Justo a la hora, Adrien abrió los ojos y vio la alarma a un lado de la cama marcando cuatro números, 05:00.

No era inusual, su cuerpo se había acostumbrado a despertar a esa hora, y ya la alarma no era necesaria.

Ellos solo mantenían el dispositivo para que Marinette pudiera despertar a tiempo ya que ella era la que tenía problemas para dormir últimamente.

Cuando Adrien apartó la mirada del reloj, vio el objeto de su afecto aun durmiendo, como esperaba. Los labios de la menor estaban ligeramente separados, dejando salir pequeños soplidos cada que exhalaba. Agradecido de que su esposa esté teniendo un buen sueño, el mayor trató de no hacer nada que pudiera despertarla. En su apenas iluminada habitación, la observó, el lento subir y bajar de su pecho, la forma en la que sus flequillos caían sobre sus ojos, las curvadas puntas le recordaban a Adrien la primera vez que vio a su esposa en la universidad.

Contuvo su necesidad de tocar a Marinette, temiendo que el menor contacto la despertara de su pacífico sueño. Lo curioso es que el mayor decidió que la mejor forma de evitar tocar a su esposa era estar a una buena distancia de ella, moviéndose tan lento como pudo sin alertar a la menor. Por ello, giró boca abajo y se recargó en sus manos para mirar a Marinette.

Sus ojos vieron a su esposa quien estaba recostada de lado, el bulto prominente de su vientre era ahora más prominente que los cinco meses anteriores – cuando se enteraron del embarazo de la menor. Adrien no pudo evitar sonreír en especial ahora que tendrían una niña, no era que no amaba a sus dos niños, es solo que ambos habían querido tener tanto niños como niñas – y parecía un milagro tener por fin a dicha niña. Sus hijos también estaban emocionados con las noticias, rápidamente discutiendo sobre quién sería el mejor hermano mayor, a lo que Marinette aplacaba diciendo que ambos serían buenos hermanos porque ellos la amaban igual.

Cuando alzó la mirada hacia el reloj, notó que había estado mirando a su esposa por quince minutos.

Se puso de pie yendo al baño para hacer su rutina diaria antes de volver a salir, acercándose a su clóset buscando una remera antes de salir de la habitación con una última y prolongada mirada a su durmiente esposa.

Sus pies lo llevaron por el pasillo para ver a sus hijos, sonriendo antes de cerrar la puerta cuando vio que aún estaban dormidos. Luego, caminó hacia la cocina, rápidamente abriendo el fridge para ver qué había para preparar para el desayuno.

En un día normal, Marinette era la que se ocupaba de la comida mientras Adrien se duchaba y se aseguraba que sus niños no se pusieran a conversar en lugar de alistarse para ir a clases.

De cualquier modo, hoy era domingo, y Adrien había conversado con sus hijos la noche anterior sobre que debían asegurarse que Marinette no levantara un dedo ese día, en especial porque la menor estaba teniendo dificultades al dormir debido a su embarazo. Ninguno discutió, ya que ambos estaban de acuerdo en hacer lo que fuera por su mamá. Adrien había estado lejos debido al trabajo estos días, lo cual significaba que necesitaba hacer mucho más para resarcir el tiempo perdido.

Estaba haciendo esto por Marinette y sus hijos, pero el asunto era sobre estar ahí para su pareja, ser su apoyo cuando ellos lo necesitaban y solo estar ahí para apreciarlos.

Con una pequeña sonrisa, Adrien tomó unos cuantos huevos y algunos vegetales, colocándolos en el counter antes de ir por el tocino. Decidió hacer sopa y ensalada también.

Mientras esperaba que la sopa estuviera lista, preparó ratatoiulle y lo colocó en la arrocera, orgulloso de no temer arruinar las cosas sin que Marinette lo supervisara.

Mientras cortaba los tomates para la ensalada, escuchó una puerta abrirse, y se detuvo. Su agarre en el mango del cuchillo se aflojó cuando vio a Hugo entrar, frotando sus ojos mientras rascaba su vientre.

"Papá?" el mayor de sus hijos dijo, con el sueño aun pendiendo en su voz. "Estás cocinando?" el niño de 12 años preguntó acercándose más, bostezando cuando abrió el cajón para sacar un vaso. Adrien vio al niño cuidadosamente sacando el agua del fridge. Hugo, a comparación de su otro hijo, era más bullero, y más espontáneo con sus acciones; por ello sorprendía a Adrien lo silencioso que estaba siendo ahora.

"Papá?" Hugo volvió a decir, más despierto ahora que su sed había sido saciada. Eran recién las 6 am y sus hijos no deberían estar despiertos aunque era fin de semana pero Adrien entendía que solo estaban cumpliendo con su acuerdo de 'Día de apreciar a mami.'

"Sí?" el mayor de los Agreste salió de sus pensamientos, mirando a su hijo quien había estado creciendo mucho desde el verano – la pubertad estaba haciendo su magia en su niño quien ya le llegaba al pecho.

"Qué puedo hacer para ayudar?" el niño miró los ingredientes en el counter antes de que sus ojos se movieran a la comida congelada que estaba en el lavabo.

"Estás de acuerdo con que esto sea el desayuno o hay algo que quieras comer?"

"Hmmm," el niño dijo, mirando alrededor otra vez. "Estoy bien con eso, pero sé que Louis quiere pancakes, así que quizá podamos hacer un poco para él, y mamá puede que también quiera; ha estado comiendo mucho de eso últimamente." Adrien lo pensó un segundo, queriendo que su esposa comiera algo más para el desayuno aparte de lo que había estado comiendo estos días, pero no podía negar que su hijo tenía un punto, darle opciones a Marinette sería lo mejor.

"Ok, eso suena bien." el Agreste mayo le indicó a su hijo que tomara algunas frutas del fridge y que las lavara. Se movieron en silencio en la cocina mientras conversaban un poco sobre las clases de Hugo y el juego de soccer que Adrien prometió iría a ver la siguiente semana con Marinette y Louis.

Ambos alzaron la mirada cuando escucharon una puerta abriéndose una vez más, pero rápidamente se relajaron cuando escucharon pequeñas pisadas viniendo del pasillo antes de que otra puerta fuera abierta, una que estaba más cerca de la cocina: el baño. Segundos después, Louis apareció abriendo grandes los ojos cuando entró a la cocina en donde se aferró a una de las piernas de Adrien, cerrando los ojos nuevamente y perdiendo el balance. De no ser por Hugo que lo atrapó, habría caído sobre su trasero. Su padre cargó al pequeño niño y movió la ensalada que estaba haciendo para Marinette con una mano mientras el niño de 7 años envolvía sus bracitos alrededor de su cuello, aferrando sus pequeñas piernas alrededor del torso de Adrien.

"Puedes mover esto por mí, Hugo?" el mayor aceptó y empezó a mover la ensalada antes de pedirle a Louis que se sentara en el counter – el pequeño niño retiró sus piernas a regañadientes para sentarse en el counter mientras Adrien servía un vaso con leche.

"Tu hermano me dijo que querías pancakes. Quieres comer ya?" Adrien le preguntó al niño mientras éste bebía su leche. Louis miró el lugar, extendiendo su línea visual hasta la sala en donde no encontró rastro de Marinette. Movió la cabeza y abruptamente le extendió el vaso a su padre cosa que asustó un poco a Adrien antes de aceptarlo y dejarlo en el lavabo.

"Estás seguro?" el mayor le preguntó a su niño, tratando de alisar los rebeldes cabellos pero sin conseguirlo – al final, Adrien cedió sabiendo que solo una ducha ayudaría.

Louis asintió en respuesta a la pregunta de su padre antes de agregar, "Quiero comer con todos, pero mami aun duerme."

Los ojos de Adrien se abrieron grandes ante lo que dijo su hijo pero afortunadamente, no tomaría mucho cocinar todo y si no se equivocaba no pasaría mucho antes de que Marinette despertara. Les ofreció algo de fruta a sus niños mientras él terminaba de preparar el resto de la comida. Después de un momento Hugo habló desde donde estaba recargado – contra el counter – al lado de Louis, los bracitos de su hermano rodeaban sus hombros haciendo una adorable vista – y Adrien deseó que su esposa pudiera verlo.

"Papá," la voz de Hugo sacó a Adrien de su trance. "Debemos preparar la mesa o le llevaremos la comida a mamá?"

Adrien lo pensó un poco ya que no había planeado más. Apagó la estufa cuando el último tocino fue cocinado, colocándolos en una toalla de cocina para que absorbiera la grasa antes de colocarlos en otro plato.

"Creo que...debemos preparar la mesa." Adrien asintió, "Porque no quiero que molestemos a mami y la despertemos. Debemos dejar que duerma todo lo que pueda."

Los niños estuvieron de acuerdo, asintiendo. Hugo ayudó a su hermano a bajar del counter y empezó a sacar los platos y utensilios después de darle a Louis los individuales para que los vaya colocando.

Adrien se quedó quieto mirando a sus niños trabajar coordinadamente, con el menor de sus hijos arreglando los platos y utensilios mientras Hugo iba por los vasos los cuales Louis colocaba al lado de los platos mientras el mayor tomaba la caja de leche y jugo de naranja. No hablaron mucho mientras seguían moviéndose por la cocina, llevando los platos de comida esta vez.

Hugo incluso sirvió el ratatouille en un gran bowl – el vapor subía mientras lo colocaba entre los platos de tocino y huevos.

"Papá." Hugo se detuvo frente a Adrien al otro lado de la pequeña separación entre el comedor y la cocina. El Agreste mayor lo miró, alejando la mirada de Louis quien estaba probando la ensalada. "Los pancakes?"

"Oh, cierto!" recordó, retirando el sartén correcto, calentándolo mientras tomaba el aceite y la masa que Hugo había hecho antes. Justo cuando vertió una pequeña cantidad para hacer el primero, una puerta se abrió en algún lugar en su casa y los tres se miraron porque eso solo podía significar una cosa.

Marinette había despertado.

Adrien pasó saliva, preguntándose por qué estaba nervioso. Louis dejó su silla, caminando por el pasillo y Hugo lo siguió de cerca. Su padre quiso ir con ellos pero eso solo significaba abandonar lo que estaba cocinando, así que esperó y vio cuando los dos se detuvieron en la entrada del pasillo. Se enfocó en no quemar el pancake, esperando que a su esposa le gustara lo que habían preparado para ella.

"Buen dia, mami!"

Y entonces escuchó a sus dos niños, hablando muy audible para ser las 7 am, saludando a su madre pero la risa que salió de su esposa le hizo desistir al regaño que iba a darles por posiblemente despertar a sus vecinos.

Después de un día lleno de buena comida, muchas películas, masajes por parte de Adrien y sus niños, Marinette se relajó en la cama mientras su esposo se duchaba, removiendo el cansancio del día. La menor rememoró los eventos del día, sonriendo cuando vio el nuevo dibujo que Louis le dio el cual ya estaba pegado en el fridge con el resto del arte del pequeño niño. Miró el techo mientras recordaba cómo es que Hugo se revolvió un poco cuando ella trató de darle besos como agradecimiento por ayudar a su padre con el desayuno y por prácticamente hacer todo lo demás para asegurarse que ella se quedara en su sitio sin moverse.

La azabache rio ante la reacción de susto de los tres cuando dijo que quería salir a caminar un poco, ellos habían asumido que no habían hecho suficiente por ella. Los tres solo se relajaron cuando Marinette les dijo que necesitaba su ejercicio diario, y que una caminata por el parque sonaba bien porque el clima era agradable. Así que en nada salieron, cargando las cosas por ella y preguntándole en cada puesto de comida por el que pasaban, si quería algo de comer.

Incluso Louis, quien no tenía dinero en su bolsillo se unió al interrogatorio cuando vio un puesto de helados. Su madre había visto sus intenciones, sabía que el que quería helados era él, y por ello fingió que quería para que pudieran comprar.

"Alguien está feliz," Adrien comentó cuando vio a Marinette sonriendo, acariciando su vientre.

"Mhm~" Marinette alzó su mano libre para palmear su lado, indicándole a su esposo que fuera a la cama con ella. El mayor apagó la luz del baño antes de caminar hacia su pareja.

En cuanto tuvo a Marinette entre sus brazos, Adrien sintió que Marinette suspiró profundamente y se relajó en su agarre, sus cálidos labios dejaron besos en su desnudo pecho. Retrocedió un poco para ver aquellos hermosos ojos azules que estaban brillando aún más mientras sus labios formaban una sonrisa antes de cerrar los párpados, indicándole a Adrien que hiciera lo que esperara. El mayor se sintió emocionado por alguna razón, recordando la sensación del primer beso que le dio a su esposa.

Cuando sus labios se encontraron, fue familiar, bien recibido e incitador, y Adrien no pudo evitar disfrutar la calidez. Tal como siempre.

Un suspiro feliz dejó los labios de Marinette cuando el mayor por fin cedió, profundizando el beso para luego alejarse y llenar de besos todo el rostro de la menor. Adrien sonrió contra la mejilla de su esposa cuando la escuchó reír, el sonido siempre había sido una debilidad suya y aun hacía que las mariposas revolotearan en su estómago, incluso después de años de estar juntos. Marinette tenía tal efecto en él que a veces se preguntaba cómo es que ella podía sentirse tan segura de sí misma, en especial después de su primer embarazo. Cuando el mayor trató de alzar la remera de su esposa, Marinette la bajó, haciendo que Adrien la mirara.

"No podemos," Marinette susurró, con voz tan baja que si no hubieran estado tan cerca, el mayor no la habría escuchado.

"Por qué no?" Adrien preguntó, dejando un beso en la nariz de su esposa antes de subir un poco más para hablar cerca, una mano recayó en el vientre de la menor. "Está despierta?" el mayor preguntó, su gran y cálida mano se movió en círculos sobre el vientre de Marinette.

La menor movió la cabeza en respuesta, su mirada fue hacia donde la mano de su esposo acariciaba. El movimiento solo se rompió cuando Adrien alzó su mentón para que lo mirara.

"Por qué no, amor?" repitió su pregunta, alzando una de las manos de Marinette depositando un beso ahí, sin dejar de mirarla.

"He subido de peso." La voz de la menor fue apenas un susurro pero Adrien la escuchó fuerte y claro. El mayor movió la cabeza antes de tomar ambas manos y llevarlas hacia donde su tercer bebé crecía.

"Claro que has subido de peso," Adrien dijo un poco en broma, sus ojos seguían el movimiento de su mano en el vientre de su esposa. "Tienes a nuestra bebé ahí dentro, recuerdas?"

"L-lo sé," Marinette dijo, incapaz de enfadarse con el amor de su vida por decir lo obvio.

"Aún no lo entiendes, no?" Adrien se inclinó más cerca, mordiendo las enrojecidas orejas de la menor. "No me importa cómo te veas, si has ganado peso o si tienes ojeras."

Las manos de Marinette instantáneamente fueron bajo sus ojos, cosa que el mayor detuvo. La mano de Adrien se deslizó debajo de la remera de su esposa, pasando el pulgar sobre aquella primera y segunda cicatriz que las cesáreas dejaron.

"Esto," las palabras del mayor contenían calidez mientras sus dedos seguían trazando la línea. "Todo esto, me hace amarte aún más."

Adrien sintió que Marinette pasó saliva mientras sus labios ahora se movían por el cuello de la menor. Con algo más de amor en sus palabras, siguió, "Deja que te muestre lo hermosa que eres."

Marinette, aunque algo renuente al inicio, alzó ambos brazos para que Adrien pudiera quitarle la remera – la cual era algo holgada debido a los años que tenía y al hecho de que principalmente la usaba por su embarazo.

Lo que recibió a Adrien fue una pálida piel abultada en el vientre de la menor, en donde estaba su tercer bebé, el fruto de su amor. El resto del cuerpo de la menor estaba cubierto de la misma piel de porcelana, pidiéndole a Adrien que la devorara. Había pasado algo de tiempo desde que habían hecho el amor y qué mejor manera de terminar el día dedicado a Marinette más que mostrándole cuán increíble era su cuerpo, embarazada o no.

El mayor dejó caer la remera al otro lado antes de dejar que sus manos vagaran por el cuerpo de su esposa, apretando donde sabía que ella disfrutaba ser tocada, las cálidas manos alternaban entre caricias sobre la abultada zona en el cuerpo de su pareja: su vientre. Sus ojos al igual que sus manos, viajaron por la figura de Marinette, observando los cambios que el embarazo había traído en el cuerpo de la menor; la piel estirada en su vientre, la oscura línea – que aparecía solo durante su embarazo – estirándose desde su ombligo hacia su pelvis...

Los ojos de Adrien se deleitaron sintiendo la calidez extenderse en su pecho ante la vista.

Se miraron por un momento antes de que la menor viera a Adrien descendiendo, buscando sus labios en un beso.

A comparación de sus besos cuando eran más jóvenes, los que ahora compartían eran más lentos pero con la misma pasión de antaño, pesados con cada presión de sus labios. Y se perdieron en ello.

Cuando Marinette pidió que apagara las luces, Adrien la calló con otro beso, y eso probó ser efectivo, las protestas murieron en su garganta cuando la lengua del mayor jugó con la suya y lamió cada parte de su boca, arrancándole sonidos de placer.

Adrien se alejó de los labios de su esposa después de un momento, dejando un beso en su mentón antes de seguir hasta llegar a su oreja, susurrándole palabras de adoración y reclamándola como suya antes de bajar hasta llegar al borde de las bragas de maternidad de Marinette. Sus manos tocaron su sexo, sonriendo contra la piel del cuello de la menor cuando un pequeño gemido escapó.

Adrien no hizo nada directamente en la zona frontal de Marinette, solo deslizó su índice y medio al borde de las braga de su esposa, tocando la piel ahí mientras que su pulgar se presionaba ligeramente contra la cadera de la chica.

Gradualmente, la duda que la menor sintió desapareció mientras su esposo dejaba otras marcas en su cuerpo, unas marcas echas con amor y deseo. El aire dejaba sus labios mientras Adrien lamía y mordía su clavícula, la piel ahí ya estaba roja.

La menor recuperó un poco de control para evitar no gritar cuando el mayor envolvió sus labios alrededor de uno de sus pequeños pezones, el diminuto botón se endureció mientras la mano libre de Adrien estimulaba el otro al pellizcarlo. El mayor se aseguró de brindarle toda su atención al lamerlo, moviendo la lengua incluso por la piel aledaña.

Los dedos de Marinette, que inconscientemente se habían movido a la cabeza del mayor, se apretaron y jalaron un puñado de hebras doradas cuando Adrien mordió su pezón antes de succionarlo. El mayor gruñó pero no protestó, claramente disfrutando las reacciones de la menor.

Cuando Adrien repitió la acción en el otro pezón, Marinette involuntariamente empujó sus caderas, restregando su sexo contra la rodilla de su esposo. La sensación le arrancó un ronroneó a la ojiazul, el sonido fue tan erótico que Adrien casi olvidó que la piel que mordía estaba muy sensible.

"Te gusta cuando hago esto," Adrien devolvió el ronroneo a la chica que ya estaba sudando por la temperatura que subía. La menor no tuvo tiempo de responder porque Adrien presionó su sexo con la rodilla, su boca aún seguía alrededor de su pezón y las vibraciones en la voz de su esposa se agregaron a la sensación que revoloteaba en su interior.

El mayor por fin dejó de jugar con el pecho de Marinette, moviéndose lentamente de su esternón a su vientre, repartiendo infinitos besos en la piel mientras le susurraba a su bebé sobre lo increíble que era su esposa por llevarla dentro y cómo es que los efectos del embarazo duplicaban, quizá incluso triplicaban su belleza. La menor sonrió tiernamente mientras veía los labios de Adrien presionando besos en su vientre, sus cálidas manos dejaron las zonas erógenas para enfocarse en el vientre de la menor.

"Bebé," el mayor susurró contra la curva en el vientre de Marinette, Adrien claramente estaba hablándole a su niña mientras miraba la pálida piel como si tratara de saber dónde estaba la cabeza de su hija. Al final, se rindió y solo depositó besos en la zona en donde el arco se marcaba más. "Si papi hace mucho ruido, me disculpo de antemano por despertarte."

Marinette golpeó el hombro de su esposo a lo cual el mayor solo rio en respuesta, tomando la mano de la chica y colocándola contra su mejilla, girando la cabeza para besarla, lamiéndola una vez a pesar de estar salada debido al sudor. Cuando encontró la mirada de Adrien, no pudo evitar la sonrisa que se formó en sus labios, la expresión rápidamente imitó la del otro. Después de eso, la menor dejó su timidez, solo protestando un poco cuando vio a Adrien lamer sus antiguas cicatrices, la oscurecida línea, el único remanente de sus anteriores embarazos. Sin importar cuánto empujara la cabeza de su esposo, Adrien no se detuvo y ela cedió al final, aun sorprendida de que incluso ahora su esposo besara con tanto amor sus cicatrices, sus ojos brillaban de la misma forma cada vez que miraba a Marinette y a su familia.

Las manos de Adrien descendieron para liberar a su esposa de la última prenda en su cuerpo, bajando las bragas de Marinette antes de hacer lo mismo con sus boxers, su definido cuerpo de años atrás, ahora no lo era tanto, incluso había un bultito en su abdomen antes plano. Aun así, a la menor no le importaba, sabía que esas no eran las razones por las que se había enamorado de él. Claro, su cuerpo era marcado por haber practicado deporte en sus años universitarios y eso agregaba miles de puntos a su atractivo, pero...debido a esos pensamientos, la menor se dio cuenta de lo que Adrien había querido decir antes; sobre amarla sin importar cómo luciera. Ahora lo entendía porque ella también se sentía así.

Sus manos se envolvieron alrededor de los fuertes hombros que habían cargado a sus niños y que aún ahora lo hacían, los mismos en los que ella se acurrucaba cuando necesitaba más afecto.

El mayor alzó la mirada, sintiendo que el agarre en sus hombros tenía un significado diferente. Dejó de morder la cara interna del muslo de su esposa para hacer contacto visual con ella.

Se miraron sin decir nada pero algo fue transmitido con ese simple cruce de miradas y de alguna forma Adrien entendió, asintiendo antes de inclinarse otra vez para enfocarse el sexo de su esposa. No recordaba cuándo fue la última vez que hizo esto por Marinette ya que había estado inmerso en su trabajo estos días debido a que la menor estaba de baja, y también porque de ese modo a él le darían dos meses libres para pasarlo con su esposa, sus dos niños, y su nuevo bebé. Incluso con la experiencia de sus anteriores embarazos y siendo que el mayor de sus hijos ya era capaz de ayudar en la casa, Adrien sabía que Marinette necesitaría ayuda porque la bebé los mantendría despiertos.

Por ello, el mayor dio lo mejor de sí, sabiendo que pasaría algún tiempo antes de poder volver a hacerle el amor a su esposa.

La mano de Adrien acarició todo el sexo de ella mientras su lengua lamía el pequeño boton, su otra mano se movía de la cara interna del muslo de Marinette.

Disfrutaba los estrangulados sonidos saliendo de la boca de ella, quien tuvo que apretar los labios temiendo hacer algún ruido alto que alertara a sus niños.

El mayor sabía lo que su pareja estaba pensando, y él también estaba al tanto de que sin importar cuánto le dijera que sus niños estaban profundamente dormidos debido a las actividades del día, Marinette igual trataría de suprimir los sonidos que amenazaban con salir a un volumen que ella no quería. Así que Adrien la dejó ser, sabiendo que eso solo agregaba más a su libido. Estuvo de acuerdo en que solo necesitaba trabajar en algo que le diera otras razones para no poder contenerse más.

La boca de Marinette se abrió cuando sintió la lengua del rubio rodeando su entrada, la cual pulsaba bajo el húmedo apéndice de su esposo.

Se revolvió, tratando de cerrar las piernas pero falló miserablemente, haciéndose débil. Ningún sonido escapó de ella, y agradeció a quien fuera por presionar el botón de silencio cuando el mayor lentamente introdujo su lengua, las paredes de Marinette se contrajeron alrededor del apéndice.

Adrien se quedó ahí mientras la calidez de Marinette lo derretía y lo invitaba a quedarse dentro.

Después de un momento, los músculos alrededor de él se relajaron y lo vio como oportunidad para moverse y empezar a dilatar a su esposa. Se irguió un poco y colocó las yemas de sus dedos en los labios de la menor gruñendo cuando sintió las temblorosas manos tomar la suya antes de que sus dedos estuvieran envueltas en la cálida humedad – cada dígito cubierto de saliva, sintiendo cada movimiento. En retribución, dilató a su esposa tanto como su lengua podía, su mano aun tocaba el boton en un lento ritmo, lo suficiente para excitarla más.

"Es suficiente, Adrien..." Marinette dejó ir los dedos, colocando una mano en la cabeza del mayor para obtener su atención. "Por favor, mételo, amor..."

"Pero no he..." Adrien dijo con la garganta seca ante la forma en la que ella abrió sus piernas, mostrando su entrada.

"Sabes que no es necesario," el mayor sabía lo que quería decir, años de estar juntos e incontables veces de hacer el amor con fuerza, había preparado a Marinette para estas situaciones, en especial cuando tenían que hacerlo rápido ya que tenían niños en casa.

"Pero..." Adrien dijo, pasando saliva ante la mirada lasciva que le dio su esposa.

"Te necesito, amor," Marinette alzó un brazo, pidiéndole que la tomara – en todo el sentido de la palabra. Cuando el mayor cedió y se inclinó, la ligera protuberancia del vientre de su esposa hacía que crearan un ángulo extraño al abrazarse, la menor susurró a su oído, cosquilleándole con el aliento y poniéndolo duro.

"Por favor..."

Débil ante los deseos de su esposa, Adrien asintió y retrocedió después de compartir otro beso con la menor. Con una rápida caricia a los muslos de su esposa, los separó, colocándose entre ellos al mismo tiempo que le daba una posición cómoda para ella. Envolvió su mano alrededor de su dureza, mirando a su esposa, su erótica expresión, su hermoso cuerpo...la imagen le ayudó a ponerse completamente duro. No tomó mucho antes de alinear su dureza a la entrada de su amada, acariciando el contorno con la cima antes de embestirla. Sabía que la menor lo aceptaría pero se controló para no hacerlo de prisa y lastimar a su esposa.

Cuando toda su dureza desapareció en la entrada de su esposa, sintió que el interior de Marinette se ceñía en él, la sensación de la estrechez que nunca podía ser imitada por nada más, le arrancó un gruñido.

"Amor, por favor muévete," la voz de Marinette ya no fue tan audible, ahogándose en el placer que su esposo estaba dándole solo con estar en su interior. Adrien solo asintió cuando sintió la calidez soltándolo, algo triste al respecto pero también encantado sabiendo que podía moverse sin lastimar a su amada.

El ritmo era enloquecedoramente lento, Adrien disfrutaba ver su dureza deslizándose y desapareciendo centímetro a centímetro, enloqueciendo a Marinette. El mayor solo aumentó el ritmo cuando la menor se ciñó alrededor de él otra vez y amenazó con no dejarlo ir – aunque sabía que eran palabras vacías, la encontraba adorable e incitante al mismo tiempo.

Pronto, la cama estuvo moviéndose por lo fuerte que el mayor embestía, la cabecera golpeaba la pared y las patas raspaban la madera bajo ellos. La cama rechinaba mientras Adrien empezaba a seguir las instrucciones de su esposa sin pensarlo dos veces.

Más rápido. Más fuerte. Más profundo.

Cuando Adrien bajó la mirada a través de párpados pesados, encontró las manos de su esposa sujetándose a la almohada, arqueando su espalda tanto como su cuerpo le permitía. La cabeza de Marinette estaba hundida en la suave superficie, sus flequillos se adherían a su frente por una capa de sudor. Su mentón se abrió, los sonidos apenas se contuvieron cuando Adrien por fin golpeó su lugar especial, apretando los ojos, mientras involuntariamente su interior se ceñía.

Marinette sintió una larga mano envolviéndose alrededor de su boton, el nudo apretándose en su vientre mientras sentía el líquido queriendo salir a velocidad. Sus dedos se curvaron mientras una ola de placer recorría su cuerpo, haciéndole olvidar todo menos el nombre de su esposo cuando el caliente y transparente líquido salió, manchando la mano de Adrien y su vientre.

El ritmo de Adrien empezó a ser irregular, frenético y torpe, una señal de que estaba cerca. Marinette le indicó que se acercara y dio lo mejor para alentar a su esposo a correrse dentro. El mayor no se contuvo más, usando la oportunidad que su amada le daba y los halagos que recibía para mover su cansado cuerpo. El jadeo y temblor del cuerpo en su agarre era una prueba de cuán bien había hecho sentir a Marinette. Encontró su propio orgasmo como recompensa a su buen trabajo. Sus labios encontraron los de la menor y solo con el primer roce, se corrió, tiñendo de blanco las paredes de su esposa. Sus labios no soltaron los de ella ni siquiera cuando las caderas de Adrien disminuyeron sus movimientos, ni siquiera cuando se detuvo aun enterrado dentro de Marinette.

Cuando por fin se separaron, Adrien usó toda su fuerza para apoyarse y no aplastarla con su peso. Se miraron por unos minutos, sin hacer nada más que estar hipnotizados por el otro. Solo fueron interrumpidos por un sonido viniendo de afuera, asustándolos y luego riendo antes de que Adrien por fin se retirara. Se puso de pie para tomar una toalla húmeda y asear a su esposa antes de tomar su lugar al lado de Marinette.

"Buenas noches, amor," Adrien susurró en la oscuridad, las luces ya habían sido apagadas y las cortinas cerradas.

"Gracias, Adrien," la menor ladeó la cabeza, encontrando a su esposo mirándola.

"Por lo de hoy?" el mayor preguntó, sin estar seguro de si era agradecimiento por algo en concreto.

"No." La respuesta de Marinette hizo que su esposa frunciera el ceño, el cual solo desapareció cuando la menor se aclaró la garganta. Las palabras de la azabache hicieron que Adrien apretara su abrazo alrededor de ella, arrullándola con todo el amor que podía transmitir con ese simple gesto como si tratara de decirle que quería decirle lo mismo.

"Gracias por cada día...te amo."

Fin