Para Luna, siempre.


El calor no me motiva a querer salir de casa, pero la hora que marca el despertador sí. Me levanto con toda la fiaca del mundo y voy directo a lavarme los dientes, nada más, total, me bañé anoche. Me cambio, agarro una banana, y encaro al primer día de clases oficial.

Cuando llego busco el aula 8 y entro. Como llegué temprano, me dedico a mirar a los compañeros que cruzan la puerta, los que me van a acompañar por lo menos este primer cuatrimestre. Saludo a los que reconozco del CPU, y uno de ellos se sienta al lado mío. Armin se llama, y es muy piola. Creo que es un cerebrito. Tiene 18 años, pero cuando lo escucho hablar me pregunto qué tanto eso es cierto, porque hasta parece más grande que yo, que le llevo 8.

Me pregunta qué hice en estos días desde que terminó el CPU, y cuando le estoy por contestar le suena el teléfono. Es una llamada y me pide que lo disculpe, que es el abuelo y tiene que atender por las dudas, yo le doy lugar y sigo mirando a la puerta.

De repente encuentro algo a qué dedicarle toda mi atención, y la voz de Armin la empiezo a escuchar cada vez más baja. Es una chica a la que nunca había visto. Entra y se sienta dos sillas adelante de la mía. Está vestida de blanco, y no puedo dejar de mirarla, incluso cuando se da vuelta y sin querer me mira. Eso no dura mucho sin embargo, y enseguida vuelve a mirar la pizarra.

—Perdón— me dice Armin. Lo miro y no hay rastros del celular—, pero tengo a mi abuelo en cama y le pedí que me llamase si necesitaba algo a la vuelta.

—¿Es muy mayor?

—No tanto, tiene 68 años, pero se quebró la pierna y tiene reposo por unas semanas más.

—Si necesitás algo te puedo llevar a comprarlo. Estoy en auto, así que no es problema.

—Gracias, Eren— me dice y mira adelante.

—Buenos días, chicos— saluda una mujer de unos treinta y pico de años mientras pasa la lista de presente para que firmemos. Tiene el pelo atado en una cola y anteojos negros tipo pasta. Y tiene una expresión llamativa, no sé cómo explicarlo—. Perdón por el retraso, pero nada es fácil cuando tenés gemelos— dice y se ríe. Algunos de los alumnos también lo hacen, y la chica de blanco veo que niega con la cabeza mientras parece agarrarse la cara—. Y menos si esos gemelos son San Bernardos de un año—. Las risas crecen y ya me doy una idea del tipo de humor que maneja esta mujer—. Me llamo Hange Zoe, y voy a ser su profesora de química general.

La clase, para ser de química, me resulta entretenida. Hange es rara, pero no en un mal sentido. Nunca vi una profesora que interactuase tanto con los alumnos, y menos de manera tan empática. Algo que me llamó la atención fue ver que se dirigía a la chica de blanco en más de una ocasión. Me pregunto si se conocen de otro lado…

El timbre avisa que terminó la clase, y la mayoría se levanta rápido para salir. Nos dan 15 minutos de recreo, y todos parecen querer aprovecharlos al máximo. Yo no soy la excepción y me levanto también.

—¿No venís?— le pregunto a Armin, que no parece tener intención de moverse.

Niega.

—No, acá hay aire acondicionado— me explica. Buen punto—, además, la próxima clase es en esta aula, así que prefiero quedarme.

—¿Querés algo del quiosco?

—Tengo agua, pero… cuando venís, si tenés ganas, ¿le comprás a la chica del pasillo una porción de torta de ricota?— me pregunta con los ojos iluminados.

Me río y asiento. Él sonríe y me estira un billete de $50. No se lo agarro. Lo puedo escuchar quejarse cuando me voy, pero la verdad es que no me cuesta nada comprarle una porción de torta.

Ni bien salgo del aula, siento que una ola de calor pesado me ahoga. Armin definitivamente es más inteligente de lo que parece.

Camino hasta la zona del bufete y veo la cola larga que hay. Por suerte en el quiosco sólo hay tres personas. Compro un jugo y un alfajor que no debería por el calor que hace, y vuelvo. Antes de entrar me acerco a la chica del pasillo. Miro la mesa y me arrepiento de haber gastado $60 en un alfajor choto cuando las tortas que tiene se ven una más rica que la otra. Noto la promoción: 1 x $50 2 x $80.

—Hola, te pido una porción de ricota y otra de manzana, por favor.

—$80— me dice con unas sonrisa.

Le pago, y mientras busca para darme el vuelto, la chica de blanco se acerca. No puedo evitar quedarme viéndola, aunque seguramente parezca un pelotudo. Es muy linda, y con ese vestido blanco es imposible ignorarla. Parece un ángel.

—Tu vuelto.

—Ah, gracias.

La chica saca las dos porciones de torta con una palita de metal y las pone en unas servilletas. Le vuelvo a agradecer y me voy. Escucho que una voz femenina le pide algo, y me doy vuelta para ver al ángel en cuestión señalando una de las tortas. Cuando estoy por entrar, me mira y sonríe, y le quiero devolver la sonrisa, pero un grupo de chicos se pone adelante mío y dejo de verla inmediatamente.

Suspiro con las tortas en la mano y me acerco a Armin, que me mira curioso.

—¿Viste algo más que tortas o me parece a mí?

Atrevido.

—¿Qué decís?— me río y le doy su torta de ricota.

—Gracias, Eren.

Niego y como mi porción con ganas. No va a ser la última vez que le compre a esa chica.

Hay otros alumnos comiendo en el aula y hablando. Faltan cinco minutos para la próxima clase, así que me pongo a revisar las notificaciones en el celu.

Veo dos mensajes de Crista y respiro hondo. Los abro sin muchas ganas de leerlos.

Y? Ya hiciste amigas nuevas?

Podés contestarme? dudo que no tengas un minuto libre.

Sí, la próxima tengo que confiar más en mi instinto.

Le respondo. La conozco, y sé que si tardo un rato más, me va a empezar a llamar.

No, todavía no hice amigas nuevas.

No sé por qué seguimos intentando. Siempre es lo mismo, y cada vez peor. Me da pena porque Crista no siempre fue así. Me gustaría saber qué la volvió tan insegura y perseguida.

Me llega otro mensaje a los segundos.

Todavía? o sea que es cuestión de tiempo

Vengo a estudiar, Crista. Si te pienso meter los cuernos lo puedo hacer en cualquier lado, ok? No me jodas más que tengo clases.

Jean, mi mejor amigo, insiste en que deje de darle bola, que deje de volver con Crista porque es al pedo. Dice que el cornudo seguramente soy yo, y que por eso es ella la que vive celándome por absolutamente todo. Aunque la quiero, tengo que reconocer que no es fácil estar con ella. Ya no tenemos momentos lindos siquiera.

Apago el teléfono porque sino no va a dejar de sonar.

En el momento en que me distraje con Crista tuvo que entrar la chica de blanco, porque está sentada tomando café y nunca la vi pasar por la puerta.

Antes de poder patearme mentalmente, entra un hombre de traje y maletín. Escribe el nombre de la materia en el pizarrón y noto que es más alto que yo y que seguro entrena, tiene unos brazos y espalda enormes. Los murmullos sobre lo bueno que está no tardan en llegar. Estas pibas no tienen filtro. Miro a la chica de blanco y no parece estar perdiendo la cabeza por el profesor, ya que se la ve entretenida con el celular. Por alguna razón me alegra, nunca me llamó la atención la gente babosa y evidente.

Espero no verme así con ella.

La voz del hombre impone total autoridad, y aunque parece amable, no se ve igual de flexible que Hange.

Él también se presenta y su clase es completamente distinta a la anterior. A diferencia de Hange, él toma lista llamando por apellido y nombre. Cuando parece terminar, la chica de blanco y uno más levantan la mano diciendo que no mencionó sus nombres. Él les explica que debe ser porque están en otra comisión. Cuando les pregunta cómo se llaman, ella responde "Levi Ackerman". No escuché el nombre del chico, no le presté atención.

—No los tengo, chicos. Es seguro que les toca con la otra comisión. Fíjense, es en el aula de enfrente.

Los dos le agradecen y juntan sus cosas para irse.

-x-

—Es linda, pero, ¿hace falta que casi te pongas a llorar cuando se fue?

Abro grande los ojos y miro a Armin, que tiene una sonrisa burlona y muy acusadora.

—¿Perdón?

—No importa, seguro vi mal. ¿Me acompañás a la farmacia entonces?— pregunta desviando la conversación.

Asiento.

Termino de guardar mis cosas y le pido que me espere un minuto que quiero ir al baño.

—Te espero afuera.

Voy al baño que queda en la otra punta, y cuando salgo la veo. Parece que está por entrar al baño de mujeres, que está al lado del de hombres, y antes de darme cuenta…

—Chau— le digo con un ademán.

—Nos vemos— me contesta y sonríe.

Hago fuerza para no sonreír como un pelotudo, pero creo que no tengo éxito ya que varios se me quedan mirando con cara rara.

Salgo contento, como si hubiera aprobado mi primer parcial.

—¿A cuál farmacia vamos?— le pregunto a Armin para después encarar al auto.

-x-

Estaciono y cierro los ojos. Me había olvidado de prender el celular, y eso tiene que ver con que Crista esté parada en la puerta viéndome como halcón. Me bajo tratando de hacer tiempo, aunque es al pedo porque nada va a frenar las cosas que seguro tiene pare decirme.

—¿Se puede saber cómo voy a confiar en vos si apagás el celular para dejar de responderme, Eren Jager? Encima tendrías que haber llegado bastante tiempo antes.

—No lo apagué para dejar de responderte, sino porque entró en profesor y no quería ponerme a discutir— trato de explicarle, pero no escucha—. Y si me retrasé fue porque acompañé a un chico a comprar una cosa.

—¿Te das cuenta de que aunque vayas a una facultad sólo de chabones yo tendría que estar pendiente de vos?

No entiendo a qué se refiere ya que no soy ni infiel ni gay, pero no digo nada y la dejo terminar su argumento pedorro mientras busco las llaves del departamento.

—¿Por qué me ignorás, Eren?

—No te estoy ignorando, quiero entrar y almorzar algo antes de ir al laburo. Si querés hablar, entrá.

Crista me sigue, y en ningún momento deja de decir cosas que no son ciertas. De verdad me preocupa de dónde saca tantas ideas raras.

—Mirá— le digo apenas ponemos pie adentro de mi departamento—, si querés que esto funcione esta vez, vas a tener que empezar a confiar un poco más en mí. Nunca estuve con otra mina, nunca tuve intenciones de hacerte pensar eso, y creo que nunca hice algo que te hiciera sentir mal a propósito. Claramente tenés un problema de confianza, y aunque me encantaría ayudarte a resolverlo, evidentemente no puedo, porque hace tres años estamos así. No sé qué querés de mí, Crista. ¿Me querés poner una cámara que me filme todo el día para asegurarte que no te miento? ¿Qué es lo que querés?

Crista se pone a llorar y es un segundo el que tardo para aflojar con tanta tensión. Odio pelear, odio que desconfíe de mí injustamente, pero más odio verla triste y saber que es por mí.

Me acerco y la abrazo fuerte. Le agarro la cabeza, sé que eso le gusta y la calma bastante. También le pido perdón, aunque no sé bien por qué.

—Quiero que estemos bien, Crista, pero tenemos que trabajar más en nosotros. Yo prometo hacer lo que pueda para estar bien, pero vos poné ganas también.

Ella asiente y me abraza de vuelta. Suspiro. Esto de pelear a los gritos y bajar 5 cambios de golpe se volvió una rutina y es cansador.

Terminamos cogiendo en el sillón del comedor y para cuando me doy cuenta ya estoy sobre la hora de irme al trabajo.

—Me tengo que ir, se me va a hacer tarde. ¿Te llevo a tu casa y a la noche vamos a cenar?

—Bueno.

Nos vestimos y para camuflar el olor a garche que tengo encima me tiro algo de perfume. Mala idea ya que Crista se da cuenta y me pregunta para quién me estoy perfumando.

—Estoy cansado, me agotás.

Abro la puerta y la obligo a salir del departamento o a dejarla encerrada. Cuando salimos a la calle le pregunto de mala manera si quiere que la lleve a la casa o si va a seguir insistiendo con que la cago con vaya a saber quién.

—Me voy caminando. Sólo espero que te hayas puesto forro para cogerte a la otra.

Trato de no darle bola y me subo al auto.

Cuando llego al trabajo la primera que me recibe con cara de pésame es Annie.

—¿Quién murió?

—Mi vida amorosa.

—¿Otra vez lo mismo?

No me gusta hablar mal de la relación que tenemos con Crista, pero Annie da muy buenos consejos, además es una de mis mejores amigas junto con Jean, no hay forma que pueda esconder qué me pasa.

—No sé qué hacer, de verdad no sé qué hacer.

—Eren, ya te lo dije muchas veces, Crista no te hace bien ni psicológica ni físicamente. Cundo te conocí parecías modelo de Calvin Klein, ahora parecés un viejo choto. Estás flaco, ojeroso. Te está chupando el alma esa piba, date cuenta.

No digo nada, pero sabe que con mi silencio le estoy dando la razón. Tiene razón.

Annie se va a la habitación de al lado y vuelve enseguida con dos cafés.

—Contame cómo te fue en la facu.

Agradezco el cambio de tema, y le resumo mi mañana tratando de no aburrirla demasiado.

Por suerte Annie tiene ese don de alegrarme el día incluso estando en el trabajo después de una pelea con Crista. Por estas cosas la amo.

—No creo ver a Crista esta noche— le digo de la nada—, ¿hacemos sushi y Netflix con Mika?

Annie se queda pensando un segundo y agarra el celular para mandar un mensaje, supongo que a Mikasa.

—Me va, pero es lunes y Mikasa mañana se levanta temprano. Ahí me dice…— sigue mientras revisa el celular de nuevo— que sí. Nunca va a decir que no al sushi la gorda.

—Genial. Avisame a qué hora caen así pido con tiempo.

Annie asiente y seguimos cada uno en lo suyo, aunque tampoco hay mucho para hacer a estas horas de la tarde. Los beneficios de trabajar en un call center.

Cuando me voy, antes de salir del edificio, hago el pedido de la comida para que llegue dentro de dos horas. Quiero llegar y poder darme un baño por lo menos.

El sushi de este nuevo lugar al que nunca había llamado antes se convierte rápido en uno de mis preferidos, y me guardo el número para tenerlo en cuenta en esas noches que no tengo ganas ni de hervir un huevo.

Terminamos de comer, pero seguimos viendo Netflix. Mikasa tuvo la mala idea de recomendarme You, y me tuve que poner al día porque con Annie ya iban por la mitad de la temporada dos. Igual, no me costó, ya que en dos días me vi toda la uno. Puto Joe y sus encantos criminales.

Y hablando psicópatas…

El celular me empieza a sonar. Las miro a las chicas que pausan la tele y ponen cara de culo, ya sospechan quién está del otro lado del teléfono.

—Hola— saludo cortante, no quiero que esta llamada dure mucho. Annie y Mika se tienen que ir temprano y me gustaría pasar un rato más con ellas, por lo menos terminar de ver el capítulo.

—¿Qué hacías?

Ni un "hola", y no es un "Qué hacías" para empezar una charla, sino uno de "Qué mierda estás haciendo, seguro cogiéndote a alguien".

—Terminé de comer, vinieron Annie y Mikasa un rato.

No escucho nada, y no digo nada tampoco, no fui yo el que llamó.

Después de lo que parece una hora me contesta.

—Yo estoy por salir, te quería saludar nomás.

—¿Vas a algún bar?

—Sí.

Odio que haga eso, y sabe que lo odio, por eso lo hace. Espera que la interrogue como hace ella conmigo. Pero no le pienso dar el gusto. Igual, me preocupo por que vuelva bien.

—Bueno, pasala bien. Si querés te voy a buscar a la salida.

—No, vuelvo temprano, me tomo un Uber.

—Como quieras, pero avisame que llegaste bien, ¿sí?

—Chau, Eren— me dice seca y corta.

Seguro me delata la cara, ya que tanto Mikasa como Annie me miran fijo, esperando a que hable. Aunque no me dan tiempo.

—Ni hace falta que cuentes, por cómo grita se escuchó hasta acá. Es una manipuladora, Eren.

No digo nada, sólo me acerco para volver a poner play y seguir viendo la serie.

-x-

Me levanto a la madrugada para ir al baño y de paso veo si tengo algún mensaje, pero no. Son las 5, y la última conexión de Crista marca a la 00:16, que fue un rato después de que me llamara. Le mando un mensaje preguntándole si está todo bien, pero no me contesta. En dos horas me levanto, así que, si para las 7 no tengo respuesta, la pienso llamar.

Trato de dormir, pero me cuesta. Siempre que Crista sale, siento miedo. Últimamente es peligroso hasta salir de día, así que ni hablar de noche. Encima Crista es muy linda y llamativa, de sólo imaginarme los escenarios posibles, me da dolor de estómago.

Me quedo pensando, y ningún bar está abierto hasta tan tarde un martes a la madrugada, y ya van siendo las 6. Sin saber si está bien no voy a poder pegar un ojo, así que le mando otro mensaje que tampoco me contesta. A los diez minutos la llamo, y la llamo de vuelta, y la vuelvo a llamar, y nada. 30 llamadas. Puteo por no haberle preguntado con quién salía así llamaba a esa otra persona. Soy un forro.

Respiro y pruebo llamando al celular de Cintia, su mamá, aunque sé que suele apagarlo de noche. No tengo suerte y está apagado.

Puede que tenga el celular en la cartera, puede que ya haya vuelto y por estar enojada no haya querido avisarme, como puede que le haya pasado algo, y antes de averiguar por otros medios, me cambio y voy hasta su casa.

Trato de no desquiciarme mientras manejo, aunque sigo llamándola y ella sigue sin atender.

La respiración se me corta, y parpadeo muchas veces para que no se me nuble la vista por las lágrimas que se me empiezan a formar.

No apago el auto ni me aseguro de estacionar bien y bajo ni bien me acerco a su casa. Toco el timbre varias veces hasta que la puerta se abre. Es Cintia, y por su cara me doy cuenta de que la desperté.

—Eren— me dice sorprendida de verme. No la culpo. Hace rato no voy y sabe por qué.

—Disculpame por tocar así y despertarte, pero quería saber si Crista llegó del bar. Le estoy mandando mensajes y llamándola desde hace una hora y no me contesta.

—Calmate, Eren— me dice, estoy muy agitado, me doy cuenta—. Crista está acostada, nunca salió.

El corazón empieza a latir más rápido, pero por otro motivo completamente diferente. Lo hizo a propósito. Me dijo que salía porque le conté que había invitado a Mikasa y Annie y no le gustó una mierda. Mikasa y Annie, ¡que son gais! Me inventó que se iba a un bar, y como no la interrogué me preocupó a propósito.

Cintia se me queda mirando sin entender nada y me pregunta si quiero entrar, yo niego.

—¿Por qué pensaste que salió?

Me muerdo el labio. Muchas veces la protegí de su mamá cuando me hacía estas cosas, pero no me gusta que joda con esto, con preocuparme por diversión, así que le cuento.

—Me dijo que salía y que pensaba volver temprano, le pedí que me avise y nunca me contestó, ni los mensajes ni las llamadas.

Me pide disculpas por el mal momento que me hizo pasar su hija e insiste con que entre a tomar un té para calmarme antes de volver a subir al auto, pero le agradezco y le digo que no.

Me subo al auto y arranco, aunque a las dos cuadras freno y exploto en llanto. Llanto por pensar que le había pasado algo, llanto por pensar lo peor, llanto de impotencia, llanto por sentirme un pelotudo, llanto porque me doy cuenta de que es capaz de hacer estas cosas por unos putos celos. No quiero volver a pasar por esto, y ya no tengo dudas de hasta dónde es capaz de llegar para lastimarme. Me manipuló muchos años, pero ya está, se terminó.

Cuando me calmo un poco vuelvo a poner en marcha el auto, pero antes de arrancar, me llega un mensaje de Crista.

Al final no quise salir, me olvidé de avisarte.

No le contesto, y espero que sea respuesta suficiente.

-x-

—Son 49, así que se van a poner en grupos de a seis y uno va a ser de siete— explica el profesor de introducción al análisis matemático.

Armin acerca su pupitre al mío y tres chicos más de alrededor nos miran, les sonrío y asentimos tanto Armin como yo para que podamos hacer una especie de círculo entre los cinco, aunque todavía nos falte por lo menos una persona. Ni dudo y miro a Levi, que justo, y gracias a todos los cielos, me mira.

—¿Querés hacerlo con nosotros?— le pregunto sin pensarlo dos veces.

Por suerte sonríe y se acerca como puede con su pupitre.

—Si querés sentate en este, yo me voy con los chicos de atrás a hacerlo— le ofrece la chica de adelante mío, y siento ganas de abrazarla aunque ni la conozco.

Levi le agradece y pone sus cosas en la mesita.

Qué linda es.

Tiene ojos grises que son una locura, y con el ventanal enorme que hay atrás mío, se le nota hasta el último detalle.

Hablamos del trabajo que tenemos que hacer, y me alegra descubrir que Levi tiene don de líder. Ella, Armin y yo somos lo que más proponemos, y otro de los chicos sugiere armar un grupo de WhatsApp para ir organizándonos con las tareas. Si bien ODIO los grupos de WhatsApp, voy a poder hablar con Levi, así que no me opongo.

La clase se me pasa rápido, y aunque descubro que Levi tiene que irse a otra aula después del recreo porque está en la carrera de ingeniería biomédica mientras que yo estoy en la de ingeniería electrónica, me alegra saber que vamos a compartir varias materias más.

-x-

La semana es una locura. Hace 7 años había empezado la facultad y abandoné al mes para dedicarme a trabajar porque mi prioridad siempre fue vivir solo. Ahora que vivo solo y con un trabajo medio choto pero estable, decidí retomar el estudio… pero nunca me iba a imaginar lo difícil que podía llegar a ser. Y eso que recién empiezo.

Igual, no pienso dejar esta vez, me cueste lo que me cueste. Quiero dedicarme a otra cosa, no vivir en un call center hasta los sesenta y cinco años.

Otra cosa que no ayudó estos días fue Crista. No dejó de mandarme mensajes y llamarme para pedirme perdón. Incluso ayer vino hasta mi departamento, por suerte no vio cuando llegué y pude seguir de largo con el auto. Tuve que ir a comer a un restaurante cerca de casa, pero era preferible a escucharla. La conozco y sé bien cómo va su discurso, siempre es igual. Me iba a pedir perdón, iba a llorar, iba a reconocer que estuvo mal, íbamos a terminar garchando, y solucionando el problema momentáneamente. Y la verdad es que ya no quiero eso. Me doy cuenta de que nunca vamos a estar bien. Tenemos una relación muy tóxica.

Por suerte, no todo es estresante. El grupo con Levi y Armin está piola. Los demás mucho no aportan, pero por lo menos no molestan, cosa que es suficiente.

Con Levi tuve varias oportunidades de charlar en los recreos, y no desperdicié ninguna. Sé que con Crista todo se terminó, así que tampoco siento culpa de hablar con Levi y reconocer que me gusta. Aunque nos llevamos bien, no le insinué nada. No es que no quiera, pero nos conocemos hace días, y la verdad es que no pienso encarar a nadie a los días de terminar con mi novia de años. Levi tampoco parece de esas personas que agarran viaje a la primera de cambio, de hecho se me hace reservada, seria. Es muy divertida, pero no de una manera… desubicada. No sé bien cómo explicarlo, porque si bien me doy cuenta de que tiene una honestidad bruta muy parecida a la de Annie, conserva su delicadeza. Qué sé yo, me encanta.

Me contó que Han es amiga suya de hace años, y entendí por qué siempre responde irónicamente en sus clases. Tienen confianza. Espero lograr ese nivel de confianza yo también, aunque no me gustaría ser sólo un amigo.

Un mensaje de Jean me trae al mundo actual y considero una invitación para ir tomar algo. Si recién estoy empezando la facultad y ya tengo poca energía, no me quiero imaginar al año, así que voy a aprovechar mientras me dé el cuerpo.

Le respondo que voy a buscarlo a eso de las once, y me contesta enseguida. Aunque no es un mensaje de Jean, sino de Crista.

Es más de lo mismo, me pide que le conteste. Estos días vine evitando responderle, pero quiero que le quede claro que ya no vamos a estar más juntos. Tampoco me da para cortarle por mensaje, pero no quiero darle expectativas altas.

Tardo un poco en formular el mensaje sin sonar como un forro, pero tampoco como el mismo boludo de siempre.

Te pido que dejes de mandarme mensajes. Mañana podemos juntarnos a hablar si querés, las cosas no pueden seguir así.

Apoyo el celu en la mesa para ver qué ropa me voy a poner para la noche, pero antes de abrir el armario me llegan dos mensajes. Uno es de Jean, diciéndome que me espera, y otro es de un número desconocido. Abro el mensaje y me aparece para aceptarlo, bloquear el contacto, o guardarlo.

Hola, Eren. Disculpá que te moleste un sábado, pero cuando puedas me pasarías el PDF que dio el profesor? No me abre a mí. Soy Levi.

No entiendo por qué me habla por un WhatsApp privado cuando tenemos un grupo precisamente para esto. No me estoy quejando, pero me parece raro.

Ni bien guardo el contacto y cambio el número desconocido por su nombre, hay algo que me parece todavía más raro. Levi cambia la foto de su gato, que la estuve viendo todos estos días en el grupo, por una de ella en donde se le ve el torso y la cara. Obviamente abro la foto me cuelgo un rato mirándola. Es perfecta, con su cuerpo chiquito, su cara hermosa...

Me doy cuenta de que tengo que contestarle sino va a pensar cualquiera.

Hola Levi. No me molestás para nada, estaba viendo una serie en Netflix. Pasame tu mail que te lo mando en Word así no tenés problema para abrirlo.

¿Por qué le dije que estaba viendo una serie en Netflix? Qué triste soy.

Una serie en Netflix un sábado por la tarde? Jaja, qué veías?

Mmm.

Estaba terminando You. Una amiga me enganchó y ahora quiero saber cómo termina.

Te vas a quedar con las ganas porque tiene una tercera temporada que todavía no salió. Yo también estoy con Netflix la verdad. Y con Ozzy, para variar.

Ozzy es su gato, me lo contó en una de nuestras mini conversaciones de recreo. No tiene nada de raro ver Netflix un sábado por la tarde, lo que me pregunto es, ¿acaso está intentando averiguar si tengo mis sábados ocupados con alguien? ¿Puedo tener esa suerte? Me llega otro mensaje antes de que pueda decirle algo. Un mensaje que me desconcierta. Para bien.

¿Hacés algo a la noche?

¿Qué le digo? No es que quiera mentirle, pero, ¿y si me está preguntando para invitarme a hacer algo? ¿Y si por decirle que sí hago algo con un amigo no me invita? ¿Y si le digo que no hago nada y piensa que soy alto loser?

No quiero tardar mucho en responderle, así que opto por la verdad.

No pensaba hacer nada, pero un amigo me dijo de ir a tomar algo y ya veo que cuando empecemos con los exámenes voy a tener menos ganas de salir que ahora, así que le dije que sí. Vos hacés algoritmo?

algo*

Algoritmos justamente, jaja. Pensaba repasar algo de matemáticas, hace diez años que no veo un número y me siento perdida. Una noche de joda bárbara la mía.

No parece, pero Levi me lleva dos años. Tiene la piel de una adolescente. Y no parece tampoco pero me está dando pie para desviar la conversación.

En fin, es mi oportunidad para acercarme más.

Yo también estoy algo perdido con mates, si querés podemos practicar juntos un día en la semana. Mis únicos días libres libres son los sábados y domingos, sino tiene que ser de noche.

No me molesta usar el finde para estudiar. Si querés podemos estudiar los sábados?

Jackpot, Jager.

Sí obvio, entonces cambiamos los sábados de joda por sábados de matemáticas jajaja

Me doy vergüenza a mí mismo por responderle así, aunque por suerte no parece molestarle.

Quedan reservados entonces. Yo tipo a esta hora puedo, a la mañana no porque trabajo.

Por lo que me contó, es trabajadora freelance, lo que significa que acomoda sus horarios a gusto y trabaja desde su casa. La envidio un poco.

Seguimos mandándonos unos mensajes más, y cuando me saluda para ir preparándose para estudiar, cambia de nuevo su foto de WhatsApp. Es una foto de su cara en un primer plano, está seria y no tiene mucha iluminación, sólo resalta su boca que tiene brillo labial, pero por favor esa cara. Si le habré dedicado pajas a esa cara…

La saludo antes de que empiece a decirle boludeces y guardo su foto. Por si acaso.

Veo que tengo un mensaje de Crista que nunca vi, y ni lo abro, no estoy de humor. Me miro la entrepierna y veo para lo que sí estoy de humor. Suspiro, ver esas fotos de Levi me puso de ánimo.

Me muevo hasta la compu, y aunque no sé muy bien qué buscar, pruebo con etiquetas en una página porno. No me juzguen.

Petit girl light eyes

Dark haired girl light eyes

Pale girl light eyes short hair

Empiezan a aparecer varios videos de chicas con esas características, y busco alguna que dentro de todo se parezca a Levi.

Abro un video de una chica de ojos grises y pelo corto y negro, pero las facciones no se parecen en nada a las de Levi. Así abro muchos más, como puedo, ya que con la mano derecha voy precalentando. Algo voy a encontrar.

Busco y sigo buscando, hasta que veo de primer plano unas tetas blancas increíbles con pezones rosas, la más linda combinación, y no puedo no abrir el video.

La chica tiene el pelo negro y corto, pero tiene una onda muy punk, nada que ver con el pelo de Levi, que tiene una especie de corte estilo militar bien prolijo. Igual, el rapado de los costados sí lo tiene. Tiene también un piercing en la lengua y lentes negros, y wow, acabo de desbloquear un morbo nuevo. Sus ojos son azules, y aunque parecería ser linda, tiene tanto maquillaje que no sé hasta qué punto su nariz es así de chica, o se trata de una ilusión óptica.

Igual me concentro tanto en su cuerpo que el maquillaje pasa a un segundo plano. Es chiquita, y parecería ser baja como Levi, así que eso da por terminada mi búsqueda.

En el video no hace más que tocarse las tetas y mostrar el culo, pero estoy tan al palo que sólo con eso estoy más que conforme.

En un momento se empieza a pellizcar los pezones, y noto dos cosas: los piercings diminutos que me dan ganas de mordérselos, y que sus tetas están operadas. Son demasiado redondas y firmes. Igual, operada o no, está buenísima.

El video dura sólo 40 segundos, así que me empiezo a pajear rápido.

Me escupo la pija para mejor lubricación, aumentando el ritmo cada vez más. Levi se me cruza por la cabeza mientras miro a la chica tocarse, y de sólo imaginarme que es ella, acabo. Salpico un poco el escritorio y mi abdomen, pero fue un orgasmo tan bueno que no me importa.

No soy de mirar mucho porno, y cuando lo hago por lo general acabo y me pongo a ver cualquier otra cosa, pero esta chica me llevó al record de la paja más rápida de mi vida, y decido entrar a su perfil. Por suerte, el video fue subido desde su cuenta.

Entro y me arrepiento de haber acabado, porque el material que veo es oro.

Está ella sola en todos los videos, y en la mayoría se la ve completamente desnuda, y con un consolador en la mano. No tardo ni un segundo en abrir el último que subió, uno en donde se está colando un consolador de esos finitos rosas que usan muchas chicas para filmarse. Creo que vibran.

Ni bien empieza, siento que se me empieza a parar la pija de nuevo. Ella… Stacy, aparentemente, se empieza a tocar las tetas con una mano, mientras que con la otra mueve despacio el aparato. Subo el volumen y agradezco que no jadee de forma exagerada. Si hay algo que me mata la libido, son los jadeos excesivos y poco creíbles, bien típico de las películas porno.

Esta vez acabo a los minutos, justo después que ella.

Ya calmado, leo su perfil. Está en inglés, y básicamente dice que es una cam girl que hace solos.

Nunca, pero nunca hice esto, y capaz me vaya a arrepentir, pero busco su usuario en la plataforma que sugiere, y me creo una cuenta para suscribirme.

Sólo espero sacar algo de todo esto: que esto me baje un poco las ganas que le tengo a Levi.