Durante la primera semana en Hogwarts fue difícil para Hermione Granger acostumbrarse a los beneficios de ser uno de los premios anuales, le correspondía la torre exclusiva con una habitación propia con baño interno, una sala común con chimenea y divanes de cuero. No está de más decir que el premio anual masculino aún no había puesto un pie en el colegio.

El profesor Slughorn les encomendó realizar la poción de amor, Amortentia. Que como era claro tardaba tres semanas en estar lista por ello cada día anotaba en un diario el progreso del brebaje. Desde luego no tenía planeado usarla y mucho menos olfatearla.

Se sentía aburrida porque ya había leído toda la biblioteca de Hogwarts y junto a sus amigos derrotaron a Voldemort. Aunque no le gustara admitirlo abiertamente, cada año anterior tuvo sus peculiaridades que le divirtieron a pesar de poner su vida en riesgo. Tal vez podría hacer algo para hacer este año más interesante. ¿Pero qué?

Malfoy ingresó con paso aristocrático a la torre, vestía completamente de negro — ¡Vaya! así que tú eres el otro premio anual, era de esperarse — pasó de largo sin prestarle atención.

— ¿así de fácil? ¿Sin insultos? — se preguntó Hermione, pero no contaba con que Malfoy fuese a escucharle.

Lo supo debido a que se detuvo en seco y giró para responderle.

— ¿extrañas mis muestras de afecto? —Él preguntó con un tono irónico, típico de sí.

— Posiblemente — reconoció con una sonrisa traviesa, aquello descolocó a Malfoy. Por un microsegundo se pudo apreciar el asombro en esos ojos grises para posteriormente proceder a ocultar sus emociones. Señaló la chimenea donde reposaba el caldero de peltre — está poción nos la dejó el profesor Slughorn lleva una semana le faltan dos semanas para estar terminada.

— ¿qué tengo que ver con eso? —inquirió con aire despectivo. Lo que ella hiciera no era de su incumbencia.

— Es el trabajo de ambos premios anuales y por lo que acabas de notar, nosotros lo somos.

— bien, a partir de mañana me darás las notas de esta poción, ahora quiero descansar. — se dio la vuelta para desaparecer en la que se supone sería su habitación.

Sí, que es encantador dirán. Bien acababa de llegar una maravillosa idea a la mente de la bruja, pero sería arriesgado. ¡Qué Merlín la ayudase!

Al día siguiente Harry, Ginny, Luna y Neville se mostraron asombrados de que Malfoy fuera el otro premio anual e incluso estaban mucho más sorprendidos porque no se haya ido de lengua con algún insulto dirigido a su Granger.

Durante clase de pociones el profesor Slughorn encomendó realizar una poción para mejorar la memoria en los magos. Hermione trabajaba sola debido a que al parecer la serpiente no se dignó a llegar puntual a clase. Con él o sin él, la bruja iba a preparar la poción para tener las calificaciones correspondientes.

— Srta. Granger, ¿el señor Malfoy no va a venir? Tengo entendido que llegó ayer. — Oh claro, el profesor tenía que meter sus narices donde no lo llamaban.

Iba a responder cuando la puerta se abrió dejando ver a Malfoy que respiraba agotado. Parecía estar aún dormido, asimismo se notaba que olvidó pasar el peine por su cabeza.

— Buenos días señor, ¿puedo pasar? —preguntó el rubio.

— Adelante— el profesor se retiró dejándola en compañía del caldero.

Malfoy se acercó a ella, revisó el libro y se dedicó a terminar con algunos ingredientes. Ni siquiera se paró a preguntar hasta dónde avanzó.

Al cabo de unos minutos Hermione se acercó al caldero para batirlo de la manera en la que indicaba el libro. El Slytherin echó uno de los ingredientes en el momento equivocado, el caldero empezó humear — ¿qué hiciste? — fue lo último que la bruja alcanzó a preguntar. La poción explotó enviándome lejos, le nubló los sentidos y quedó inconsciente delante de los estudiantes de la clase.

Muchos de los presentes consideraron que la intención de Draco Malfoy era deshacerse de su enemiga.


Todo daba vueltas, le dolía la cabeza, consiguió mantener sus recuerdos más cercanos, la guerra mágica, la Muerte de Percy Weasley, el regreso a Hogwarts. Draco en la guerra mágica.

— Herms nos tenías preocupados — Ginny la veía con alivio, junto a ella estaban Harry, Luna y Neville.

Se encontraban presentes sus amigos, mas fue evidente la ausencia del amor de su vida. — ¿dónde está Draco? — preguntó

— ¿por qué debería estar Malfoy aquí? — inquirió Harry, entornaba los ojos por lo extraño que le resultaba la pregunta de su amiga.

— Es mi novio — respondió Hermione con obviedad.

Los Gryffindor y la Ravenclaw se mostraron atónitos por tal afirmación.

— ¡¿que?! ¡¿Desde cuándo?! — gritó Ginny que fue la más rápida en recuperarse por aquella noticia. — ¡¿ayer?!

— Desde que terminó la guerra mágica — respondió con obviedad. — creí que estabas de novia con Blaise.

—¡¿con Zabini?! apenas toleramos nuestras existencias — Ginny se mostró más que exaltada.

— Harry sale con Daphne— mencionó a la vez que veía a su mejor amigo.

—¿con esa serpiente? — Le preguntó sorprendido y la vez reconoció —: no he tratado con ella.

— No mientas, te he visto con ella, solo falta que Neville niegue su relación con Pansy y Luna diga que Theodore Nott no es su tipo. — todos la veían boquiabiertos como si estuviera chiflada.

— ¿qué recuerdas de mi hermano Ron? —indagó Ginny en afán de saber que tanto recordaba.

— no quiso volver al colegio y ahora ayuda a Fred y George con la tienda de bromas — Rebatió un tanto confundida. ¿Por qué le preguntaban eso?

— ¡Madame Pomfrey! — Sus cuatro amigos fueron a hablar con ella. Parecían alarmados

Hablaron varios minutos hasta que ella se le acercó para tocar su frente y a la vez decir —: Srta. Granger ¿qué es lo último que recuerda?

— En clase de pociones Draco le puso un ingrediente a destiempo a nuestro caldero y... Me tiene aquí — se explicó.

—¿cuándo llegó el señor Malfoy al colegio? — Cuestionó Madame Pomfrey.

— Ayer por la noche ingresó a nuestra torre.

— La señorita Granger está en perfecto estado, aunque algo confundida. Deben de seguirle el hilo y en unos días volverá a la normalidad. — Recomendó la mujer.

—¿está segura? — preguntó Harry con cierta duda. ¿Y si no volvía a estar bien y debía fingir estar enamorado de Greengrass?

— Sí. — afirmó la enfermera.

Dicho eso le recetó unas pociones para el dolor, sus amigos asintieron a cada indicación. Al llegar a la torre de los Premios Anuales se negaron a dejarla sola.

Era claro que Hermione se sentía fastidiada con Draco por mandarla a la enfermería y no estar presente cuando despertó. Al ingresar lo vio con sus amigos, Daphne, Blaise, Pansy y Theo. Estaban hablando animadamente de quien sabe que...

— Herms no vayas a hacer una locura por favor —le rogó Harry cuando esta se liberó de su agarre.

— ¿Pero miren quienes llegaron? — Blaise sonrió y silbó con sorna. — Los leones.

— Ya vieron — Ginny le siguió el juego —las serpientes están soltando su veneno. ¿Quién será la próxima víctima?

— Silencio — Hermione interrumpió el duelo de miradas — dejen de coquetear. — Se acercó a Draco y lo besó en los labios — estoy enojada contigo, me enviaste a la enfermería. — él la veía sorprendido. — y ni siquiera fuiste por mí.

— Herms, no sigas — Ginny se acercó a ella, le sostuvo del brazo — vamos a tu habitación

— déjame regañar a mi novio — dijo, pero esta vez Luna se le unió y la llevaron.

Los Slytherin estaban viéndose los unos a los otros, Draco estaba tocándose los labios ¿Granger lo había besado? ¿Había dicho que era su novio?

— ¡Malfoy tú la hechizaste intencionalmente! — Harry lo acusó cuando vio que las chicas cerraron la puerta de la recamara de su amiga.

— No sé de qué hablas Potter. — Negó.

Harry procedió a contarles lo ocurrido en la enfermería. Conjuntamente con las recomendaciones de Madame Pomfrey.

— yo no tengo inconveniente con lo que ha dicho Granger — Daphne le sonrió de manera atrevida a Harry que se ruborizó por aquella mirada invasiva.

— Neville no estás tan mal, con algo de arreglo te convierto mi novio — Bromeó Pansy viendo a Neville.

Este tosió incómodo.

— A mí me tocó la Lunática — se lamentó Theo.

— y a mí me tocó la zanahoria ¿En verdad es necesario seguirle la corriente? — preguntó Blaise a lo que Harry asintió. — ¿alguien podría lanzarme un Avada?

— Me niego, no estaré con Granger. —Malfoy se cruzó de brazos.

— El culpable fuiste tú, tú te metiste en esto y si nos ayudas dejaré que Slytherin tome 30 puntos de ventaja en el próximo partido de quidditch. — Negoció el niño que sobrevivió.

— Que sean 50 puntos y cerramos trato — Blaise extendió la mano y Harry la estrechó.

—¡Eh! ¡Yo soy el capitán no puedes decidir por mí! — Draco lucía enojado.

— Estoy decidiendo por el bienestar de nuestra honorable casa — respondió Blaise — no sobre ti.

—¡Estás negociando mi soltería! — soltó y fue ignorado olímpicamente.

— El cumpleaños de Hermione es el sábado 19 de setiembre — informó Harry. — debemos planear algo.

— Tendrá una hermosa fiesta sorpresa al estilo Slytherin — Daphne brincaba de emoción — sangre limpia o no, es la novia del príncipe de nuestra casa.

— No es mi novia. — gruñó enojado el rubio.

— Como si lo fuera, algo habrá visto en ti para que el accidente la haya hecho creer que es tu novia — intervino Theodore. — hay que ser demasiado masoquista para aceptarte.

— Ahora Malfoy ve a reconciliarte con Hermione — Harry empujó al rubio hasta la habitación de la castaña. — me divertiré todo lo que esto dure.

El resto de serpientes sonreían de manera cómplice y casi maníaca, tanto que incomodaban a Neville. Claro que sí, ellos se encargarían de que Malfoy pagara cada travesura y broma que les había hecho a lo largo de los años. Harían algo que el señor tenebroso jamás hubiera aceptado. Unir a un sangre limpia con una sangre sucia y lo mejor era que esa sangre sucia ya les había facilitado la mitad del trabajo.