Disclaimer:

Los personajes del anime/manga"NARUTO" son propiedad del gran Masahi Kishimoto.

La imagen de portada es de su respectivo autor (me encantó por lo sencilla que es, que demuestra más que cualquier agregado :3 )

La historia es de mi autoria.

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Happy Without Me

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Luego de… terminar hay muchas formas de reaccionar, varios sentimientos encontrados, decenas de expresiones que poner, cientos de palabras que pasan por tu mente para decirle a la otra persona y que tal vez nunca salen.

Llorar, reír, demostrar felicidad, gritar, maldecir, implorar, rogar, callar… y muchas otras cosas más puede ocurrir cuando alguien termina con el otro.

Y luego viene los días, las semanas, los meses en que vuelves a tu antigua vida.

Pero, ¿cómo realmente termina transcurriendo el tiempo si la otra persona ya no se encuentra a tu lado?

¿Lloras todos los días; le das la menor de las importancias; te has renovado y eres completamente feliz; aún amas y extrañas a aquella persona; le tienes odio, rencor; sigues acechándole; aceptas o no su separación?

Cada uno tiene su versión luego de terminar con una relación.

Y creo que la de nosotros dos son la de los casos completamente opuestos.

Uno vive cada día mucho mejor… romper le dio otra clase de vida mejor.

Y, el otro, vive todos los días preguntando cómo estás y busca, masoquistamente, verte a distancia, sin que lo sepas realmente.

Esta última soy yo.

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¿Cuánto tiempo pasó?

"¿Cinco… Seis meses?"

Tal vez si te lo preguntarán responderías eso con duda y yo lo haría también, ya que ambos seguimos adelante… pero pasaron exactamente 178 días. Sí, tal vez estuve contándolos, sólo tal vez.

¿Le doy mucha importancia a eso? No realmente, creo yo.

Tal vez, y sólo tal vez, me encuentre pensando en ti algunas veces. Repito, tal vez.

—Entonces creímos que era una buena idea ir a la gran fiesta para darle la bienvenida a los nuevos ingresantes del campus… pobres ilusos, luego de eso pensarán que todo es color de rosas o al estilo High School Musical, amare ver lo desesperados que estén luego de la primera ronda de parciales del primer semestre —comentó gracioso Kiba, un antiguo compañero y también amigo de la escuela.

Claro que ella sabía que asistieron a esa fiesta que algunos del centro de estudiantes organizaban para los ingresantes, aunque eso era una gran excusa para acercarse a la carne fresca sin que parezca demasiado obvio… Al fin y al cabo, la frase de esa fiesta es "todo lo que ocurre en la noche, se queda en la noche".

No obstante, luego surgen unas relaciones algo lindas y duraderas… otras meras noches esporádicas para saciarse sus lívidos y otras que casi ni nombre se les pueden dar, pero termina todo saliendo de la noche.

Pero regresando a la razón por la que sabía que asistieron a la dichosa fiesta, vi todas las fotos que publicaron de la misma… y, está bien, también vi las de él.

—Al ser los mayores —explicó mi rubio amigo, con una sonrisa graciosa igual que el castaño— éramos el centro de la atención. Nos amaban por todos lados.

—Algunas que se les lanzaban ayer pudieron ser aún menores de edad, ¿están conscientes? —pregunté mientras fingía ver la hora en mi teléfono. No es por nada específico, de verdad, y no tiene nada que ver que él acababa de aparecer en la mesa en que nos encontrábamos todos sentados de la cafetería del lugar. No, sólo quería saber la hora, realmente.

—Vamos, Saku. Aunque sean menores, tienen una mente perversa… de otro modo, no hubieran asistido —me aseguró Kiba con una sonrisa. Eso me daba a entender una cosa; él había estado definitivamente con una menor… la pregunta ahora es ¿todos también lo hicieron?

—No sé a qué clase de escuela asistieron todos esos ingresantes, pero te aseguro que inocentes, inocentes no son. ¿O no, Sasuke? —bien, Naruto se lo había hecho completamente fácil. Ahora ya entendía que los otros dos, el rubio y el azabache, habían visto… y tal vez hecho, lo mismo que el castaño.

De ese grupito, el más fiestero y que amaba la diversión de ese estilo era definitivamente Kiba. Naruto, por su parte, era también amante de la diversión, pero no se comparaba con el de ojos marrones… Y, Sasuke, no sabía que le gustaba ir a las fiestas así… al menos, no desde hace 170 días atrás.

—Creo que sería interesante saber cómo reacciona su cerebro, que todavía está en la adolescencia, en esos momentos —y su sonrisa apareció al terminar su comentario. Sí, esa sonrisa parecía ser sumamente común en él desde ya hacía meses. ¿Cuántas veces había sido yo capaz de verle sonreír así… de que me sonría a mi así? Aunque aplaste mi orgullo, muchas menos que en todo este tiempo que esta soltero nuevamente.

Y, por si no se entendió, el mismo Sasuke, el azabache de tez blanca, rasgos completamente varoniles y atractivos, de ojos ónix y voz masculina, es mi ex.

—Sé que en la universidad de Harvard ya empezaron con esa investigación y, por el momento… —quiero golpearme la frente por dos en este mismo instante. ¿Por qué? Porque sencillamente me quedé como idiota mirándole feliz y, porque justamente ahora, la atención ellos tres no estaban precisamente en mí, sino en un grupo de chicas que se sentaron a unas mesas de distancias a mi espalda.

¿Girar o no girar? No girar, definitivamente. Debía de alguna manera combatir mi masoquismo.

Y, ¿cómo sabía que eran mujeres? Fácil. Los 3, sí, él también, habían sonreído y saludado disimuladamente, pero con las típicas acciones que cuando ligaban o se encontraban con alguien con quien estaban en algo…

De nuevo, esa sonrisa no recuerdo que él la haya utilizado conmigo. Y tampoco hace lo mismo que antes cuando estaban juntos y veían a sus dos amigos de babosos. Antes, luego que ambos miráramos lo que ellos hacían, él se enfocaba en mi y quería saber que estaba diciendo.

No, ahora, el ahora de ambos es muy distinto… porque justamente no hay un "ambos", somos solamente él y yo por separado.

—Ya venimos, Saku —al menos esperaba una excusa, una explicación, pero no obtuve nada de eso.

Mi sonrisa… mi fiel y confiable sonrisa apareció inmediatamente. Creo que debería estar nominada al premio de actriz del año. Tal vez no esté a la altura de Jeniffer Aniston, pero lo hacía demasiado bien.

Incluso nadie ya me preguntaba "¿cómo te sientes?", "¿has estado llorando?", "¿quieres helado?". Bueno, nadie, excepto la misma persona que venía justo hacia mí con su novia.

—¿Estas bien? —odiaba que me pregunten eso, más siendo él quien lo haga. Sabe que no lo estoy, sabe que siendo él quien pregunte yo no puedo permanecer mucho tiempo con la sonrisa que le muestro al mundo.

—¿Por qué lo preguntas? —no puedo dejarme ver tan fácilmente, menos delante de ella. Cierto, otro detalle. La castaña que me miraba, también con preocupación, era prima de Sasuke.

—¿No tienes una clase pronto? —gracias por cambiar el tema. Realmente gracias, Ten-ten.

Tragué el nudo que se me formó y volví a renovar mi sonrisa. Nadie iba a verme así, menos él.

—Es verdad, la tengo.

Ellos se miraron y sin necesidad de palabras se comprendieron. ¿Alguna vez tuve yo esa clase de relación con Sasuke?

—Iré por algo de tomar, ¿deseas algo Saku? —bien, ahora se pusieron de acuerdo para quedarme sola con el otro castaño. No, por favor. Si estoy a solas con él no sé si realmente puedo mantenerme estable.

—No, gracias —le sonreí al sentir la mirada seria de mi hermanastro sobre mí. Cierto, otro detalle más. El chico de cabello castaño y largo, con ojos albinos que está sentado frente a mi era nada menos que mi hermanastro… el hermano que me dio la vida, mi familia y quien sabe leerme mejor que nadie.

—¿Quieres irte al departamento? —claro, también quería encerrarme en mi cuarto con 24/7 música triste, kilos y kilos de helado para mi subsistencia y autocastigándome mirando sus fotos. Fotos que él sabía perfectamente que yo miraba, porque realmente no era de publicar mucho en sus redes sociales… o, tal vez, es otra cosa que cambió para mejor en su vida.

Ahora, si alguien más me preguntara que si estaba bien, yo respondería "¿por qué lo preguntas?" fingiendo sonrisa, risa y desconocimiento de las razones por la que llegaron a plantear aquella duda.

Pero sólo pude negar mientras mi sonrisa era la peor de mi no-vida de actriz.

—Déjame ver —me tomó ambas manos y las examinó. Ese acto había dejado de hacerlo hace dos meses. ¿Acaso pensaba que nuevamente había venido a mí el mal hábito de clavarme las uñas en la palma de la mano? Ciertamente, ni yo me daba cuenta de lo hacía hasta que un día fue tal la fuerza que utilice que sangro. Ahí fue cuando le preocupe demasiado y casi llama a nuestros padres para pedir que me trasladaran a otra universidad.

—¿Vez? No hay nada — también noté de alivio en mi voz, no quería retroceder a esos días. Claro que él también notó mi alivio, por lo que me miró más enojado. Pero su enojo no era dirigido hacia mí, sino hacia el azabache que estaba a casi espaldas mío, seguramente con una mujer. Tal vez, la misma con la última foto subió en su historia el sábado pasado— Neji, tengo que ir a clases.

No esperé a que me librara del agarre, sólo apresuré a tomar mis libros de medicina avanzada y mi mochila para ponerla en mi hombro.

Al levantarme vi sus claras intenciones de hacerlo igual, pero lo retuve gracias a que justo llegó Ten-ten.

—Bueno hermanito, te dejo con mi hermosa cuñada. Sé que ella también tiene clases pronto, así que aprovechen el tiempo responsablemente.

La media sonrisa de resignación de él y el guiñó de ella me tranquilizaron. Si los veía mal por mi culpa, me sentiría peor y lo sabían.

Realmente amo mi carrera.

—Señorita Haruno, ¿qué piensa? —¿que qué pienso? Sinceramente, estoy abrumada… pero feliz— Puedo recomendarla para terminar su último año en el hospital de alta complejidad con sede en Tokio. Sé que puede sonar un poco apresurado, pero tengo fe en que se adaptará a las alturas del mismo. Sin contar que ese hospital tiene los mejores cirujanos del país.

Claro que lo sabía… desde que me decidí por la parte de cirugía, aún temerosa por lo mismo, me puse una meta casi platónica de trabajar allí, al menos los primeros años para obtener experiencia y conocimiento suficiente para ir a otro centro médico.

Pero no lo había visto posible, era casi imposible hacerlo con mi rendimiento académico anterior. No es que sea mala, yo era una de las mejores, pero cuando estaba en una relación y había comenzado las practicas el año pasado todo se complicó.

La facultad, el estudio y el hospital donde actualmente asistía tomaron todo mi tiempo de calidad… por ende, mi relación con Sasuke empezó a dejar de funcionar y se dio por terminada hace meses.

—Tal vez tenga dudas sobre esto, pero se arreglará el traslado a la universidad de Tokio para que termine allí los estudios. Verdaderamente es una oportunidad que no muchos rechazarían —seguramente mi rostro reflejó emociones encontradas y contrapuestas, por eso la mujer frente de mí me miraba buscando leerlas— Tengo entendido que está en una relación, pero no creo que él le impida irse.

—Se equivoca, ya no estoy en una relación —bien, no sabía de dónde había sacado eso su profesora, pero definitivamente se quedó desactualizada.

—Oh, comprendo… entonces, no hay nada que realmente la ate aquí— al verla a esa mujer pensativa y mirándome con mucha atención no pude evitar sentir algo de nervios y miedo— Acabamos de empezar este semestre y… rehago la oferta, señorita Haruno. Desde el instituto de medicina podemos arreglar el traslado inmediato suyo.

—¿Qué?

—Como me escuchó. En vez de esperar al año próximo, puede irse ahora y a realizar las prácticas y sus últimos semestres allí. Pero debe respóndeme rápido, dejar pasar más tiempo podría resultar contraproducente una vez que las clases vayan avanzando. Piénselo y el lunes a primeras horas me confirma. Puede que oportunidad como esta no se vuelva a presentar —y era verdad lo que decía, ambas cosas.

No había nada que la me ate aquí, solamente mi estúpido masoquismo de querer verlo de cerca y no por una pantalla, de querer todavía "conservarlo", repito, masoquistamente como amigo.

Y también esa era una oportunidad una entre miles, literalmente.

¿Tres días para pensar? Eso es muy poco tiempo, más si la mayor parte del tiempo termino pensando en él.

Esa noche era la menos indicada para haber salido, lo presentía y, además, tenía un mar de sentimientos debatiendo qué hacer con esa oportunidad una de un millón de años. Pero, sin saber cómo pasó, me deje llevar por el grupo de estudiantes que se había formado entre mis compañeros en todos estos años que lográbamos coincidir.

Luego de la cena, que me repetí que apenas terminara me retiraba, fuimos a un club nuevo que había abierto hace poco.

Mi cabeza estaba hecho un lío. La oferta que había recibido esa tarde rondaba su mente cada momento que parecía tener un instante de paz. ¿Por qué resultaba inquietante pensar en ello? Fácil, siempre termino pensando en Sasuke, en que si me voy no podré verle más.

Porque, a pesar de todo, éramos amigos… podíamos serlo, quería, al menos, conservar su amistad.

Ni estar mirando desde el palco a todas esas personas lograba distraer la mente con algo, de hecho, los pensamientos empeoraron luego de observar algo desagradable a mi visión.

Cada que uno de mis compañeros que buscaba hacerme conversación terminaba mirándome con una sonrisa de pena, ya que no era de mucha ayuda en ese momento para entablar una charla, de hecho, ni siquiera sabía en qué momento terminaba viendo hacia aquella dirección, cuando me decía que era una estúpida por hacerlo. De todos modos, apreciaba los gestos de ellos y que no preguntaran si estaba bien.

Al menos estaba algo aliviada que el ambiente era divertido, o al menos todos mis compañeros parecían estar disfrutándolo sin yo ser el motivo que le aguase su fiesta. ¿Por qué yo no estaba acompañándolos en alegría?

¡Vaya, que pregunta! No te hagas, Sakura… Por la misma razón que desde hace una hora empezaste a beber sin miramiento. Y no, no estaba borracha. De hecho, deseaba hacerlo, al menos ahí, lo que hiciese, lo adjudicaría a su estado de poca lucidez. Como si no fuera suficiente no pensar unas veces, sino todo el tiempo, en Sasuke, también se lo encontraba en ese mismo club con un grupo de amigos, que la mitad lograba distinguir, como a Naruto, Kiba, Sai, pero el hombre restante y el quinteto de mujeres eran completamente desconocidos para mí.

¡Por favor, esas eran mucho menor a mí! Ni el alcohol lograba sacarme nauseas, pero verle a él sonreír a una de ellas y sentase cómodamente a su lado provocó que todos los órganos cambiaran de lugares por mi cuerpo.

Interrumpiendo mis ojos, cortando con el auto-castigo al que me sometía necesariamente, unas botanas aparecieron justo frente de mi campo de visión. De hecho, eran sostenidas por alguien y, parecía ser, no tenía planeado alejarlas.

—No es bueno beber tanto con el estómago vacío —claramente tenía que haber una persona que tuviera ese objeto en sus manos, pero no pude evitar sorprenderme al notar que no estaba sola. ¿No habían bajados todos a bailar un poco?

—He comido, gracias.

—En la cena no lo hiciste… apenas tocaste tu pedido. Pero, eres muy consciente que si no ingieres algo de alimento sólido terminarás con una intoxicación sebera en el hospital y la propuesta que te hicieron la revocarán —bien, en ese mismo instante la incredulidad y sorpresa nublaron mis pensamientos.

—Tranquilo. Aunque no sea de tomar, tengo resistencia… creo que es algo hereditario —de verdad creo que es hereditario por la parte de las mujeres de la familia de mi madre, definitivamente— ¿Cómo sabes de la propuesta? —bien, ese sujeto se ganó mi atención por tres motivos. Primero, no lograba recordar su rostro o nombre, aunque le resultase familiar de algún lado. Segundo, ¿cómo sabía de la proposición de ir a otra universidad y hospital para terminar su carrera? Y, tercero ¿por qué se molestaba en hablarle?

Su sonrisa al escucharme casi la tomó como si hubiera hecho algo malo, ¿por qué?

—Soy Utakata, acabé de graduarme como médico, para ser más precisos, médico cirujano. Gracias a mi promedio me posibilitaron la accesibilidad de realizar la residencia en Tokio. En síntesis, se puede decir que me ofrecieron una propuesta similar a la que te hicieron a ti —oh… eso explicaba algo. Además, agradecía que me dijera su nombre porque no lo sabía realmente. No obstante, si era graduado ¿qué hacía con ellos? — He ayudado y estado a cargo de algunos de tus compañeros cuando empezaron sus practicas en el hospital y decidieron hacerme esta despedida —bien, otra respuesta a otra de sus preguntas.

—Oh, felicidades —bien, realmente admiraba que haya logrado haberse graduado de lo que también aspiraba con sudor y lágrimas, pero no le doy crédito al tono de voz con que sonó mis felicitaciones sinceras— Imagino que empezar en el hospital de Tokio de alta complejidad es un anhelo, ¿verdad?

—Se escucha cómo si jamás pudieses ir… te ofrecieron, incluso, ir a estas alturas, para poder familiarizarte antes con todo.

—Lo sé, solo que… —genial, todo estaba bien hasta que no pude evitar mirar nuevamente para abajo y ver ahora algo que dejó que mi circulación fluyera, o al menso así se sintió. Sasuke… él, mi amigo, estaba besando a aquella… niñata, a su vista. Amor, orgullo, celos, felicidad, todo aplastado y pisoteado, ¿algo más? —Necesito aire —cielos… creo que de verdad tuve que tomar bastante para sentir un fuerte mareo al levantarme, más si el chico frente mío quiso levantarse al verme dudar sobre mis pasos por un segundo.

La gente que se encontraba allí arriba era muy poca, agradecía que al menos no tuviera que lidiar entre sus flaqueantes pasos a borrachos o alguien que buscara pleitos.

Sin saber cómo, llegue hacia el techo del lugar. Estaba oscuro y el viento fresco hizo que sintiera que todo eso era real.

Por todo el esfuerzo de caminar hacia allí, el cuerpo me pesaba.

Me recosté sobre el balcón que daba a la calle y aspiré hondamente.

¿Acaso estaba lloviendo? Me paralice unos instantes para sentir las gotas por el resto de mi cuerpo… pero nada. No quería aceptarlo, pero eran lágrimas.

¿Otra vez… otra vez estoy cayendo en los días más miserables de mi vida? ¡Tengo decenas de motivos para estar feliz! Tengo una carrera que amo, estoy a poco tiempo de recibirme, me ofrecieron hacer las practicas en el hospital que tanto aspiro ¡podía ir a Tokio a dar el gran paso para poderse transformar en lo que tanto anhelo! Tengo una madre maravillosa que dio todo por mi cuando mi padre falleció, tengo un padrastro que me trata como una hija de sangre, seguramente como si mi propio padre estuviera cuidándome, tengo un hermano que me acepto y quiso desde el primer momento. Los compañeros que poseo son… increíbles, no podía estar mas feliz de haber cursado y vivido todos los desafíos que nos planteaba si el camino que elegimos era el correcto. Los amigos… mis amigos son un caso de locura total, pero los aprecio más de lo que pueden imaginarse, estuvieron en mis peores momentos, soportándome y apoyándome… a su manera. ¡Gozaba de una gran salud! Eso es de agradecer, porque puedo ver en el hospital tantos casos que me daba cada golpe duro sobre la realidad… la cruda realidad.

Y existen otros motivos que ahora no se me vienen a la mente, debería ser feliz, tenía todo eso… pero no lo tenía a él.

—Sakura.

Estaba soñando… o los tragos empezaban a surtir efecto. Es decir, aquella persona que estaba a mis espaldas no podías ser Sasuke… ¿verdad?

—Sa… sasuke —ilusión. Sí, era una mera ilusión, no podía haber otra explicación, de lo contrario, no habría otra explicación. A pesar de estar todo el lugar a oscuras y no ver bien, a sus ojos él estaba parado allí— Yo… sé que lo nuestro funcionó. Aquellos días en que estábamos juntos pensaba en ti con una sonrisa cada cierto momento, pero ahora me tienes peor que nunca —silencio… su silencio era lo mejor que pudo hacer por mí— termino pensando en ti todo el tiempo —silencio, más de ese silencio que me permite terminar lo que comencé. No importa que mis lágrimas sigan deslizándose por mi rostro sin poder detenerlas o que la oscuridad me impida ver su rostro— Te dije que podíamos seguir siendo amigos y que te deseaba lo mejor, pero no puedo dejar de decirte la verdad… odio verte feliz, odio ver cada foto tuya felizmente sonriendo, sabiendo que yo las veré. Y yo… es una locura, estoy haciéndolo todo muy bien, incluso soy buena fingiendo las sonrisas en todo momento, pero ya nada es igual.

Tal vez mi imaginación, el alcohol ingerido, la, ahora, poca lúcida sensibilidad sensorial que poseía y el anhelo de tenerlo cerca suyo me hicieron sentir cómo unos brazos me rodeaban.

Ya no importaba si todo eso era una ilusión, se sentía tan real… tan, pero tan real que busqué aferrarme a él.

—Odio… Odio verte feliz sin mí.


¡Buenas! n.n/

Yey, logre terminar al fin esta mini historia que desde que escuché la canción "Happy Without Me" de mi queridisimo, hermosisimo, bellisimo, perfectisimo, fantabuloso, y mejor me calmo, Monsta X y de leer la letra me dije... Wow... wow, necesito hacer una historia con esto.

La verdad nunca estuve en una relación... ._. así que todo lo que salió es por pura inspiración de la letra que, recomendación mía, la escuchen y la lean y verán que realmente me base en la canción.

También fue un reto escribir desde el punto de vista completo de un protagonista, es decir, como si estuviera relatando su propia historia, por eso quedo... a algo de falta de emoción, tal vez. En fin, estoy contenta cómo quedo al ser la primera vez. (creo)

Y tampoco le di un final feliz, de hecho es un gran final inconcluso. Y no, la intención es hacerla sólo One-Shot porque, nuevamente, me inspire exclusivamente en la canción, de hecho, me acabo de dar cuenta que es un Song-Fic... pasan que cosas (?

Pero, en contraposición de lo que dije hace un momento, tengo la manera de cómo se desenvolvió todo. Y es un sabor agri-dulce. :3

Y no quería agregarle más letra, pero para que no quede duda de cómo seguía... el que estaba con Sakura al final no era nada menos que el sorprendente de Utakata. El que me diga que él y Sasuke no son tremendamente parecidos (sasuke de adulto) es ciego... :v

PEEEEEERO... si veo que de verdad desean darle un camino más claro al final, escribiré la segunda parte que en realidad, ya sé cómo seguiria, pero estoy feliz de cómo terminó. Algo crudo, real, que no tiene pintas color de rosas... algo que puede ocurrirnos.

¡En fin, gracias por haber leído y apoyar este fic!

Espero que estén bien y que sigan cuidándose, más ahora por el tema del virus que ya llego a varios países. En fin, de verdad espero que estén bien y que Dios nos de las herramientas para sobrepasar esto y ayudar a otros.

¡Nos leemos en otras historias!

¡Cambio y fuera! *-*7


Fecha de publicación: 22/03/2020.