Disclaimer: Personajes, hechizos, lugares, etc... pertenecen a la maravillosa J.k Rowling.


Había pasado casi 1 año desde el fin de la guerra y aun seguía teniendo pesadillas, pesadillas que le atormentaban noche tras noche sin darle tregua alguna.

Se levantó de la cama empapado en sudor como era costumbre y con la respiración alterada. "Joder" se dijo para si mientras enterraba su cara entre las manos y tiraba con frustración de la punta de su flequillo.

Pero su frustración no se debía únicamente a la falta de sueño o a sus pesadillas, no, se debía también a que dentro de 5 horas y 20 minutos su libertad sería juzgada junto a la de su madre y a la del hombre que en algún momento de su vida llamó padre.


El sonido de los despertadores perfectamente sincronizados retumbo en el silencio de la madriguera. Hermione se revolvió entre las sabanas perezosamente, no la gustaba madrugar, no quería levantarse de la cama aun... pero debía hacerlo, hoy era un día importante para la comunidad mágica. Hoy se celebraba el juicio contra las familias de los mortifagos, entre ellas los Malfoy.

Lucius yacía prisionero en Azkaban desde que se le encontró hacía menos de 2 meses, al parecer se había escondido en la casa de unos muggles a los que tenia controlados por la maldición Imperio, hasta que unos aurores le descubrieron y le llevaron a Azkaban.

Debía permanecer allí hasta que el juicio se celebrase donde se le condenarían junto al resto de su familia. La fecha que se impuso era para dentro de un mes, pero la semana pasada llegó a la madriguera una carta donde se reflejaba sin explicación alguna que el juicio se adelantaba por petición del ministro y que se convocaba a los Weasley, a Harry y a ella.

Aunque no era la primera vez que al trió dorado les pedían declarar en contra de otros mortifagos, se podía ver en ellos rastros de nerviosismo y cierta vergüenza sobre todo por parte del pelirrojo al hablar en publico.

Tuvieron que trasladarse en coches ya que las chimeneas y demás transportes directos al ministerio estaba aun cortados por reparación, y los pocos que funcionaban, era de uso restringido solo a miembros de 1º clase del ministerio, en los que se hallaba el ministro, y otros cargos de importancia, entres los que no se encontraba el del Señor Weasley.

Por suerte al patriarca de la familia, no le importaba lo mas mínimo tener que hacer un viaje al estilo muggle, al contrario, le fascinaba, como todo lo que tenia que ver con ese mundo.

Los daños que causo la guerra en el mundo mágico era catastróficos, edificios se estaban terminando de reconstruir, el ministerio aun no estaba finalizado y Hogwarts... Hogwarts estaba muy lejos de ser reabierto. Profesores, alumnos, duendes, elfos y familias enteras estaban volcadas en la reparación del colegio pero aun quedaba mucho por hacer.

Durante le trayecto en coche estuvieron repasando una tras otra las palabra de su declaración, Harry ayudaba a Ron con su pánico escénico mientras Hermione observaba por la ventana recordando con melancolía lo largo que fue el primer viaje que hizo con sus padres en coche, su padre se perdió de camino a casa de su abuela y estuvieron dando vueltas por el campo durante casi 2 horas...

Una sonrisa de añoranza se dibujo en el rostro de Hermione. Luchaba día tras día por no ir a ver a sus padres, por que sabía que eso solo serviría para incrementar el dolor que sentiría al cruzarse con ellos y que no la reconociesen. Sabía que ellos estaban bien, Molly tenia una amiga en Australia que les informaba de vez en cuando de su estado.

La familia Weasley se había convertido en su familia, el clan de pelirrojos la habían acogido desde que sus padres, bueno habían dejado de ser sus padres. La habían cuidado y tratado como una mas.

Ginny aparte de ser novia de Harry y hermana de Ron, también era su mejor amiga. Arthur y Molly eran muy importantes en su vida, George aun no estaba recuperado del todo después de la muerte de Fred, pero siempre tenía una sonrisa para ella, y tenía que confesar que al igual que el todavía esperaba que Fred bajase por las escaleras cada mañana...

Bill se había marchado junto a Fleur hacía unos meses tras anunciar que esperaban un bebe, Percy estaba muy ocupado en el ministerio y también en afianzar lazos con su padre, Charlie se había incorporado a su trabajo y mandaba postales de vez en cuando, y Ron, que podía decir de Ron, seguían con sus peleas al igual que cuando eran niños, hacia apenas dos semanas que había vuelto, y era como si hubiesen dado un pasado atrás en su relación, bueno, si a eso que tenían se la podía llamar relación.

El pelirrojo se había marchado dos meses después del fin de la guerra junto a su hermano Charlie, el no lo decía pero la muerte de su hermano y de tanta gente querida le tenían destrozado por dentro, al igual que a todos, solo que Ron eran de los que necesitaban alejarse por un tiempo. Desde su vuelta, Hermione había intentado hablar con el sobre lo suyo, pero en cuanto hacía alguna referencia el pelirrojo se escabullía, y a ella no le quedaba otra que respetarle.

Nunca habían hablado claramente de lo que había sucedido entre ellos, sabia que le quería, y también sabía que el necesitaba tiempo, al igual que todos para reponerse del todo de lo sucedido, pero también la resultaba frustrante que el no fuese capaz de comprender que los demás también estaban pasando por lo mismo.

El frenazo del coche hizo que Hermione saliese de sus pensamientos de golpe, el señor Weasley dejaba claro cada vez que conducía que no era su punto fuerte.

Llegaron a las enormes puertas de Ministerio donde Percy les esperaba junto a otros dos hombre que fumaban su cigarrillo de regaliz. Al parecer los Weasley los conocían, por que enseguida entablaron conversación. Hermione hablaba con Harry sobre algo que le atormentaba desde la muerte de Remus y Tonks, el hijo de ambos, Teddy. Hermione observaba empática como Harry se apretaba el puente de la nariz ofuscado cuando sintió que alguien chocaba contra su hombro derecho con fuerza casi arrollándola.

¡Auch!

Hermione solo pudo ver como una figura negra de pelo platino entraba por la puerta con paso acelerado.

Harry que la había sujetado por los hombros tampoco le había dado tiempo a reaccionar.

- Estúpido Malfoy.- Bufó malhumorado.- ¿Estas bien Hermione?

Ella asintió.

- Me muero de ganas de ver como le dan su merecido.- Sentencio la castaña mientras se frotaba el hombro.

Tras el incidente del que al parecer solo habían sido testigos ellos tres, entraron detrás de Percy que les acompañó hasta la sala que les correspondía. Al entrar Hermione reconoció a un gran numero de personas de las que estaban en la sala. Había reconocido a Theodore Nott, que estaba junto a una mujer que debía ser su madre, a Astoria y Daphne Greengrass junto a sus padres. Su caso había sido sonado, los Greengrass estaban allí por que el hijo mayor, al que se creía muerto, fue capturado por aurores en una redada contra los mortifagos, sorprendiendo hasta a su propia familia que aseguraban que ellos desconocían la situación.

También pudo distinguir entre los acusados a Blaise Zabini y a Pansy Parkinson que hablaba con Narcissa Malfoy. Recorrió toda la sala con los ojos mientras buscaban sus asientos asignados , y se encontró de golpe con unos ojos grises que la observaban desde una esquina, allí estaba el, Draco Malfoy...


Allí estaba el fulminándola con la mirada, maldiciéndola por tener que encontrarse con ella de nuevo. Casi un año había pasado desde la ultima vez que se vieron, antes de que el maldito Voldemort le llamase a las puertas de Hogwarts.

Su aspecto había variado, su pelo castaño seguía siendo rebelde e independiente a su cabeza pero lo disimulaba mejor que cuando era una renacuaja insufrible, a demás le había crecido algunos centímetros, superando la mitad de la espalda. También se había fijado en que estaba mas delgada. Su estilo no había variado, siempre con ese aire tan... asquerosamente muggle.

Y ahora que estaban en la misma sala no la iba a quitar el ojo de encima, ni a ella ni a sus dos estúpidos amigos. El maldito trió dorado, no era suficiente bochorno haber sido rescatado de la sala de los menesteres por ellos, que ahora también tenían que estar allí, presenciando su humillación.

El cara rajada iba delante de ella que observaba a todos los presentes en la sala reconociendo a sus antiguos compañeros de clase. Seguro que regodeándose con superioridad de que ellos solo venían en estado de testigos como los gloriosos salvadores del mundo.

De repente y sin que el se lo esperase sus ojos se encontraron con los de ella, sus ojos almendrados se sorprendieron al verle, pero el se negó a apartar la mirada, ya era demasiado humillante que presenciara su juicio como para darle la satisfacción de bajar la vista, de rebajarse a ella, eso nunca...


… el mismo Draco Malfoy que desde el principio se había metido con ella y sus amigos, que la había llamado durante tantos años "sangre sucia", allí estaba manteniendola la mirada una vez mas intentando intimidarla. Su aspecto había empeorado desde la ultima vez, estaba mas delgado y ojeroso. Eso reconfortó a la castaña, suponiendo que el cargo de conciencia no le dejaba dormir.

El Slythering siempre había sido mas parecido a Lucius que a su madre, era alto, delgado y atractivo, al igual que su padre, pero también tenía la misma frialdad en su mirada, la misma maldad ,la misma estúpida idea del estatus de sangre...

Hermione siempre había pensado que Malfoy era diferente a Lucius, que todo lo que hacía le era impuesto, incluso sus ideas. Pero todo cambio cuando vio con sus propios ojos la marca tenebrosa en su brazo, eso disipo toda idea de diferencia entre padre e hijo.

-Hermione.- Harry la hizo apartar la mirada.- Este es tu asiento.

La castaña asintió y se sentó junto a el y a Ron. El juez hizo presencia segundo después.

El juicio estaba siendo lento, Hermione había declarado ya en tres ocasiones, y las tres igual de duras. No le resultaba fácil testificar en contra de sus compañeros, intentaba medir cada palabra para que todas fueran justas y no quitaran ni añadieran peso a sus delitos. El ministro había juzgado ya a las demás familias donde solo los que tenían la marca oscura habían sido condenados. En el caso de los Greengrass, nadie resulto juzgado, mas que el hermano perteneciente a las filas de Voldemort.

Probaron su inocencia con Veritaserum. Solo en casos en los que había una implicación sentimental que pudiese tergiversar la declaración, estaba permitido.

Pronto llego el turno de los Malfoy, una puerta se abrió como en las anteriores veces y unos guardias salieron de ella acompañando al preso que ya no hacía justicia a lo que había sido antes. Lo único que quedaba de Lucius Malfoy era su pelo platino y sus ojos fríos como un glacial. Cuando lo sentaron en el atril, dedico a todos los presentes una repugnante y arrogante sonrisa mientras levantaba el mentón con orgullo y arrogancia. Hermione miro por curiosidad a Draco y a su madre.

Narcissa se limpiaba las lagrimas con su pañuelo de seda, mientras Malfoy observaba a su padre con recelo y rencor, a Hermione le sorprendió la frialdad en su mirada.

Entonces el ministro dio orden de empezar con el interrogatorio a Lucius, que como no, al igual que casi todos los mortifagos alegaba haber servido a Voldemort bajo la maldición Imperius.

Cosa que nadie se creyó y así lo hizo saber el ministro con su sentencia. El ministro dictamino una pena de 266 años para Lucius Malfoy en Azkaban.

Cuando el ministro llamó a Draco Malfoy al estrado, también hizo llamar a un hombre que trajo con el una sabana blanca que ocultaba algo bajo ella y lo colocó junto al mazo del ministro.

Para sorpresa de Hermione el ministro no llamó a declarar a nadie mas que a Harry, que con su testimonio dejo mas que claro su opinión sobre Draco. Contó que Malfoy no lo delató ante su tía, pero que eso no le exculpaba del resto de acciones que había sido capaz de cometer, y por ultimo declaró que aunque no tuviese las manos manchadas de sangre, era igual que su padre.

A lo que el patriarca respondió inflando el pecho de orgullo, mientras el hijo intentaba controlarse ante el comentario, apretando los puños hasta que los nudillos perdieron el poco color que su pálida piel tenia, lo que no paso inadvertido para la castaña, al igual que el detalle de que en su dedo aun lucia aquel anillo de la serpiente que había llevado años atrás.

Cuando Harry volvió a su asiento junto a Hermione, los Weasley le felicitaron por lo bien que lo había hecho.

Mientras escuchaban todos los testimonios acerca de Malfoy, en los que algunos le exculpaban como su madre y sus compañeros de Slythering, y otros testificaban en su contra como Ron o Neville; a Hermione se le vino una pregunta a la cabeza "¿Que es lo que realmente testificaría ella?"

Se había puesto es esa tesitura muchas veces, y la respuesta siempre había sido la misma, contaría como Malfoy se había dedicado en cuerpo y alma en hacerla la vida imposible en Hogwarts, y como ella había sido testigo del maleficio a Katie Bell, e incluso como Draco Malfoy había presenciado su tortura a manos de Bellatrix sin hacer nada, solo volviendo la cabeza como si fuese ajeno a ello. Hermione se tocó inconscientemente la zona donde mantenía oculta la cicatriz.

Lo miraba, estaba hablando lo veía por que movía la boca, pero no le escuchaba, solo lo miraba y pensaba.

Antes lo tenia claro, Malfoy se merecía pagar por sus delitos, pero al igual que con los demás compañeros que se habían sentando donde ahora estaba el, a Hermione le daba algo de pena, al fin y al cabo habia compartido con el casi 7 años de su vida.

Casi 7 años en los que estar en la misma habitación era una tortura y siempre terminaban mal, casi 7 años en los el niño rubio de ojos grises que conoció en la estación habia cambiado de una forma tan extrema que ahora se encontraba en riesgo de acabar en Azkaban.

El sonido del mazo del ministro la sacó de sus pensamientos. Al parecer se habia perdido el testimonio de la profesora McGonagall. Que por el jaleo que se habia montado en la sala habia testificado a favor de el Sythering.

-Es increíble.- Bufaba Ginny, Harry la intentaba calmar acariciándola suavemente la mano.

-¿Que ha pasado?.- Preguntó Hermione mientras veía como su ex profesora tocaba el hombro de Malfoy antes de bajar del estrado.

-¿Es que no has escuchado?.- Ron se giró de forma brusca hacía ella.- McGonagall a dicho que Malfoy actuó bajo coacción de su padre...

-Ron McGonagall tendrá sus motivos.- Le dijo Harry echando un vistazo a la profesora que se sentaba de nuevo en su sitio.

-Harry tiene razón Ron, tal vez Minerva sepa algo que no sabemos.- Añadió la señora Weasley, ganándose un bufido por parte de su hijo, que se cruzó de brazos y giró la cabeza en la otra dirección. Los murmullos siguieron en la sala hasta que el ministro habló.

-Su caso señor Malfoy, es de lo mas peculiar en mi opinión.

Draco seguía impasible, sin rastro alguno de expresión en la cara, miraba al frente, sin ningún punto en particular. Tras unas preguntas rutinarias que les habían hecho a todo aquel que se había sentado allí, el declaró que todo lo había echo por complacer a Lucius, y mas tarde por obligación, bajo la amenaza de matar a su madre si no hacía lo que Voldemort le mandase .

Cuando la ronda de preguntas finalizo, el ministro dio orden de destapar lo que había hecho llamar y cuando lo dejó a la vista un sonido de sorpresa inundo la sala. Hermione incrédula pestañeaba para saber que lo que estaba viendo no era una imaginación. Era el, Albus Dumbledore en una especie de urna que lo contenía solo de pecho para arriba en tres dimensiones como si de un holograma muggle se tratase.

-Por fin Kingley, viejo amigo, llevaba casi 45 minutos bajo esa manta, me faltaba el oxigeno.

-Bienvenido Dumbledore, puedes empezar cuando gustes.

-Si creo que sera lo mejor hacerlo rápido, luego tendré tiempo de saludar a mis buenos amigos.- Su vista se fijo en el trió dorado que aun seguían con la boca abierta como el resto de la sala. Hasta Draco Malfoy levantó un ceja sorprendido.

-Llevaba mucho tiempo esperando este momento, gracias a Merlin he podido lograr que se adelantase el juicio.

La cabeza flotante de Dumbledore se aclaró la garganta antes de proseguir hablando.

-Voy a a ser claro y conciso, mi presencia aquí hoy no tiene otro objetivo que declarar justamente hacia el Señor Draco Malfoy y su madre, como anteriormente mi estimada Minerva .

Otro murmullo de sorpresa inundo la sala.

-Algunos, la inmensa mayoría no entenderán el por que de su defensa, ni el por que de lo que voy a hacer a continuación, y me dispongo a explicarme. Cuando el regreso de Voldemort se hizo patente...

Dumbledore relato durante casi una hora como Narcissa Malfoy empezó a colaborar con la orden del Fénix tras su regreso, y como tiempo después Draco hizo lo mismo. Durante esa declaración en la sala se vivió un momento incomodo cuando Lucius se removió en su jaula estirando el brazo entre los barrotes con el objetivo de llegar a su mujer y su hijo mientras les maldecía y les dejaba claro que para el estaba muertos, que los repudiaba y que eran unos traidores.

Mientras Narcissa se consumía en lagrimas su hijo solo podía dedicarle una complacida sonrisa de triunfo sobre su progenitor. No le gustaba quedar como un traidor, pero le satisfacía enormemente vengarse de su padre.

A Lucius le sacaron de la sala y Dumbledore volvió a su declaración.

-Y bien, después de un par de días charlando con Kingley, hemos llegado a la conclusión de que Narcissa Malfoy sera condenada con el embargo de la mitad de sus bienes adquiridos durante el matrimonio con Lucius Abraxas Malfoy, quedándole como único bien el 50% la mansión Malfoy correspondiente, y su casa en la isla, herencia de su familia, los Black. Y sus delitos serán perdonados por haberlos realizado bajo cohesión de su marido.

Hermione y los demás presentes escuchaban atónitos la sentencia, todavía digiriendo la traición de los Malfoy.

-Su caso señor Malfoy me ha sido mas complicado de defender, ya que su piel esta marcada de forma voluntaria por el, y que ya es mayor edad. Pero ha de saber que he hecho todo lo posible para librarle de la culpa que no le corresponde. Pero los actos pesan por si solos. A usted se le condena a prisión preventiva en su hogar, hasta la fecha del 2 de Octubre de este mismo año, en la que se celebrara el juicio final. En el cual solo sera librado de prisión con el testimonio de una persona que convivirá con usted, que le vigilara y entregara informes al ministro sobre usted.- Otro fuerte murmullo resonó en la sala, El ministro chistó para que fue acallado y dejase terminar la sentencia.

-Repito solo de esa persona depende su futuro Draco. Le estamos dando el tiempo suficiente para que demuestre su verdadero yo.

-¿Como es posible... .-Harry se tensó, Hermione le puso una mano en el hombro para calmarlo mientras se giraba hacia el en su silla.

-Tranquilo Harry nadie que conviva con Malfoy mas de dos días podría mandar un informe bue...

Pero su voz fue acallada por la de Dumbledore, sentenciando no solo el destino de Draco Malfoy si no también el de...

-¡Hermione Jane Granger!.