Hola a todos! después de un largo tiempo estoy de vuelta para reescribir este proyecto.
Decidí comenzar desde cero pues he estado planeando y soñando con esta historia durante mucho tiempo y creo que la primera vez no le hice justicia a todos los detalles que tiene esta historia.
Espero lo disfruten tanto como yo.
Los personajes y el concepto de Saint Seiya no me pertenecen, son obra del maestro Masami Kurumada. Todos los personajes que no aparecen en su obra son de mi autoria
SENDAI
El sol entraba en finos rayos dorados a través de las cortinas de encaje del gran ventanal como si se tratara de una pequeña cascada de luz que visitaba la habitación de Sendai. El plácido canto de las aves parecía darle los buenos días a la princesa que perezosamente se estiraba y retorcía entre las sábanas de seda de su lecho, sus enormes ojos amarillos se negaban a abrirse por aquella estridente luz que se colaba por la ventana así que la pequeña diosa se negaba a dejar la calidez de su cama y empezar con la larga y extenuante jornada que le esperaba.
-Toc toc toc toc
Sendai se quedó en silencio fingiendo que aun dormía...
-Princesa... ¿ha despertado ya? es hora del desayuno...
La pequeña de ojos amarillos y cabellera color lavanda hacia un puchero de fastidio mientras se enderezaba entre sus almohadones de seda bordada. Se deslizó entre las mantas y se puso en pie junto a la ventana, mientras la voz femenina que llamaba a la puerta insistía en entrar a la habitación.
-Princesa, ya es hora de levantarse, le hemos traído su desayuno favorito...
Entonaba de forma dulce la mujer mientras abría la pesada puerta de cedro e ingresaba a la magnifica alcoba de la niña. Sendai, por su parte se escabulló detrás de una pesada cortina de terciopelo carmesí que colgaba junto al balcón de su alcoba manteniéndose en silencio y muy quieta mirando desde su escondite como las tres Saintias entraban a su recámara portando sus volátiles túnicas blancas estilo romano flotando en el aire como alas de mariposas, y sus brillantes armaduras multicolores destellando con los rayos solares en todas direcciones en graciosos reflejos de todos los colores del arcoíris. Sus metálicos pasos se amortiguaban en las alfombras persas bajo sus brillantes botas y sus manos blancas cargaban elegantemente charolas de comida, esplèndidas ropas y una gran palangana de plata llena de agua para que la pequeña diosa se lavarse el rostro.
Ericka de Caballo menor puso el servicio del desayuno en una cómoda cercana a la cama respirando profundamente con el fin de conservar la calma ante los continuos desplantes de la princesa, mientras Joanna de Casiopea y Beka de Delfín suspiraban de resignación pues ya conocían de sobra lo difícil que era Sendai.
Las esbeltas figuras de las Saintias recorrían nerviosamente la habitación en busca de su joven ama, buscando debajo de la cama, dentro del armario, detrás de las columnas, llamándola una y otra vez, pues no solamente fungían como sus nanas e institutrices sino también eran la guardia personal de la diosa, el ultimo y mas íntimo circulo de seguridad de la reencarnación de Athena.
De pronto, el crujir de las ramas de la densa enredadera del balcón alertó a las tres acorazadas que Sendai escapaba hacia los jardines del palacio. Apresuraron el paso para tratar de alcanzar a la fugitiva quien las miraba triunfal y retadora a nivel del piso con sus llameantes ojos dorados y su ondeante cabellera morada alborotada con el viento, aun en camisón de dormir y con los pies descalzos echò a correr a los campos de tiro que se encontraban en las inmediaciones del palacio.
Joanna- ¡No puede ser posible! es la tercera vez n este mes, ¡y justo cuando llega una nueva profesora de astronomía!
Beka- Ni hablar, debemos ir por ella...
La de Delfín se encaramó en el barandal de piedra para ir tras la pequeña prófuga que se alejaba mas y mas como alma que lleva el diablo. Sin embargo la fría y blanca mano de Erika del Caballo menor detuvo a la de Delfín negando suavemente con la cabeza.
Erika- Lo se... Pero... Athena desciende a la tierra cada 200 años, ella llega en cuerpo y alma a este mundo con el único fin de defender la tierra y por ende proteger la vida humana. Ella solo viene a este mundo para liderar una guerra, por eso siempre es custodiada por los caballeros y nosotras, las Saintias...
Joanna- Es Athena, debemos de protegerla...
-Erika- Es por eso que debemos dejar que vaya a donde quiera y descansar de nuestra compañía.
- ¿DEJARLA SOLA?
respondieron al unísono la de Casiopea y la de Delfin sorprendidas.
Beka- ¿Estas loca? ¿Qué acaso no ves que algún enemigo podría intentar secuestrarla? ¿o peor aùn asesinarla
Erika- ¡Lo se muy bien! Sendai solo tiene 9 años y desde que nació todo lo que ha conocido son deberes y obligaciones, clases y protocolos. Y el breve tiempo que pasa en este mundo no le hemos dado un respiro... Athena a pesar de ser una diosa no ha tenido la dicha de vivir la infancia, y de vez en cuando la soledad.
Las Saintias mas jóvenes miraban algo contrariadas a Erika quien sonreía maternalmente mientras su bello rostro brillaba besado por los rosados rayos solares mientras su castaña trenza se balanceaba al compás del viento.
Erika- Sendai no solamente es mi diosa, es la razón de mi felicidad. Su paso por este mundo es tan breve... dejemos que olvide aunque sea por unos instantes que es Athena, la guerra santa está cada vez mas cerca y con ella vendrá un largo camino de sangre y lágrimas. Quiero que Sendai viva este breve periodo de paz y lo que queda de su infancia como un hermoso ramillete de recuerdos. Beka Cancela la clase de hoy. Joanna acompáñame seguiremos a Sendai, no debe notar nuestra presencia
Y así como un par de ligeras brisas las Saintias siguieron a la joven diosa hasta los jardines y campos de tiro, con mucho cuidado y discreción de no ser descubiertas. Sendai, por su parte se escabullò hasta los establos y las grandes jaulas de aves de caza mirando con sus doradas orbes a los magnificos corceles que relinchaban deseosos de salir a corretear.
-¡Sendai! ¡no creí que hoy vinieras! ¿no se supone que hoy comenzarías tus lecciones con una nueva maestra?
La alegre voz de una niña un poco mayor a Sendai entró a los establos cargando un balde lleno de avena y salvado para los caballos.
Sendai- Si... pero eso es muy aburrido. Es la tercera maestra que me traen este año...Astronomía, literatura, matemáticas, lenguas... todo eso es muy aburrido
Arya- ¿De verdad piensas eso? yo creo que debe ser muy interesante. ¡Me gustaría mucho aprender todas esas cosas!
Sendai- ¿De verdad? ¡pues entonces deberías tomar todas esa lecciones conmigo!
La joven Aria miro incrédula a su amiga mientras vertía el alimento para las bestias. Arya y Argenis eran los hijos adoptivos del gran patriarca, quien centraba su atención en el entrenamiento de su hijo varón y los asuntos del santuario y apenas notaba la presencia de su hija.
Sendai- Desde que tu hermano entrena para convertirse en caballero ya casi nunca lo ves, ¿verdad? y eso te pone muy triste... además yo de ninguna manera aceptaré tomar esas lecciones sola, son muy aburridas. Si estamos juntas tal vez podamos divertirnos un poco y no extrañarías tanto a Argenis.
Arya- Pero mi padre no lo aceptará, tu eres Athena, y yo...solo soy...
Sendai- ¡Aceptará! ¡ya lo veras!
De pronto la serena voz de una mujer interrumpió la conversación de las chiquillas haciendo que ambas saltaran del susto.
¿Athena, Lady Arya, que es lo que están haciendo en el establo?
Las niñas se quedaron mudas ante la mujer en traje de entrenamiento y máscara plateada que se acercaba a las jaulas de las aves sosteniendo un pequeño bulto marrón entre sus manos. La guerrera enmascarada ladeo un poco la cabeza en señal de interrogación. De repente un agudo chillido se escapó del pico de la diminuta criatura que Anna cargaba entre sus manos. El rostro de las niñas se iluminó al notar que el pequeño bulto se trataba de un pichón de águila.
Sendai- ¡Que hermoso! es un pequeño halcón
Anna- Es un pichón de Aguila real, lo he encontrado vagando por ahí, al parecer cayo de su nido.
Las pequeñas miraban maravilladas a la pequeña criatura que estiraba el cuello, abría de vez en cuando el pico y extendía sus diminutas alas.
Anna- Es demasiado pequeño y débil. Probablemente sus propios padres lo echaron del nido puesto que tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir.
Arya-¿Sus propios padres? ¡¿Como es eso posible?! ¡Es demasiado Cruel!
Anna-La naturaleza es cruel, el mundo es cruel. Los padres sacrificaron a este pichón para poder alimentar a las otras crías con mayores posibilidades de sobrevivir. Fue lo mejor...
Sendai- ¿Cómo puedes decir que fue lo mejor? ¿A caso no lo recogiste para salvar su vida?
La pequeña diosa mirò su reflejo distorcionado en la máscara plateada de Anna.
Sendai- ¡Este pequeño vivirá! Estoy segura que algo viste en este pichòn para que decidieras traerlo contigo hasta este lugar. Siempre dices que todos tenemos un propósito, que nada es al azar. Anna, tu eres la mejor cetrera del santuario, por favor enseñame a cuidar y entrenar a esta águila.
Anna- imposible princesa, el patriarca no permitiría que descuide sus deberes.
Sendai- ¡Accederá! ¿Qué acaso no soy yo Athena?
Anna-Un establo no es lugar para usted, princesa. ¿Qué rayos hacen Ericka y compañía? al parecer no cumplen bien sus funciones. ¿Lady Arya, el gran maestro está enterado de sus paseos a este lugar?
Arya- A mi padre le importa poco lo que yo haga.
Sendai- Ahora mismo veremos como si seré yo quien entrene a esa ave, y tú Arya tomarás las lecciones conmigo, de lo contrario no tomaré ninguna.
La joven diosa tomò de la mano a la rubia hija del patriarca visiblemente enfurecida por no tener ningún control sobre su vida. No se trataba de un simple arrebato de rebeldía, era mucho mas que eso, era un deseo desmedido de libertad.
El gran patriarca se encontraba en una audiencia cuando de repente Sendai entro enfurecida llevando de la mano y casi a rastras a una muy asustada Arya.
-Sendai- ¡Allen!
-Patriarca Allen- ¡Athena! ¿no debería estar en su lección con la nueva institutriz? Erika, ¿Qué significa esto?
La saintia de caballo menor apareció detrás de las dos niñas tomando maternalmente el hombro de la joven diosa.
-Erika- Disculpe su excelencia, es solo que creí que Athena merece un descanso de todas sus lecciones, sin embargo no pude anticipar su deseo de venir a buscarle en medio de esta reunión.
Entre las personas que se encontraban con el gran patriarca destacaban algunos individuos de apariencia bastante curiosa: un hombre alto de rasgos recios y vestimentas exóticas, de las que colgaban algunas pieles de animales como leopardos y serpientes, a su lado sujeto de una cadena estaba un niño de unos 11 años que arrodillado en el piso apoyando su peso sobre los nudillos, semidesnudo, con una larga y enmarañada cabellera roja y grilletes en los tobillos. Un monje con su larga sotana negra quien sonreía amablemente a las niñas y justo detrás de el un jovencito de unos 14 o 15 años de piel bronceada y mirada dura, sus ropas viejas y gastadas le daban un aspecto rudo y sombrío, y un par de ancianos con vestimentas chinas, acompañados de una niña de piel pálida, ojos verdes y largos cabellos negros.
-Allen- Arya, ¿Qué es lo que haces aquí? ¡te he dicho que no debes distraer a Athena de sus deberes!
-Arya- Perdóname, padre
La joven diosa dio varios pasos entre los arrodillados adultos y los contrariados niños de tan peculiar grupo. Decidida llevó de la mano a su mejor amiga hasta posarse enfrente del gran patriarca.
-Sendai- Allen, he decidido que no tomaré mas lecciones. Yo no pedí ser la Diosa Athena, y no me interesa aprender todas esas aburridas materias, seguiré despidiendo a todos esos maestros que me traen... a menos...
-Erika- ¡Señorita Sendai!
-Sendai- ¡A menos que permitan a Arya tomar todas esas clases conmigo!
El gran patriarca mirò a través de su dura màscara a su joven hija de 10 años quien agachaba la mirada hacia el piso visiblemente apenada por la escena.
-Patriarca- ¡Erika, llévate por favor a Athena y a mi hija!. Esta bien Sendai, Arya será tu compañera de estudios.
-Sendai- También quiero instruirme en el combate y cetrería.
El gran Patriaca guardó silencio sorprendido del repentino cambio de actitud de Athena.
-Ericka- Gran Maestro, Athena desea salvar a un águila que Anna rescatò en sus excursiones...
El pontífice del santuario respiró profundamente un tanto exasperado ante todo ese drama y finalmente accedió a la petición de su diosa inclinando la cabeza en señal de aprobación.
Sendai- Una cosa mas, Allen quiero participar de las reuniones, creo que ya tengo suficiente edad para comenzar a enterarme de los asuntos del santuario. Estoy harta de ser solo un adorno.
-Allen- Como usted diga, mi señora.
Triunfales ambas jóvenes salieron junto a la Saintia de Caballo menor. Solamente Sendai sonreía tras aquel acontecimiento, sabiendo que por el hecho de ser Athena todas sus òrdenes eran obedecidas, y ahora por primera vez inclusive se había impuesto sobre el gran patriarca del santuario.
-Sendai- ¡Lo vez Arya!¡sabia que funcionaria!
-Arya-¡Sendai, por favor no vuelvas a hacer eso!¡Me dio mucho miedo ver a padre tan molesto! Además... todas esas personas eran muy extrañas...
-Sendai- Si, no los había visto antes a excepción del sacerdote. Erika, ¿sabes tu quienes son todas esas personas?
-Erika- Princesa Sendai, ellos son tus caballeros, bueno algunos de ellos son parte de tu ejército de caballeros y algunos otros si no me equivoco han traído a esos jóvenes para entrenarse y formar parte de las filas de los 88 combatientes.
-Sendai- ¿Mis caballeros?...
-Erika- Asi es... se muy bien que es la primera vez que ves a otras personas del genero masculino a excepción del gran patriarca y al Padre James, pero pronto, conforme te vayas involucrando en las reuniones conocerás al resto de la orden ateniense.
