba comenzando a correr hacia ellos, pues era corto el tiempo antes de que estos sellaran y se ocultaran antes de que el kaiju arribara.
Hawks es un joven de veinte años, en ese momento iba caminando algo despreocupado por las concurridas calles, justo hace unos minutos había salido de la universidad con rumbo a su departamento. Por ello cuando escuchó las alarmas se puso inmediatamente a la defensiva, aún faltaban varias calles antes de que llegara a su hogar. Él tenía dieciséis años cuando el primer kaiju apareció en San Francisco en el 2013 y sólo un año antes a sus diecinueve presenció el ataque de Onibaba, del cual apenas y salió con vida.
Miró en rededor, buscando alguno de los bunkers, pronto recordó dónde había uno y caminó a paso rápido hacía este, fue entonces cuando escuchó a una niña llorar. Aún por sobre el incesante murmullo de la gente, siguió su oído esperando encontrar a la pequeña, la encontró en un pasillo entre edificios, agachada en cuclillas pero no estaba sola, había otro niño con ella.
—Tenemos que irnos, Eri.
—Pero tengo miedo, Kouta —respondió la niña al otro. Sus manos cubrían su rostro.
—Esa cosa nos alcanzara, Eri, por favor —se notaba que el niño estaba más consiente de la situación pero se negaba a abandonar a su amiga.
—Eh, hola. ¿No creen que deberíamos irnos a un lugar seguro? Será peligroso sí se quedan aquí —fue Hawks quien habló, acercándose con cuidado e intentando sonar amigable para que la pequeña no se asustara—, ustedes deben ser… Kouta y Eri, ¿no es así? —exclamó señalando a cada uno, se agachó y puso una mano en su pecho—. Yo soy… Hawks.
—Sí, sí… ahora largo. Estamos bien —replicó Kouta con rapidez, no se fiaba mucho de la gente.
—Qué rudo. Pero, el punto aquí es que debemos movernos. ¿No es así Eri?
La aludida sólo asintió lentamente con la cabeza, aún sin entender del todo que hacía ese chico allí con ellos.
—Muy bien, entonces vamos —dijo Hawks y le extendió su mano a Eri. Ella, con algo de vergüenza la tomó. Kouta se sentía receloso y algo inseguro, pero sí eso los ponía a salvo a ambos no replicaría nada por ahora.
Tan pronto volvieron a una avenida principal, se veía cada vez menos gente, la mayoría estaba ya resguardados. A lo lejos observó uno de los bunkers, aún en superficie y abierto, jaló un poco de la mano a la niña y con la otra sostenía a Kouta de la espalda, comenzó a acelerar el paso.
Sólo un par de metros antes de que pudieran llegar a la puerta ésta se cerró y comenzó a descender.
— ¡Rayos! —gritó Hawks y soltó un pequeño grito de frustración. Su mirada viajó de un lado a otro, buscando otro que siguiera en superficie sin éxito alguno. Eso sólo significaba una cosa.
Un ensordecedor rugido los alcanzó. El kaiju estaba ya cerca de la costa. El joven se dio el lujo de soltar una blasfemia antes de relajarse. Tenía a dos niños a su lado y un solo pensamiento inundó su mente: protegerlos.
—Eri, Kouta, vengan —dijo Hawks agachándose y aló a la niña para cargarla con un brazo, sobre Kouta, fue más difícil quién se negaba a ello, pero luego del segundo rugido terminó por acceder. Cuando tuvo a ambos en cada brazo se levantó y buscó. Quizás podrían entrar aún al subterráneo. Eso seguiría siendo mejor que el desastre que se presentaba en la superficie.
Hawks comenzó a correr rumbo a la estación más cercana. Por suerte, las entradas seguían abiertas. Quizás como última oportunidad de aquellos rezagados como él que no alcanzaron a entrar a un refugio más óptimo. Bajó las escaleras y buscó una esquina entre dos vigas que lucían seguras, ya ahí bajó a ambos niños y se sentó frente a ellos.
Eri había comenzado a llorar silenciosamente, en cuanto a Kouta él tenía el ceño fruncido y sus dientes apretados, sus ojos demostraban el miedo que estaba sintiendo. En realidad, él también sentía bastante.
El kaiju fue nombrado Rávana, como aquel rey demonio de la cultura hindú por su parecido con este. Desde los sonares pudieron notar que parecía tener dos cabezas y al menos dos pares de brazos. No lucía tan alto pero definitivamente era uno pesado, típico de los categoría dos.
Los pilotos asignados a esa misión eran Toshinori Yagi y Enji Todoroki en el jaeger "Ultra Hero". Un robot de los primeros Mark-III en ser producidos. Acero sólido, lo que lo hacía fuerte y pesado. Su brazo derecho tenía impulsos desde el codo y refuerzos en el puño para actuar como un fuerte golpe de derecha. El izquierdo había sido dotado con un cañón similar al de plasma, pero éste lo que soltaba era fuego a altas temperaturas capas de calcinar a cualquier kaiju.
Ambos pilotos se conocían con anterioridad, parte del departamento de policías de Japón. Hicieron la prueba como parte de un protocolo en el trabajo y resultaron compatibles en el enlace neuronal. Y más que ello, juntos formaban un equipo casi perfecto y letal a la hora de la batalla, y eso fue comprobado en las múltiples simulaciones que realizaron y un par de veces antes en batallas reales contra otros kaijus. Nadie dudaba de ellos.
Pero un hecho es cierto y es que aquellas bestias siempre mejoran, se hacen más fuertes, más inteligentes.
— ¿Tienen visión del kaiju? Serán soltados en "t" menos veinte, suerte —exclamó Shouta a través del comunicador antes de comenzar la cuenta regresiva para que los drones les soltaran en la bahía de Tokio. El kaiju había entrado ya a la ciudad, por suerte aún sin internarse mucho a esta.
Tal y cómo se había observado en los sonares, la bestia tenía cuatro brazos y se sostenía en cuatro piernas, distribuidas como los de una araña. Tenía un torso en el que se distribuían los miembros de la bestia, su tono era entre grisáceo y azul, pero lo que se veía peor era su cabeza que terminaba en pico, tenía dos enormes ojos y una mandíbula repleta de afilados dientes.
—Hagamos esto, Endeavor —exclamó Toshinori el "nombre clave" que le había dado a su compañero. Ambos se pusieron en guardia cuando el número cinco se escuchó.
—Adelante, All Might —lo último fue expresado con algo de sorna, pero de igual manera terminó por decirlo.
La batalla había comenzado en la superficie, no sólo por el ruido se había dado cuenta, sí no por la sensación de que todo temblaba. De alguna manera le hacía sentir mejor saber que ya había un jaeger allá afuera enfrentando a la bestia, pero eso no dejaba de lado la posibilidad de que la estación de viniera abajo, no quería sonar pesimista, en realidad, lo que debería hacer en ese momento era distraer al par de niños frente a él.
—Oye, Eri. ¿Te gustan las historias? Qué tal sí te cuento una —dijo el joven con una sonrisa que intentaba transmitir tranquilidad. Aun cuando el polvo comenzaba a caer a su alrededor producto del movimiento que había arriba. Y aunque dirigía sus palabras a ella, también lo decía por Kouta a sabiendas que estaba escuchándolo.
— ¿Sabes lo que significa latibule? —inquirió a la pequeña, quién negó con la cabeza—. Latibule es un escondite, un lugar de seguridad. Pues, éste es nuestro latibule —dijo haciendo un gesto con la manos, señalando todo el lugar—, y aquí Eri, aquí no nos pasará nada. También, aquí es donde inicia la historia de hoy. Con un par de niños que fueron cuidados por un halcón —movió las cejas y sonrió, Eri también lo hizo—, él hizo de todo por encontrar un lugar donde ponerlos a salvo. Al final lo encontró y se sintió aliviado, porque lo que más quería era proteger a esos dos pequeños. Cuando hubo hecho eso, el halcón volvió a sobrevolar los cielos, buscando más gente a quién ayudar. Sabía que él no podía enfrentar a bestias gigantes pero… ¿Sabes quién sí?
—Un jaeger —dijo Kouta. Hawks asintió, mientras contaba todo aquellos hacía varias expresiones y ademanes.
—Exactamente, un jaeger. Quien pronto llegó a la batalla para proteger la ciudad y, a todos sus habitantes. El halcón observó la feroz batalla desde las alturas, el temible kaiju era aterrador pero nada de eso intimida a los pilotos, ellos arremetieron con él. ¡Bam! ¡Pow! Un golpe tras otro. Sus movimientos eran acertados, tenaces, tuvieron la ventaja en todo momento. Sólo necesitaban un golpe más para deshacerse de ese monstruo y… ¡Puff! Lo lograron. Con un buen y atinado golpe a la cabeza pudieron derrotar al kaiju. ¡Wooooh! La gente vitoreaba a los pilotos, todos estaban agradecidos incluso- —Hawks se detuvo entonces de golpe cuando se escuchó algo caer por las escaleras que llevaban al subterráneo, se levantó para asomarse y lo que vio lo dejó helado. Eso no eran restos de kaiju, eran partes de jaeger—. Kouta, cuida a Eri. Quédense aquí, ya regreso —exclamó con rapidez y sus piernas corrieron lo más rápido posible que pudo a las escaleras, necesitaba subir, necesitaba saber.
Había sido estúpido al creer que sería tan fácil como las veces anteriores. Nunca es lo mismo, jamás. Aun así la batalla que dieron fue formidable, es probable que de no ser ellos, o no ser Ultra Hero su jaeger el desenlace hubiese sido mucho peor. Ambos brillaban a la hora de reaccionar, de planear, de buscar una solución rápida. Y estando en el enlace era más que excelente, pues lo mejor de cada uno convergía en rápidos ataques y defenderse. Intentando también la menor cantidad posible de daño colateral.
¿Entonces cómo habían llegado a ese punto?
Enji estaba gritando mientras utilizaba su mano izquierda para apretar su cuerpo en la zona de las costillas. Rávana había logrado inmovilizar con sus brazos parte del jaeger y fue entonces cuando utilizó sus afilados dientes para morder al robot, despedazando su parte izquierda del torso, justo la que era parte de Todoroki.
—Estás bien, Enji. Estás bien. ¡Cálmate! —exclamó Toshinori con voz fuerte intentando hacer uso de los amplificadores de velocidad en su derecha para librarse del agarre del kaiju. Mientras tanto éste seguía atacando al jaeger, subiendo cada vez más mientras mordía y escupía los restos al suelo.
Cuando estás sometido a un raudal de estrés y dolor que a pesar de no ser en tu cuerpo real, puede que termines cediendo al tormento y acabes teniendo un paro cardiaco como una respuesta de tu cerebro para mitigar tal cantidad de martirio. Enji respiraba fuerte y tenía sus ojos fuertemente apretados mientras intentaba sin mucho éxito ahogar sus gritos. Sentía que estaba a punto de desmayarse pero no podía hacer eso. La carga neuronal para un solo piloto en un jaeger era sumamente perjudicial, no podía dejar a Toshinori. Sólo tenía que aguantar.
—Me perdonarás algún día por esto, Enji —exclamó Toshinori dándole una última mirada a su amigo antes de que oprimiera un botón que accionó la expulsión de emergencia de su compañero.
—No… ¡No! —fue lo último que alcanzó a decir antes de que el mecanismo del robot lo tomara y lo metiera a una cápsula de escape, lanzándolo por los aires y abriendo un paracaídas y bolsas inflables a su alrededor para amortiguar la caída.
Apenas fue desconectado del jaeger Enji dejó de sentir aquel suplicio, en cambio sus sentimientos brincaron del dolor a la ira y pronto de nuevo al dolor. Pero no un dolor físico.
Hicran.
Un tipo de dolor que se siente cuando eres separado de alguien que amas. En cuando su cápsula aterrizó abrió la compuerta y salió de esta, observando a Ultra Hero y Rávana apenas a unos cien metros. Maldijo al idiota de Toshinori por ser un maldito mártir. Y luego se maldijo a sí mismo, por haber sido tan débil, por haber hecho sentir al rubio que tenía que salvarlo.
Menos de un minuto pasó antes de que el jaeger derrotara al kaiju con un fuerte golpe que lo dejó inconsciente. Cuando esto sucedió Enji ya estaba corriendo hacia la escena, misma en la cual Ultra Hero cayó de rodillas y se acostó en una amplia avenida. La cúpula de la cabeza se abrió, Todoroki entró y terminó de desconectar a su compañero, lo sostuvo y lo recostó en el piso.
—Eres un tremendo idiota, Toshinori. Te odio, ¿lo sabes?
—Un día… salgamos a tomar té y puedes repetírmelo —dijo el rubio antes de caer inconsciente, había sangre que empezaba a salir de su boca, nariz y orejas. Enji lo limpió con su manga, sólo le quedaba esperar a los médicos y pidiendo en silencio que estos llegaran rápido.
Cuando Hawks salió del subterráneo se dio cuenta porqué el suelo temblaba de tal manera, la batalla estaba demasiado cerca de su posición. Pudo ver, por primera vez y tan de cerca un kaiju y un jaeger. Y aún con el incesante miedo recorriendo sus entrañas, se sentía maravillado por la escena de heroísmo que estaba presenciando. Entonces reparó en la cápsula que era lanzada desde la cabeza del jaeger, sintió un impulso por ir hacia ella, verificar que todo estuviese bien y de hecho así lo hizo, con sumo cuidado intentó moverse hacia ella pero de pronto una persona salió de esta.
Lo reconocía, era Endeavor, el piloto de Ultra Hero. Sus labios temblaron, ¿sí él estaba afuera eso quería decir qué…? Observó al jaeger y luego de nuevo a Endeavor. Algo se partió en su interior cuando miró la expresión que había en el rostro del pelirrojo. Eso era mucho más que tristeza y preocupación. Antes de que Hawks pudiera acercarse más o siquiera decir algo escuchó el golpe final y luego miró al piloto frente a él correr. No hizo más que verlo alejarse.
Ese día algo despertó en su cabeza, en su interior, una ambición, algo que comenzó a anhelar más que otra cosa. Ese sentimiento por querer proteger pronto se materializó en un deseo, el de convertirse en piloto. Manejar un jaeger y no sólo cuidar de dos pequeños niños perdidos, sino a toda una ciudad entera.
Shatterdome: Son las cedes principales del Cuerpo de Defensa Pan Pacific y además son lugares para la construcción, reparación y mantenimiento de los Jaeger.
Drift: También conocido como "puente neuronal" es el proceso en que dos pilotos se sincronizan entre ellos y con el Jaeger. Es un tipo de unión mental en el que los pilotos comparten sus recuerdos, instintos y emociones, eso les permite actuar como uno sólo y controlar al Jaeger.
- Notas del fic:
Como ya se habrán dado cuenta esto es un universo alterno de Titanes del Pacífico y Boku no Hero Academia. Más específicamente, decidí meter a los personajes de BNHA en el universo de Pacific Rim, estoy intentando también llevar un orden cronológico correcto respecto a la historia canon de Titanes, porque la película es increíble y no veo necesidad en alterar esos hechos. Más adelante explicaré en la historia pero de igual manera diré rápido por aquí que esto se desarrolla en la época de auge del Programa Jaeger y momentos clave en la Guerra Kaiju.
Este fic será un Endeavor/Hawks, aviso. (Aunque hubo guiños a ToshiEnji en este capítulo, no pude evitarlo, es parte del fic), sin embargo además habrá una que otra ship en forma de pilotos o simplemente gente del Pan Pacific Corps.
Además, los jaeger y kaijus que presente en la historia serán creados por mi terrible imaginación. Como último, recomiendo ampliamente que vean la primera película de Pacific Rim sí quieren hacerse un poco más a la idea de que va este AU.
-Notas de la autora:
Este fic nació hace ya un tiempo en wttpd como parte de un proyecto de fics con diferentes temáticas por capítulo, aquí tenía que utilizar dos palabras especiales que en mi caso fueron: "Latibule" y "Hicran". Al final no continué en el proyecto peeero, me dieron ganas de subir este fic aquí en ffnet y con suerte, que regresara la inspiración para continuar con él, que amor, sí le tengo. Jaja.
Con esto dicho, agradezco a quién le dio una oportunidad, a quien vote la historia y más aún sí dejan un comentario sobre lo que les gustó o no. Mejoraré y me esforzaré mucho con este fic que por cierto, ya tiene forma y final en mi cabeza, sólo falta darle camino a cada hecho hasta ello.
¡Saludos y hasta la próxima!
