—Alguien tiene alguna objeción?— Decía Naoki con voz recia, anunciando a los cuatro vientos su amplia presencia ante el público. Silencio total al verle.

—No— Dijeron los presentes.

—Entonces comenzaremos con este plan— Dio por sentado el cambio de ciertas regulaciones en la empresa, reduciendo los gastos innecesarios que pudieran ocurrir.

Implementando un nuevo modelo de financiación en el negocio, uno que mantendría a la empresa en estado vegetal de momento.

Kotoko llevaba una semana yendo a la empresa a su lado, vestida de traje y bien peinada, a lo que él se maravillaba de sus facetas y la rapidez con la que se adaptaba al cambio.

Esa chica es impresionante.

Finalizando la junta de los empleados, bajó al segundo piso donde el área creativa trabajaba, en busca de Kotoko.

No fue difícil encontrarla entre los empleados, siempre tenia algo que la distinguía del resto. Será por la voz más fuerte y segura, será porque es tan persuasiva con la gente que la mayoría de los empleados le seguían en las ideas. Sea lo que fuere, la miraba divertida en esa área, anotando ideas en el pizarrón explicando una nueva forma de hacer un anuncio que atrajera al público infantil.

Sus ideas le agradaban, como parte de una de las razones por las que se enamoró de ella.

Se asomó ansioso de verla moverse con los empleados y tratando de colaborar lo más posible.

Ese tipo de paseos se los aventaba tres veces por día, una rutina a placer suyo con el fin de satisfacer sus deseos egoístas de tenerla vigilada ante cualquier eventualidad en la que un hombre se interesara en ella. Si eso ocurriera, se encargaría de despedir al sujeto.

—Si hacemos esto, de seguro llamaremos la atención del público— Aseguró con los puños a la altura del pecho en pose de afirmación. —Qué dicen?—

—Supongo que no es mala idea, Aihara— Decían los empleados del área.

—Me encargaré de la dirección de este proyecto— Tomó las riendas del asunto. —Si algo falla, la culpa la tomaron yo de antemano, solo basta con tener la aprobación del jefe— Se refería a él, no tanto a su padre que estaba convaleciente en el hospital.

Se fue de fuga hacia su oficina en el piso nueve, aplastando con frenesí el botón del elevador. Ella no tardaría en llegar a su oficina.

Fue a grandes zancadas directo a su despacho, ajustándose el traje y la corbata roja que usaba ese día. Se metió y tomó asiento en el sillón del jefe, fingiendo leer documentos. Unos que ya se sabía de memoria.

El tocar de la puerta lo sondeó a decir "pasa"

—Naoki-kun— Kotoko lo saludó con su sonrisilla traviesa.

—En que quedamos?— Regañó, aprovechaba la autoridad que poseía en la empresa para molestarla un rato. —Aquí yo soy Irie, jefe Irie, no "Naoki-kun", entendido Aihara?—

—Entonces Naoki a secas— Corrigió, cerrando la puerta detrás de ella.

Su corazón dio un vuelco de emoción, había quitado el honorífico de "kun" y se lo decía al desnudo, su propio nombre, su nombre de pila.

—Qué vienes hacer por aquí? Estoy trabajando—

—Tenemos una propuesta para los comerciales del próximo producto— Anunció abriendo los brazos en asombro.

—Tan pronto?— Arqueó una ceja sorprendido. —No llevas ni un mes trabajando y ya tienes una propuesta?— Asintió. —Explícame—

—Tenemos la intención de hacer una animación— Le informó. —Hay unos chicos de la universidad que sacaron un manga que se puede hacer animación, pensamos sacarlo al publico en cuestión de tres semanas, aunque puede que nos tardemos alrededor de un mes en sacarla si los chicos se tardan en responder a la propuesta—

Su cuerpo se tensó al escuchar "chicos".

Cuáles chicos? Cómo fue que los conoció? Por qué es tan inconsciente?

—Les dijiste a ellos primero la propuesta?— Formuló, tensando la mandíbula, completamente abrumado por no ser el primero en escuchar la propuesta.

—Sí, se las mandé esta mañana— Afirmó con amplia sonrisa. —Animar algo es complicado, pero ellos tienen un buen avance en la animación de la temática del manga, solo falta que hagamos algunas modificaciones y agregar unos detalles aquí y allá y en el mes la tendremos lista— Aseguró con mucha contundencia, tomándolo por sorpresa como lo hacia en varias ocasiones.

—Explícame la temática del manga que mencionas— Pidió no queriendo dar su brazo a torcer tan fácil. —No publicaré cualquier estupidez a como esta la situación de la empresa, no puedo arriesgarme-0

—Lo sé, pero la historia es realmente buena— Sacudió los brazos. —Ya leí los cuatro tomos del manga que tienen, es un éxito entre los chicos de universidad y preparatoria; si lo hacemos animación tendrá mucho más popularidad entre del público masculino y femenino juvenil—

—Dije que me dijeras la temática— Exigió.

—Es que ese es el detalle— Se rió nerviosa, picándose los dedos unos con otros. —La historia está basada en mi—

—Cómo?— Empuñó sus manos, al borde de los celos.

—Al parecer son mis admiradores y quisieron hacer un manga inspirado en mi— Sonrió incómoda, moviendo los hombros de arriba a abajo. —Pero no es como una historia tal cual de mi vida, porque se trata de una tenista de cabello rosado que combate el mal en compañía de tres mosqueteros—

—Lo tomaré en cuenta— Se limitó en decir, sintiéndose incómodo ante eso.

—Por favor hazlo— Rogó inclinando su cabeza esperanzada. —Verás que soy capaz de hacerlo—

Yo se que sí, pero no te quiero de objeto de burla.

—Te daré a ti el permiso de llevar a cabo el proyecto— Comenzó a decirlo, arrepintiéndose al instante. -Con la condición de que me enseñes avances semanales, para ver si puedo aprobarlo-

—Ay sí— Parecía estar a punto de llorar, pero se contuvo. —No defraudaré a Oji-san- Dio patadas al aire en grito de emoción.

Se que este proyecto significa mucho para ti como cineasta, pero no te expongas con esos chicos. No pienso permitir que te pongan un dedo encima, si no, cancelo el proyecto y destruiré ese manga.

—Eres el mejor— Salió corriendo de su oficina, saltando de gozo, dejando de lado que su flequillo se desmoronaba con los movimientos bruscos que ella hacia, pero no le importaba.

—Esta chica— Susurró para sí.

Todo estaría en orden si el comercial y la salida de un nuevo producto por parte de la empresa fuera un éxito rotundo, sin embargo lo que necesitaba urgentemente era un inversionista que ayudaría a que la empresa diera un auge descomunal de manera temporal. Solo temporal.

Estaba en busca de un inversionista capaz de aportar lo necesario para el lanzamiento del producto. Mas que nada convencer al inversor acerca del proyecto que planeaban sacar.

Kotoko fue de gran ayuda al aportar una propuesta por parte del exterior, una que el publico había demostrado tener gran interés, a lo que ella le menciono momentos atrás. El problema era que desconocía los diseños del proyecto y la trama de este, además, no tuvo la dicha de conocer a los chicos que se amigaron con su futura chica.

El tocar de la puerta lo sacó de sus pensamientos.

—Adelante— Habló recio.

Su secretario entró a su oficina, franco y calmado como siempre. Esta vez lucia diferente, un poco ansioso por hablar.

—Veo que tienes novedades— Suspiró éste, dejando los documentos en su lugar. —Dime—

Su secretario no dudó en decirle.

—Encontramos a un buen inversionista basado en la lista que me dio usted, jefe— Anunció rechinando los dientes, tratando de reír del gusto.

Naoki sintió un peso menos de su lomo, por supuesto que le dio gusto y regocijo enterarse de tan buena noticia.

—Cuál de ellos es?— Exigió saber.

—El Sr. Oizumi—.

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P.D. El primer capítulo de la tercera parte de "Las canciones que definen nuestro amor".

Iremos más rápido que las otras dos partes.