Los personajes no me pertenecen.
Esta historia está basada en la obra de Sophie Jordan, Foreplay. Hay varias escenas del libro y conserva su trama original, pero hay otras hechas completamente por mí.
La imagen la encontré en google, no es mía.
Summary.
Amy ha estado perdidamente enamorada de Sonic, desde siempre. Él representa todo lo que siempre había deseado: seguridad, protección, familia. Pero necesita que él la vea como algo más que su amiga o una fan obsesionada. Por lo que necesita tomar consejos de alguien inesperado.
Juego previo
Entré a casa y fruncí los labios al recibir las miradas intrigadas de Rouge y Blaze.
—Déjame adivinar... ¿Huyó de nuevo?
De nuevo... sí, ese era el ciclo diario. Yo acercandome y él huyendo como si el fuego le pisara los talones. Suspiré pesadamente, sin molestarme en ocultar mi frustración y arrastré los pies hasta el sillón a un lado de la sala. Al principio, incluso parecía gracioso, disfrutaba mostrarle mi cariño marcando territorio e invadiendo su espacio personal... pero con el tiempo perdía su gracia, quería iniciar una relación formal con él, caminar de la mano, cenar juntos y hacer cosas de pareja.
Esto sinceramente se hacía cada vez más decepcionante y abrumador.
—Bueno... siempre habrá otra oportunidad, ¿No es así? —Blaze intentó animarme, el sofá se hundió un poco ante el peso de ella a mi lado.
Otra, me dolía solo pensar en que me rechazaría de nuevo. Mi única respuesta fue un gruñido bajo.
—¡Hey! ¡Nada de deprimirse Amy Rose! —la voz insistente de Rouge llenó la habitación.
—Solo déjenme aquí, se me pasará hasta que vuelva a verlo.
—Oh, no. No esta vez. Estoy cansada de verte deprimida, mirando películas románticas y comiendo helado hasta las seis de la mañana cada vez que Sonic huye de ti.
Alcé la cabeza, levemente esperanzada —¿Puedes hacer que se acerque a mí?
—Lo que necesitas es distraerte un poco.
—¿De qué estás hablando?
—Mulvaney's. Es el remedio que necesitas ahora. ¿Que dices?
Mulvaney's o una habitación donde había música a algo volumen, alcohol y muchos chicos. No era precisamente el remedio que necesitaba ahora, solo quería correr a los brazos de Sonic e inventar una excusa patética para estar a su lado.
—Eso no es para mí —fui sincera.
—Oh no, Amy —negó acercándose y señalándome duramente con su dedo índice —Necesitas salir y disfrutar la vida. Eres joven y bonita, seguro encontrarás alguna distracción para que tu mente deje de pensar en ese erizo azul. No es el único hombre del mundo.
...Es el único para mí.
—Yo creo que es una gran idea —señaló Blaze —Rouge tiene razón Amy, estás todos los días pensando en Sonic, mereces distraerte un poco.
—Diviertete, coquetea un poco. No hace mal a nadie.
—Lo único que quiero ahora es ir a casa de Sonic —respondí enterrando mi cara en el sofá, escondiendo mi decepción mental.
—Eres tan ingenua Rose, quizás ese sea el problema.
—¿A qué te refieres?
—A los hombres les gustan ser los cazadores. Que una chica lo persiga día y noche, no es muy atractivo para ellos.
De eso se trataba justamente, yo no dominaba en el juego. Ignoraba todo sobre como atraer a un hombre. No coqueteaba, no salía, no besuqueaba. No tenía experiencia. Estaba convencida que era un desastre besando.
Hundí la cara en mis manos cuando me senté. ¿Cómo no había pensado en esto antes? Me sería de gran utilidad tener algo de experiencia para conquistar a Sonic.
—Es que no sé jugar a este juego —confesé —¿Cómo haré para seducir a Sonic.. o por lo menos que sienta atracción por mí? Siempre huye de mí.
Ellas me miraron.
—Trágico —declaró Rouge sacudiendo la cabeza como si yo le hubiera dado la estadística más baja de hambre en el mundo. Chasqueó los dedos, y sonrió —Pero nada que no podamos arreglar.
Fruncí el ceño, repentinamente interesada —¿De qué estás hablando?
—Todo lo que necesitas es un poco de experiencia.
Mis ojos se abrieron, Rouge había dicho eso de forma tan simple y supongo que para ella lo era. No carecía de confianza ni de admiradores, cualquiera quedaría derretido ante los encantos de Rouge.
—Vas a salir con nosotras esta noche —anunció Rouge fijando sus ojos en Blaze como si se hubiesen puesto de acuerdo en algo mentalmente —Y vas a besar a alguien.
—¿Qué!? —parpadée rápidamente —¡No puedo besar a alguien al azar! —reprendí algo irritada.
—Oh, no a cualquiera. Necesitas un profesional que sepa lo que hace y tenga reputación de buen besador. Alguien que te enseñe, tu sabes... el juego previo.
—¿Quién? —la miré con desconfianza.
—Bueno. Escuché rumores sobre un chico guapo, tenía planeado conocerlo pero me haré a un lado por una buena causa. Puedes tenerlo.. —la voz de Rouge sonaba emocionada.
—¿Tener a quién?
—Al chico del bar de Mulvaney. Dicen que es perfecto. Muy atractivo.
—¿Entonces se supone que me acerque y le pregunté cordialmente si se puede besar conmigo y hacerme 'el favor'?
—No, tonta. Solo ponte disponible, es un chico, cogerá el cebo— sus cejas se curvaron —juego de palabras.
—Yo... no creo que sea una buena idea —me resistí.
—No tienes que hacer nada que no quieras. Si te gusta el chico, te acercas, sino no. No hay presión. —Blaze se sentó a mi lado.
Me sorprendió. Un plan disparatado cómo ese podía esperarse de Rouge, pero Blaze era la tranquila. Práctica y conservadora.
Me encogí de hombros. Me había quedado sin opciones.
—De acuerdo. Pero no prometo nada.
—¡Genial! Solo recuerda mantener la mente abierta.
Asentí. No había estragos con eso. Al menos podría observar la forma en que todos interactuaban. Los bares son un gran mercado de carne. Tal vez podría aprender que hacer y que no. Observar las cosas a las que corresponden los chicos. Podría no ser solo faldas cortas y enormes pechos.
Y así lograr que Sonic me viera de la forma que quería. Cómo una mujer y no como una simple compañera.
...
Mulvaney era una institución local que atendía a lugareños. Bares... el olor a alcohol inundó mi nariz. Habían dos entradas, al ingresar por la parte trasera pasamos junto a personas que hacían la cola para alimentos y el olor a fritura legó a mi nariz.
Nos desplazamos en fila, unos cuantos chicos saludaban a Rouge ignorando por completo mi presencia. Llevaba un vestido flojo blanco hasta las rodillas y caí en la cuenta que el límite de faldas aquí era mucho más corto que mi vestido.
—¿Segura que no quieres regresar y cambiarte? Tengo un par de vestidos que se verían mejor que esa tela floja.
La sugerencia de mi amiga me sacó de mis pensamientos. La miré y negué suavemente —No hace falta, me siento cómoda así —respondí al imaginarme en uno de los vestidos reveladores de Rouge.
Ella se encogió de hombros sin decir más y nos abrimos paso entre la multitud tomadas de las manos. Nos paramos un momento y Rouge me miró.
—Tranquila, la noche es joven. ¿Por qué no traes unas bebidas? Conseguiré una mesa.
Levanté la cabeza y miré alrededor —¿Cómo conseguirás una mesa en este zoológico?
Ella me dedicó una mirada insultada. —Oh, tendremos una mesa. Déjamelo a mí.
Parpadeé.
—Toma —Blaze llamó mi atención metiéndome un poco de dinero en mi mano —La primera jarra va por mí.
—Y la única. No necesitamos comprar nuestras bebidas —Rouge sacudió la cabeza como si las dos tuviéramos mucho que aprender todavía y me hizo un gesto para que me dirigiera a la barra —Adelante. Y cuando estés ahí recuerda mantener un ojo en ya sabes quién.
Vi como desaparecían en medio de la multitud convencida ahora de que todo el punto de enviarme a la barra era que entrara al radar del importante camarero que veníamos a buscar. Caminé entre la multitud avanzando dificultosamente entre las personas hasta colocarme en la cola, detrás de un par de chicas risueñas.
Ellas hacían cumplidos sobre el camarero en cuestión, lanzándome una mirada filosa cuando me burlé de ellas y traté de parecer inocente, inclinando el cuello como si estuviera impaciente de pedir mis bebidas y no las escuchara.
Me sentí incómoda cuando él apareció detrás de la barra y comenzó a coquetear con las chicas. Era guapo, debo admitir pero que vaya besuqueando a cuánta chica se le cruce en el camino sinceramente no fue de mi agrado. Cuando fue mi turno ordené, recordando brevemente los gustos de Rouge y me deslicé a un lado para tomar la jarra y colocar los vasos en una posición segura que pueda atravesar la multitud.
Apenas di cerca a cuatro pasos cuando alguien pasó corriendo al costado mío empujándome del camino y perdiendo el equilibrio. Sentí la presencia de alguien más por mi lado, esta vez sin golpearme y la jarra derramada en el suelo fue lo menos importante en ese entonces.
Vi a Silver.
...
[... Narración normal]
Sus oídos sensibles trataron de ignorar la música estridente mientras sus orbes dorados buscaban al hombre sospechoso.
Sus puños se tensaron a cada lado, intentando aliviar la presión que sentía en su pecho. Tardó en encontrarlo al menos quince minutos debido a la cantidad de caras nuevas y las luces de colores bailando de un lado a otro.
Se acercó a él, estaba en lo que parecía un cuarto privado. Rodeado de chicas con poca ropa. Cuando estuvo frente a él, el sujeto lo miró con desprecio.
—¿Quién eres tú?
Silver apretó los dientes. La necesidad de revelarle el daño que haría su organización de narcotráfico más adelante punzaba en la punta de la lengua. Sin embargo, eso sería delatarse. No podía arriesgarse, no mientras sus poderes estén inactivos y su energía de caos desequilibrada.
—Harás mucho daño a personas inocentes.
El sujeto mostró una ladina sonrisa, burlándose del erizo frente suyo.
—¿Eres agente de GUN?
Silver no respondió.
—Estas metiéndote en terreno profundo amigo, te daré una oportunidad para pedir perdón y largarte.
—No me voy a disculpar.
El hombre se puso de pie. Las chicas con poca ropa a su costado se apartaron. El hombre comenzó a acercarse con una sonrisa petulante plasmada en sus labios oscuros. Cuando estuvo frente a él y luego de unos segundos, lanzó un puño al aire. Silver lo atrapó, su mirada ardiendo en ira, aprovechando el contacto, lo lanzó a un lado, chocando con otras personas quienes solo se hicieron a un lado, mirando con desconcierto la escena.
—¿Eres ... Shadow The Hegehog ...?
Silver no respondió, se acercó y lo levantó del cuello, queriendo una disculpa de su parte por lo que aún no hacía. Aunque no fuera el hombre quién drenó su energía en el futuro y se vengó dañando gravemente a su compañera, quería de alguna forma calmar esa ira. Ira contenida.
El terror se reflejó en los ojos del sujeto. Cuando le tiró una botella en la cabeza, involuntariamente aflojó su agarre sobre él, dándole tiempo a escapar. Huyendo a través de la multitud.
No perdió tiempo, sacudiendo brevemente la cabeza para aclararla. Lo siguió.
Cruzó el estacionamiento mirando a ambos lados. Si tuviera sus poderes ya lo habría atrapado. Pero sus anillos en sus muñecas y tobillos estaban tristemente apagados, Shadow le había advertido que el desequilibrio de la energía de caos impide que su cuerpo pueda controlar sus poderes. Estaba débil.
Un sonido seco contra el suelo hizo temblar sus orejas. Pudo ver al hombre en el suelo jadeando y sujetando el tobillo seguramente doblado.
Despacio, comenzó a acercarse.
...
Miré incrédula como Silver se acercaba al hombre jadeando. Mi mente comenzó a disparar teorías al azar y lo único que pude hacer fue agarrar el celular y marcar instintivamente el número de Sonic.
"¿Amy?" contestó al otro lado de la línea.
Cuando la primera letra se había formado en mi garganta, mis palabras se ahogaron. Una presión de instaló en muñeca, tirando del celular firmemente.
"¿Amy? ¿Estás ahí?"
Y finalmente cortó la llamada.
Parpadeé confundida mirando con desconcierto hacia la figura oscura frente a mí, mi celular firmemente en su mano derecha. ¿Qué hace Shadow aquí?
—¿Qué estás haciendo?— reprendí, mi voz sonó más débil de lo que había planeado, pero el nudo en la garganta me impidió sonar segura.
—Aún no — advirtió con voz severa mirando hacia el erizo plateado frente a nosotros. Silver tomó al hombre de la camisa, alzándolo del suelo.
Giré hacia Shadow alterada —¿Por qué? ¿Qué hace Silver aquí? ¿Por qué quiere matar a ese hombre?
—No lo va a matar —interrumpió, profundizando su expresión.
—¿Entonces por qué lo está persiguiendo y quiere capturarlo?
—No puedo decirlo.
Resoplé con fastidio. Por mucho que quería amenazarlo con mi martillo, mi juicio propio me reprendió que no serviría de nada. No puedo competir en una batalla campal contra él. Pero eso no quiere decir que tenga que acatar lo que me ordene sin ninguna explicación —¿Esa es tu respuesta? — protesté —Olvídalo. Debo avisar a Sonic.
Me estiré para recuperar el celular de las manos del erizo oscuro, solo para que él lo aleje de nuevo ... y de repente me encontré muy cerca, invadiendo su espacio personal. Él no pareció alterado, solo ladeó la cabeza para evitar que mi rostro quede cerca suyo, sosteniendo el celular sobre su cabeza —Deja que Silver hable contigo primero —habló en voz baja, sentí su pecho vibrar con las palabras a través de mi mano apoyada sobre él para evitar caer de cara al suelo. Esta vez, no fue una amenaza, o mi cerebro no lo procesó de esa forma.
... ¿Piensas quedarte ahí todo el día, Amy Rose?
Parpadeé varias veces al escuchar la voz internamente. Sin pensarlo dos veces salté hacia atrás como si de repente hubieran prendido fuego entre ambos. Él miraba a Silver, sus orejas oscuras se movían en dirección del erizo del futuro y sus músculos se tensaba como si quisiera intervenir en cualquier momento.
Analicé en silencio, no era mi intención hacer un escándalo tampoco. La última vez que Silver viajó a nuestro tiempo fue para evitar el despertar de un monstruo mítico, la diferencia fue que esa vez se acercó a Sonic y le explicó el problema, por lo que todos ayudamos y el trabajo fue mucho más sencillo.
A ver... piensa, Amy. Silver es un aliado, no viajaría en el tiempo si no fuera por algo crucial, algo que en verdad necesite ser corregido. Me obligué a calmarme mentalmente.
Giré hacia Shadow —Bien —Shadow giró hacia mí inmediatamente, cómo si se hubiera olvidado por unos segundos de mi presencia.
Sus orbes carmesí me evaluaron buscando el rastro de mentira, bien podría ser también una estrategia para conseguir mi celular nuevamente —¿Cuál es tu garantía?
Resoplé, mi ceño se profundizó —Lo prometo —añadí, levantando ambas manos en gesto de rendición —Y yo nunca rompo una promesa.
Sus labios se alzaron en una sonrisa fantasma, pude notar el leve tirón de la comisura de sus labios cuando escuchó mi respuesta. Sabía que eso no fue suficiente, por lo tanto, agregué: —...Y Silver es un aliado, debo darle tiempo para explicarse antes de juzgarlo.
Luego de al menos un minuto, suspiró cansinamente, descruzó los brazos y me tiró el celular, hice maniobras para atraparlo sin que caiga al suelo.
—Regresa —ordenó cruzando los brazos de nuevo —No quiero a Rouge metida en esto.
Examiné el celular en mis manos para cerciorarme que no estaba dañado, por fortuna no lo estaba —¿Cómo sabes que Rouge vino conmigo?
—Ella es la única que pudo arrastrarte a un lugar como ese —dijo simplemente, haciendo un gesto hacia la dirección del bar antes de darse la vuelta para irse.
Por alguna razón, sentí la necesidad de responder —Fue mi decisión, ella no me obligó.
Él no se detuvo al responder —Eres muy infantil para eso.
Observé con sorpresa hasta que el pensamiento me golpeó, esa misma visión que tenía Shadow sobre mí era la que los demás chicos tenían. Y sí, se sintió incómodo —No soy una niña. —aclaré entrecerrando los ojos para hacer notar al mundo mi incomodidad.
Él giró hacia mí, confundido hacia mi reacción pero no pareció importarle mucho —Esa curiosidad te hará meterte en problemas. Las chicas cómo tú son comidas vivas en lugares como esos.
—¿Chicas cómo yo?
Ladeó la cabeza hacia mi —Infantiles, buenas, inexpertas. Elige cualquiera de ellas.
Inexperta... hizo eco en mi cabeza, golpeando cruelmente la realidad. Estoy más que segura que quiso decir aburrida y eso es justamente lo que me impedía atraer la atención de mi erizo azul. Sí. Es cierto, no soy atractiva para el sexo opuesto, para los chicos claramente soy una niña caprichosa y eso es todo. Sin nada especial. Apreté los puños a cada lado de mi cuerpo antes de cruzar los brazos. Inhalé profundamente. Aún puedo cambiar esa imagen anticuada de mí, aún puedo ser diferente. Encontré sus ojos, y con resolución dije:
—Podría sorprenderte.
Él me miró, su ceja se alzó en una muestra de curiosidad. Esperó un momento antes de responder.
—Quizás.
Espero que sea mejor que la versión pasada, añadí más mi escritura y menos del libro. Manejaré las escenas a mi manera.
¡Saludos!
