EL FIN DEL CAMINO

Sueños… tan hermosos y distantes; cargados de una reconfortante esperanza, aunque es cierto que cuando estos se convierten en pesadillas, quizá, la visión de todo el universo cambia. Pero Xayah detestaba tener que pensar en eso cada vez que despertaba, más que nada porque ella no solía soñar en las noches. Observó por unos minutos el techo de su habitación, ¿Qué le esperaba el día de hoy?, de seguro otro ataque de monotonía, el cual, terminaría odiando. Las preguntas sobre el sentido de su vida, sin sueños y sin aspiraciones, solían afectarla en los primeros minutos del día. Se cubrió el rostro con su mano y suspiró con fuerza, "Quizá al terminar la escuela me encuentre a mí misma", una vez se dijo esto, tuvo que luchar contra el adormecimiento que su cuerpo sufría, para luego, ir a tomar una ducha. Una vez terminó, preparó su desayuno con una notable pereza que la molestaba y, como era muy común en ella, le hacía fruncir el ceño, se dirigió luego a su habitación y se colocó sobre su uniforme un abrigo con una capucha, con la cual cubrió su rostro antes de salir de su pequeño apartamento, dejando salir sus orejas por unos agujeros que tenía esta.

Valoran podía apreciarse como una bella ciudad, aunque parcialmente rutinaria, lo que muchas veces terminaba por resultar aburrida. El sonido del tráfico combinado con el rugido de los motores, los pasos de la gente y sus voces, todo parecía irritarla, Xayah no tenía buena suerte, pues sus orejas eran fuertemente perceptivas, saco de su bolsa sus auriculares y se los colocó cuidadosamente en sus oídos.

-Aquí vamos de nuevo… - suspiró suavemente, mientras en su móvil reproducía "Pentakill – Lightbringer" – todo es mejor con un poco de música – pensó.

Su camino en ese momento cambio, cada vez que escuchaba esa canción se imaginaba así misma viviendo aventuras en algún mundo de fantasía, quizá como una poderosa maga o una fuerte escudera, su escape a aquellos días tediosos, era la música y los juegos de rol – estrategia. El final de su travesía se vio frente a la gran entrada de su escuela.

Retiró con cuidado los auriculares de sus orejas y los guardó de nuevo en su bolsa. Mientras entraba al gran patio de la escuela, pasó frente al autonombrado "club de las populares", su lider, Ahri, solía mirarla de abajo hacia arriba con irritantes aires de superioridad, Xayah, por otra parte, simplemente mantenía su rostro inexpresivo, con la mirada fijada al frente.

- ¡Uhhh!, ¡Xayah!, ¡Por aquí! – gritó una estudiante entre la multitud que entraba al edificio.

- ¿Neeko? – preguntó a la espera de ver quien la llamaba, aunque le resultó evidente por el tono chillón de la voz.

-Si, Neeko se siente muy feliz de verte – expresó con emoción mientras abrazaba a su amiga.

-Yo también lo estoy – le sonrió – pero… ¿Querrías darme un espacio? – pregunto un poco avergonzada.

-Oh si, Neeko lo siente – terminó entonces con una risita nerviosa

Ambas ingresaron al edificio principal y por el pasillo se dirigieron a sus respectivos casilleros. Xayah sacó un pequeño espejo para poderse arreglar el cabello, por el reflejo, notó que a su espalda se encontraba el equipo de deportistas de la escuela, giro rápidamente el espejo en busca de alguien... pero no consiguió verlo. Regresó sus pertenencias al interior del casillero y lo cerró con cierta molestia. Neeko agregó otra pegatina más al interior de su casillero, ubicándola junto a otras que tenía de animales, "Ay, ¡son hermosos" pensó con emoción.

-Te gustan bastante, ¿no es así? – le preguntó Xayah con una sonrisa

- ¡Los amo!... ¡aunque prefiero las aves! Creo que neeko siente atracción por ellas – sonrió un poco sonrojada

-No tienes por que avergonzarte de ello – le contempló con una sonrisa – ven, la clase con el maestro Viktor está por empezar.

-Neeko va detrás de ti – respondió emocionada.

Recorrieron el pasillo y luego subieron las escaleras en dirección al salón de tecnología. La clase transcurrió en relativa calma, hasta que un estudiante hizo acto de presencia. Se escucharon tres golpes en la puerta, y aquel hombre que entró, ofreció una extravagante entrada que dejó maravillada a Xayah, por alguna extraña razón.

-Joven Rakan, es la tercera vez en esta semana que llega tarde, me temo que debo tomar cartas en el asunto – expresó con molestia el profesor Viktor

-Lo entiendo... oh, pero... ¿ya vio mi hermoso atuendo? - preguntó desviando la atención

-Claro, es el mismo que los demás estudiantes

-Pero no este espectacular peinado, ¿verdad? - dijo entusiasta a la vez que acariciaba con suavidad su cabello.

-¡Tome asiento! - exclamó con molestia.

-Claro... - "nerd" pensó para sí.

Neeko se vio particularmente intrigada por la mirada pérdida que tenía Xayah, creía saber la razón, pero no le agradaba la idea de quedarse con la duda.

-Neeko quiere saber si Xayah siente amor por el deportista gracioso – dijo con su característica voz

-Si, bueno... digo – se sonrojó - ¿Qué dices?

-Señorita Xayah, ¿Algo que quiera compartir con la clase? - preguntó molesto el profesor Viktor.

-N-no - respondió con incomodidad, sentir tantas miradas sobre ella, la sofocaba, y más por el hecho de que Rakan también la observaba – l-lo... lo lamento.

Viktor regresó nuevamente a su explicación sobre artilugios tecnológicos y electrónica. Neeko miró con ojos tristes a Xayah y le susurró "Neeko lo siente", como era de esperarse de la otra, le respondió sonriendo que tendrían tiempo para hablar de ello.

"Vuelo... ¡puedo volar!, ¿Qué es eso?... un demonio, de seguro, ¿Podre luchar contra él?, ¡Estoy segura de que si! ¡ja!... Vamos, un poco más cerca y lo acabaré... ¡Toma!... ¿Xayah?... ¿Cómo es que sabes mi nombre? ..."

-¡Xayah!

-¿Neeko? - despertó de golpe - ¿Qué... ocurre?

-Neeko lo siente, pero la hora del descanso está por terminar.

-Ah... es eso – suspiró mientras se reincorporaba, se encontraba cerca al campo de juego de los deportistas, verlos jugar la relajaba, y, además, la hierba le ofrecía una comodidad reconfortante - debí haberme quedado dormida, lo siento.

-Xayah - mencionó una voz tras de ella

- ¿Quién?...¡vaya!, pero si eres tú Janna

-Se te quedaron tus apuntes en la sala del profesor Viktor – dijo inexpresiva mientras le pasaba su cuaderno

-Oh... te agradezco – dijo con una ligera vergüenza - espero que no te haya costado tanto dar conmigo.

-No lo fue, sabía que estarías cerca de donde estuviera Rakan.

- ¡¿Que dices?! - frunció el ceño - ¿Qué crees saber sobre mí?

-Nada – apenas decir esto, se retiró sin agregar nada más.

-Creo que Xayah no nota el sonrojo en sus mejillas – dijo Neeko sonriendo

-Oh por un demonio... - se cubrió el rostro y permaneció así durante unos segundos, mientras el tono rojizo bajaba de sus mejillas -... ¿Nos vamos?

- ¡Vamos primero por pan con queso!

-Muy bien - soltó una risita

El sol estaba ocultándose en el horizonte mientras las sombras perdían su fuerza, entregándose al primer indicio de oscuridad de la noche. Xayah observaba su móvil mientras se dirigía a la salida de la escuela. Neeko siempre cumplía horas extra por un club que tenía luego de las clases, por lo tanto, salir sola era una costumbre que había adoptado. Debido a un extraño impulso, se encontraba observando algunas fotos nuevas que había subido Rakan a su red social, la mayoría eran con su amigo Garen. Una sonrisa le iluminó el rostro hasta que, sin previo aviso, algo colisionó con ella, perdiendo el equilibrio, dejó caer su móvil.

- ¡Oye!, mira por donde caminas, ¡nerd!

-L-lo siento... - respondió con voz temblorosa al descubrir con quien se había topado

-Oh... - sonrió Rakan – eres tú... Xayah... ¿no? - levantó el móvil de la otra sin poder evitar fijarse lo que se mostraba en la pantalla – hey, soy yo... me veo fabuloso.

-Ah... - miró confundida, pero una vez recordó lo que miraban hacía apenas unos segundos, tartamudeó – s-si... es s-solo que... b-bueno, t-tu... sabes... yo

- ¡Eres una admiradora!, claro, ¿Cómo no serlo? - expresó con una sonrisa soberbia – ten, esto es tuyo - ofreció el móvil.

-Gracias - recibió con timidez el móvil.

Una vez Xayah tocó su movil, deseaba que Rakan no lo soltara, era el momento en el que había estado más cerca de tener contacto con su mano, el simple tacto, quizá eso habría sido suficiente para ella en aquel anochecer. Un destello en el cielo los desconcertó a ambos, observaron con bastante sorpresa arriba de ellos. Una colorida aura brillaba, similar a una nebulosa que avanzaba por el ahora oscuro cielo. Unos pocos segundos después, el firmamento oscureció nuevamente.

- ¿Qué... - interrogó Xayah

-Fue eso? - complementó Rakan

- ¿También lo viste? - se preguntaron al unísono - oh... – expresaron a la vez, acto seguido, rieron extrañados, y en cuestión de segundos, sus miradas se fijaron en el otro.

-Fue... extrañamente agradable... pero debo irme.

-Oh si... siento haberte retrasado, nos vemos mañana

-Así será - terminó por decir Rakan, marchándose casi al instante.

Aquella sonrisa cálida y sincera que se dibujó en el rostro de Xayah, no desapareció en toda la noche, ni siquiera cuando llegó a su apartamento y se entregó a la comodidad de su almohada.


Notas del autor

Otro fanfic, YEEEEI. Eso significa más historias que quedarán pendientes... No Yei

Bueno, no escribiré tampoco tantas notas al respecto, sólo espero que les interese, prometo que en unos días subiré el otro capítulo del fanfic de Quinn.

Gracias por leer y no salgan de sus casas si no es necesario, cuidense guapos(as).