Una nueva vida en Hole
Disclaimer: Los personajes que aparecen en este escrito no me pertenecen. Son propiedad de Q Hayashida y yo solo los tomo prestados para escribir este fanfic.
Resumen: *AVISO SPOILER* La vida en Hole continua después del final de la serie. La relación entre Nikaido y Kaiman sigue siendo de amigos, pero parece que eso pronto va a cambiar.
Me he propuesto hacer este fanfic después de ver que además de apenas haber fanfics de Dorohedoro y menos en español, aún menos sobre Kaiman y Nikaido. Ni en inglés, prácticamente no encuentras ninguno sobre ellos. Algo que me parece bastante extraño siendo la pareja protagonista, no sé si es debido a la compleja identidad de Kaiman o bien si no tuvieron más escenas en el manga. El caso es que es una relación que veo bastante y puede funcionar a la perfección.
Capítulo 1: Nuestra nueva vida juntos en Hungry bug
Habían pasado unos meses después del desenlace final con el monstruo de Hole y todo había vuelto a la normalidad en el mundo de los humanos. Kaiman ahora trabaja junto a Nikaido en su restaurante como empleado, como bien le había dicho, además de su amiga era su jefa así que debía responder a sus responsabilidades. Es bien sabido que Kaiman es un poco olvidadizo y despistado, pero a pesar de eso se toma en serio su trabajo e intenta dar lo mejor de sí. No en vano trabajo también para el médico Vaux en el hospital de las víctimas de magos y se había desenvuelto bastante bien en las tareas que le encomendó, sin embargo, esta vez parece que optó por la cocina, pues las gyozas de su amiga eran las mejores que había probado jamás. Casi sentía una envidia malsana cuando Risu y Kawajiri le contaron sobre las que había hecho en su estado de transformación demoníaca, diciéndole que era un sabor delicioso y que superaba por mucho a las que normalmente hacía. Eso realmente era algo que nunca más podría probar y que ellos, suertudos como eran, sí habían tenido el privilegio. Internamente los maldecía. Aun así, no podía dejar de pensar en qué debían estar haciendo ahora que los dos decidieron tomar el examen de demonios, supongo que les debía ir bastante bien.
Kawajiri era una persona muy importante para Nikaido, como su hermano mayor. De alguna forma también le era simpático, pues fuera el sujeto que fuera, si era importante para su querida amiga eso era lo que importaba. Pensó lo duro que debió ser esa experiencia con su amiga de la infancia, pero por lo menos pudo salvarla y que viviera.
Por otro lado, estaba Risu, que a pesar de haber tenido amistad con él como su alter ego Aikawa, también le había cogido mucho aprecio y le hizo ilusión tener a un amigo más aparte de Nikaido. Ya hacía muchos meses que no le veía, tenía entendido que para volverte demonio debías estar un año sin usar tu magia y sufrías transformaciones (como bien le pasó a su amiga). A demás de eso, le había dicho que le devolvería su cara real cuando fuera demonio, a lo que él respondió que no le hacía falta. Pero quién sabe… Quizás podía cambiar de opinión. Aunque en parte ya se sentía cómodo con su cabeza de réptil.
Mientras su mente divaga iba sirviendo las mesas que estaban pendientes de pedidos. Hungry bug se había vuelto muy famoso durante esos meses, fue casi como si una vez el misterio de Hole se resolvió, mágicamente consiguieran muchos más clientes. Probablemente porque la actividad se reactivó y los habitantes del mundo humano volvieron a consumir como normalmente lo hacían. La crisis que trajo consigo ese hecho fue devastadora y tardaron unos meses en recuperarse, los negocios incluidos por los desperfectos ocasionados. Y el restaurante no fue una excepción.
La hora de cerrar llegó y los clientes se fueron uno a uno. Kaiman recogió los platos, cubiertos y vasos que reposaban en las mesas para llevárselos a la cocina y limpiarlos. Mientras, Nikaido preparaba unas gyozas para servírselas a su gran amigo, eso es algo que le encantaba de trabajar ahí, poder comer ese riquísimo manjar que le hacía elevarse hasta el mismísimo cielo. En su cabeza ya se estaba formulando la sola idea de probar un bocado cuando su amiga de repente le habló sacándole de su ensimismamiento.
- Kaiman, si tanto te gustan las gyozas quizás podrías aprender a cocinarlas. Puede que alguna vez no esté por aquí y no pueda hacértelas, sería una buena idea, ¿no crees? También es interesante que aprendas a hacer los platos del restaurante.
Se queda unos segundos pensando, pero no tardó en contestar, pues la sola idea de que él pudiera hacer esos magníficos manjares le motivó lo suficiente como para aceptar esa solicitud. Al fin y al cabo servir estaba bien, pero sentía igualmente curiosidad por la parte de la cocina.
- ¡Está bien! Me parece una fantástica idea Nikaido.
Dicho y hecho, en cuanto aceptó se pusieron manos a la obra y le enseñó el proceso de cómo preparar las gyozas: hacer la masa, cocinar la carne del relleno, la forma… Iba a ver todo el proceso que realizaba para conseguir esa comida que tan loco lo volvía.
Miró de reojo a su amiga pensando en lo increíble que era: independiente, fuerte y habilidosa. No entendía cómo había podido forjar una amistad tan fuerte con él, ni mucho menos hasta qué limites podía llegar por su causa, incluso llegando a perder su vida en el proceso. ¿Tan importante era para ella?, eso parecía ser. Aunque en su caso habría hecho lo mismo, ya que era igual de importante para él.
Mientras iban rellenando la masa con la carne cocinada sus manos hicieron contacto, al verlas juntas se dio cuenta de la diferencia de tamaño: las suyas eran más grandes. También tenía la piel más oscura que la de ella, del roce pudo sentir cierta calidez, una sensación agradable que solía sentir cuando estaba en contacto con su amiga. No sabía muy bien porque era así ni porque en ese momento se sintió un poco cohibido
- Lo siento, soy un poco torpe aún, jaja – respondió con su usual alegría, ocultando su aparente incomodidad ante la agradable sensación
- No pasa nada – le dijo sonriendo, aunque en el fondo ella también se sentía de esa forma. Pero decidió no comentar nada al respecto. Kaiman sintió de nuevo esa calidez, pero ahora un poco en sus mejillas. No entendía aquello. Era algo desconocido para él. Por suerte no lo pudo ver porque llevaba su usual máscara.
En ese momento entró Trece al local, algo que no le gustó demasiado. Creía que una vez supiera sobre la identidad de maga de Nikaido y su transformación en demonio, iba a desentenderse de ella. Pero por lo que parecía no iba a ser así e iba a insistir, francamente eso le molestaba. Normalmente ya le era fastidioso tener que aguantar como venía a comer en el restaurante, aunque pagase como cualquier otro cliente. Pero esta vez vino una vez cerrado y encima en un momento íntimo entre los dos. Aunque… ¿Por qué le molestaba tanto?, es verdad que era fastidioso que viniera a comerse sus gyozas, pero parecía que la molestia era por algo más… ¿por ella? Se sentía confuso desde hacía meses. No entendía esas emociones dentro de él del todo.
- Buenas noches preciosa Nikaido – saludó como solía hacerlo – Buenas a ti también, lagarto – se notó en su tono más desinterés
- Ya hemos cerrado, fuera de aquí – dijo con tono algo molesto el susodicho réptil
- Cálmate, es solo Trece. Cuando terminemos de cocinar las gyozas se puede quedar un poco. Ya es un buen amigo nuestro.
- "Lo será para ti, no para mí" – pensó para sus adentros a regañadientes
- Escúchala un poco lagarto. No seas tan cascarrabias anda – dijo el chico de dientes afiladas con aburrimiento
Se limitó a no decir nada, pero sí hizo una mueca de disgusto. Nikaido solo suspiró ante tal reacción y se limitó a hornear las gyozas una vez las tuvieron listas.
- A propósito, ¿esta vez también las cocinas tú? Será interesante ver cómo han quedado – dijo con tono burlón – Aunque tienes su ayuda, así que seguro tendrán un buen sabor
- No digas eso Trece, la verdad es que es bastante habilidoso – dijo un poco molesta Nikaido
- Vaya, vaya perdón – soltó de repente, sorprendido – No quería ofenderte. Supongo que me ha sorprendido verle cocinar por primera vez. Él suele dedicarse más a servir.
La reacción de su amiga le sorprendió. Normalmente era a él a quién regañaba más, pero parecía que esta vez lo había defendido. Sonrió y prosiguió levando los platos. Para él había sido como una especie de victoria y, a la vez, se sintió especial. Sentía que al lado de ella se sentía muy bien, una sensación realmente agradable.
Una vez estuvieron listas las sacó del horno y las dejó sobre la barra de bar. Trece iba a coger una con los palillos cuando Kaiman se le adelantó y le quitó la que iba a atrapar. Este le miró con cara de triunfo mientras el otro frunció el ceño e hizo una mueca de disgusto. Realmente le sacaba de sus casillas, era como un grano en el culo. Pero decidió no darle más importancia y probar otra.
Su plan para conquistar a Nikaido seguía en pie, pero ese lagarto siempre se metía en medio. Era odioso. Decía que solo la veía como una amiga, pero se puso a trabajar con ella y eran prácticamente inseparables. A él no le iba a engañar, estaba seguro de que sentía algo más que amistad, pero se negaba a admitirlo.
Ella se fue al almacén de comida para revisar sus reservas, así que aprovechó para preguntarle de nuevo algo que para nada le convenció en su día.
- A mí no me vas a engañar, te gusta Nikaido
Mientras comía, paró un momento con los ojos algo abiertos. Ya que no se esperaba de nuevo ese tema y menos esa afirmación. Pero enseguida los frunció y le contestó sin más rodeos
- Ya te lo dije pesado, es mi amiga
- Pues para ser solo una amiga sois como uña y carne. A demás, te molesta mucho que esté por aquí. ¿No es eso extraño?, si solo la vieras como una amiga no te importaría
- Me molesta porque TÚ eres molesto. No por nada más – dijo resaltando mucho el motivo de su molestia – Porque te comes mis gyozas y vienes cuando hemos cerrado
- Lo que tú digas – dijo rodando los ojos
Nikaido volvió y comió algunas gyozas que habían quedado, esos dos la verdad es que las devoraban. Sin más Trece se despidió y Kaiman le terminó de ayudar a limpiar el resto.
Cuando acabaron cada uno se fue para su casa. Aunque ese día Kaiman se había quedado algo pensativo. Trece siempre le molestaba con lo mismo cuando tenía la ocasión, pero era la primera vez que afirmaba algo así. Por dios, ¡se trataba de su amiga!, no podía verla de esa forma… Desde luego no. A demás… Con esa cabeza tan fea tampoco es como si… la pudiera atraer. Puso sus manos en su cabeza con cara de preocupación, algo molesto. No es que fuera muy tarde aún pero ese día estaba bastante cansado y confundido por toda la conmoción de esa extraña situación para él. ¿Qué era Nikaido para él?, y más importante… ¿Qué era él para ella? Se rascó la cabeza confuso e irritado, ¡no quería pensar en algo así!, ¡ni pasársele por la cabeza! Había decidido que estaba a gusto de esta forma… Porque iba a confundirse ahora y porque esa conversación con el maldito chico de los dientes afilados le había dejado así.
Mientras seguía distraído con sus pensamientos, una llamada le sacó de su trance. Inmediatamente tomó su teléfono de la mesilla y contestó. Se trataba de Risu, ¡Cuánto tiempo sin saber de él!
- ¡Buenas noches Kaiman! Siento si te he despertado
- Para nada, estaba despierto. ¡Hacía mucho que no hablábamos! – dijo alegre
- ¡Perfecto! Te llamaba para decirte que pronto terminaremos nuestro año como demonios y nos pasaremos Kawajiri y yo por aquí a veros. La verdad es que ha sido bastante duro, pero ya casi lo tenemos.
- ¡Me alegro! Eso son buenas noticias
- Suenas algo nervioso, ¿te sucede algo? – dijo extrañado, pues con el entrenamiento como demonio aún notaba más las emociones ajenas
- ¡No, no! Tranquilo… Solo que ha sido un día agitado en el restaurante.
El chico de pelo puntiagudo se quedó unos segundos sin decir nada, pero no le convenció en absoluto su respuesta. Así que no se hizo demorar y le dijo algo que descolocó al cabeza réptil.
- Tiene que ver con Nikaido, ¿verdad?
- ¡Qué!... No, ¡para nada! – esta vez sí que no pudo esconder su voz agitada
- Se te da fatal mentir, eres transparente como el agua más clara – dijo metiéndose un poco con él entre risas – Aunque te conociera más como Aikawa y tuvieras muchos secretos, una vez todo ha terminado me he dado cuenta de ello.
- ¡No tiene gracia! – soltó ya algo mosqueado – A demás, no me pasa nada con ella
- Venga ya, ¿os habéis peleado o algo por el estilo?
Kaiman suspiro de alivio internamente, no podía dejar que se enterase de su confusión sobre qué sentía por su amiga. Pero tampoco es como si se hubieran peleado excepto alguna vez que hubieran podido discutir.
- No se trata de eso… - dijo finalmente
- ¿Ah, ¿no? ¿Entonces…?
- Yo… - no sabía si decirlo, pero se trataba de su amigo. Aunque como Kaiman no lo conociera tanto había podido ver que se trataba de un buen chico y alguien en quien confiar – Agh, nada, no pasa nada
- Oye, ahora no me dejes a medias – dijo simulando enfado – ¿O es tan secreto que no me lo puedes contar?
Se quedó pensando unos segundos… Aun dudando. ¿Sería bueno comentárselo a él?, podía confiar en su palabra y sobrellevar esto solo era demasiado. Necesitaba consejo de alguien y en quién más confiaba aparte de Nikaido era él. Finalmente se decidió.
- De acuerdo… - dijo con resignación. Aún algo nervioso por lo que iba a decir – Pues… Verás… Yo realmente no sé qué es lo que siento por ella. Es mi amiga, me importa mucho. Pero a la vez no se siente como si fuera una simple amistad…
- Oh… - dijo ahora sorprendido, pero en parte esperándoselo. No era ningún secreto que esos dos eran muy cercanos – Eso creo que tiene una respuesta sencilla Kaiman… Estás enamorado de ella
- ¡QUÉ! – gritó esta vez, sonrojándose en el proceso – No, no… Venga hombre, como voy a… Ella… Ella ni de coña se iba a fijar en mí, con esta fea cabeza yo…
- Eso tiene solución y lo sabes. Ya te dije que podía devolverte tu forma humana – dijo sonriendo triunfante. Le gustaba la sola idea de poder ayudarlo después de haber perdido a su amigo en todo el proceso de derrotar al monstruo Hole, pero haber ganado a otro parecido a él, pues en personalidad se parecían.
- Cierto… Pero… Te dije que no era necesario
- Como creas entonces, aunque también es verdad que te pasaste mucho tiempo buscando tu identidad y cara original. Si crees que así puede ser más sencillo conquistarla… ¿Por qué no?
- Ciertamente… Creo que en su momento no pensé en todo esto ni me planteé qué… Yo… Podía tener este tipo de sentimientos hacia ella.
- A demás de eso me recordaras a mi querido amigo Aikawa, son dos pájaros de un tiro. Aunque te acepto igual con la cabeza de réptil. Eso ya es decisión tuya.
Lo pensó unos instantes, aún nervioso. La verdad es que no se veía ni a si mismo atractivo así y, por lo visto, su cara humana aún no ser una belleza era mejor. Quizás así… la podía sorprender y hacer que se fijase en él.
- De acuerdo. Estoy decidido – dijo esta vez serio
- ¡Así se habla amigo! - contestó alegre. Iba a ser interesante ver cómo evolucionaba el tema. Estaba seguro de que Kawajiri se iba a interesar también. – Bueno, voy a colgarte. Supongo que debes ir a dormir. Vamos a pasarnos de aquí un mes ya que vamos a ser demonios a mitad de este mes. Para entonces es cuando te devolveré tu rostro.
- Muy bien. Para entonces esperaré – volvió a responder con decisión – No puedo esconderme más ahora… Tienes razón, siento exactamente eso por ella. Sería un cobarde si lo siguiera negando, pero… Que esto quede entre tú y yo por ahora.
- No te preocupes, soy una tumba – dijo sonriendo – Buenas noches
- Igualmente. Buenas noches
Colgó y suspiró largamente. Se había quitado un peso de encima. Realmente él era un hombre que no podía retener un secreto así por mucho tiempo sin un confidente o alguien que le pudiera ayudar a quitarse las dudas de encima. Pero lo mejor de todo y no lo había pensado… ¡es que podía volver a tener su rostro humano! Eso era fantástico, no sabía si iba a ser el tipo de Nikaido porque ni recuerda su propio rostro. Ella sí que lo vio y le dijo que se veía del montón, pero estaba en proceso de su forma demoníaca... Así que no iba a sacar conclusiones tan rápido.
Sin darle más vueltas decidió irse a dormir y esperar al siguiente día. Ya tenía ganas de que pasara un mes y empezar su plan de conquistar a Nikaido. Aunque no sabía cómo iba a hacerlo, no es que fuera precisamente un Don Juan ni mucho menos. De hecho, en estos temas era neófito total y no tenía ni idea sobre el arte del romance. Volvió a ponerse nervioso, pero en seguida fue cerrando los ojos, entregándose a la almohada. Mañana iba a ser otro día.
_
Con esto cierro el primer capítulo de este fanfic. Espero que os haya gustado. En el siguiente capítulo se va a ver los pensamientos de Nikaido sobre Kaiman.
