E̶s̶t̶o ̶e̶s̶t̶á ̶i̶n̶s̶p̶i̶r̶a̶d̶o ̶l̶e̶v̶e̶m̶e̶n̶t̶e ̶p̶o̶r ̶u̶n ̶f̶a̶n̶f̶i̶c ̶q̶u̶e ̶l̶e̶í ̶e̶n ̶a̶o̶3
Hace unos meses atrás Adrien Agreste descubrió la identidad de su amada Ladybug, lo que él no sabía hasta ese entonces era que la chica lo había descubierto casi un año antes, cuando esta se convirtió en la guardiana de la caja de los Miraculous.
Cuando él la confronta, ella fué sincera con él, obviamente no iba a quitarle su anillo al rubio, pero ella dejó bien en claro que su relación debía ser 100% profesional y que ninguno debía actuar como si supieran algo.
Pero Adrien no pudo evitar sentirse mal, verán, unos cuantos meses antes de descubrir quién era Ladybug, él estuvo saliendo con Kagami por un tiempo, pero eso sólo le hizo darse cuenta que Kagami no era el tipo de chica que le gustaba.
Se encontró enamorándose poco a poco, pero por desgracia no de Kagami, sino de su amiga Marinette.
Él estaba tan sorprendido porque nunca imaginó sentirse así de raro al estar cerca de su amiga, sin embargo ahora no podía verlo de otra manera.
Se encontró cayendo por pequeños detalles: como su amabilidad, su sencillez, su bondad, su sonrisa, su belleza... Y la verdad que nunca antes había sentido algo así, ni siquiera por Ladybug, de alguna manera se sentía distinto.
Le encantaba Marinette; incluso si ella no era perfecta, incluso si ella tropezara con sus propios pies, él sólo quería sostenerla, incluso si ella nunca lo amara como él lo hace, él quería verla feliz.
Él quería ser esa persona que sanara cada una de sus heridas, la persona que la abrazara cada noche, ser la primera persona en verla cada mañana cuando ella despierte.
Él quería un futuro.
Y aunque intentara fingirlo... Todos se dieron cuenta que el único deseo de él era derretirse a Marinette,
Todos excepto ella, o quizás lo negaba.
Sus compañeros y amigos no tardaron en animar a Adrien a que confesara a Marinette, ellos sabían que Marinette sufrió mucho por él, pero quizás era tiempo de que ambos dejaran de sufrir, sabían bien que Marinette no era rencorosa y que realmente tenía un amor bueno por Adrien.
Un amor más maduro.
Luego de que ambos estaban libres de máscaras,Marinette no dudó en romper cierta parte de su muro, pero todavía era difícil leerla muchas veces y eso era realmente algo, cuando estábamos hablando de una chica muy expresiva.
Y Alya le dijo una vez a Adrien que Marinette realmente solía quererlo, que no tenía en el pasado sus fotos sólo por ser modelo, era algo más...
Él sintió la emoción,porque recordó que Marinette se le declaró en el pasado(como Chat Noir) ahora se sentía triste; rechazó su verdadero ser, él se sentía mal.
Marinette era dulce, pero a veces la indiferencia era dura, no sabían que la había cambiado tanto. El chico pensó que era la presión, pero ella nunca le dijo nada, prácticamente ella no le hablaba de las cosas que le dolían.
A veces se sentía intentando arreglar un gran agujero en un bote para no hundirse.
Parecía una relación pérdida para mucha gente, pero él seguía intentando romper la barrera, a veces ella lo lastimaba sin intención.
Al rubio le dolía si cualquier chico se acercaba a ella,ni siquiera pudo evitarlo.
Por fin decidió encararla una vez, luego de la patrulla.
—Me estás lastimando con tu indiferencia, ¿soy tan desagradable que acaso no puedes quererme? Te doy asco ¿no es así?— él le reveló sus inseguridades en voz alta, pese a que intentó no decirle eso a ella, aquí estaba revelando todo.
Ella tuvo la decencia de parecer sorprendida y culpable.
La muchacha intentó acercarse y consolarlo con su tacto, pero se alejó un poco, apartando la vista.
—No gatito, yo no quise que pensaras eso...— los ojos de ella se pusieron brillantes mientras hablaba, parecía que las lágrimas no iban a tardar en llegar. — Yo te aprecio como no tienes idea, nunca pienses que eres asqueroso...— eso pareció atraer la atención del rubio, quien lentamente dejó que ella se acercara a él.
Finalmente la chica de cabello negro pudo posar una mano sobre el hombro del chico, su otra mano se fué debajo de la barbilla del chico.
Él se veía tan vulnerable y triste, parecía un gato pateada y quizás lo era.
Marinette odiaba verlo así, odiaba que su corazón se sintiera frío a veces, todo desde que se convirtió en guardiana,es como si ella ya no pudiera pensar en nada más.
Ni Siquiera diseñar era lo mismo para ella, todo se volvió monótono.
Pero ahora realmente la cagó, con su dulce compañero, con el único chico que lograba derretir a veces.
Ella no dudó en acariciar con sus dedos la cara de su gatito. Le encantaba cada parte de él y eso nadie lo podía negar, pero no era culpa de ella que él fuera tan dulce y atrayente.
—Sé que no soy perfecto, pero puedo intentarlo, puedo ser lo que sea que te guste, pero por favor... Mírame una vez— la voz que el chico usó estaba tan rota y tan cansada, ella se sintió como el peor monstruo del mundo. Todos sabían que Adrien era como un rayo de sol, pero ella finalmente fué la primera persona en apagarlo.
No pudo soportarlo más, está sería la única vez que ella rompería sus reglas; ella se convenció de que sería una única vez.
Lo besó; lo besó de una manera suave, demostrándole, al menos intentando decirle a él que lo quería; que ella no hubiera imaginado a nadie más a su lado , incluso si eso hubiera hecho que no rompiera sus propias reglas.
Él no se alejó, la sostuvo como si su vida dependiera de ello, envolvió sus brazos por el cuerpo de la chica, un cuerpo claramente más pequeño que el del muchacho.
Sus labios se encontraron de manera muy poco platónica, sus dedos demoraron mucho más en su piel, su corazón la traicionó de nuevo.
Pero estaba bien,ella ɴᴏ ʟᴏ ᴠᴏʟᴠᴇʀíᴀ ᴀ ʀᴇᴘᴇᴛɪʀ ᴊᴀᴍás. Era por el bien de ambos.
Pero la vida nunca sale como ella lo planea.
Desde esa vez que se besaron, él nunca quiso parar, ella quería negarse pero su amor hacia él era más fuerte y volvía a caer.
Decidió enviarle en mensaje al chico, porque siempre perdía la voz cuando él llegaba.
ᴹᵃʳⁱⁿᵉᵗᵗᵉ: ᴛɪᴇɴᴇs ǫᴜᴇ ᴘᴀʀᴀʀ, sᴀʙᴇs ʙɪᴇɴ ᴅᴇ ᴍɪs ʀᴇɢʟᴀs, sᴀʙᴇs ǫᴜᴇ ʟᴏ ɴᴜᴇsᴛʀᴏ ᴇs ɪᴍᴘᴏsɪʙʟᴇ, ǫᴜᴇ ᴇsᴛᴀ ᴍᴀʟ.
ᴬᵈʳⁱᵉⁿ: тє αмσ 3
Él era igual de irresponsable que el primer día, bueno, i̶̶r̶̶r̶̶e̶̶s̶̶p̶̶o̶̶n̶̶s̶̶a̶̶b̶̶l̶̶e̶̶ e̶̶s̶̶ l̶̶a̶̶ p̶̶a̶̶l̶̶a̶̶b̶̶r̶̶a̶̶ i̶̶n̶̶c̶̶o̶̶r̶̶r̶̶e̶̶c̶̶t̶̶a̶̶. Más bien él era demasiado relajado, pero ella tenía el miedo constante, porque cuando aceptó ser guardiana, aceptó renunciar a su vida.
Él habló bien con él, unas semanas después de que se habían besado sin remedio, porque ella tenía que ponerle fin, él estaba triste, pero no tanto como ella imaginó.
El muchacho le dijo que estaba bien, que podían ser amigos, ella se sintió aliviada aunque un poco confundida.
Pero estaba bien, ambos siguieron con "normalidad" pero claro que estaban siendo amigos cercanos.
Un día, él había discutido muy mal con su padre, la chica notó que algo andaba mal cuando se encontraron a pelear contra un akuma. Ahora ella se sentía un poco aliviada de poder estar con él sin la máscara, de poder ayudarlo.
Esa noche ella le ofreció irse a la panadería de sus padres, él aceptó decaído, Marinette hizo todo lo posible por animar a su gatito, le preparó chocolate caliente, le invitó crossaints calientes.
Plagg se fué con Tikki hacia la cocina, para dar mayor privacidad a los chicos.
Esa noche ella lo abrazó y lo consoló.
Él lloró en su hombro, mucho.
Y esa fué la noche en que su regla se volvió a romper:
• N̶o ̶s̶e̶r ̶d̶e̶m̶a̶s̶i̶a̶d̶o ̶a̶m̶i̶s̶t̶o̶s̶a̶.̶
Pero eso fué mucho más, se besaron de una manera muy diferente a lo que habían estado haciendo.
Prácticamente le devoró la boca a ella y no lo detuvo. Su corazón la controló totalmente.
Sin que nadie se diera cuenta, las prendas de ambos empezaron a desaparecer. Y... Esa fué la primera vez que lo hicieron.
Ella siempre le decía a él que se detuviera, pero realmente siempre terminaba cayendo en su trampa.
Ya lo había hecho más de 4 veces y ella aún no podía frenarlo.
Y ella despertó justo ahora, desnuda, y él estaba a su lado, durmiendo plácidamente como si esto estuviera bien. Él siempre la seducía con su amorosa sonrisa y con su calor...
Él abrió suavemente los ojos al sentir que el calor de su amada se alejaba, al alzar la vista se encontró con la perfecta vista de su amante.
—Adrien, te dije muchas veces que esto no está bien ¿por qué no entiendes? Esto debe ter...— ella no pudo acabar jamás la frase, porque él la interrumpió con un beso amoroso y ruidoso en los labios.
—Yo también te amo, my Lady— él la besaba una y otra vez, pensando en lo mucho que disfrutaba su compañía.
