No soy dueño de DxD ni nada asociado


—GB: Cómo convertir un niño mimado en un Rey.—


Advertencia: Historia Gender Bender


Prólogo.


El calor tiende a ser agradable.

El reconfort que se siente al estar envuelto en una capa llena de calidez es incomprensible.

Se dice que donde haya calor, no habrá soledad.

Sin embargo... demasiado calor también tiende a ser peligroso si no se lo sabe controlar como es debido.

Tan peligroso como lo que me esta sucediendo ahora mismo por ese "exceso de calor".

BOOOMM

BOOOMMMMMM

— ¡Ahhh! ¡Para de una buena vez con tus disparos de fuego! . — gritó esquivando desde mi espalda una enorme bola de fuego. Solo para que en un descuido torpe, otra de ellas me golpee justo frente a la cara.

RRRRMMM

Salgo rodando, arrastrándome por la tierra con mi cuerpo lleno de quemaduras. Al detener mi "aterrizaje" sólo me queda gemir de dolor pues mis reservas mágicas están agotadas, observó con detenimiento a la autora de mis heridas.

Está ahí parada en uno de los muchos pilares que hay en está vieja zona de combate. Sin heridas y totalmente intacta, vestida con una gabardina roja, ocultando cualquier rastro de piel, exceptuando su mano derecha y la izquierda transformada en un guantalete rojo.

Me enoja al ver como en su cara una sonrisa se crea al verme todo herido y sin posibilidades de levantarme. Su cabello castaño ondea con el viento y sus ojos me miran fijamente.

Al cabo de un rato, deja de verme y en un suspiro baja de su lugar y camino en dirección hacia mi.

Lenta y pausadamente, como una bestia que está a punto de matar a su presa.

Al detenerse justo en frente de mi, su "presa", solo me queda pensar. "Maldita perra".

Mi enojo aumenta cuando su mirada se llena de compasión falsa a mi persona.

— Es sorprendente Gremory... Solo use el 20% de mi capacidad mágica y ya estas llorando en el suelo como un cachorro. — habla por fin mi ejecutadora. — pensé que al tener el poder de la destrucción te ayudaría al menos dejarme con una herida en esta sección, pero parece que me equivoque. — suspiro decepcionada.

— No me mires así. — le gruñó molesto, ganando así de ella una ceja alzada. — Te dije que mi capacidad con el poder de la destrucción era media. — dije desviando la mirada. — Lamento que no pueda usarlo como mi hermano. — murmuró fastidiado de su mirada de lastima.

Mi hermano es conocido como uno de los cuatro Satanes, el "Satan Carmesí". Un título dado a un super demonio que logró obtener el puesto de gobernador principal en el inframundo.

También lo conocen por su increíble capacidad en la batalla. Él, al igual que yo, heredó de mi madre el poder de la destrucción. Un poder que es capaz de desintegrar todo lo que vaya a su paso. Sin embargo, mi hermano lo desarrollo al punto de ser llamado un prodigio, y a diferencia de mi, puede comvocarlo a voluntad sin si quiera esforzarse.

Quiero y respeto demasiado a mi hermano.. pero el vivir en su sombra no ha sido bueno para mi, que seré el próximo líder del Clan Gremory.

Mis pensamientos se vuelven cada vez más conflictivos, pero se detienen al sentir una mano en mi mejilla que me obliga mirar hacia al frente en un movimiento algo tosco. Mis ojos azules se encuentran con los ámbar de ella y solo suelto un bufido.

— Deja de compararte con tu hermano, baka. — suelta, sorprendiendome por un leve momento. Pero vuelvo a mi actitud brusca y me doy cuenta de que ella se ha agachado a ayudarme y sanar mis heridas, producto de este "entrenamiento" /intento de asesinato.— Vamos dos semanas desde que comenzamos con tu formación para ser un buen Rey y no has avanzado nada porque te rehúsas a actuar como uno. — ahora ella luce molesta mientras me ayuda a pararme de mi deshonra.

— No puedo confiar en ti después de lo que casi me obligaste a realizar cuando te conocí — replique igualmente molesto, sacudiendome el polvo de la ropa.

Ella rodó sus ojos como respuesta.

— Ya te dije que eso fue parte de la prueba para ver si eras digno de mi entrenamiento. — se defendió. — Aparte te prometí que no se volvería a repetir algo así mientras estuvieras bajo mi tutela. — dice mientras me ofrece su mano derecha como símbolo de paz.

— Lo siento, pero me rehusó a creer una sola palabra que venga de ti. — rechazo su mano y me dispongo a salir de este maldito lugar

— T-Tu... Pequeño mocoso. — murmura indignada, y hasta diría furiosa. Pero no me importa. Lo último que veo de ella es como se lleva una mano a la frente en señal de frustración.

No sé porque mi hermano me dejaría a cargo de esta loca, pero haré lo imposible para salir de sus garras.

He tenido suficiente de esta tontería de ser entrenado por una humana que sólo por tener una herramienta sagrada, cree que tiene derecho a darme lecciones de vida.

Como lo dijo ella, ha pasado dos semanas desde que este estúpido entrenamiento empezó... y no he conseguido ningún avance...a pesar de secretamente haber hecho caso a las instrucciones hechas por mi "maestra"

Frustadro, mi puño golpea la primera pared que me encuentro, dejando unas grietas y una nueva herida que curar.

Gruñó molesto.

Tendré que pedirle a Akeno que me ayude con esto.

Continuando, nada de lo que esa maldita me ha dicho, me ha funcionado o ayudado con mi progreso a ser un buen Rey.

Pronto participaré en los Juegos de Clasificación y ni si quiera puedo manejar mi poder.

Suspiro cansado, si no fuera porque tengo una buena nobleza, estaría más angustiado de lo normal.

Akeno es mi reina, y es conocido como el "Sádico definitivo" o la bestia del relámpago... Es un chico que usa su capacidad mágica con el rayo para acabar con sus enemigos. Es mi leal compañero y mi mejor amigo.

Yumi es mi caballero, es una chica hermosa con un talento sin igual con la espada. Tiene una herramienta sagrada, llamada el Nacimiento de espada y es creativa creandolas.

Tengo al pequeño Gasper... Que es un gamer aislado que tiene un cuarto especial en la sala del club, aun es muy miedoso para sacarlo, pero es hábil en sus contratos. Así que lo dejó tranquilo por esa única razón. Él es mi alfil.

Y por último pero no menos importante está Daineko-sama! Es un chico bajito, nekomata de cabello blanco. Aunque cuando come uno de esos huesos especiales se convierte en una enorme bestia aplasta huesos! Es mi orgullo, como hermano mayor me siento feliz que sea mi torre indestructible.

Volviendo a la realidad, aun no puedo creer que esa maldita mujer sea mi maestra.

No puedo confiar en una mujer que usa su cuerpo para fines personales...

Al principio me agrado la idea, desconfiaba que ella fuera tan fuerte como mi hermano me lo dijo, pero confiando en mi hermano, igualmente seguí con sus instrucciones para probarme como discípulo.

... Grave error el mio.

Ahhh, ahora estoy atrapado con esa indecente mujer hasta que me convierta en líder del clan.

Me duele el cuerpo y la cabeza y solo han pasado dos semanas y media desde que la conocí.

Y todo empezó una cierta tarde en mi salón del club, en donde yo Rías Gremory soy el presidente.

Y futuro Patriarca de la Casa Gremory.


Me he fumado algo muy fuerte, lo sé, y tal vez nadie lea esto. Pero ha sido para desquitar mi aburrimiento tras este encierro prolongado.

Espero que todos se encuentren bien y a salvo en la comodidad de sus hogares.

Si quieren más capítulos dejen sus comentarios.

Los aprecia.

Jarchy.