Con un clima soleado y con risas en todas las calles de la ciudad provenientes de cualquier joven de mi edad (16 años), recibían con gusto el inicio de las vacaciones de verano.
Naturalmente ninguna persona común desearía estar en un hospital peor aun siendo atendido por un especialista tan extraño que tengas que salir de tu pueblo natal para visitarlo. No era culpa de nadie, pero veía con mal humor a todo aquel que se atrevería a irradiar felicidad por aquella ventana, en otras circunstancias creo que entendería que algunas personas fueran felices quiero decir es verano lo entiendo, pero me era difícil ser positivo a causa de mis constantes desvelos producidos por espantosas pesadillas que me acechaban en la noche y me impedían tener un sueño adecuado eso y otras cosas.
Naturalmente esto alerto a mis padres que me sacarían de mi pequeño pueblo natal a traerme a una lejana ciudad con un médico especialista en sueño (sí, eso existe) asi que estaba constantemente de mal humor.
A mi habitación de hospital llego el doctor Lee, me encantaría que fuera uno de esos programas donde los médicos son atractivos, pero no, su apariencia rozaba en lo común y a pesar de su corta edad de 34 años ya dejaba ver unas ligeras entradas en su cabello junto a bolsas en los ojos.
-Muy bien Yu, leyendo tu expediente dice que no has podido dormir bien, ya hicimos pruebas y no parece que haya nada de qué preocuparnos, pero para saber más a fondo tu causa probable yo…
Dejo la carpeta con mi expediente y arrastro una silla a una distancia respetuosa cerca de mi para prestarme atención atentamente.
-Según escuche no has querido hablar al respecto de tus sueños, pero yo tengo una nueva teoría así que cuéntame de tus sueños.
Extrañado por la pregunta me frote las cienes con cierta desesperación.
-De verdad, ya se los he dicho a todos no creo que en mis sueños este la respuesta.
-Yo seré el que evalué eso -hablo condescendientemente- pero ahora dime ¿Cuáles son tus pesadillas?
Exhale con tono exasperante mientras me dilucidaba sobre hablar o no hablar.
-No es nada que tenga sentido.
-Pruébame -Insistió el médico.
Paso alrededor de 15 segundos mientras reordenaba mis pensamientos para comenzar a contar el sueño
-Siempre es el mismo sueño, en el sueño estoy en una cueva muy profunda y de ella cae un riachuelo que se conecta con un rio más grande, pero…
Mi corazón comienza a acelerarse, una sensación de escalofrió recorre mi cuerpo.
-El agua, esta…
Mi mente trata de elegir las palabras correctas.
-Hay algo en el agua, luce podrida sería imposible que algo vivo estuviera en ella pero es como si algo maligno estuviera en el agua algo que no puedo describir, una energía de color rojo que emerge del agua me ilumina la cueva, la piedra que cubre a la cueva a pesar del rio se ve seco, como si arena hubiera pasado, pero la cueva esta seca y sabes que no es por el aire pues es difícil respirar allí dentro, es como si hubiera algo en esa cueva que absorbe toda forma de vida, pero esa no es la peor parte, lo peor está cuando llego al corazón de la cueva…
Mis pies comienzan a desesperarse, el sudor en mi cuerpo comienza a delatar mi nerviosismo.
-Cuando llego al corazón en él se ve un enorme altar circular, pero por alguna razón sé que no es un altar, es como una puerta en el suelo, de ella hay 4 sellos, el logo de la tribu Agua, tierra, fuego y aire, una luz que se deja ver en todo el circulo, sea lo que sea que bloquea esa puerta no quiere que salga esa luz pero la luz es tan tenue que apenas se ve algo y ya se cuándo el sueño me va a despertar, es cuando veo un fantasma con una mano metida en medio de esa luz y me doy cuenta de que es la única razón que se vea esa tenue luz el fantasma me da la espalda hasta que detecta mi presencia y justo cuando esta por verme a la cara me despierto.
Pasaron unos segundos el medico solo me mira con cierta incredulidad, suspiro.
-Como habrá visto no tiene mucho sentido, ¿o lo tiene para usted?
-Quizá, tengo entendido que antes acampabas ¿no es asi?
-No tiene que ver.
-Bueno las cuevas se encuentran en los bosques, dime ¿Por qué dejaste de acampar?
-Mi hermano murió, a el le gustaba acampar yo lo odiaba, pero me gustaba pasar tiempo con él.
-Lo siento mucho- Guardo unos segundos de compostura- ¿y se puede saber cómo paso?
- Como ya le dije a él le encantaba el bosque, pero más que nada mi hermano le encantaba ir a escalar, pero nunca me llevaba él decía que era algo peligroso y sí que lo era, el lugar donde fueron a escalar se partió completamente, todo el equipo murió ese día.
El doctor hizo una mueca, como si estuviera meditando lo que dije, tomo la tabla se levantó de su silla y escribía en una hoja
-Este es el numero de una psicóloga muy buena y esta es una medicación que te daré…
Prosiguió hablando sobre la medicación, tomé el papel, me puse mi ropa preparado para irme, agradecí y me fui.
A la salida mis padres me estaban esperando y subimos al auto, mientras mis padres discutían sobre el doctor.
- ¿Quién diablos se cree que es? ¿un psicólogo para tratar problemas de sueño? -Hablo muy molesta mi madre.
Mi madre de cabello castaño y corto jamás escucharas un comentario alentador de ella, se queja día y noche, cuando murió mi hermano quería demandar a todo el mundo nosotros y otras 6 familias ganaron cifras millonarias por el accidente y del otro lado esta mi padre, mi padre es la persona más ecuánime que jamás conocerán, si un tipo lo amenazara sin un arma solo con la promesa de que le hará daño mi padre accedería a cualquier chantaje.
Aunque esto no era del todo malo, desde la muerte de mi hermano, mi madre comenzó a pelear con todo el mundo y mi padre a ceder en todo, se han refugiado tanto en la rutina que no se dan un tiempo para llorar.
Es triste que hasta el nombre de Toru ya no sea mencionado en casa, se suele referir a él como "mi hermano" o "tu hermano" o "nuestro hijo" su nombre se había vuelto algo casi como un taboo, como si el solo mencionarlo fuera tan doloroso como una estaca.
Mi madre siguió quejándose un rato más de la nacion del fuego, hablando de la comida y demás.
Me puse mis audífonos y me dejé llevar por la moderna ciudad de Moozang la mas grande ciudad de la nación del fuego.
Suspire, sabia por que el doctor pensaba mandarme al psicólogo y de hecho tuvo sentido hasta que lo dije en voz alta antiguamente la gente creía que podía controlar los elementos, el elemento del agua, aire, tierra y fuego, quizá mi mente creyó que si hubiera un "maestro tierra" pudo salvarse.
Quizá me refugio como mis padres, en creer estúpidas leyendas.
Llegando a la habitación de hotel deje mis cosas en un escritorio, tenía tanto sueño, pero no podía dormir, de otro modo tendría esa pesadilla otra vez, había desarrollado una rutina especial para intentar no dormir, pero era tan inevitable caer dormido, era una de las necesidades más básicas de la vida y yo siempre perdía la pelea.
Sin embargo esta vez sería diferente, hoy enfrentaría al fantasma en la cueva y mataría el tema, de una vez por todas.
