Disclaimer: Kimetsu no Yaiba le pertenece al cocodrilo malvado aka Gotoge-sensei

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Life is short

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Genya x Tanjirou


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La vida es corta.

Ese fue el pensamiento que llevó a Genya a decirle a Tanjirou que lo viera en el patio trasero de la escuela después de clases, después de las actividades de los clubes.

La vida es corta, e implacable. Y aunque la vida de Genya no es tan dura como la de un millón de personas alrededor del mundo, es bastante difícil. Desde un padre abusivo que los abandonó hace mucho hasta su hermano mayor con el que apenas está tratando de arreglar las cosas a base de terapia familiar. Su vida es difícil pero no va a quejarse ni llorar por ello. Así como tampoco va a permitir que lo detenga de seguir a su corazón, que le dice que es momento de declararse a la persona que le gusta, que desde hace semanas o incluso meses ya no lo deja dormir, y no puede pensar en otra cosa que no sea su sonrisa o su voz.

Ya no puede soportarlo más, así que ese día tomó valor, porque no podía esperar un momento más. Durante varios días se dijo lo mismo, que la vida era demasiado corta como para estar preguntándose en si era correcto o no, que si el genero importaba, que si valía la pena. Mandó todo a la mierda, dispuesto a seguir lo que su interior le decía, y nada más importaba.

O eso era lo que creía, hasta que llegó al patio trasero de la escuela diez minutos tarde de lo que acordó con Tanjirou, porque unos compañeros del club lo detuvieron para preguntarle por algunos consejos de tiro. Y como llegó tarde, en el patio encontró a Tanjirou y a otra persona, gritando algunas palabras que cuando las escuchó, su corazón se destruyó en mil pedazos. En un choque inevitable por la realidad.

—¡Me gustas!

La vida de todos es corta, implacable y difícil, pero ese momento al menos, Genya sintió que su vida era la más jodida de todas, porque no había tomado en cuenta un detalle que surgió de la nada misma.

—Inosuke… ¡Sí, está bien!

No podía decir que estaba sorprendido, ni siquiera un poco. Pero tampoco sabía que pensar exactamente, salvo el seguro hecho de que no podía seguir escuchando. Se retira en silencio, procurando que su enorme presencia no sea notada por esos dos, porque es lo ultimo que quiere que pase. Cuando camina a casa, solo puede pensar Oh, así que este es un rechazo. Ya sea directamente o no, ciertamente se trata de uno.

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Se permite desfallecer una vez que está en casa, ocultándose en la seguridad de su cama y ocultando la cara en su almohada. Es complicado persuadir a su hermanita para que baje a cenar, pero al final logra que lo deje solo con su miseria mientras todos se van a la sala a comer.

Ya se había hecho a la idea de ser rechazado directamente, muchas veces, pero antes de esa tarde había decidido ser optimista. Incluso llega a pensar que si hubiera llegado a tiempo junto a Tanjirou el resultado habría sido más positivo. Pero ahí estaba, boca abajo en su cama sintiéndose fatal. No quería ir a la escuela al día siguiente y ver a esos dos más juntos que de costumbre, iba a ser desastroso.

Lo peor era que no estaba enojado, solo triste. Porque debería sentir ganas de golpear a Inosuke en la cara mil veces, pero no podía culparlo. Aunque nunca había notado que a Inosuke le gustara Tanjirou, o cualquier cosa que hablara. No podía pensar con claridad y no quería hacerlo tampoco.

Solo le quedó hacerse a la idea, de que había sido rechazado de forma inevitable y debía vivir con ello por lo que le quedaba en la escuela, después graduarse y salir a un lugar desconocido del que no se supiera más de él. Así de dramático se estaba volviendo el escenario en su cabeza. Simplemente solo tenía ganas de desaparecer.

Y las llamadas que tuvo de Tanjirou a lo largo de la tarde no ayudaban. Obviamente Genya no iba a contestarle, ni siquiera los mensajes, porque sabía que si lo hacía iba a llorar, y él no quería llorar, se rehusaba a hacerlo.

Pero si no era eso, ¿cómo? ¿Cómo alguien manejaba un rechazo? Sino querías llorar ni podías hablar de lo que te molestaba con nadie, y era inevitable que te fuera a encontrar con esa persona, la que te rechazó, a diario por otros dos años más, ¿Cómo alguien huye de ese sentimiento tan doloroso?

Entonces, de repente, recuerda una vaga conversación por una de sus compañeras del club de tiro.

—¿Sabes que Sacchan se cortó el cabello?

—¿Eh? ¡¿Por qué?!

—Me dijo que terminó con su novio y que esa era su forma de superarlo. Yo creo que estaba loca, pero ya sabes, el cambio de imagen para algunas personas ayuda.

Su mente hizo clic y terminó con ese vago recuerdo de una conversación sin sentido en su momento, pero que, para ese instante, donde se sentía miserable y con ganas de que lo arrollara un auto, lo llevó a pensar en hacer una locura.

Buscó con la mirada las tijeras más cercanas en su habitación, ubicadas sobre el viejo escritorio a un lado de la cama. Se puso de pie, las tomó en sus manos y se dirigió al baño.

Sin embargo, se para un muy largo rato frente al espejo, pensando si en serio lo va hacer, si no se verá mal, si lo hará bien (tampoco quiere pedir ayuda, que es lo peor), si luego eso no afectará sus actividades en el club o si llamará mucho la atención. Al final, se dice lo mismo que en la mañana, que la vida es muy corta para estar sufriendo por un rechazo indirecto y que el cabello, a la larga, vuelve a crecer.

Aunque una parte diminuta de él agradece que su hermano mayor estuviera caminando por el pasillo cuando Genya ya estaba sujetando uno de sus mechones y abriendo las tijeras.

—Oye, Genya, ¿Por qué demonios no estás cen- QUÉ CARAJOS ESTÁS HACIENDO?!

Del susto cerró las tijeras repentinamente, pero no se llevó ningún pelo con ellas. No tuvo ni tiempo de reaccionar antes de que su hermano se metiera al diminuto baño y le quitara las tijeras de la mano.

—H-Hermano, ¿qué estás haciendo?

—¡¿Tú que estás haciendo?! ¡Suelta eso!

El alboroto se escuchaba hasta abajo, pero los otros siete miembros de la familia estaban ya acostumbrados a esas riñas que dependiendo que tanto temblara el piso de arriba es que la cosa se ponía más grave. Ahora solo era Sanemi evitando que Genya hiciera algo que no quisiera, al parecer.

—¡Ya! —grita Sanemi, sentado sobre su hermano tirado en el suelo boca abajo, levantando las tijeras en señal de victoria—. Tú, estúpido, ¿Qué pretendías?

—No sé.

—¡¿Hah?!

—¿Y a ti desde cuando te importa lo que hago?

—No me importa, solo que si lo cortas como se te de la puta gana, a mamá le va a dar un infarto.

—Ajá…

Sanemi chasquea la lengua, dándole un golpe a su hermano por el costado, no tan fuerte como para que duela realmente, pero sí con suficiente presión para que Genya se queje.

—Si quieres podemos ir al peluquero de siempre y…

—No tiene sentido si no lo hago yo.

—¿Qué diablos significa eso?

Genya no dice nada más, y aunque Sanemi podía dejarlo así fácilmente una media hora más, estar así en el baño no era lo ideal, así que se levanta y deja a su hermano libre, y por más raro que pareciera lo ayuda a ponerse de pie.

—¿Vas a decirme que ocurre?

Es sorprendente cómo su hermano mayor le pregunta eso, cuando usualmente le sacaría las palabras a punta de puñetazos, pero se nota que la terapia que su hermano decidió llevar desde hace un par de meses está rindiendo frutos. Aunque hace veinte segundos lo derribó al suelo y se sentó sobre su espalda, pero de todas formas es un gran avance.

—Preferiría que no —dice Genya al final, desviando la mirada.

Eso no es lo que su hermano quiere oír, pero solo le gruñe y lo mira entrecerrando los ojos, antes de resoplar y entregarle las tijeras, poniéndolas contra su pecho para que Genya las sostuviera de vuelta.

—Haz lo que quieras, pero primero baja a cenar.

Entonces se va a comer con los demás, dejando a Genya solo, frente al baño y las tijeras en sus manos otra vez. Entonces piensa que también es sorprendente como una pequeña riña de cinco minutos lo hace pensar en las cosas dos veces. Deja las tijeras en su lugar, se quita la ropa sucia y se pone el pijama, antes de bajar a cenar también.

Sigue sintiéndose horrible, pero estar con sus hermanos y su madre hace que el pensamiento del rechazo sea menos pesado.

Lo que tenga que superar, puede esperar a mañana. La vida es corta, pero no va a terminarse tan pronto.


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N/A: Heeey gente, creo que desde el año pasado que no me paso por aquí, pero bien ahora llego con otro fic GenTan porque los amo y necesito hacer más cosas de ellos :B por ahora es un fic de tres partes cortas que estaré actualizando la segunda parte mañana y la última el domingo. Espero les haya gustado, y agradezco los comentarios si es que dejan uwu Eso, nos vemos mañana, cuidense!

Layla Redfox fuera!

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