Renesmee Cullen
Me veía en el espejo y no me reconocía, no era así como esperaba que fuera este momento, no era él con quien yo quería unir mi vida, la empresa de mi padre por la que tanto lucho iba en picada, esa empresa lo era todo para él, mi padre Edward Cullen amaba con el alma su joyería pero, después del fraude que mi tío Jasper hizo a la empresa fuimos en picada hacía falta mucho capital que no tenía para mantenerla a flote, y ahí estaba yo frente a un espejo vestida de novia a punto de casarme con él hombre que le daría el capital necesario a mi padre para que no perdiera nada, claro que tuvo que ceder a este matrimonio, Alec Vulturi había sido mi compañero en la escuela hasta entrar en la universidad, sabía que él estaba enamorado de mi en esa época pues en repetidas ocasiones me pidió una cita la cual siempre le negué debo de admitir que, siempre fui muy cruel con él, recuerdo aquella vez que lo dejaron en ridículo frente a todos pues en su diario había escrito que estaba locamente enamorado de mí, recuerdo a mi ex Jacob diciéndole que él nunca me iba a poder tener también nunca podré olvidar la tristeza que vi en su mirada, a veces creía que era cierto, en esa época Alec se veía como cualquier friki que leía comics , tenía la cara llena de granos y usaba los lentes más feos del mundo, pero ahora 10 años después el luce completamente diferente, no queda nada de lo que era, ahora fácilmente lo podías confundir con un modelo de Calvin Klein. La voz de mi madre me distrajo
-Renesmee te vez sumamente hermosa- dijo con lágrimas en los ojos, sabía que así era.
-Hija no tienes que hacer esto - dijo mi padre, el acuerdo solo lo conocíamos 5 personas Alec, Aro su padre, mi padre, mi madre y yo, claro que fue un plan bien hecho, Alec le ofreció ayuda a mi padre a cambio de que me casara con él, fingimos ser novios algunos meses para que la noticia no cayera de peso en los medios, Alec quería hacer creer que yo lo amaba.
-Papá no es sacrificio, lo hago para recompensar todo lo bueno que has hecho por mí, no quiero que pierdas todo por lo que luchaste tantos años así que no te preocupes por mí, los amo-dije abrazando a ambos - ya vámonos porque se hace tarde
Llegamos a la iglesia, ya estaban los invitados dentro como debe de ser, y lo vi a lo lejos en el altar de espaldas como es costumbre, la música empezó a sonar y mi padre me llevaba del brazo a entregarme al hombre que era nuestra salvación financiera, pero también a aquel que me burle y rechace durante tantos años, me entregó a él y no podía concentrarme en otra cosa que no fuera en lo que me esperaría de ahora en adelante, no sabía que esperar, la voz del padre me saco de mi pensamiento
-Renesmee estamos esperando tu respuesta- dijo serenamente
-Si, Si acepto- dije nerviosa
-Las mujeres enamoradas son las más distraídas- dijo el padre comentario que hizo reír a la mayoría de los presentes, menos a aquellos que sabíamos que eso no era así- Bien prosigamos, ¿Alec Vulturi aceptas a Renesmee como tu legitima esposa para amarla y respetarla serle fiel hasta que la vida los separe?
-Si acepto -contestó de inmediato
-¿Hay alguien que se oponga a esta unión?- YO YO pero claro no podía oponerme a mi propia boda- Nadie bueno entonces ante el poder que me otorga Dios los declaro Marido y Mujer, Alec puedes besar a la novia.
Sentí como su mano levanto el velo que cubría mi rostro y se acercó a mi besando mis labios suavemente pero aquel beso no despertaba nada en mí, después me tomo del brazo y caminamos juntos por la iglesia para ir a la fiesta que tendría lugar en su casa, nos subimos al automóvil después de la sesión de fotos en la entrada de la iglesia, íbamos en completo silencio, ya estaba hecho.
- ¿Quién iba a decirlo no? - dijo con desdén- Ahora tú eres mía, mi esposa.
-Tú sabes por qué lo hago- dije mientras las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos
-Si te vendiste, muy cara por cierto -dijo y podía notar cierto rencor en sus palabras
- ¿Por qué lo haces Alec? -dije y ya no podía más las lágrimas habían salido
-Yo siempre obtengo lo que deseo querida-dijo secamente
Llegamos a la fiesta, debo de admitir que todo estaba hermoso y la fiesta fue como la de cualquier boda solo que yo me esforzaba por lucir completamente enamorada algo que sinceramente a Alec le salía más natural, se acercó a mí y dijo:
-Jane te llevara a cambiarte, nos vamos de aquí- tras de el estaba su hermana la cual en nuestra adolescencia era mi rival en todo-
No conteste nada simplemente me fui a cambiar, después de unos minutos me encontré de nuevo con Alec, me despedí de mi familia y de los pocos invitados que aun estaban ahí.
Alec Vulturi
Ver mi mano izquierda y ver la de ella era algo que en mi adolescencia añoraba, cuando joven yo amaba a esta mujer y sí que lo hacía, en cambio de ella solo reciba rechazo, burlas, humillaciones pero nada queda del tonto Alec adolescente, he de admitir que soy de esos a los que el gimnasio el cambio la vida por siempre, ahora mis brazos eran musculosos y no había una sola parte en mi que no fuera así, me levante y ella pareció notarlo, fui a mi habitación la verdad no podía esperar a mi noche de bodas y aunque sabia de sobra que ella no era virgen, pues en una fiesta la estaba buscando y no solo la escuche la vi con la puerta entre abierta haciéndolo con Jacob, ella arriba de él bailándole dándole un espectáculo eso me rompió no solo el corazón sino también el alma, en cierto modo quería vengarme de todo el sufrimiento que me hizo pasar, le pedí a Jane que la acompañase a cambiar
-Lleva a Renesmee a mi habitación para que se cambie por favor hermana - dije y ella solo asintió, ellas eran rivales de porristas, Jane la odiaba porque yo sufría por ella, llegamos a donde estaba
-Jane te llevara a cambiarte, nos vamos de aquí- dije con todo el odio acumulado que tenía-
Esta será una noche interesante.
