Capitulo 1-
"Camas Mullidas" "Comida Caliente" "Uniformes Blancos" toda la vida pensó que era una huérfana; pero no lo era y que Green Field House era un orfanato y también era una mentira. Isabella era la niña con mejores calificaciones y sin duda una líder nata, amaba a su "mamá" y a su familia aunque no llevaran la misma sangre, en respuesta su familia la amaba.
Con tristeza despedía a todos aquellos que era adoptados y esperaban que fueran felices en sus hogares adoptivos, aunque después no le escribieran ni una sola carta
- ¿Por qué crees que no escriban nada? - le preguntó a Leslie mientras lavaban los platos después de la cena
- ¿Quiénes?
-Nuestros hermanos, después que se van ya no sabemos nada de ellos- respondió pensativa mientras terminaba de secar los cubiertos
-Tal vez sean muy felices y pues ya no piensan tanto en nosotros- contestó el chico con una gran sonrisa
-Promete que tú me escribirás- le pidió la pequeña con seriedad, tendría entonces unos 10 años- promete que no te olvidaras de mí, me dirás donde vives y cuando me adopten te buscare
-Lo prometo, Isabella- ambos sonrieron de oreja a oreja mientras terminaban sus quehaceres
- ¿Les falta mucho? - pregunto su madre- ya es hora de dormir, recuerden que mañana tendrán un examen muy importante
-No, mamá- respondió la chica entusiasmada- un par de platos y ya, tendremos todo listo e iremos a dormir
-Muy bien- dijo la mujer ya algo mayor y visiblemente cansada- terminemos pronto para ir a descansar
-¡Si, mamá!- contestó Leslie mientras lavaba más rápido la vajilla restante, la mujer se fue para asegurarse que los más pequeños ya estuvieran en sus camas mientras los niños terminaron sus deberes
-Buenas noches, Leslie
-Buenas noches, Isabella- cada uno se dirigió a sus respectivos dormitorios mientras mamá apagaba las luces, les deseaba buenas noches y que tuvieran un buen descanso.
Esa era la rutina para los 38 hermanos de Gracefield, esa era la verdad absoluta para los niños "huérfanos" y que tarde o temprano todos serían adoptados y serían parte de una familia ¿Cómo saber que todo eso era una mentira? Que era un escenario perfecto para engañar a cada niño que pasaba ahí su vida. Era imposible, su sistema era demasiado perfecto como para darse cuenta así nada más, nadie tendría porque sospechar nada, al menos algún caso extraordinario que ya habían sucedido; pero eran los menos.
…..
Su primer recuerdo era una voz lejana cantando la misma canción de cuna una y otra vez, un líquido caliente que lo envolvía, escuchaba la voz amortiguada en ese liquido como si estuviera bajo el agua, la escuchaba hablar pero no comprendía prácticamente nada de lo que decía; aunque se comunicaban muy bien a través de la canción de cuna que día con día estaba acostumbrado a escuchar y sin duda lo tranquilizaba, por aquellos momentos la dulce voz entonando las notas de la melodía podían hacerlo dormir y sentirse seguro. Él tan solo era un mar de sensaciones y reacciones que muchas ocasiones no podía controlar, eso era lo que recordaba, no entender el idioma familiar que tenía alrededor sin siquiera ser capaz de saber que decían; en sus últimos momento podía sentir un vínculo con la dueña de la voz, hacía los últimos días que no pudo precisar sentía que le pertenecía a quien fuera dueña de esa hermosa voz, no lo comprendía aun ahora no lo entendía del todo.
No recordaba todo por completo, más que la traumática experiencia, el gritar con desesperación, su propio llanto, el tratar de abrir los ojos y no poder, el frio del lugar y ese idioma al que se estaba costumbrando pero que no podía entender. Se sentía tembloroso, frio y expuesto, alguien lo frotaba y le ponían algo en la boca y la nariz para retirarle el líquido caliente del que estaba rodeado para evitar que se ahogara, lloró sin cesar mientras sentía que lo movían y hacían sin que supiera qué, era tocado en todo momento en contra de su voluntad, al final fue arropado y alguien lo tomó en brazos, aun no podía ver de quien se trataba, por más que se esforzara veía apenas borroso como si estuviera debajo de una cascada, había mucha luz, sentía el calor de otro ser humano que habló y después le entregó a otra persona quien le acogió en sus brazos, reconoció el olor se calmó por completo al sentir su aroma, sintió algo agradable, en lo absoluto comparable con la experiencia tan traumática que acaba de pasar. Sintió una caricia en la mejilla y como respuesta se movió hacia ese lado, en uno de esos reflejos que no podía controlar
-Hola- fue lo único que bastó para saber de quien se trataba, era la mujer de la canción de cuna, en medio de ese mar de sensaciones extrañas comprendió algo en su muy básico lenguaje y forma de interpretar el mundo. Esa mujer era su madre, que él estuvo dentro de ella y que no deseaba nada más que estar a su lado, pero aquello no tardo ni cinco minutos-adiós- sintió el dedo índice de su madre apretar su pequeña palma y él en reflejo la cerró como si supiera que sería apartado para siempre, fue tomado de nuevo por esos brazos desconocidos. No podía verle la cara, pero reconocía perfectamente su voz, no podría olvidarla, aunque quisiera y no quería. En protesta lloró y apenas lograron calmarlo.
Fue llevado a un cuarto donde se encontraba con otros dos pequeños de su edad, cada uno tenía una "Hermana" cuidando de ellos
-Hola pequeño- dijo la hermana que le fue asignada- ¿fue un largo viaje? Debes tener hambre…te daré tu leche en un momento- la joven lo tomó entre sus brazos y le dio un biberón con dos onzas de fórmula que él se tomó de inmediato -veremos si tu madre biológica puede darte un poco de leche para después- y le sonrió, a pesar de que sus ojos aún estaban acostumbrándose pudo vislumbrar su sonrisa le fue puesta en la mano derecha y el pie izquierdo dos pulsos de identificación. Le cantó una canción de cuna mientras lo hacía tomar la leche; pero a él no le gustó la melodía. Cuando fue dejado en su cuna comenzó a recordar las notas de la dulce voz de la mujer que lo albergó durante todo ese tiempo, el que haya sido; pero esas notas eran lo único que lo calmaba y solo así logró dormir.
….
Aquel día Leslie encontró una mandolina en uno de los cuartos que limpiaba junto a Isabella, al principio pensó que era una guitarra muy extraña la estudió a consciencia y recordó que uno de los libros de la biblioteca se encontraba ese instrumento "Mandolina" descrito como un instrumento de cuatro cuerdas dobles afinadas "Sol-Re-La-Mi" pensó mientras ejecutaba las notas básicas en el instrumento, se sintió maravillado
- ¿Qué es eso? -preguntó una curiosa Isabella
-Creo que es una Mandolina- respondió el niño mientras comenzaba a afinarlo, era un músico nato, generalmente buscaba libros sobre música en la biblioteca y solo podía practicar con su voz y silbidos sin que nadie le escuchara pues era extremadamente penoso con ese talento.
-Es extraño- dijo la pequeña de ojos purpura mientras la miraba detenidamente- es como una guitarra con muchas cuerdas
-Se que no es sencilla de tocar
-Pero tú lo lograras, Leslie, estoy segura- Isabella le dio una gran sonrisa mientras sacudía su hombro
-Este…bueno…lo intentare- contestó el niño ruborizado- pero primero le preguntare a mamá si puedo quedármela-
Al terminar de limpiar la habitación, Isabella acompaño a un apenado Leslie a ver a su madre quien se encontraba en el patio con los más pequeños
-¡mamá!...¡mamá!- le llamó Isabella mientras Leslie venía tras ella, algo apenado cargando entre sus manos el instrumento- encontramos este instrumento en el cuarto que limpiamos, muéstraselo Leslie
-Mira mamá- la mujer volteó y lo miro de inmediato reconociendo el instrumento que perteneció a uno de los niños muchos años atrás cuando apenas comenzaba como mamá en Grace Field- ¿puedo quedármelo? - preguntó el niño de ojos azules mientras la observaba a la expectativa de su respuesta
-Es una mandolina, perteneció a una niña que fue adoptada hace muchos años, antes de ustedes llegaran aquí…a ella también le gustaba la música, claro que puedes quedártela Leslie, sé que tú le darás un buen uso- le dedicó una sonrisa amorosa al pequeño mientras observa sus ojos llenarse de felicidad.
- ¿De verdad? - preguntó el chico, la mujer asintió- gracias, mamá- la abrazo de inmediato con la mandolina sostenida en la mano derecha mientras su madre lo abrazaba también
-podrás practicar con ella en los tiempos libres- se separó del pequeño y acaricio su mejilla- me alegra verte feliz
-A mí también- dijo Isabella con una gran sonrisa
-Eres un chico muy especial Leslie- dijo su madre mientras lo miraba irse con Isabella celebrando su nueva adquisición. No era bueno en calificaciones, ni tampoco tenía la mejor resistencia física y si había sobrevivido era gracias a ese talento musical único que lo salvo de ser despachado a los seis años cuando, por accidente, fue escuchado por la mujer mientras con su voz componía una canción, ese talento debía ser alimentado y daría frutos para una buena cosecha, había mandado a Leslie a ese cuarto en particular para encontrar el instrumento, que ella misma olvidó, hasta hacia un par de días cuando entró a buscar a uno de los pequeños de cuatro años y lo encontró, de inmediato pensó que sería bueno para Leslie y su neurodesarrollo, el valor más preciado en los niños de las granjas.
….
Tenía apenas ocho meses de edad, entendía mejor su lenguaje y lograba comprender algunas palabras, pensaba que se llamaba pequeño o bebé porque era así como más se dirigían a él, desde la vez que fue separado de su madre había estado al cuidado de tres hermanas que lo cuidaban con amor y dedicación, ese día en particular lo recordaría muy bien, aun llevaba las pulseras en la mano y en el pie, no podía entender que decían o que eran, pero la hermana en turno dijo que ese día le serían retiradas.
Recordaba estar junto a otros cuatro bebés que conformaban su grupo, él fue el tercero en integrarse justo después de su nacimiento. Lo hicieron pasar a una habitación donde aguardaba un ser de lo más escalofriante, tenía una máscara con un ojo enorme y una capa negra que cubría su cuerpo, sus huesudas manos sostenían una maquina pequeña en forma de pistola
- ¿Es el 81194?
-Si, 81194- contestó la hermana mientras el pequeño comenzaba a mirarlo y sollozar- no pasará nada pequeño, todo estará bien
-Muéstrame las pulseras- ordenó el demonio mientras la hermana mostraba la pulsera de la mano con el número asignado 81194 y la del pie con las mismas características, al comprobar que se trataba del mismo espécimen, el espeluznante ser tecleó los números en la máquina- acuéstalo y muéstrame el cuello izquierdo, este ganado ira a Grace Field- la joven hizo lo le fue ordenado mientras que pequeño comenzaba a llorar, el demonio tomó con la fría mano la cara del bebé y la forzó girándola hacia la derecha exponiendo el lado izquierdo del cuello, en un movimiento rápido hizo clic la maquina dejando salir un rayo rojo, el pequeño sintió varios pinchazos leves en el cuello y un dolor muy breve, el demonio lo soltó mientras le daba una tijera a la hermana ordenando cortar las pulseras que habían acompañado al pequeño desde su nacimiento- es todo
-Muy bien, te portaste muy bien- temeroso se abrazó a ella cerrando los ojos para no ver más a aquel horroroso ser-Iras a Grace Field en unos meses…déjame ver- la hermana revisó el cuello del bebé mostrando el número 81194, una identificación que ella también portaba aunque en otro lugar ya que fue criada en otra granja- te pondremos un poco de crema en el cuello para el ardor…todo estará muy bien, un buen baño y tu leche para ir a dormir ¿está bien?- el pequeño de ojos verdes la miró y sonrió "Ganado" la palabra se quedó en su mente sin saber que significaba, mientras era adormecido la palabra le regresaba de una forma reverberante, el sueño lo venció pero se despertó durante la madrugada con la imagen del monstruo, se sentó en la cuna y vio que la otra decena de pequeños estaban dormidos al igual que la hermana que le tocó hacer guardia con ellos esa noche, no tenía hambre, ni sed, únicamente esa palabra y esa monstruosa imagen que lo aquejaba; no tenía caso llorar, al menos eso sintió no quería que nadie se le acercara. Se acostó y comenzó a recordar la canción de cuna que su madre le entonaba recordándose protegido y amado, por fin logró el sueño adormeciéndose así mismo con el recuerdo de las notas de esa dulce voz.
…..
Era el momento del descanso y recreo, todos jugaban yendo de ahí para allá, Isabella trepaba árboles buscando el mejor para ver desde lejos la casa y a sus hermanos, le pareció encontrar el perfecto árbol, se sentó en la rama cuando a lo lejos vio llegar a Leslie con la mandolina entre sus manos, sabiendo que se apenaba muy rápido, la niña que recién cumplió 11 años decidió quedarse quieta sobre la rama sin decir nada, sin percatarse de su presencia Leslie se sentó afinando la mandolina, comenzó a tocar una serie de notas sin aparente sentido, Isabella le miraba sonriente mientras el chico quien también ya tenía 11 años comenzaba a acomodar el instrumento entre sus brazos y comenzó a tocarlo con ayuda de una púa que él mismo construyó para que no dañara las cuerdas, poco a poco comenzaba a entonar una melodía con las notas que salían del instrumento de cuerda, era sin duda la pieza de música más hermosa que jamás hubiese escuchado, aunque no era que hubieses escuchado muchas ,el chico lo hacía despacio maravillando a Isabella cada vez más, no aguantando por mucho tiempo la curiosidad
-Hola- saludó dejándose caer de la rama aterrorizando al chico
-Isabella-pronunció tras recuperarse del susto- me asustaste- dijo aliviado de que fuera ella y no otra cosa…u otra persona
-Lo siento, estaba trepando por los árboles y escuche una melodía maravillosa ¿La compusiste tú Leslie? - el chico de cabellos lavanda se aferró a la mandolina como si en ella buscara seguridad, mientras la niña aun de rodillas sobre el pasto le miraba dulcemente
-Si- dijo cabizbajo
-Es una melodía maravillosa ¿Cómo se llama?
-No tiene nombre-respondió sonrojado, aunque orgulloso porque le hubiese gustado a Isabella
-Es genial-exclamó la otra- ¡déjame oír más!- mientras se acercaba a él. Leslie dudo por un instante
-Está bien; pero no le digas a nadie porque me da vergüenza- la chica solo asintió mientras Leslie regresaba su mirada y su completa concentración a la música, fascinada aun por la tranquilidad que le transmitía Isabella se sentó bajo el árbol y escuchó la melodía tantas veces como fue posible, era como si de alguna forma, lo más hermoso en la personalidad de Leslie se proyectara en esas notas. Ella lo animo a seguir tocando y él lo hacía gustoso siempre y cuando la niña fuera su único público.
Un día cerca del cumpleaños de Leslie, mamá anunció que había una nueva adopción: Leslie, todos celebraron gustosos incluyendo a Isabella quien por primera vez tuvo que fingir felicidad mientras por dentro su corazón comenzaba a estrujarse al pensar que estarían separados, pero para el último día en Grace field House Isabella no pudo contenerse más, fue a despedirlo junto a sus demás hermanos y justo cuando estaba a punto de irse, Leslie escuchó un sollozo ahogado al voltear se dio cuenta de que se trataba de Isabella, sabiendo su dolor le dedicó una cálida sonrisa mientras ella lo miraba marcharse. Esa noche no pudo dormir, lloró hasta el cansancio porque se dio cuenta de que el amor que le tenía a Leslie era más que filial y que no podía estar sin él. Por días ideo la forma de escapar hasta que logró juntar el suficiente material para fabricar una cuerda y huir para buscarlo, escogió un día nevado, guardo la cuerda en unos arbustos cerca del muro y llegado el momento que consideró correcto corrió y logró subir el muro; pero no contaba con lo que se encontraría: un acantilado al que ni siquiera alcanzaba ver el fondo mientras el silbido del gélido viento rompía el silenció de la niña al encontrarse con semejante obstáculo, brincarlo era imposible, moriría sin llegar al otro lado
-Isabella, querida- la llamó mamá mientras le extendía la mano- baja de ahí antes de que te hagas daño. La pequeña horrorizada miro a su madre sin saber que hacer.
…
Ese día vio de nuevo a uno de esos seres espeluznantes, junto a una mujer mayor pasaban lista a los pequeños que ahí se encontraban. Para ese entonces tenía 11 meses y ya comprendía que cuando decían 81194 se referían a él, también aprendió a fingir que dormía para no ver a los demonios -como escuchó a una de las hermanas llamarlos- temía que le hicieran daño
-Son buenos especímenes- dijo el demonio- las madres tienen las más altas puntuaciones, en especial de este- se dio cuenta que estaban parados frente a su cuna; pero no hizo movimiento alguno
-La madre de este ya fue enviada como encargada de la planta número tres, Grace Field…el 81194 será el primero criado por ella y veremos los resultados con él, tiene todo para ser un producto de calidad
-Bien, entonces procedamos a insertar el rastreador en este grupo- tras decir eso un segundo demonio apareció con otra máquina, esta vez era tanto el temor que no pudo fingir comenzó a llorar de inmediato, mientras era inmovilizado con la cara hacia la derecha y posteriormente, sintió un pinchazo más doloroso que el del cuello
-Si todo sale bien llegará a la cosecha a los doce años la realeza estará complacida- dijo la mujer
-Estarán complacidos con su carne y su cerebro- logró calmarse al ya no sentir dolor. Unos minutos después escuchó a los otros cuatro que estaban en las cunas a su izquierda llorar y de reojo pudo ver que el mismo monstruo les colocaba algo en sus orejas. Al verse por fin solo se sentó en la cuna y apoyándose del barandal logro ponerse de pie, había aprendido dos nuevas palabras que no comprendía…cerebro y carne. ¿Por qué les hacían eso? Se dio cuenta que debía tener las mismas marcas en el cuello que los otros bebés, sintió comezón en la oreja y comenzó a tirar de ella
-Pequeño- una tierna voz de una chica le llamó a lo lejos mientras corría hacía él- Ten cuidado, podrías caerte- lo tomó entre sus brazos- ¿tienes hambre? - el pequeño tan solo negó con la cabeza- ¿solo no puedes dormir? Él la miro detenidamente como si la estudiara- está bien, me quedare contigo hasta que tengas sueño…ya serán nuestras últimas noches juntos amiguito, pronto iras a tu hogar definitivo y tendrás tu familia con una madre y hermanos, ya dependerá de ti por cuanto tiempo- no comprendía aun del todo bien aquello- la molestia de la oreja se mantenía ahí sin que pudiera hacer algo más que jalarse- tengo un remedio para que no te moleste- lo llevó consigo mientras de uno de los estantes tomaba una crema que le aplicó sobre la oreja recién lastimada- Estará bien, en unos días estarás como nuevo y esta noche ya no te molestara- no pudo evitar sonreírle, de todas ella era con la que mejor se llevaba pensaba en eso mientras se sentaba con él sobre la alfombra
- ¿Quieres jugar? - sonrió de nuevo mientras veía que la joven hermana tomaba unos dados de madera con dibujos de animales y comenzó a apilarlos para que él los tomase, logró apilar cuatro y cuando iba por el quinto un movimiento brusco del bebé los tiró de golpe, este abrió los ojos sorprendido, miro a la hermana quien lo miraba con una sonrisa amable
-Fue un accidente- y antes de que ella comenzara a apilarlos de nuevo, el pequeño 81194 tomó un dado y lo asentó sobre uno, luego otro y el último hasta llegar a los cuatro que la hermana había apilado y no solo era eso lo que le sorprendió, sino que estaban exactamente igual en el orden que ella los había apilado, se suponía que un bebé de su edad apenas aprendía a poner un dado sobre otro, él puso cuatro en un tiempo impresionante y aun si estaba un poco más avanzado en neurodesarrollo eso no explicaba cómo pudo memorizar tan rápido el orden- vaya que eres especial- dijo finalmente mientras se acostaba boca abajo y comenzaba a mostrarle y decirle los nombres de los animales
…..
-Isabella, querida- la llamó mamá mientras le extendía la mano- baja de ahí antes de que te hagas daño- La pequeña horrorizada miro a su madre sin saber que hacer- Ven, no te regañare hay algo que quiero que hablemos- sintiendo los copos de nieve fríos en el rostro y aun sin creer el acantilado que la separaba de la libertad le regresó una mirada aterrada a su madre- no temas- Isabella al final logró bajar, la mujer la abrazó de inmediato y en un tono comprensivo le dijo- se cuánto te ha afectado que Leslie se haya ido
-Mamá… ¿Por qué esta ese acantilado?
-Para evitar que escapen
- ¿Por qué querríamos escapar? - preguntó aun sintiendo miedo, algo en su interior le impidió saltar, no quería morir…definitivamente no quería morir
-Isabella, pronto cumplirás 12 años- le puso una manta encima y la tomó de la mano- ¿regresamos a casa? - la joven soló asintió-Grace Field es tu hogar desde que tenías un año cuando llegaste conmigo y desde entonces te convertiste en la mejor estudiante en toda la historia de esta planta
- ¿planta?
-Si, Isabella- dijo su madre sin reparos- Grace Field no es un orfanato, es una planta donde criamos niños de calidad premium lo mejor de lo mejor
-No entiendo ¿premium? - le pregunto contrariara sin saber que pensar, era demasiada información para procesar en tan poco tiempo
-Leslie, los otros niños que se fueron antes de él, tus hermanos y tú misma son productos que se venden a unos seres llamados demonios…en otras palabras ustedes son su alimento y las madres nos encargamos de su crianza y su desarrollo para proporcionar productos de la más fina calidad- Isabella se detuvo en ese momento, debía ser mentira ¿comida? ¿Eran criados como ganado para ser comidos? Se llevó las manos a la boca intentando no vomitar
-Mamá, me tienes que estar mintiendo- dijo entre lágrimas- si eso es verdad, Leslie esta…
-Leslie ya no existe, Isabella- la chica se desató en llanto al escucharlo mientras que su madre se arrodillaba ante ella para consolarla- lo siento mucho de verdad; pero este es nuestro mundo, esta es nuestra verdad es la desgracia que nos tocó vivir
- ¿Por qué me dices esto? - preguntó con un atisbo de furia en su voz mientras seguía llorando sin poder detenerse- ¿no era más fácil que me hubieras entregado para que me coman también?
- ¿En verdad eso quieres? - de inmediato ella negó con la cabeza, no quería morir y menos de una forma tan horrible- Tú por ser una niña y ser la mejor tienes otra opción…puedes convertirte en madre, como yo y ser una criadora de una de las plantas, es la única manera de sobrevivir, pronto cumplirás 12 años y tu otra opción es la muerte
-No quiero morir- chillo sin darse cuenta de que lo decía en voz alta
-Estamos cerca de casa, Isabella, trata de guardar la compostura, solo te diré lo siguiente tienes una opción que muy pocas niñas tendrán y tengo plena fe en ti. No digas nada a los demás, tus hermanos deben seguir pensando que aun estas triste por la adopción de Leslie. Cuando el momento llegue tú serás quien decida, yo hare mi recomendación para que seas entrenada en ser madre y podrás vivir Isabella, serás una adulta…vive, vive por todos aquellos que no pudieron
-Mamá- Isabella abrazó a la mujer mientras comenzaba a calmar su llanto
-Cuando llegue tu día la abuela vendrá por ti y también estarán los demonios tú serás quien tome la decisión de con quien ir
…
-81194-señalo la mujer de cabellos grises a la joven criadora- solo él hace falta
-Entendido- dijo la joven hermana quien de inmediato fue a buscarlo, lo había vestido con un mameluco blanco y le puso un abrigo del mismo color mientras encima le ponía una colcha ocre- hay un poco de frio afuera, amiguito…tu tiempo llegó iras con tu familia, me dio gusto conocerte- finalmente lo tomó entre sus brazos y al llegar con la abuela Sarah le mostró el número tatuado en el cuello del infante-81194 listo para partir- la abuela lo tomó entre sus brazos y se encaminó a la salida, la joven se llevó una mano al pecho y le dirigió una cálida sonrisa- bye bye- susurró
-Bye Bye- dijo el pequeño mientras extendía la mano fuera de la colcha para moverla de un lado a otro, la abuela se detuvo ante ese gesto e hizo que el pequeño quedara de frente a su cuidadora
-Puedes decirle adiós, pequeño
-Ados- pronunció mientras volvía a mover la mano de un lado a otro, haciendo que la joven derramara una lagrima que se apresuró a ocultar.
Al salir del cuarto donde estuvo durante casi un año, le impresiono ver algo que solo había visto en uno de los dados "camión" dijo la cuidadora una vez que jugaba con él, un demonio lo conducía mientras que otro abrió las puertas detrás del camión donde ya se encontraban sus otros cuatro compañeros, la abuela lo colocó en la tercera cuna
-Iniciemos la repartición- ordenó la abuela. Pasaron largos pasajes oscuros donde ocasionalmente podía ver el sol brillando entre los barrotes
-Ojalá crecieran más rápido- dijo el demonio con una voz grave- estos serán de buena calidad
-El nivel de producción es bueno- dijo la abuela- además la calidad nunca se podrá comparar- Hicieron dos paradas en cada una de ellas dejaban a un bebé, en la última la abuela tomó al bebé en sus brazos mientras el demonio le ayudaba a subir al camión -en Grace Field hace dos meses que se fue la última entrega de 12 años
-Carne de calidad
-Este será un buen reemplazo- dijo la abuela mirándolo con confianza, su madre es la mejor de las criadoras en este momento, tiene un récord impecable así que no esperamos menos de él- Al llegar el pequeño estaba comenzando a quedarse dormido ya acostumbrado a esos entes escalofriantes, sintió como bajaban, pero el viaje, aunque no tan largo lo dejo algo agotado, se acomodó en el regazo de la abuela y quería seguir durmiendo mientras sentía como caminaban
-Isabella- dijo la abuela en alto, escuchó unos pasos dirigirse hasta ellos con celeridad- este será el reemplazo de tu anterior entrega
-Entendido- el pequeño de inmediato abrió los ojos al escuchar la voz, las notas de la melodía que siempre estaban ahí para consolarlo regresaron a su mente
-Es el espécimen 81194-y se lo entregó- hoy cumple su primer año
-Hola- por fin podía mirarla, reconocía su olor y su voz, era ella, estaba seguro, llevó sus manos al rostro de la mujer que sería su madre, sonrió al verla sonreír- bienvenido a casa
-Como sabes el protocolo es que le pongas nombre, estaremos en contacto por la noche para saber sobre su adaptación y agregar su nombre al expediente
-Si, abuela
-Este será tu primer niño en criar, sé que lo harás bien, tenemos mucha confianza en ti- el pequeño no podía dejar mirarla maravillado, quería entonar la melodía, pero de su boca apenas salían balbuceos, quería hablarle, decirle que la recordaba- Debo irme, infórmame cualquier eventualidad
-Pierda cuidado- dijo la mujer mientras miraba al primer niño que estaría con ella desde el principio. Cuando se quedaron solos, Isabella acaricio su rostro mientras él no podía dejar de mirarla se acurrucó en su hombro causándole una extraña sensación de ternura que no había tenido con otro de los niños- le quito el cobertor ocre y lo extendió hacia arriba para observarlo mejor, sonrió y él también- Debo ponerte un nombre…ya se, aun no lo tenía pero creo que te gustara…Ray, ese será tu nombre- estaba tranquilo a su lado, cuando ella lo regresó a su regazo posó su oído en el pecho y al escuchar su corazón estaba casi seguro que era ella-¿Vamos a casa, Ray?
Al llegar fue presentado al resto de los hermanos quienes le dieron la bienvenida con alegría al pequeño quien no estaba acostumbrado a ver a tantos niños juntos. Esa noche, Isabella se encargó en persona de bañarlo, ponerle el mameluco y estando a su lado pudo descansar por fin en tanto tiempo mientras ella peinaba su cabello y después lo arrulló para acostarlo a dormir
-Buenas noches, Ray- lo recostó en su cuna mientras lo tapaba con la sabana, junto a él se encontraban otros pequeños mayores a él; pero por ese momento no interesaba, la encontró y estaba feliz, en uno de esos pocos momentos de su corta existencia donde se sintió a salvo; pero no duraría mucho.
