Esta es mi primera historia. Espero les guste. Déjenmelo saber en los comentarios :)
Aclaración: En esta historia nunca suceden los hechos de Naruto Gaiden.
SENTIMIENTOS
"Te veré después. Gracias" Fueron sus últimas palabras antes de irse de la aldea. Luego de que la guerra terminara. Lo vi marcharse pero en mi corazón quedó una llama de esperanza que cada día iba a creciendo al recordar esas palabras.
"Te dije que te buscaría" fueron sus primeras palabras después de volver tras dos años de ausencia. Mi corazón se llenó de alegría. Al fin estaba completa.
"Es hermosa". Sus ojos brillaban cuando vio por primera vez a Sarada. Jamás en mi vida había visto a Sasuke tan feliz.
"Solo yo puedo realizar esta misión. Entiéndelo" A pesar de que lo había apoyado para realizar esa misión no podía evitar que mi corazón se partiera en dos. Iba a volver a estar sola. Una mitad de mi se iba y no sabía por no cuanto tiempo.
"Lo sé" mencioné con ojos llorosos. Me había prometido no volver a llorar. Un ninja no debía dejar que los sentimientos interfieran con la misión. Pero solo por esta vez me permití ser egoísta y desee que no fuéramos ninjas, solo aldeanos comunes. Quería tener a Sasuke a mi lado por siempre. Después de tanto sufrimiento nos lo merecíamos.
Pasamos esa noche juntos. Me dediqué a demostrarle cuánto lo amaba. Era la última vez que íbamos a estar juntos y no sabíamos cuándo nos volveríamos a ver. Si la misión se alargaba demasiado Sasuke no vería crecer a Sarada. No iba a pasar con su hija ni conmigo tampoco.
Después de eso Sasuke se fue, dejándonos a mi y a una Sarada de un año solas. Sabía que también sufría. Nos amaba y quería quedarse con nosotras. Pero era un ninja y estaba primero su deber con la aldea. Cuidando a la aldea por fuera se aseguraba que nada nos pasara.
"¿Por qué papá no viene, es que acaso no nos quiere?" Lágrimas resbalaban por las mejillas de Sarada mientras agachaba la cabeza. Ver a mi hija llorando me partió el corazón. Había pasado cuatro años y Sasuke no había regresado. Tampoco me escribía. Sabía que estaba bien por las cartas que comunicaba a Naruto. A veces me permitía husmear entre los documentos del Hokage cuando él no estaba presente con la simple intención de revisar si alguna carta había llegado para mi. Pero nada. Supuse que no quería ponernos en peligro. Pero su indiferencia me dolía.
"Mamá, ¿cómo es papá? Preguntó una Sarada de siete años tras regresar de una misión. Sonreí. A Sarada le gustaba escuchar las historias que solía contarle de su padre cuando estaba en la academia. Sabía escuchar atentamente cuando le decía que su padre siempre fue el niño más popular y guapo de la escuela y que yo había estado enamorada de él desde que lo vi por primera vez.
"Sé que mi papi está protegiendo el mundo y por eso no está con nosotras. Es un héroe" mencionaba al finalizar la historia con los ojitos brillando de alegría. Me alegraba saber que Sarada amaba a su padre aun sin conocerlo.
"Hemos recibido un informe de Sasuke" Naruto me dedico una mirada esperando alguna reacción de mi parte.
"¿Qué es lo que dice?" pregunto Shikamaru, el asistente del Hokage
"Dice que su viaje se alargó por tiempo indefinido. Nuevas pistas sobre Kaguya surgieron en varios lugares" Me esforcé por no demostrar mi tristeza. "Los Kages de las otras aldeas estarán colaborando con él en todo lo que puedan así que dice que no tenemos que preocuparnos"
"Sakura chan…lo siento" continuó Naruto. Sabía que se sentía culpable porque Sasuke no estuviera conmigo.
El ambiente se tornó más silencioso de lo normal. Todos esperaban una reacción de mi parte. Al darme cuenta de que unas lágrimas amenazaban por salir de mi ojos levanté la cabeza limpiándome los ojos y sorbiéndome por la nariz lo más discreta que pude.
"No importa Naruto, es su deber como ninja de la hoja" Mi sonrisa era tan falsa que dudo mucho que se la creyeran, pero no me importaba. Solo quería llegar a casa y echarme a llorar porque no iba a ver a Sasuke por mucho tiempo más y mi corazón ya no lo soportaba. Lo que más me dolía era que no se hubiera comunicado conmigo todo este tiempo o por lo menos ahora para decirme que no podía volver con nosotras aun. Amarlo solo me había traído sufrimiento y lágrimas y empezaba a preguntarme si alguna vez en realidad iba a volver.
Solo quería ser feliz con mi familia. ¿Era mucho pedir?
Dos años más pasaron. El tiempo libre que tenía la pasaba trabajando horas extras en el hospital. Así no tenía tiempo para pensar en él y en el daño que me producía despertarme cada día y no verlo a mi lado.
Hace cinco años me había convertido en la directora del Hospital y había aceptado por el hecho de que Sarada ya había entrado a la academia y necesitaba menos tiempo para cuidarla a diferencia de cuando era una bebe. Así ambas podríamos distraernos y no pensar demasiado en la ausencia de Sasuke.
"Hoy viene al hospital el nuevo médico de neurología" Sakumi me dedico una mirada picara. Era mi compañera de trabajo desde hace un año y me había demostrado ser una persona de confianza. Reemplazaba a Ino en los turnos de la mañana. Entre sus acciones estaban los intentos por conseguirme alguna cita a pesar de haberle dicho que estaba casada. No tenía una mala intención, lo sabía. Solo quería verme feliz.
"No veo anillo en tu dedo y jamás he visto a tu marido invisible" había mencionado un día cuando le conté que estaba casada.
"Puede que sea un médico muy guapo" continuó Sakumi
"Eso no lo sabes" respondí sonriéndole. Me hacía gracia la tenacidad que le ponía a todos sus intentos de conseguirme una cita. "Además no estoy interesada y lo sabes"
"Si, si lo sé. Estás casada con un hombre invisible" Me dirigí a la salida del consultorio. Ya había acabado mi turno y quería ir a casa a darme un largo baño. "Pero Sakura, solo quiero verte con una sonrisa" Me tomó de los hombros deteniéndome "Una sonrisa real" Sakumi se había dado cuenta de que por más que me esforzara por aparentar estar bien, en realidad no lo estaba. Mi corazón todavía lloraba por Sasuke y su indiferencia.
"Te veo mañana Sakumi, descansa" me despedí dándole un abrazo. Quería mucho a Sakumi. En ese corto tiempo de conocerla me había demostrado ser una amiga leal y muy útil en el hospital. Después de contarme la dolorosa historia sobre su pasado, no pude más que recibirla con brazos abiertos en el hospital. No tenía familia, estaba sola en el mundo pero al igual que todos se había esforzado y ahora era una excelente medic-ninja.
Me dirigí hacia el vestidor para cambiarme de ropa, tomé mi bolso de mi locker y cuando acabé me dirigí a la salida.
"Supongo que esto en tuyo" una voz masculina me detuvo en mi lugar. Volví la mirada y me encontré con un doctor al cual nunca había visto. Era atractivo y muy alto, así que fácilmente podría superar a Naruto. Vestía una bata blanca sobre sus pantalones y camisa. Su cabello castaño iba peinado hacia atrás dándole un aire intelectual. Sus ojos verdes me miraban divertido. Carraspeó. Y entonces me di cuenta que en su brazo extendido estaba mi bata blanca.
No me había dado cuenta de que en mi apuro por irme rápido se me había caído la bata del locker.
"Gracias. No me di cuenta de que la boté" murmuré acercándome a él para recoger mi bata
"Lo sé" mencionó. Al llegar hasta él me sentí indefensa. Un choque de electricidad recorrió por mi mano cuando toque la suya por accidente para tomar mi bata.
"No lo había visto por aquí" decidí que lo mejor era dejar de comportarme como una adolescente hormonal y comenzar una plática normal. !Estaba casada por el amor de dios!
"Me transfirieron de la aldea de la Roca" su mano regresó al bolsillo de su pantalón. "Puedes tutearme"
Asentí.
"Eres el nuevo doctor que se encargará del departamento de neurología" más que una pregunta fue una confirmación.
Él asintió con la cabeza.
"Soy Sakura Uchiha, espero que nos llevemos bien. Puedes preguntarme lo que sea" dije mostrándole una sonrisa honesta. Habíamos tenido algunos altercados últimamente por ese departamento y saber que por fin alguien se iba a incorporar me ponía realmente feliz. Así no tendría que preocuparme demasiado por la administración de ese lugar. "Debo irme" mencioné al ver que no respondía nada.
Le ofrecí mi mano extendida. La vió durante unos segundos y después la cogió. Su apretón fue firme propio de un médico. Su mano estaba un poco fría. Sus dedos eran largos y delgados. Lo más probable era que fuera cirujano. Al ver que no me soltaba me removí incomoda buscando una salida, entonces me soltó.
Sus ojos me miraban atentamente. Me ponía nerviosa.
"Bueno yo…debo irme" y sin decir más me di la vuelta y salí rápidamente de ese lugar. Al salir me di cuenta que había estado reteniendo el aire todo ese tiempo. Y ni siquiera le pregunté su nombre. Genial Sakura.
