-Alto.
-Rubio
-Inteligente
-Ojos Claros
-Guapo
-Simpático
-Dispuesto a cargar mis compras
-Que tenga buen gusto en la moda
-Detallista
-De buena familia
Mi madre me enseñó que el esposo perfecto debía de tener esas cualidades desde pequeña, con el paso del tiempo, esa lista se me quedo como referencia a la hora de buscar pareja. Por eso mismo, me pasé la mayor parte de la adolescencia persiguiendo a Adrien con mi enamoramiento. Al poco tiempo de empezar el nuevo curso, llegaron a mis oídos los rumores de que Adrien salía con alguien más, quede destrozada.
Pase una semana sin venir a clases, encerrada en mi habitación y Sabrina me traía la tarea. No hubiera pensado en poner un pie en el instituto si no fuera la insistencia de mi padre de asistir y la amenaza de quitarme la tarjeta de crédito.
Mi regreso al instituto se hizo realmente notable, los murmullos de la gente me dieron la bienvenida en la entrada. Sabrina llegó corriendo a abrazarme y al momento se separo de mi para darme mi capuchino matutino. Me puso al corriente de todos los cotilleos, evadiendo el asunto sobre Adrien (le agradezco por eso). Al llegar a la clase, mis compañeros de clase callaron al verme entrar por la puerta. Los ignore y me dirigí hacia mi puesto, pero una mano me tocó el hombro.
-Buenos días, señorita Bourgeois. Veo que se ha recuperado por fin del resfriado y que ha podido asistir a clases. Debo informarle que debido a un proyecto en parejas, deberá sentarse al lado de su compañero, el señorito kurtzberg- dijo la profesora Medeleiev.
Yo mire hacia Nathaniel, que se encontraba en la mesa del fondo garabateando cualquier cosa en su estúpido cuaderno, de seguro que un retrato de Marinette o algo por el estilo.
-¿Es tarde para cambiar de compañero? Deseo ponerme con Sabrina, se me hace más cómodo- dije volviendo a mirar a la profesora.
-Las parejas están fijas y elegidas por mi, así que siéntate con tu compañero o lo discutiremos en el despacho del director- amenazó Medeleiev haciendo una seña como de salir hacia la puerta.
Sin más remedio, camine hasta mi sitio y me senté. Nathaniel al darse cuenta de mi presencia, apartó lejos de mí su libreta, impidiendo que yo pudiera ver nada.
- No te preocupes, no estoy interesada en tus estúpidos dibujos. Tengo mejores cosas que hacer- informe al pelirrojo mientras me giraba hacia otro lado y limaba las uñas.
La hora pasó muy rápido, ni él ni yo nos dirigimos la palabra, todo era un silencio incómodo en nuestro lugar. Mientras recogía mis cosas, pude ver que Kurtzberg estaba todavía parado a mi lado.
-¿Qué deseas?- pregunte después de echar las cosas al bolso y dárselo a Sabrina.
-Tenemos un trabajo que hacer- dijo mirándome impaciente.
-De acuerdo, habla con Sabrina sobre que días puedes quedar y quedamos para hacerlo en mi casa- informo mientras me dirijo a la salida.
-¿ Te refieres a tu hotel?- pregunta este pero no le respondo.
...
Las horas pasaron y estaba en el patio, evitaba a toda costa a las personas pero sobre todo a Adrien. Había enviado a Sabrina para que me trajera una botella de agua. No quería aceptar que el rumor pudiera ser verdadero y mucho menos que me lo confirmará la misma persona del asunto. ¿Qué haría si no encontraba otro chico como Adrien? Era muy difícil, encontrar alguien digno de mí y que pase las exigencia de la lista de chico perfecto.
Por desgracia, mis momento de paz iba a ser interrumpido por Lila Rossi.
-¡Oh, vaya sorpresa encontrarte aquí! Pensaba que estarías en la cafetería con los demás alumnos- dice con una voz falsamente amable.
-¿Qué quieres, Rossi? No tengo tiempo para tus falsas molestias-dijo masajeandome las sien suavemente.
-No seas así Chlo, te veo muy frustrada hoy.¿Es por el rumor sobre Adrien, tal vez?- menciona Lila pensativa.
-Primero, nadie me llama Chlo excepto mi madre y segundo, no creo que sea de tu importancia- espetó mirándola desafiante.
-Así que es eso...Te molesta la idea de que nuestro Adrien tenga una noviecita que no seas tu,¿verdad?-
- No se porque debería molestarme, solo soy su mejor amiga. Él puede estar con quien quiera- proclamó cruzándome de brazos y mirando hacia un lado.
-Si es así, allí están Adrien y su novia hablando- asegura Lila señalando a la parejita. Miro hacia señala, donde se encontraba Adrien con la panadera. Ambos hablaban felizmente con Alya y Nino mientras estaban cogidos de la mano. Una parte de mí se había roto mientras veía a la pareja desde la distancia.
-¿A qué se ven bien juntos? Sería una pena que alguien se entrometió en la parejita, ¿verdad? jajajajja- hace saber Lila.
-No- susurró.
-¿Qué has dicho?- pregunta Lila desconcertada, me había escuchado.
-He dicho que no, déjalos en paz, no te han hecho nada como para que te metas con ello- la enfrentó mirándola a los ojos.
-¿Y quién me parara?¿Tú? Si ni siquiera puedes controlar las lágrimas- responde señalando hacia mi. Había empezado a llorar sin darme cuenta, rápidamente intenta ocultarlas pero era demasiado tarde.
-¡Mirad todos!¡Chloe está llorando!-exclama Lila llamando la atención de todas las personas del patio. Algunos soltaban risas mientras que otros murmuraban, no pude soportarlo y salí corriendo del instituto. En mi camino a la salida me topé con Sabrina que llegaba con mi bebida, sin contestarle pase de su lado y escape. Llevaba 10 minutos caminando sin rumbo por la ciudad parisina, mis pies me dolían con mis mocasines de diseño. Me paré en uno de los bancos del Puente de las Artes, André se encontraba cerca vendiendo helados a los enamorados. Suspiro. Ya no había esperanzas para mi, tal vez debería marcharme de la ciudad. A nadie le importaba si desaparecía o no, tal vez debería acabar con mi vida de una vez...
En la distancia,una mariposa violácea se acerca revoloteando hacia la oji-azul, metiéndose dentro del collar y akumatizandola. Una bruma violeta rodeo sobre la vulnerable chica. Su aspecto había cambiado a un vestido completamente negra, con toques violáceos y proporcionando les unos guantes violetas; su cabello tenía un degradado de rubio a más oscuro; y su maquillaje aparentaba tener la cara más pálida con una lagrimal debajo del ojo.
-¡Soy Srta. Chagrin, mi reino de dolor comienza aquí!¡Sufre!- Exclama apuntando con sus guantes hacía una pareja que estaba sentada allí, el cual salió un rayo de él, haciendo que la pareja de la otra persona se empezará a poner azules y tristes en modo zombie.
En cuestión de horas, casi la mitad de la ciudad se encontrara invadida por una masa de zombies sentimentales. Ladybug y Chatnoir recurrieron de la ayuda de los miraculos del zorro y de la tortuga. El equipo de superhéroes vigilaban el desastre que estaba causando Srta. Chagrin a la espera de órdenes de Ladybug. Después de una dura batalla, los superhéroes lograron vencer al akuma y restaurar el orden en París. Ladybug y los demás héroes se fueron dejando a Chatnoir con Chloe, al ser el que más tiempo tenía; la rubia se encontraba en el parque, arrodillada en el suelo sin importarle si manchaba su ropa o zapatos. No podía volver a mirar a nadie a la cara, no se sentía capaz de avanzar.
-¡Hey!¿Te encuentras bien, Chloe?-pregunto Chatnoir acercándose hacia está pero no recibió ninguna respuesta.
-¿Chloe? No te preocupes, todo esta bien ahora- dice mientras le sujetaba de los hombros y le ayudaba a levantarse.
-Nada estará bien, todo es mi culpa- murmura Chloe, aun sin mirar a Chatnoir a los ojos. Este preocupado por el comportamiento de su mejor amiga y el poco tiempo que quedaba, miró hacia ambos lados en busca de alguien que pudiera ayudarla para llegar a casa a salvo.
-¡Hey chico!¿Podrías llevar a esta chica a su casa por favor?-
Bueno, aquí el primer capítulo de mi segunda historia/fanfic de #Nathloe, espero que os guste mucho y ya sabeis, dadle like y comentar.
Pd: Avisadme si hay alguna falta que el ordenador haya corregido mal o que no me haya dado cuenta.
