Ron y Hermione estaban en los límites de Camelot y el bosque al que habían llegado el día anterior cuando recibieron el mensaje de Harry ya que se les había ocurrido que una de las posibilidades de encontrar a Lizard era fuera del bullicio de la ciudad, pues hasta ese momento había mostrado que no le gustaban los riesgos innecesarios.

Al recibir el llamado de Harry acerca de la situación en la que se encontraba en ese momento, se apresuraron en la búsqueda de Lily y James, empezando a entrar un poco en pánico debido a los muy recientes sucesos que se habían visto obligados a vivir en el mundo sin Harry . Sabían perfectamente que si algo les pasaba a los padres de su amigo serían incapaces de dar vuelta atrás una vez más y no estaban dispuestos a permitir que eso pasara de ninguna manera.

Sin embargo, al ver que no iban a solucionar nada corriendo sin una dirección fija por todo Camelot, Hermione se detuvo un momento y puso los pies firmes en el piso, poniendo todas sus energías en activar la magia elemental que Merlín le había enseñado. Ron al ver a su novia en esa posición estática se detuvo también y la observó sintiendo que la desesperación se apoderaba de él por momentos. Sabía perfectamente lo que ella estaba haciendo y no quería estropear su concentración, aun así… él nunca había sido de los que tenían paciencia para todo…

-Hermione…- le urgió

-espera un momento… -replicó ella concentrándose lo mejor que podía.

Afortunadamente ese lugar estaba tan lleno de magia que resultaba bastante más fácil conectar con los seres espirituales de lo que era en su época o en el mundo sin Harry. No pasaron más de tres minutos cuando pudo localizar a Lily y James en una región apartada en el bosque, podía sentir claramente su energía y la desesperación de la que estaban siendo presos en ese momento. Tan pronto lo pudo constatar tomó a su novio de la mano y se apareció en ese exacto punto.

Lily y James habían sido arrastrados por Morrington a aquel lugar después de haber sido separados de Harry de aquella manera tan abrupta y ridículamente sencilla. James luchaba contra las cuerdas que lo apresaban con un creciente sentimiento de vergüenza en su pecho: no podía creerlo, después de todas sus palabras… después de toda su resolución de proteger a Lily y a Harry tanto como le fuera posible había terminado siendo solo un estorbo… La impotencia hacía presa de tal manera de él, que creía que iba a terminar explotando pronto en su pecho.

Estaban en medio de un claro en la profundidad del bosque y habían sido atados a unas gruesas estacas de madera colocadas en la tierra como parte de alguna clase de máquina de tortura, casi se podía sentir el olor a muerte que despedía aquel pequeño claro, tanto así que parecía que la maleza había dejado de crecer justamente en el lugar en que ellos habían sido atados. Su captor, aquel hombre de cabello rojo fuego entrecano, no parecía muy seguro con lo que estaba haciendo, murmuraba por lo bajo y lanzaba maldiciones a una persona evidentemente no presente mientras los ataba con fuerza a las estacas para que pudieran permanecer de pie.

-así que ustedes son los padres del "más grande héroe de todos los tiempos"- exclamó aquel demente anciano acercándose ahora a ellos para examinarlos con suma curiosidad- me parece que lucen más inofensivos de lo que me dijeron que eran- dijo con sorna tomando la cara de Lily con sus sucias y toscas manos obligándola a clavar sus hermosos ojos verdes en los suyos marrones, mientras se regodeaba con el pensamiento de que había sido más sencillo de lo que hubiera imaginado el hacerse con esos dos.

Al ver aquello, James pateleó de tal manera contra las cuerdas que estas empezaron a clavársele dolorosamente en las articulaciones: a esas alturas no importaba lo que le pasara a él, no iba a permitir que ese bastardo le pusiera las manos encima a su Lily. Al ver aquella violenta reacción por parte del pelinegro, Morrington encendió el mecanismo de tortura al que estaba atado, haciendo que de pronto una corriente eléctrica atravesara el cuerpo del auror paralizándolo por completo.

Lily chilló horrorizada y Morringtón se giró para lanzarle una mirada de advertencia: "lo mismo te pasará si no te calmas". La pelirroja sintió sus ojos enrojecer de rabia e impotencia… no podía permitir que la dañaran… no cuando de su vida también dependía la del pequeño que crecía en su vientre… miró a su marido con preocupación y después agachó la mirada llena de temor.

Morrington pareció darse por satisfecho ante la sumisa actitud que ella adoptó porque se alejó de ellos y se puso en posición de espera mirando de uno a otro con nerviosismo-

-Ahora bien- exclamó aquel ser golpeándose la mano con la varita, una varita arcaica y en bastante mal estado- no me culpen, si por mi fuera yo no hubiera buscado problemas con ustedes, pero Lizard dice que acabar con su vida supone el fin de todas nuestras preocupaciones y por lo tanto nuestras ambiciones podrán ser cumplidas, de modo que no puedo hacer más que esto.

Apuntó a ambos Potter quienes aun se resistían con todas sus fuerzas a sus ataduras, estaba apunto de pronunciar las palabras letales que llevarían a todo aquello hacia su final… Lily cerró los ojos con un ligero temblor recorriendo su cuerpo: tenía miedo… un miedo atroz por lo que sabía que pasaría una vez que ella hubiera muerto. James, aun paralizado por los efectos de la estaca de madera retó a su captor con la mirada más asesina de la que fue capaz…

Ambos esperaron el golpe mortal con el corazón golpeando en su pecho como un tambor… escucharon parte del hechizo pronunciarse y cerraron los ojos… sin embargo nunca llegó. En su lugar escucharon un ruido sordo y el inconfundible sonido que hacía una armadura al caminar.

Cuando ambos Potter abrieron los ojos un hombre joven estaba ocupado quitando las cuerdas que les amordazaban y les ataban a aquella estaca. Era un muchacho de unos quince años de edad, de aspecto maduro, con un cuerpo bien formado a base de lo que seguramente había sido un entrenamiento muy riguroso. Llevaba puesta una armadura con el escudo de armas de lo que creyeron su familia y en su mano derecha sostenía una pesada espada que ocupó sin ningún problema para cortar las cuerdas de los dos prisioneros sin dañarlos.

Cuando estuvieron libres de sus ataduras, James se desplomó en el piso con el cuerpo completamente entumecido y desde esa posición pudo ver a Morrington tumbado en el piso con una protuberancia sangrante en la nuca: al parecer aquel joven lo había golpeado en la cabeza con la empuñadura de su espada.

-¡James!- chilló Lily corriendo hacia él en cuanto estuvo libre también, lo examinó con detenimiento, aun temblando de miedo. Después miró a su salvador quien observaba el claro como para darse una idea completa de la situación.

-¿Quién es usted?- espetó James una vez que fue capaz de incorporarse, pues aun no estaba seguro de que las intenciones de este nuevo personaje fueran buenas.

-mi nombre es Lancelot du Lac- respondió él colocando su espada en la funda con garbo antes de mirar a Morrington y patearlo un poco para ver su rostro- Sabía que este hombre no era de fiar- exclamó con una expresión de asco en el rostro.

Lily soltó una exclamación de asombro al escuchar aquel nombre: Lancelot, el más famoso de los caballeros de la mesa redonda, aquel que había sido la mano derecha de Arturo durante todo su reinado.

-¿os encontráis bien?- inquirió el caballero hincándose a su lado para examinar a los dos que acababa de rescatar.

Lily se limitó a asentir con la cabeza pues su corazón aun bombeaba fuertemente en su pecho producto del temor. James por su parte no respondió, se sentía humillado por haber terminado en aquella situación. Se levantó con dificultad y sacó su varita para hacer que las cuerdas que los habían mantenido atados se enredaran alrededor de Morrington antes de que recobrara la consciencia.

No mucho después de que el impostor estuvo completamente asegurado, un estampido les anunció la llegada de otros magos. Ambos Potter sacaron sus varitas dispuestos a defenderse en esta ocasión y Lancelot sostuvo la empuñadura de su espada esperando cualquier ataque. Sin embargo, se relajaron al ver que detrás de unos árboles aparecían unos asustados Ron y Hermione.

-¡Lily, James!- saltó Hermione con angustia al verlos en el piso.

Se acercó a ellos mirando a su alrededor para descubrir lo que había pasado… tuvo una chispa de entendimiento al ver a Morrington atado en el piso y a Lancelot parado ahí con expresión solemne.

-¡Hermione!- chilló la pelirroja de vuelta enderezándose para recibirlos mientras James hacía lo propio con un poco más de dificultad: el entumecimiento estaba pasando pero aun sentía los remanentes de la electricidad en su cuerpo.

Lancelot al ver que los nuevos personajes eran amigos de los rehenes que acababan de rescatar, soltó su espada y tomó a Morrington de las cuerdas, echándoselo al hombro con sorprendente fuerza.

-¿Están bien?- preguntó Ron cuando hubieron llegado a su lado, lucía pálido y bastante preocupado- ¿qué ha pasado?, ¿quién es él?

-él es Lancelot- explicó James

Hubo otro momento en lo que ellos se sorprendieron al escuchar aquello y después miraron a la alta e imponente figura de Lancelot que a su vez los observaba con suma curiosidad.

-bueno ya que parece que estáis bien me gustaría una explicación sobre esto

-lo mismo podemos decir de ti- replicó Ron- vos debéis estar en el torneo

- yo solo participo en el torneo porque mi padre ha insistido: no tengo interés en ser rey, además desde el principio desconfié de este bellaco. No sé lo que pretende pero no creo que Sir Merlín, haya mandado a alguien tan mediocre para elegir al rey de Camelot. De hecho es una fortuna que haya alcanzado a escuchar por casualidad la conversación que este sostenía con Giorgiano sobre capturar y matar a dos personas… de no ser así ustedes estarían muertos ahora- explicó mirando a Lily y a James

-¿quieres decir que nos seguiste hasta aquí?- preguntó Lily con asombro, él se limitó a asentir con la cabeza

Ya no pudo preguntar más pues en ese momento un tercer pistoletazo anunció la llegada de Harry quien lucía bastante agitado y tenía el hombro derecho de la túnica cubierto de sangre. Al ver a sus padres el muchacho se abalanzó sobre ellos y los examinó detenidamente para asegurarse de que estaban bien antes de rodearlos con un fuerte abrazo, aliviado de ver que no les había pasado nada. Al ver esa reacción de su hijo James se sintió aun más estúpido pues en lugar de ayudarlo no hacían más causarle problemas.

-gracias al cielo que están bien… - exclamó el héroe

-Harry… ¿Qué te ha pasado? - inquirió Lily escandalizada viendo la sangre de su hombro

-no es nada, ya tomé la poción de la copa de Hufflepuff, ustedes… ¿están bien?... ¡no puedo creer que haya caído de nuevo en la trampa de Lizard…! – dijo con frustración

-no te preocupes, campeón- replicó James muy a su pesar colocando una mano sobre la alborotada cabellera rubia de su hijo- Sir Lancelot nos rescató de ese…-soltó una palabrota antes de mirar de nuevo al caballero quien seguía ahí con aire solemne mirando al extraño grupo de magos que tenía delante.

Harry posó su mirada entonces en el caballero y después en sus amigos que se limitaron a encogerse de hombros. No sabía si encontrarse con todos esos personajes importantes era una coincidencia o no, pero se alegró de que sus padres se encontraran a salvo después de su fatídico error. Se llevó una mano al rostro con frustración: Lizard se le había escapado una vez más y ahora tenía que buscarlo desde cero.

-¿podéis explicarme por favor quienes son vosotros y que relación tienen con Morrington?- exigió el caballero creyendo que les había dado suficiente espacio- ¿Por qué es que tiene tanta prisa en deshacerse de ustedes?

-bueno… - exclamó Harry recuperándose pronto de la abrupta pregunta- somos… algunos viajeros que concedieron en acompañar a Sir Merlín de vuelta a Camelot- explicó haciendo uso de la versión oficial que habían compartido también con Arturo- y os agradezco enormemente que nos hayáis ayudado a rescatar a mi hermano y su mujer… la verdad es que estaban conmigo pero uno de los secuaces de Morrington me distrajo y los perdí de vista de la manera más tonta, estoy en deuda con vos- continuó haciendo una leve inclinación de agradecimiento con la cabeza.

-¿ustedes vienen con sir Merlín?- inquirió su interlocutor con asombro mirando de un lado a otro como si esperara que el sabio mago apareciera detrás de los árboles como los magos que tenía enfrente habían hecho- ¿Y él donde se encuentra ahora?

-está en el torneo-respondió Hermione- ha dicho que es su deber hacer que el joven Arturo Pendraron, hijo del antiguo rey, tenga oportunidad de intentar sacar la espada de la piedra.

-¿Arturo Pendragon?- inquirió Lancelot con asombro

Nunca había pensado en esa posibilidad sin embargo conocía a aquel chico: un muchachito de once años de ropajes viejos y gastados que trabajaba como escudero para su primo. Algunos de los chicos del pueblo solían burlarse de él por ser el bastardo del antiguo rey. A pesar de eso Lancelot sabía que era un chico sumamente gentil: cuando cuidaba del caballo de su primo también preparaba agua para los caballos de los caballeros que no le prestaban mucha atención a sus compañeros y también lo había visto por las calles regalando trozos de pan a aquellos que vivían en condiciones miserables, incluso en una ocasión lo descubrió untando una pócima en la piel de un viejo leproso en una de las casuchas que había en los límites del pueblo.

Aquel acto en especial le había llamado la atención puesto que el muchachito vivía del otro lado de Camelot, en la mansión de su tío y no comprendía que hacía tan lejos de su hogar en aquel penoso lugar y cuando el caballero se lo hizo ver el chico se había limitado a encogerse de hombros y decirle "solo estaba preocupado, el señor Jerk no estaba hoy en la plaza del pueblo así que quise saber si se encontraba bien", " ¿Conoces a ese hombre?" había preguntado él con asombro, "si, siempre me cuenta historias maravillosas de cuando él era un caballero andante" había replicado el chiquillo con entusiasmo "quizás algún día yo también me convierta en un caballero andante". La sincera y brillante sonrisa que había mostrado en ese entonces le había dejado al joven caballero una grata impresión y recordaba haberse preguntado que sería de Camelot si alguien igual de puro y noble como aquel chiquillo se hiciera con el trono… un pensamiento que había espantado de su mente tan pronto como había aparecido, pues sabía que a pesar de ser hijo del antiguo rey, aquel niño no tenía cualidades para ser uno, principalmente por ser un bastardo.

-¿Están seguros de que Sir Merlín quiere que Arturo Pendragon sea rey?- los magos del futuro se miraron unos a otros con algo de confusión pues parecía que Lancelot ya sabía de quien estaban hablando.

-Así es- confirmó Hermione con precaución

Hubo un silencio durante el cual el caballero analizó profundamente aquella información, mientras los magos ahí presentes lo observaban con suma curiosidad: no podían decir más de lo que ya le habían dicho pero internamente todos esperaban que aquel personaje tomara la decisión que debía tomar por si mismo… aquella que lo convertiría en el célebre personaje que sería en el futuro del que ellos venían…

-Arturo Pendragon, ¿eh?... – exclamó de pronto con una sonrisa enigmática en el rostro…- bien, creo que debo regresar al torneo- resolvió de pronto con, aparentemente muy buen humor.

-pensé que no participarías- replicó James- que no te interesaba ser rey.

-no me interesa ser rey- confirmó él- pero tengo curiosidad… aquel chico, Pendragon, si es por él… si, creo que puedo rendir mi espada ante un rey como él…- dijo con cierto orgullo en la voz antes de soltar una risotada- esto será divertido… ustedes son magos, ¿cierto?, ¿pueden hacerse cargo de este y llevarme al torneo?

Hermione sonrió encantada, nunca se habría esperado que Lancelot quisiera tomar su papel de una forma tan sencilla: si Lancelot luchaba por Arturo todo aquello tendría la mejor de las soluciones. Harry tenía que hablar con sus amigos pero, ante aquella eminente oportunidad de solucionar el embrollo de esa época, decidió que podía dejar su conversación para después. Le dirigió una mirada elocuente a sus acompañantes que asintieron con la cabeza.

Hicieron un corro alrededor del caballero y lo tomaron fuertemente de los hombros y de los brazos, entonces Harry hizo aparición conjunta para llevarlos directamente hacia el torneo…

Arturo había seguido a Sousuke hacia las caballerizas donde Merlín había prometido dejarle uno de sus mejores caballos para la justa- El chiquillo aun estaba demasiado consternado por la decisión que le habían hecho tomar que no lograba concentrarse en su tarea de preparar al animal para el duelo que tendría aquel personaje en su favor.

-alteza- le llamó el japonés sosteniendo una de sus manos con gentileza y notando como temblaba ligeramente debido al nerviosismo y presión a la que el niño estaba siendo sometido.

Arturo lo miró con sus ojos llenos de incertidumbre y algo de pánico por lo que el chico sintió un poco de compasión por él: tomar una decisión como aquella… a tan temprana edad, no debía ser nada fácil para él, sin embargo todos los involucrados sabían que no había otra manera de resolver aquello, todo lo que podían hacer era intentar infundirle un poco de valor para alcanzar su meta.

-no es tarea de un rey el preparar el caballo de su sirviente, usted aun necesita fortalecer su resolución, vaya con sir Merlín y observe la justa, prometo no fallarle.

-¡no!- chilló el niño de inmediato regresando a su tarea de acomodar la silla del caballo componiendo de pronto un gesto serio- ustedes no me conocen… solo me ayudan porque el maestro Merlín insistió en que yo debía ser rey… pero no puedo quedarme quieto sabiendo que sin conocerme, vos vais a arriesgar vuestra vida por mi en ese torneo… necesito sentir que participé… que merezco ese título, ¡no podría ser rey sabiendo que lo único que hice fue permanecer sentado!

"Aun así no puedo participar en el torneo porque no sé nada de espadas ni de justas… nunca he tenido entrenamiento para ellos y aun si lo tuviera, no podría competir contra los más feroces guerreros del reino, así que lo único útil que puedo hacer por vos es preparar vuestro caballo y servir de vuestro escudero en el torneo… eso es lo que yo sé hacer…

Sousuke se sintió enternecido y extrañamente emocionado por esas palabras, pero no fue el único: a unos metros de ahí Harry y compañía habían aparecido y habían alcanzado a escuchar parte del discurso del pequeño mientras se dirigían hacia ellos con paso calmo. Profundamente conmovido ante la pureza y el carisma de Arturo, Lancelot posó una mano en su hombro para hacerle saber su presencia. En cuanto Arturo lo vio con el asombro reflejado en su joven rostro, el caballero sacó su espada de la funda y se la tendió poniéndose de rodillas con la cabeza baja en señal de sumisión.

Era una escena tan increíble que los magos de otras épocas sintieron como los vellos del cuerpo se les erizaban de emoción al ser testigos del inicio de aquel extraordinario duo. El niño se sintió incómodo y algo descolocado de ver al mejor de los caballeros del torneo postrado ante él ante aquel acto que un caballero solo realizaba frente al hombre al que decidía jurarle eterna lealtad.

-alteza, por favor perdone mi rudeza de presentarme ante usted a estas alturas, por favor, le ruego tome mi espada como ofrenda de mi lealtad…

-p-pero… tú eres…

-Lancelot Du Lac, alteza, y a partir de ahora quisiera tener el honor de convertirme en su fiel caballero. Si usted me lo permite yo lucharé en el torneo y le presentaré el trono de Camelot y aun si mi ineficiencia le impide volverse rey en este momento, me ofreceré para cuidarlo y guiarlo en pos de que algún día os convirtáis en el personaje que merecéis ser…

-P-p-pero si yo solo soy…- exclamó el chico sumamente conmocionado se giró a ver a Harry quien se limitó a sonreírle para animarlo y después respiró profundo y se agachó para estar a la altura del caballero.

Tomó la espada que le tendían y la guardó en la funda de su dueño antes de tocar el rostro de Lancelot para mirarlo a la cara. El caballero miró el ingenuo e inocente rostro del muchacho sin perder la fuerte resolución de su corazón.

-yo no soy digno de ser vuestro rey- le dijo el chiquillo con cierto nerviosismo- solo soy un escudero como cualquier otro… ni siquiera podré protegerte en el torneo, no poseo habilidades para nada más que no sea cuidar caballos o cargar y reparar algunas de las armas que me confían… pero me gustaría, más que tu rey… ser tu amigo… - le dijo con timidez

Lancelot sonrió sintiendo su pecho poco a poco llenarse de un fiero orgullo: si, había tomado la decisión correcta, aquel jovenzuelo que era capaz de preocuparse de un viejo leproso y de alimentar a los caballos hambrientos aunque no le correspondiera, tenía el temple necesario para convertirse en su rey. Escuchando sus palabras sentía que podía luchar a su lado y por su bienestar sin preocuparse si quiera de lo que diría su padre por no ascender al trono, difícilmente encontraría un mejor rey al que servir.

-Amigos por el momento está bien- concedió el caballero con una sonrisa poniendo una mano en la cabeza de su señor con aire cariñoso- sin embargo os pido que no menospreciéis mi resolución: vos sois mi rey y me aseguraré de que seas también el rey de Camelot y lo haré con mi vida ¿Estáis de acuerdo?

Arturo simplemente asintió tímidamente con la cabeza incapaz de pronunciar palabra pues no sabía realmente porque aquel personaje al que él había admirado tanto de pronto clamaba por ser uno de sus caballeros. Se sentía sobrecogido y emocionado al mismo tiempo: todo aquello era como un sueño…

-Hazel…- exclamó Sousuke de pronto mirando al desmayado Morrington que yacía a los pies de los cinco magos que habían acompañado al caballero- ¿ese de ahí es Morrington?

-lo es- confirmó el héroe

-¿pero como…?

En unos segundos James y Lily comenzaron a relatarle a su amigo japonés lo que había ocurrido con lujo de detalle, explicando como Morrington había querido asesinarlos después de separarlos de Harry y como había sido Lancelot el que les había salvado la vida. El pequeño Arturo pareció algo preocupado al escuchar aquello pues había sido él quien les había pedido a los amigos de su maestro que se quedaran a su lado hasta que terminara el torneo y en cierta medida se sentía responsable de que hubieran sufrido aquello.

-pero entonces, ¿os encontrasteis con Lizard?- inquirió Sousuke a Harry tras escuchar la versión de sus padres.

Ron, Hermione, James y Lily también miraron a su amigo con expectación pues no habían hablado sobre eso en el claro del bosque y no sabían lo que había pasado con él y con Lizard a quien había perseguido, separándose de sus padres.

-si… no fue hasta que lo hube atrapado que me di cuenta de que Lilith y Joan y no estaban conmigo… fue… realmente estúpido dejarme engañar de esa manera por él

-pero ¿qué pasó?, ¿no lo enfrentaste?

-tuvimos un pequeño duelo en uno de los callejones del pueblo- confirmó el ojiverde- pero se ha escapado de nuevo. Mientras siga teniendo esos artefactos al cuello no podremos atraparlo, pero no puedo permitir que siga por ahí a sus anchas… en cualquier momento puede intentar algo más para matar a Lilith y Joan además… no podemos asegurar que no alertará a sus demás compinches… tengo que atraparlo lo antes posible…

Algo en esas palabras hizo que sus amigos lo vieran con intensidad, incluso Lancelot y Arturo se giraron para ver la extraña y profunda expresión de resolución de su rostro. El caballero, quien acababa de conocer a aquel grupo de jóvenes se sintió súbitamente sobrecogido: no sabía quien era aquel extraño, sin embargo en ese momento poseía el aura de un feroz guerrero más que ninguno de los presentes, sus ojos irradiaban poder y una notable y seguramente férrea sed de combate.

-Harry no estás diciendo que vas a…- exclamó Hermione reaccionando de pronto con algo de alarma.

-voy a ir tras él- confirmó él mirando a su amiga con intensidad- si no hago algo pronto puede que tome represalias en los pueblos de Lady Angelina y de Braveheart, tampoco estamos seguros de que no vaya a regresar a nuestro pueblo a seguir haciendo de las suyas, recuerda que tiene secuaces por todo el mundo…

-¡pero seguirlo es demasiado imprudente!

-imprudente es simplemente quedarme aquí esperando a que vuelva a atacar- replicó él con fiereza.

-¡Sir Hazel, vos me prometisteis que os quedarías hasta el final del torneo!- apeló Arturo con algo de súplica, de algún modo la presencia de aquel personaje le tranquilizaba, se sentía extrañamente identificado con él. Harry lo miró y suspiró antes de acercarse a él

-aun si me quedo no significará diferencia alguna, alteza, vos debéis ser el rey pero aunque deseo serviros de apoyo, no puedo quedarme y tampoco puedo interferir con vos, solo soy un forastero y si no atrapo a ese bellaco mucha gente seguirá sufriendo por su culpa:

"Escuchad, todos en este mundo tenemos un papel que cumplir en la vida, no importa cuanto luchemos contra nuestro destino, los dioses se encargarán de ponernos en el lugar adecuado y momento adecuado para cumplir con dicho fin. Este es vuestro lugar y vuestro momento, aquí es donde vos debéis estar, lo único que debéis hacer es aceptar vuestro destino y fungir el papel que se os ha asignado de la mejor manera en que podáis."

"Mi lugar no es a vuestro lado, mi lugar está con mi gente y aun si yo os ayudase más estoy seguro que no sería beneficioso para vos ya que debéis aprender a olvidar vuestro temor y a haceros responsable de la vida de vuestro súbditos y seguidores por vos mismo"

Lancelot miró a Harry aun con más intensidad, no entendía mucho de lo que pasaba pero no parecía que Hazel fuera solo un viajero cualquiera. Un nuevo estampido se escuchó cerca de ellos anunciando la llegada de mas magos, esta vez Albus y Lovewisdom que llegaban de su inspección del castillo.

-por lo pronto Sir Shinsuke y mis demás compañeros se quedarán a vuestro lado hasta el final del día para encargarse del resto de los impostores que ayudaban a Morrington a falsificar la justa del torneo. Aunque sé que con la ayuda de sir Lancelot es más que certero que vos os convertiréis en el rey de Camelot.

-¡no vas a dejarnos aquí!- chilló James ante esas palabras

-no voy a seguiros arriesgando de esta manera- replicó el ojiverde con resolución- ¡solo de pensar lo que pudo haber pasado me pone de los nervios!, te pido que por favor me comprendas: entiende la posición en la que están los dos y también en lo que esa posición nos pone a todos los demás- James apretó los dientes ante esas palabras-

-¿es que acaso piensas que puedes resolver todo solo?- replicó ocultando sus verdaderos sentimientos- ¡solo vas a ir tras ese imbécil buscando una manera de que te mate!, ¿qué no te das cuenta?, ¡todos estamos aquí para ayudarte!

-lo sé, pero todos sabemos también que soy la única persona que puede detenerlo- respondió Harry- y es precisamente porque sé que todos ustedes permanecerán aquí y ayudarán a Sir Merlín que puedo decidir irme a buscar a Lizard

-espera, ¿qué ha pasado?, ¿qué es eso de que irás a buscar a Lizard?- intervino Albus interponiéndose entre su padre y su abuelo- pensé que el plan ya estaba decidido.

-Lizard acaba de intentar matar a Joan y Lily- explicó Harry con simplicidad- me separó de ellos y mandó a Morrington para matarlos… de no ser por sir Lancelot… Si permito que Lizard ande a sus anchas tarde o temprano caeremos en otra de sus trampas así que dejaré que Ron Hermione y ustedes terminen con lo que vinimos a hacer aquí y yo perseguiré a Lizard para acabar con esto de una vez por todas.

-entonces yo iré contigo- dijo el menor de los Potter con resolución- se mejor que tú como rastrearlo y también conozco los demás lugares por donde se mueve.

-¡Albus…!

-¡Hazel, sabes tan bien como yo que esta también es mi misión y se supone que te apoye hasta las últimas consecuencias!- Harry no respondió, no estaba de acuerdo, no quería que ocurriera lo mismo que había ocurrido con Graham y Grace la primera vez y con sus padres esta vez, sabía por experiencia que su enemigo no dudaba ni un segundo en tirar a matar.- no me subestimes por favor, no pienso ser un estorbo- resolvió el joven con fiereza

-nosotros vamos contigo- dijo James sin pensar

-no lo harán- replicó Harry

-¡entiende que no pienso dejarte marchar tú solo tras ese monstruo!- insistió cornamenta con terquedad- ¡sé que piensas que Lily y yo somos un estorbo pero aun así no me resignaré a quedarme aquí esperando recibir noticias de que algo te pasó, mi deber es protegerte y eso pienso hacer aunque tú no quieras!

-Yo nunca he pensado en ustedes como estorbos

-¡pero lo fuimos!- chilló él expresando sus verdaderos sentimientos- ¡no quiero que la última imagen mía que tengas sea la de un patético perdedor que se dejó capturar por su enemigo!

-¡no tengo esa imagen de ti, simplemente estar conmigo no es lo suficientemente seguro para ambos!

-Hazel- intervino Lily con delicadeza- si tú no puedes protegernos nadie más lo hará… entiéndelo, nuestro deber es estar a tu lado hasta el final.

Harry soltó un gruñido de frustración: discutir con esos tres era como discutir consigo mismo, podían estar ahí toda la santa tarde y les podía enumerar todas las razones que tenía para no llevarlos y seguramente ellos no desistirían de su terquedad.

-los llevaré a los tres con una condición- concedió al fin- no se acercarán a Lizard en ningún momento y obedecerán todas las indicaciones que les dé, no intervendrán en nada de lo que suceda entre Lizard y yo, ¿comprenden?

-no puedo prometerte que no intervendré si te veo en aprietos- apuntó James- pero puedo prometer seguir todas las demás indicaciones.

Harry no pudo evitar soltar una risotada ante aquellas palabras, realmente su padre era todo un caso. Una vez decidido eso se giró hacia Ron y Hermione y les dijo.

-confío en que ustedes podrán terminar todo de la mejor manera sin mi ayuda hasta que pueda encontrar a Lizard, intentaré hacerlo antes de que termine el plazo que tenemos. Díganle por favor a los demás lo que ha pasado y utilicen el aparato de Rose para transportarlos a todos.

-Hazel no hagas nada imprudente, recuerda que Lizard tiene la gema en su poder… aun si sabes usarlas reliquias….- instó Hermione preocupada

-lo sé, no te preocupes todo saldrá bien- le tranquilizó él- bueno, ambos están a cargo, Shinsuke por favor ayuda a su alteza tanto como puedas.

-lo haré- confirmó el japonés haciendo una reverencia amplia a la usanza de su país hacia quien en ese momento fuera su líder en señal del tremendo respeto que profesaba por él.

Dicho todo Harry hizo una señal a su familia para que lo siguieran a un lugar tranquilo para usar los girasiglos. Sus amigos los siguieron con la mirada con la inquietud reflejada en sus rostros hasta que los hubieron perdido de vista y no fue hasta ese momento que Lancelot empezó a cuestionar a aquel grupo de personajes sobre lo que estaba pasando.

Ellos explicaron hasta donde pudieron lo que pasaba con el complot para usurpar el trono de Camelot y como habían llegado hasta ahí, pues si el caballero los iba a ayudar era imperante que estuviera enterado de los planes de su enemigo para poder enfrentarlo. Él los escuchó con expresión adusta antes de dirigir su atención ante el pequeño Arturo quien se sobresaltó al notar la mirada de su siervo sobre él.

-alteza, disculpe mi rudeza pero creo que cooperaré con estas personas para evitar que el plan de estos bellacos se cumpla.

-s-si- exclamó el muchacho

-¿usted está dispuesto a asumir el trono?

-l-lo estoy- respondió de nuevo él con temblorina- yo tampoco quiero que alguien que se atrevió a dañar a otros para obtener credibilidad se haga con el trono de Camelot… después de todo… este es mi hogar…

-en ese caso, será un honor serviros de trampolín a dicha posición-hizo una amplia reverencia hacia su rey y se dirigió a la caballeriza en la que guardaba a su propio caballo para alistar todo