¿Por qué no?

Disclaimer: Este Drabble fue escrito para el grupo Harmony (Harry y Hermione) y los personajes de este relato pertenecen a J.K Rowling.


La primera noche de invierno abrió las puertas del cielo y una nevada de proporciones se dejó caer sobre la ciudad. Hacía muchos años que no se veía algo parecido. Las calles de tonalidad blanca eran caminos de algodón congelado que crujían a cada paso. Así al menos lo imaginaba Hermione, quien apoyada en el vidrio frío de su ventana, admiraba el paisaje y empañaba el cristal con un suspiro suyo.

Después de tanto trabajo como parte activa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, sólo quería tener un minuto para ella y repasar su vida para ponerla en orden. Llevaba un año en Irlanda debido al trabajo y después de romper con Ron todo para ella se volvió de colores indefinidos. ¿Estuvo enamorada? ¿Valió la pena tantos años de altos y bajos? ¿O sólo fue terquedad de adolescencia? Sacudió su cabeza tratando de olvidar esos tragos amargos y unos ojos esmeraldas llenaron su memoria inesperadamente. Como si la circunstancia se burlara de ella, una canción comenzó a sonar en la radio sobre su mesa y miró el aparato con una ceja enarcada.

Era la canción que había bailado con Harry en el interior de aquella tienda de campaña durante la búsqueda de Horrocruxes. Tantos años habían pasado y lo recordaba como hubiera sido ayer. Miles de imágenes pasearon frente a su rostro y su corazón, quieto y asumido, palpitó con fuerza al resonar sólo una pregunta, una y otra vez. Una pregunta simple y estúpida. De pronto, llamas verdes brillaron desde su chimenea advirtiendo que la Red Flú permitía el paso de un visitante. Hermione se acercó con el ceño fruncido y como un espejismo apareció su mejor amigo, serio como jamás lo había visto.

¿Dejarás nuestra conversación a medias?- le preguntó sin saludar. Claro. Hacía una semana habían cenado juntos en Dublín para ponerse al día en sus nuevas vidas y muchas cosas habían cambiado. Él, sin Ginny en su vida, había tomado consciencia de lo realmente valioso. Consciencia de aquella niña que lo salvó tantas veces que no existía un "gracias" suficiente que lo compensara.

¿Qué más quieres decirme?

¿Por qué no me besaste en la tienda aquel día?- ahí estaba la pregunta simple y estúpida. Hermione rió con ironía.

Sabes perfectamente por qué no- respondió.

Estabas enamorada de Ron.

Y tú de Ginny- completó la castaña. Harry abrió y cerró la boca como un pez fuera del agua. Meneó la cabeza dejando caer un poco de hollín sobre la alfombra.

Ya no estoy tan seguro.

Se miraron fijamente por dolorosos segundos y una niebla se disipó entre ellos. El moreno notó lágrimas en los ojos ambarinos de Hermione y fueron miles de agujas clavándose en su pecho. ¿Por qué había sido tan malditamente ciego? Era ella, siempre había sido ella. Rompió la distancia entre ellos y le acunó el rostro entre las manos para besarla por primera vez. Para sentir lo que era realmente besar por primera vez.