Sinopsis: Rigr Stafford, es un joven misterioso que estudia en la academia Kuoh en el tercer año de secundaria. Estuvo una vez en la cima, pero ahora vive una vida pacifica mientras huye de su pasado oscuro, sus días son pacíficos pero aburridos, el flujo de tiempo para él se siente extraordinariamente lento, un día solamente por mostrar amabilidad a una joven de cabello plateado, su vida se verá forzada a regresar al mundo que lo vio nacer y abrirse camino de regreso a la cima.

Rigr Stafford, vivía una vida pacífica. Rigr es un joven de dieciocho años, alto, tiene el cabello blanco plateado, ojos que parecen joyas color azul zafiro de una tonalidad clara. Vivía en la ciudad de Kuoh, y estudiaba en la Academia Kuoh, como estudiante de Tercer año de Secundaria.

El joven Stafford vivía solo, no tenía Padres y por lo tanto tenía la casa para él solo, su vida consistía en levantarse, ducharse, cepillarse, comer, ir a clase, llegar a su casa hacer sus deberes y dormir y repetir el mismo ciclo una y otra vez. No tenía amigos, lo más cercano a ello podría ser su Maestra de clase Grayfia Einfolk. En la Academia se le llamaba, El Principe Solitario.

Los días para Rigr eran pacíficos y algo aburridos, para él, el flujo de tiempo se sentía extraordinariamente lento.

Pero los seres vivos tomamos cientos de decisiones al día, sin saberlo esas decisiones pueden dar un cambio completo a nuestra vida.

Ese es el caso de Rigr.

Un día lluvioso, Rigr se disponía a regresar a su casa luego de un día de clase, consigo lleva un paragua para evitar mojarse.

Entonces vio algo.

Una estudiante de la misma academia que él, pero no cualquier estudiante si no una joven con cara de muñeca que Rigr consideraría demasiado hermosa y bien diseñada, pupilas rojas que fácilmente podría ser comparadas con un Rubí, piel clara y largo cabello plateado. Sus ojos se veían hinchados parecía a haber estado llorando durante mucho tiempo, estaba sentada en un pequeño callejón, su cabello junto con sus ropas estaba húmedos. Ella es Isabella Einfolk la hermana menor de Grayfia, y una estudiante de tercer año de Secundaria en la Academia Kuoh y por lo tanto compañera de Rigr.

Lo primero que pensó Rigr era en seguir su camino y dejarla a ahí, pero él tenía un buen corazón a pesar de parecer alguien frio.

Rigr se acercó y le extendió el paragua a ella, ignorando el hecho que ahora él se estaba mojando. Ella levanto la mirada y los ojos azul zafiro de Rigr se encontraron con los ojos Rojo Rubí de Isabella.

"Ha este paso te refriaras" Declaro Rigr mientras que Isabella lo miraba sorprendida. "¿Quieres ir a mi casa?" Pregunto el Stafford a la joven de cabello plateado mientras le extendía la mano. Isabella dudo unos momentos, pero al final acepto.

Sin que Rigr lo supiera esa decisión cambiaría su vida.

…..

Isabella se encontraba en la sala de la casa de Rigr, mirando por la ventana.

Tenía una toalla alrededor de sus hombros, sus ropas ahora están más secas igual que su cabello, en sus manos tenía una pequeña taza de chocolate caliente.

Rigr se acercó a ella, ya no estaba vestido con el uniforme si no con ropa casual.

"¿Por qué estabas sola en el callejón?" Pregunto Rigr con curiosidad.

"Me pelee con mi hermana" Respondió Isabella sin dejar de mirar la ventana. Su voz es bellísima y hermosa

"¿Grayfia?" Cuestiono Rigr mientras levantaba una ceja.

"¿Acaso tengo otra hermana?" Contesto Isabella mientras volteaba a ver a Rigr.

'Bueno' Pensó Rigr mientras desviaba la mirada, pensó en decir algo, pero decidió mantenerse en silencio.

"Lo siento" Se disculpó Isabella mientras tomaba un sorbo de su chocolate caliente. "Me ofreciste venir a tu casa para no estar en la lluvia, me diste esta toalla y chocolate para no resfriarme. Fue descortés de mi parte responderte así" Continuo la joven con un rubor en sus mejillas.

'Parece una princesa' Pensó Rigr ligeramente sorprendido.

"No pasa nada, tampoco fue mi pregunta más inteligente" Declaro Rigr. "Disculpa que me entrometa. ¿Por qué te peleaste con Grayfia-Sensei?" Pregunto el Stafford interesado.

Isabella no respondió de inmediato, sino que lo medito un poco.

"Ella no quiso dejarme salir con mis amigos" Comento la joven de cabello plateado algo avergonzada.

Rigr le dirigió una mirada incrédula.

"No es algo tan simple" Continuo rápidamente la joven. "Llevo tres años viviendo aquí en Kuoh y ni siquiera he podido ver la mitad de la ciudad, siempre que mis amigos tienen un trabajo que hacer, mi hermana no me deja ir con ellos pues cree que es muy peligroso para mi ir con ellos. Yo me enfade con ella y saque un tema delicado entre nosotras, discutimos unos minutos más hasta que decidí huir de ella" Confeso Isabella apenada.

El joven Stafford sentía pena por la joven. Su mirada se dirigió al techo. 'Estas emociones son problemáticas' Pensó Rigr mientras formaba una mueca.

Su mirada se dirigió a Isabella quien se encontraba viendo la ventana en sus ojos había algo de melancolía. Era ya de tarde y había dejado de llover.

'Maldición' Pensó Rigr para luego suspirar.

"¿Tu hermana donde esta?" Cuestiono Rigr pensativo.

"En estos momentos, posiblemente ocupada con su trabajo, no debería llegar a nuestro apartamento hasta muy tarde" Contesto Isabella, aunque se veía algo confundida por la pregunta de Rigr.

"Bien" Declaro Rigr mientras se levantó de su asiento y camino hacia la entrada, pero se detuvo y dirigió su mirada hacia Isabella quien lo miraba con curiosidad.

"Vamos, te mostrare la ciudad" Declaro Rigr y la mirada de Isabella se ilumino.

Isabella sonrió y en cuestión de segundo ya estaba siguiendo a Rigr por la ciudad.

….

La mirada sorprendida de Isabella cuando pasaban por una calle llena de tiendas no tenía precio alguno. Los ojos de la joven Einfolk brillaban con interés.

"Rigr-San entremos a esta tienda" Pidió Isabella mientras que Rigr asintió y para luego seguirla.

Es una tienda de ropa, Isabella vio varias prendas y vestidos, pero Rigr noto que pareció quedar fascinada por uno en especial.

El conjunto consistía en una blusa de color rojo burdeos con un broche, una falda blanca, botas blancas hasta los muslos y medias negras. El joven Stafford se acercó a ella.

"¿Te gusta?" Pregunto Rigr con su mirada fija en Isabella.

"Eh, no" Respondió Isabella mientras desviaba la mirada con un rubor en sus mejillas.

"Eres mala mintiendo" Comento Rigr. "Si te gusta puedo comprártelo" Continuo el Stafford.

"No podría aceptarlo es muy caro" Declaro Isabella mientras negaba con la cabeza. Después de todo, el conjunto entero es ropa de marca.

"No te preocupes por el dinero, de eso me encargo yo" Dijo Rigr cuando pidió a un empleado de la tienda. A pesar de las suplicas de Isabella de que no lo comprar Rigr no la escucho

Cuando salieron de la tienda, Isabella parecía avergonzada de llevar la bolsa donde se encontraba el conjunto.

"Aun no puedo creerlo" Hablo Isabella avergonzada.

"No te preocupes, no es nada" Desestimo Rigr.

"Pero" Empezó Isabella, pero fue interrumpida por el Stafford.

"No voy a poder mostrarte toda la ciudad, hoy. Por lo tanto, lo menos que puedo hacer es que tengas buenos recuerdos" Declaro Rigr cuando la mirada de ambos se encontró.

Isabella se sonrojo, pero Rigr no le tomo mucha importancia y siguió su camino. Isabella reacciono y lo siguió rápidamente.

Pero hubo algo que los hizo detenerse. Había un joven que caminaba hacia ellos. El joven es musculoso con piel tan clara que parecía blanca brillante teñida de verde, decorada por una masa gruesas líneas azules, tiene el cabello corto color rosado brillante y ojos amarrillos que se inclinan hacia dentro con pestañas rosadas aparte de eso tenía un kanji grabado en su iris, que decía. "Luna superior tres". Vestía un haori corto, sin mangas de color rosa purpura oscuro que estaba cortado en su cintura, dejado abierto para exponer su pecho, que estaba decorado con un patrón cuadrado en la espalda. Debajo de esto, lucía un par de pantalones blancos holgados que se enrollaba justo debajo de la rodilla con un cinturón de cuerda azul para asegurarlos en su cintura, aparte de eso iba descalzo.

La gente lo miraba extrañados por su forma de vestir y sus marcas, y esos extraños ojos. Isabella inconsciente mente se acercó a Rigr.

"Traidor" Susurro el joven al oído de Rigr cuando paso a su lado, lo suficientemente bajo para que no llegara a oídos de Isabella.

El joven Stafford volteo a verlo para ver cómo se alejaba, pero una mano de las manos de Isabella tomo la suya.

"Rigr-San continuemos viendo la ciudad" Dijo Isabella con una sonrisa que Rigr noto era forzada.

'Isabella, tu mano está sudando' Pensó Rigr, pero decidió no comentarlo, lo mejor sería olvidar este encuentro.

Todo continuo sin problemas luego de eso, luego de comprarle la ropa de Isabella continuaron mostrándole la ciudad, Rigr le mostro otras tiendas de ropas, pero Isabella no se volvió a mostrar interesada en otro conjunto, luego fueron al acuario donde el rostro de alegría que Isabella mostraba al ver a los peces no tuvo precio. Luego fueron a un centro de juego donde Rigr le gano un osito de peluche a Isabella.

Y por último ahora se encontraban en un restaurante muy caro y el mejor de la ciudad Kuoh. Ambos estaban ya sentados en la mesa, viendo que iban a pedir. Isabella se movía incomodo en su silla mientras miraba el menú.

"Rigr-San, no sé si esto está bien, ya me compraste un conjunto muy caro y también me ganaste un osito de peluche, una cena y más en un restaurante tan costoso" Hablo Isabella en tono inseguro.

"No te preocupes, como dije no pude mostraste toda la cuidad, no te mostré el Karaoke o el parque y otros puntos de interés. Lo menos que puedo hacer es llevarte a cenar al mejor restaurante y el más caro de la ciudad" Comento Rigr intentando hacer que Isabella se sintiera mejor.

"Pero" Empezó Isabella, su mirada se dirigió hacia su falda donde sus manos se apretaron con impotencia. "Nunca voy a poder pagarte lo que hice hoy" Revelo Isabella triste.

"No hice esto para que me lo pagaras un día" Confeso Rigr haciendo que Isabella volteara a verlo. "Pero si insiste en que tienes que pagarlo de una forma entonces, la mejor forma de pagarlo es sonriendo, eso me demostrara que no hice mal al llevarte aquí" Declaro Rigr mientras su mirada se encontró con la de Isabella.

Los ojos rojo rubí de Isabella brillaron con felicidad, ella dio una sonrisa hermosa que brillaba con tanta calidez como el sol, Rigr sintió sus mejillas enrojecidas. Un par de lágrimas de alegrías salían de los ojos de Isabella.

Por primera vez en todo el día Rigr casi sonríe.

Ambos pidieron sus respectivas comidas, aunque Rigr parecía distraído pues no muy lejos de ellos había una pareja. Había una mujer alta y rolliza con ojos marrones y cabello largo azul marino que oscurecía su ojo derecho. Su atuendo consistía en un top granate con forma de gabardina, cuello ancho, minifalda a juego y zapatos de tacón negros. La parte superior de la gabardina estaba abierta en su pecho, dando vista a sus senos y escote. También llevaba un collar de oro alrededor del cuello. Parece llevar una camisa blanca debajo de la parte superior, pero solo se puede ver desde abajo. Y el otro es un hombre de mediana edad con cabello negro corto y ojos azul oscuro. Su atuendo consistía en una gabardina gris pálido sobre una camisa de vestir blanca con un zapato a juego, pantalones y zapatones negros, un par de guantes negros y sombrero del mismo color.

Rigr sentía que esa pareja los había estado siguiendo todo el tiempo. Cosa que lo extraño, pero decidió ignorarlos.

Luego de terminar de comer vinieron los postres donde Rigr pidió algo simple, mientras que Isabella pidió un helado de chocolate y unos dangos que cabe resaltar que ambos le encantaron.

Pero al final todo lo bueno tiene que llegar a su fin, ya era de noche y muy tarde, Rigr había acompañado a Isabella hasta su apartamento ahora se encontraban en la entrada al edificio.

Isabella se movía nerviosa y con algo de miedo de encontrarse con su hermana mayor.

"¿Quieres que este ahí cuando se encuentren?" Pregunto Rigr mirando a Isabella.

"No… yo fui la que inicio la pelea, soy yo quien debe solucionarla" Respondió Isabella con determinación. "Pero… no sé qué decirle, no sé qué si pueda verla a la cara" Continuo Isabella. "¿Qué pasa si sigue enfadada por el tema que saque en la mañana?" Termino la joven de ojos rojos con duda.

"Dudo mucho eso" Respondió Rigr haciendo que Isabella lo mirase. "No conozco tanto a Grayfia-Sensei como tú, ella no habla mucho de ti, pero ha hablado de ti en ocasiones, y en esas ocasiones lo único que puedo percibir de ella es el gran amor que tiene por ti, así que no necesitas tenerle miedo. Si quieres decirle algo debería estar bien. Porque Grayfia-Sensei. Ella te ha amado todo este tiempo, Einfolk-San. Si no sabes que decirle empieza por disculparte por sacar un tema delicado entre ustedes, debes saber que la felicidad es como un cristal si no lo cuidas bien se puede partir en mil pedazos y puede que nunca se vuelva a reparar" Explico Rigr por primera vez había sonreído, sonreía de una manera cálida. Isabella al ver su sonrisa sintió que estaba roja como un tomate.

"¿Cómo sabes que la felicidad es un cristal?" Cuestiono Isabella con interés, y con sus mejillas aun enrojecidas. Ella no recibió respuesta, pero tuvo un indicio cuando la sonrisa de Rigr cambio de una cálida a una melancólica.

"Ya es tarde, deberías entrar" Comento Rigr esquivando la pregunta.

Isabella asintió y se dirigió hacia la puerta del edificio, pero se detuvo y volteo a ver a Rigr.

"Rigr-San, deberías sonreír más a menudo. Pues tu sonrisa es muy hermosa" Declaro Isabella con una sonrisa para luego entrar en el edificio.

El joven Stafford se quedó sorprendido, pero al cabo de unos segundos él se dio la vuelta y empezó su camino de vuelta a casa.

'¿Sonreír? ¿Tendré yo el derecho a eso?' Se preguntó mentalmente Rigr mientras miraba la luna creciente en el cielo.

….

Al día siguiente Rigr iba vestido con su uniforme de estudiante y se disponía a ir a clase, en la puerta de la academia algo de repente lo jalo del brazo.

Isabella se encontraba agarrando su brazo y poniéndolo entre sus grandes senos.

"Buen día, Rigr-San" Saludo Isabella con una gran sonrisa.

"Este, buen día, Einfolk-San" Devolvió el saludo Rigr, aunque se notaba que estaba confundido por la manera en que Isabella lo saludo.

"Puedes llamarme Isabella, ¿puedo llamarte Rigr?" Pregunto Isabella con esperanza.

Rigr medito unos segundos antes de responder. "Si, este claro no hay ningún problema, Isabella" Respondió Rigr, aunque todavía se veía que estaba extrañado por este curso de acontecimientos.

"Ara, Ara, parece que la Princesa de cabello plateado ha encantado al Principe solitario" Comento una voz familiar para Rigr y Isabella. Una joven de la misma edad que ambos se acercaba a ellos, la joven extremadamente hermosa comparable a Isabella, tiene una figura voluptuosa que igualaba a la de Isabella, tiene el cabello negro largo amarrado en una cola de caballo y ojos violetas.

"Himejima-San/Akeno" Dijeron Rigr y Isabella a ver a la joven de cabello negro.

Isabella apretó más el brazo de Rigr. La joven de cabello negro es Himejima Akeno una compañera de Isabella y Rigr.

"Ara, Rigr-San parece que tú y Isabella se han acercado bastante en poco tiempo" Declaro Akeno mientras se acercaba al dúo.

"¿Qué planeas? Akeno" Pregunto Isabella mientras fruncía el ceño.

"¿Qué pasa? ¿No puedo acercarme yo también a Rigr-San?" Respondió Akeno mientras que con su mano ocultaba una sonrisa.

Rigr sintió como si de la mirada entre Akeno y Isabella salían rayos. '¿Porque siento que soy solamente un trozo de carne?' Se preguntó mentalmente Rigr.

"Este, este, podríamos calmarnos" Dijo nerviosamente una joven que posee una belleza maravillosa que apenas se sentía real, parecía ser alguien proveniente de Francia, ojos de un color azul grisáceos completamente puros. La joven es un año menor que Akeno, Isabella y Rigr, no tenía un busto tan grande como el de las dos jóvenes mencionadas anteriormente, pero Rigr sentía que con el tiempo las igualaría. Rigr había visto esa joven varias veces, Yumi Kiba la hermana melliza menor de Yuuto Kiba.

"Pero si estamos completamente calmados" Comento Akeno con una sonrisa, mientras que su mirada se encontró con la de Isabella y pareció que hubo una chispa eléctrica en ese duelo de miradas.

"Akeno" Sonó una voz familiar para los tres, una joven excepcionalmente hermosa, tan hermosa como Akeno e Isabella se acercaba al trio, la joven tiene la piel blanca, una figura a la par con Isabella y Akeno, tiene el cabello largo y hermoso color rojo carmesí que le llega hasta los muslos, tiene un mecho que sobre sale en la parte superior. Su cabello también tiene flequillo suelto que cubre su frente y flequillo lateral que enmarca su rostro y ojos azules. Ni más ni menos que Rias Gremory.

"Ara ¿Qué pasa Rias?" Cuestiono Akeno dirigiendo su mirada a la pelirroja.

"No crees que te estas excediendo, haces esto solamente para divertirte y burlarte de Isabella" Contesto Rias.

Akeno soltó una risa divertida. "No sé de qué estás hablando, Rigr-San es realmente guapo y atractivo, solamente soy una mujer más que cayó ante este hermoso Principe solitario" Declaro Akeno mientras agarraba el brazo disponible de Rigr, aunque su tono rebosaba de diversión. No era que estuviera enamorada de Rigr, solamente lo hacía para divertirse.

Alguien se aclaró la garganta detrás de ellos para llamar la atención. Nada más ni nada menos que Grayfia. Grayfia es una joven inhumanamente hermosa que parece tener poco más de veinte años con el pelo plateado hasta la espalda que presenta una trenza larga a cada lado con pequeños lazos azules en los extremos, mientras que el resto se deja caer, que termina en trenzas gemelas y ojos rojos.

"Lamento interrumpirlos, pero a este paso llegaran tarde a sus clases" Comento Grayfia con voz monótona.

"Cierto. Vamos Rigr llegaremos tarde" Declaro Isabella mientras jalaba de uno de los brazos de Rigr y este se veía forzado a seguirla.

"Ara, no te adelantes" Dijo Akeno mientras soltaba una pequeña risa y los seguía.

"Oigan, cuidado se pueden caer" Hablo Yumi mientras perseguía a Akeno y Isabella.

Rias suspiro y los siguió, aunque con más calma y Grayfia siguió tranquilamente a Rias.

Para Rigr que el tiempo siempre pasaba de manera tan lento que parecía estancado comenzó a fluir nuevamente.

…..

Las clases habían terminado y Rigr guardaba sus útiles para empezar su camino a casa. Se había quedado hasta tarde ayudando a Grayfia.

Isabella se había quedado a esperar a su hermana y a Rigr.

"Ya todo está listo" Confeso Grayfia mientras miraba a Rigr. "Gracias por quedarte a ayudarme, Rigr-San" Continuo la mujer de cabello plateado.

"No hay problema" Desestimo Rigr mientras se encogía de hombros.

"Bueno, entonces si ya acabaron, Nee-Sama ¿puedo irme con Rigr?" Pregunto Isabella esperanzada mientras se posicionaba al lado de Rigr.

"Si, podrías" Respondió Grayfia y al instante la cara de Isabella se ilumino. "Pero, no podrás, no hoy. Tienes tus deberes con Rias y el club" Continuo Grayfia.

"Pero, podría hacerlos otro día" Protesto Isabella infeliz.

"No, tienes que ser responsables con tus deberes" Declaro Grayfia y Isabella no pudo hacer más nada que hacer un puchero que Rigr describiría como adorable.

"Pero, Rigr me necesita para llegar a su casa, si no podría perderse" Comento Isabella tristemente intentado todavía convencer a su hermana a pesar de saber que era causa perdida.

'¿Acaso soy un bebe que no sabe dónde queda su casa?' Pensó Rigr.

El joven Stafford suspiro. "No te preocupes por mí, tu hermana tiene razón, tienes una responsabilidad y debes cumplir con ella" Dijo Rigr mientras su mirada se encontró con la de Isabella.

"Bien" Hablo Isabella derrotada para luego retirarse.

"Bueno, supongo que será hora de que me retire" Declaro Rigr mientras caminaba hacia la puerta.

"Rigr" Llamo Grayfia haciendo que el joven Stafford se detenga. "Quiero decirte que cuando me entere que habías llevado a Isabella a ver la ciudad sabiendo que yo no la dejo hacer eso estaba muy enfadada, pero luego de ver lo feliz que era solamente puedo decirte… Gracias" Confeso Grayfia mientras mostraba una sonrisa. "Pero la próxima vez pídeme permiso, ¿vale?" Termino Grayfia.

Rigr soltó una muy pequeña risa. "Me asegurare que la próxima vez estés al tanto" Luego de decir eso Rigr se dispuso a irse, pero en las escaleras se encontró con una joven que los esperaba.

"Gremory-San" Rigr no pudo evitar sonar sorprendido.

"Stafford-San, te he estado esperando" Dijo Rias con su mirada puesta a Rigr.

"Y eso ¿para qué seria?" Cuestiono Rigr confundido.

"Para agradecerte, Grayfia ya te habrá agradecido como la hermana de Isabella, pero es mi deber como su amiga más vieja, el hecho de agradecerte por hacerla feliz" Comento Rias con una sonrisa mientras miraba por la ventana.

Rigr se acercó para poder ver lo que Rias estaba viendo, atreves de la ventana se podía ver a Isabella hablando felizmente con Akeno.

"Sinceramente, no hice nada en especial le mostré la ciudad, eso es todo. No es una razón para estar tan alegre" Hablo Rigr algo confundido.

"Todo lo contrario" Empezó Rias llamando la atención de Rigr. "De dónde venimos, ella siempre es vista como especial y tratada como una persona única, literalmente es tratada como si fuera una princesa, y eso a ella no le gustaba, ella quiere ser vista como alguien normal y tú le diste eso ayer, la viste como una joven de su edad y la ayudaste a superar los problemas que tenía ese día con su hermana, le cumpliste su deseo de ver la ciudad sin tener la obligación de hacerlo, le compraste recuerdos que ella atesorara por siempre, por eso ella esta tan feliz, sinceramente no recuerdo verla tan feliz" Declaro Rias mientras miraba a Isabella con una sonrisa, pero Rigr pudo ver algo de tristeza en su tono, como si ella esperara ser tratada de esa manera.

"Solamente lo que cualquier persona haría, no hice nada en especial" Desestimo Rigr mientras se encogía de hombros.

Rias sonrió y se acercó a él, le extendió un papelito. Rigr acepto el papelito, aunque extrañado. El papelito decía algo extraño, "Nosotros concederemos tu deseo" Eran las palabras que estaban escrito en el papelito, aparte de esas palabras había un circulo extraño que Rigr reconoció.

La joven pelirroja se alejó. "Eres una persona muy amable y única, Rigr. Si hay una manera de que pueda pagarte lo que hiciste por mi amiga no dudes en hacérmelo saber" Dijo Rias mientras se alejaba.

'¿Que estas planeando? Rias Gremory' Pensó Rigr mientras la veía alejarse.

…..

Era de noche y Rigr no había regresado a su casa todavía, sino que se encontraba en uno de los parques de la ciudad de Kuoh. La razón por la cual estaba ahí, fácil lo estaban siguiendo. Rigr se encontraba delante de la fuente.

"Sabes que sé que estás ahí, puedes salir" Hablo Rigr mientras admiraba el agua de la fuente.

A unos metros detrás de Rigr salió la mujer de cabello azul marino que había estado en el restaurante mientras que Isabella y Rigr comían.

"Que sorpresa, sabias que te estaba siguiendo" Comento la mujer ligeramente sorprendida.

"Desde que salí de la academia" Confeso Rigr mientras se encogía de hombros.

"Y viniste a este parque para confrontar tu muerte, pobrecito. Realmente es una pena matar a un joven tan hermoso" Declaro la mujer. "Pero una orden es una orden, y además te equivocaste no estoy solamente yo. ¡Mittelt!" Continuo la mujer exclamando la última parte.

Del lado izquierdo de Rigr una lanza de luz salió disparada con dirección a matarlo, rápidamente el Stafford se movió y esquivo la lanza por los pelos.

Una chica de cabello rubio peinado en dos colas con tiene ojos azules y lleva un conjunto de estilo de lolita gótica, se revelo. Esa chica debía ser Mittelt y la que había atentado contra la vida de Rigr.

'Maldición estoy en desventaja, lo mejor será escapar' Pensó Rigr cuando de repente escupió una gran cantidad de sangre de su boca.

Sentía un ardor en el estómago y bajo para darse cuenta que una lanza de luz lo atravesaba.

"Lo siento, chico. Lamentablemente para ti no somos dos nada más, sino que somos tres. Si quieres culpar alguien culpa a los altos mandos de Grigori, que te consideran una amenaza" Declaro una joven atractiva de cabello negro y ojos violetas, grandes senos y vestida con un conjunto revelador. La joven igual que las otras dos chicas sacaron alas de cuervos.

Rigr se desplomo. Por la esquina de los labios le salían algo de sangre debido a la herida en su abdomen. Él ya sabía cuál era el nombre del alto mando de Grigori que lo había mandado a matar, pero eso ya no importaba.

'Maldición este es mi final' Pensó Rigr algo triste. '¿Qué acaso esperaba morir como un héroe? Este es el final que me merezco yo, después de todo soy una basura' Continuo su pensamiento Rigr ya resignado.

"Eres una persona muy amable y única, Rigr" Las palabras de Rias Gremory vinieron a su mente.

'Te equivocas Gremory-San, no soy nada en especial, no logre nada en mi vida, no pude proteger lo que se me era querido, ¿amable? ¿yo? Hice muchas cosas malas y al final no logré nada con ello. Soy un hombre sin valor' Reflexiono Rigr con tristeza.

"Rigr-San deberías sonreír más a menudo. Pues tu sonrisa es muy hermosa" Ahora fueron las palabras de Isabella que vinieron a su mente.

'Acabe con la sonrisa de muchos inocentes, solamente por el deseo egoísta de otros. Yo no tengo el derecho a sonreír' Pensó Rigr. 'Maldición mi vista se nubla… es el fin' Continuo la línea de pensamiento el joven Stafford cuando su vista se empezó a oscurecer.

De repente a su mente vino un tarareo hermoso, algo de hacer mucho tiempo, Rigr sentía que era un niño otra vez y estaba en los brazos de su Madre.

'Kaa-san' Los pensamientos de Rigr se dirigieron a su Madre. 'Al final no logre vivir como tu querías que viviera' Reflexiono Rigr con melancolía.

En la poca visión que le quedaba al Stafford apareció una excepcionalmente hermosa mujer, literalmente verla era ver a una diosa, la mujer aparentaba estar al principio de los veinte, piel blanca, largo cabello blanco plateado como el de Rigr con ojos color avellana. Llevaba como vestimenta un hermoso vestido blanco con dorado.

La mujer miraba a Rigr con una sonrisa amable.

'Kaa-san' Reconoció Rigr en sus pensamientos a la mujer. Al verla Rigr inmediatamente empezó a meditar.

'Debo vivir' Recapacito Rigr. 'No puedo morir, mi Madre dio su vida para que yo pudiera vivir una buena vida, daré mi vida por tus creencias Kaa-San, me comprometeré con mi espada y mi propia vida por ellas. Y debo vivir para vengar todo lo que esos bastardos te hicieron' Pensó Rigr cuando el papelito que Rias le había entregado se ilumino.

De repente del papelito surgió un círculo mágico y de este apareció Rias dirigió su mirada a un Rigr moribundo. Su hermoso cabello rojo carmesí se ondeaba por el viento, Rigr pudo ver que la mirada de Rias era pensativa, como si estuviera decidiendo el mejor plan de acción.

"Estas a punto de morir" Reconoció Rias al ver el estado de Rigr. "No dejare que eso suceda, como pago por mostrarle amabilidad a una de mis amigas más preciada te salvare, así que vive para mi… mi nuevo caballero" Fue lo último que Rigr pudo escuchar antes de perderse en la inconciencia.