Hola a todos!

Aquí, Lord Argilos escribiendo esta vez mi primera historia sobre Pokémon.

Y, bueno, soy de esos que ha crecido con el mostaza perdiendo ligas como si no hubiera un mañana hasta que por fin se le cumplió el sueño en Alola. Además, le tengo mucho cariño al anime y sus videojuegos. Así que sentía que ya iba siendo tiempo de escribirle algo.

La verdad, ya he tenido esta idea rondando por mi cabeza desde hace bastante tiempo, es solo que ahora me animo a publicarla. Así que voy a darles una breve idea de lo que tratará.

Básicamente es mi propia versión del anime. La historia se desarrollará en la región de Hoenn y tengo pensado tomar a May como una de mis protagonistas.

¿Por qué May? Es mi Pokégirl favorita.

No habrá los mismos enemigos que en la serie o los juegos como el equipo Magma o Aqua (Crearé unos nuevos) y también tomaré algunas fuertes influencias de la trama del juego de Pokémon esmeralda.

Aclaraciones adicionales para entender mejor lo que se verá:

-Todas las regiones existen al mismo tiempo y los profesores Pokémon están en contacto con los otros. Así que es normal que puedan ver Pokémon de otras regiones en esta historia. Así como una actualización de sus tipos. De cualquier forma, intentaré no excederme en ese punto.

-Voy a intentar respetar el proceso de crecimiento sobre que los Pokémon evolucionan a su debido nivel. Del mismo modo, todavía no estoy seguro si voy a apegarme a la regla de solo cuatro movimientos. ¿Opiniones sobre eso?

-Ash/Satoshi no estará en esta historia. Quizá se le haga alguna referencia o mínima mención.

-Los personajes aquí son mayores que sus contrapartes del anime y el tiempo es algo más moderno, por lo que hay algunos avances tecnológicos que no hubo antes.

-Los entrenadores no inician su viaje a menos que ya tengan 16 años (Esto se aclarará más adelante en la historia porque en realidad hay una razón por la que se dio esa ley)

-Esta historia tiene algunos OCs que son muy importantes para la trama. Si ese tipo de contenido no les gusta y quieren dejar de leer, los entenderé.

-Ante cualquier duda o sugerencia sobre la trama, dejarla en los reviews o por PM.

Y creo que es todo. Solo una aclaración para aquellos que sean nuevos leyendo algo mío.

-Diálogos-

"Pensamientos o un muy pequeño flashback"

"Datos de la Pokédex"

El resto es narración.

Solo queda aclarar que los personajes de Pokémon no son míos. Solo la trama y los OCs.

Comenzamos!


Un joven se hallaba caminando por el bosque. Tenía el cabello negro que contrastaba con su clara piel, a pocos tonos de ser casi nívea, y los ojos de color celeste. Usaba una chaqueta celeste con cortas mangas blancas ligeramente abierta para mostrar la camiseta negra que usaba debajo, unos pantalones azul obscuro y unas zapatillas negras con toques celestes y el dibujo de una Pokébola blanca a los lados externos del pie. Por supuesto, como cualquier entrenador, traía una gorra celeste con el frente blanco y en donde también había una Pokébola celeste, así como unos guantes azul obscuro sin dedos y muñecas blancas.

El joven entrenador detuvo sus pasos al sacar un mapa de su mochila amarilla con costuras negras y así ver cuánto faltaba para llegar a su destino. Ya se encontraba relativamente cerca del pueblo al que quería ir. Guardó su mapa y continuó su camino por algunos minutos más.

Ya debería estar cerca, podía notar que la cantidad de árboles empezaba a reducirse y fue con ello que pudo notar un sendero más adelante. Recordó el mapa y supo que solo debía girar hacia la derecha y seguir el sendero para llegar a su lugar de destino. Observó ligeramente la fauna del lugar y dobló en dirección hacia donde llegaría al pueblo.

Sacó unos pequeños cálculos para determinar en cuánto tiempo llegaría. Seguramente no serían más de cinco minutos al ritmo al que iba. No corría o trotaba, no tenía ninguna necesidad de apresurarse o un motivo por el cual hacerlo, solo continuó sus tranquilos pasos por el sendero cercado por varios árboles, entradas hacia los bosques.

Mientras seguía caminando escuchó un ligero grito femenino algo alejado, seguido por uno mucho más grave y claramente mayor. El joven entrenador se detuvo un momento por la confusión que le generó esos gritos, pero al oírlos de nuevo aceleró el paso hasta dar con la fuente.

Un hombre con una bata de laboratorio y unos pequeños shorts verdes corría de un lado a otro intentando evitar a los feroces Poochyenas que le gruñían amenazantes.

El entrenador supuso por sus ropas y la maleta de utensilios tirada lejos de él que ese sujeto debía ser el profesor Birch, sin embargo, lo que llamó su atención en ese momento fue la otra persona a las que esos Pokémon amenazaban.

Una joven de cabello castaño y ojos azules también intentaba huir de sus perseguidores. Traía una bandana roja en la cabeza con el símbolo de una Pokébola, una chaqueta roja con toques azules bastante ceñida al cuerpo y con ello resaltando su generoso busto. Usaba unos pantalones obscuros de ciclismo y una minifalda blanca encima de estos, una vez más bastante pegada a su piel para enfatizar sus caderas y muslos. Usaba zapatillas amarillas con suela roja y unas medias obscuras. Por último, traía unos guantes blancos con dedos y muñecas del mismo tono azul obscuro.

Pero, más allá de la clara belleza de la joven, al entrenador le llamó la atención el pequeño Torchic malherido que llevaba en brazos mientras seguían intentando alejarse.

Recordó la región en la que se encontraba y de inmediato supuso que esa joven era una entrenadora nueva que apenas acababa de recibir su inicial de manos del profesor y, recordando la descripción que le dieron del mencionado, seguramente este la acompañó hasta la salida del pueblo pues iba a realizar uno de sus famosos estudios de campo.

Tal vez allí molestaron a un Poochyena y tuvieron la mala suerte de que perteneciera a una jauría, lo que indicaba que tuvo que haberse dado un enfrentamiento y que ese pobre Torchic no pudiera con tantos enemigos pues su entrenadora también debía de ser apenas una novata.

Miró a los Pokémon salvajes y supo que no hacía falta mucho para que un Mightyena apareciera de la nada y complicara más las cosas.

De cualquier forma eso no cambiaba lo principal.

El entrenador vio a la joven y al profesor ser acorralados, así que caminó hacia ellos mientras recogía una piedra del suelo para lanzárselas y así llamar la atención de los Pokémon, al igual que esas dos personas.

-¡Oye, tú!- le llamó el profesor - ¡Por favor ayúdanos!-

La joven observó al entrenador seguir caminando hasta que los Pokémon salvajes decidieron centrarse en él, lo que les permitió alejarse en dirección a la maleta del profesor.

-Bien- dijo este al tomar las Pokébolas - Con Treecko y Mudkip podremos ahuyentarlos-

La joven vio al desconocido ser acorralado también y un pequeño miedo la recorrió por lo que podría sucederle a esa persona - ¡Profesor dese prisa!- le urgió.

Birch asintió -Muy bien, aquí vamos-

Sin embargo, la voz del muchacho desconocido llamó su atención.

-¡Sal, Incineroar!- el entrenador lanzó una Pokébola de la cual emergió una luz que adoptó una enorme forma antes de que un potente rugido aturdiera a los presentes y finalmente vieran aquel felino rojizo y negro aparecer entre unas estelas de fuego.

-¿Qué…Qué es eso?- murmuró la joven sorprendida antes de apuntarle con su Pokédex.

"Pokémon desconocido. No hay datos"

-¿Eh? ¡¿No hay datos?!- repitió más confundida que antes.

El profesor, por su parte, también estaba sorprendido por escuchar aquello, pero rápidamente llegó a la conclusión de que se trataba de algún Pokémon de otra región que aún no había sido registrado en los datos de Hoenn.

Ambos vieron el momento en que el Pokémon del entrenador observó fijamente a sus pequeños contrincantes y les frunció el ceño de una forma claramente intimidante hasta hacerlos correr despavoridos en dirección al bosque.

El entrenador sonrió ligeramente y colocó una mano sobre la espalda de su compañero - Gracias, amigo. Pero sabes que esto no ha terminado aún- observo al profesor, la joven y su herido Torchic -Así que primero ayúdame a ver cómo están esos tres-

El Pokémon lo miró y asintió antes de que ambos empezaran a caminar en dirección a sus espectadores, quienes seguían algo sorprendidos. Sin embargo, todo eso pasó a segundo plano cuando lo escucharon hablar.

-Profesor, guarde esas Pokébolas, no iban a poder ayudarle si las cosas se hubieran complicado de más- comentó mientras veía a su Incineroar inclinarse sobre una intimidada joven y extender un dedo para tocar al Torchic – ¿Cómo se encuentra?-

El Pokémon le dio unos pequeños gruñidos y su entrenador asintió al buscar algo en su mochila. Acto seguido, le entregó una poción curativa a la joven.

-Dale esto, sanará un poco y recuperará sus energías- ella lo recibió dudosa y todavía aturdida por la repentina situación.

Pero aceptó y vio con alivio que su pequeño compañero ya se notaba mejor - Gracias. Por esto y por lo de antes-

El entrenador miró unos momentos al inicial y luego se centró en el profesor.

-Vuelva a su laboratorio, ese Torchic todavía necesita atención. Después de terminar aquí, iré a buscarlo-

-¿Después de terminar?- repitió ella.

Aquel muchacho se giró para observar los árboles y arbustos - Si no me equivoco, esos Poochyenas eran de una jauría, así que luego de que los espantara es probable que le avisen al líder de su manada. Si eso pasa, un Mightyena vendrá a este lugar en busca de problemas y nadie quiere que decida ocasionarlos en el pueblo porque no encontró a la amenaza- miró al mayor de los tres - ¿No es así, profesor?-

El mencionado se rascó la cabeza y sonrió apenado - ¡Es verdad! ¡Se me había olvidado todo eso, qué descuidado! Si un Mightyena viniera ni Treecko o Mudkip hubieran podido con todos y estaríamos peor que antes-

La joven vio incrédula al profesor mientras caía en cuenta de lo que les hubiera pasado de no ser por la intervención de aquel desconocido.

"Qué suerte que esta persona nos ayudó"

El profesor sonrió y empezó a caminar de regreso al pueblo -Bueno, vámonos- miró al desconocido una última vez -Te veremos en el laboratorio-

La joven dudó un momento por la intriga que le generaba ese muchacho y su Pokémon desconocido, pero le bastó ver a su inicial para ponerse a caminar también.

Los minutos pasaron en el laboratorio mientras la joven, sentada en una mesa del lugar, esperaba a que su Torchic terminara de sanar cuando el sonido de una pequeña conversación fuera de la habitación la alcanzaba. Se cruzó de brazos y se apoyó en la mesa para relajarse un poco mientras continuaba esperando.

Pensó en lo que acababa de ocurrir no hace mucho. Había ido a ver al profesor Birch para obtener su primer Pokémon y así iniciar su aventura, pero, para su sorpresa, no se encontraba en el laboratorio, sino haciendo uno de sus famosos estudios de campo.

No tiene idea de cómo fue que no lo vio en los alrededores cuando llegó al pueblo. Seguramente habría estado siguiendo alguna ruta nueva, cosa que ya era común para él pero muy estresante para sus asistentes cuando llegaba el momento de buscarlo.

Ella fue a buscarlo cerca de la entrada al pueblo, en donde lo encontró siendo perseguido por dos Poochyenas y allí mismo este le pidió tomar cualquier Pokébola para ayudarlo. Fue así como escogió a su Torchic para ayudar al profesor.

Pero no salió como esperaba. Para empezar, era su primera batalla y, por más que fuera hija de un líder de gimnasio, había una enorme brecha entre ser un espectador y la experiencia real de combate. Cualquiera pensaría que su padre le permitiría usar alguno de sus Pokémon para entrenar e irse acostumbrando a lo que iba a venir en un futuro cuando tuviera el suyo propio. Pero el buen Norman creía en que su hija debería experimentar todo eso solamente cuando recibiera su primer Pokémon y así poder construir un lazo de confianza con sus compañeros al crecer juntos a lo largo de su viaje.

Y ella admitía que también prefería eso. Tenía la sensación de que su primera batalla no sería igual si acaso ella ya hubiera entrenado de antemano con otro Pokémon, sentía que era algo especial que debería darle a su primer Pokémon.

Pero, como ya dijo, no salió como esperaba. Por fortuna logró debilitar a uno de los Poochyenas, cosa que no era sencilla al estar combatiendo contra dos a la vez y que terminó por pasarle factura a su Torchic cuando casi era vencido por el segundo. Para empeorar las cosas, cuatro más de esos llegaron y antes de darse cuenta ya estaba con su Pokémon en brazos mientras intentaban escapar para regresar al pueblo.

Unos momentos después de eso, aquel extraño llegó y los salvó.

Recordó su expresión tranquila mientras llamaba a ese Pokémon desconocido y tal vez ella fuera una novata todavía, pero vivir bajo el mismo techo que un líder de gimnasio y ver en primera fila las batallas con sus retadores le había hecho darse cuenta de que uno era capaz de notar el nivel de entrenamiento que un entrenador dedica a sus Pokémon si es que se era lo suficientemente observador. Lo sabe porque podía ver las diferencias de nivel y dedicación entre un retador y otro simplemente con mirar bien a sus Pokémon.

Y el entrenador que los ayudó era fuerte. Lo notaba de primera mano al sentirse intimidada por la presencia de aquel Pokémon, del mismo modo en que su pelaje brillante y cuidado mostraba la preocupación que ese joven tenía por su compañero. Y como si eso no fuera suficiente, lo había escuchado llamarlo 'amigo' perfectamente y de paso pedirle su ayuda y opinión sobre el estado de su Torchic.

Lo recuerda cuando se acercó para pedirles que vuelvan al laboratorio y que entonces se dio cuenta de que ese joven le sacaba al menos media cabeza de altura. Así que, basándose en su estatura y el estado de aquel Pokémon, sabe muy bien que ese entrenador ya tiene bastante experiencia. Quizá inició su viaje hace más de un año. Tal vez más. Tal vez menos.

Eso no cambiaba lo principal. Ese joven era un desconocido que, al verlos en problemas, decidió ayudarlos aún cuando no tenía la obligación de hacerlo e incluso le dio una poción para usarla en ese momento. Claro, ayudar a alguien cuando lo necesita es lo correcto, pero de allí a hacerlo realmente es otra cosa.

Así que ahora, mientras espera por su Torchic, también lo hace por ese joven para poder darle las gracias como es debido. Y de paso poder preguntarle algunas cosas ya que el profesor le comentó que al no estar registrado en su Pokédex, seguramente su Pokémon era de una especie que apareció en otra región.

El sonido de las puertas automáticas abriéndose llamó su atención y desde su asiento observó al joven ingresar a la habitación con la misma tranquilidad de antes. El entrenador no dijo nada, ni siquiera estaba segura si acaso él la había notado, pero lo vio sentarse en una silla muy cerca de la entrada y cruzar sus brazos mientras claramente esperaba por el profesor.

De allí le surgió otra duda. ¿Qué era lo que ese joven quería del profesor? Por la primera reacción de Birch cuando estaban en problemas, le quedaba claro que no lo conocía. Pero pareciera como si ese muchacho sí supiera quién era.

Bueno, sería una pregunta más que agregar a su lista. Y de hecho esta era la oportunidad perfecta para presentarse, de paso agradecerle su ayuda y también saber al menos el nombre de su rescatador por más que supiera que seguramente después de esto ya no lo vería otra vez.

Eso último le dio una ligera decepción, ya que, siendo honesta, esperaba que tal vez ese muchacho la ayudara en los primeros pasos de su aventura. Sí, sonaba muy descabellado siendo que apenas lo ha visto hace unos minutos y ni siquiera sabe su nombre, pero también era cierto que por alguna razón ese joven le daba una buena impresión.

Además estaba el otro asunto. Porque la verdad era que la idea de viajar sola no le parecía muy atractiva. De su propio padre escuchó que aquel viaje a lo largo de toda la región sería muchísimo más disfrutable si tenía la compañía de sus amigos.

Eso sonaba muy bien. De no ser porque ella no tenía ni una sola persona que la acompañara.

Su padre era líder de gimnasio, así que siempre debía estar a la espera de sus retadores. Su madre obviamente se quedaba en casa, sino su padre no iba a poder sobrevivir solo. La única persona que le quedaba era su hermano menor y honestamente él puede ser bastante molesto, así que más que disfrutable, sería más estresante para ella.

Es más, tenía la esperanza de encontrarse con otros entrenadores que también fueran a recibir su inicial para ver si era capaz de encontrar un nuevo amigo o, al menos, un posible compañero de viaje.

Así que la verdad no tenía muchas opciones. Además, lo sucedido antes con los Poochyenas le mostró otra ventaja de viajar con un compañero y es que en realidad no sabría bien qué hacer si una situación igual o peor le volviera a ocurrir. Tuvo mucha suerte de que alguien la ayudara y que el laboratorio del profesor pudiera tratar a su Torchic. Pero en medio del bosque, lejos de alguna ciudad y sin Pokémon que la ayuden, esas situaciones no eran nada alentadoras.

De modo que se decidió a pedírselo a ese joven. De cualquier forma, no perdía nada con preguntar. En el peor de los casos él le diría que tiene otros asuntos y se marcharía, así de simple.

Ojalá no sea el caso.

La joven se pone de pie mientras piensa en la mejor forma de presentarse y exponer su idea, pero las puertas se abren y permiten el ingreso del profesor con una Pokébola en su mano.

-May, tu Torchic ya está recuperado- le entregó la Pokébola y sonrió tranquilo - Disculpa las molestias-

La llamada May negó - Gracias, profesor- luego lanzó su Pokébola para ver a su inicial - ¡Sal, Torchic!-

El polluelo emergió en una pequeña luz y saludó animado a su entrenadora, quien lo cargos en brazos para verlo bien.

El joven desconocido se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia ellos. Al verlo, el Torchic de May se movió ligeramente mientras llamaba a su dueña.

-¿Qué sucede, Torchic?-

El Pokémon hizo un ademán hacia el suelo, por lo que la castaña lo dejó allí para ver cómo el inicial corría hacia las piernas del desconocido para saludar.

May vio atentamente al entrenador agacharse para acariciar las plumas de su cabeza – ¿Cómo te sientes, pequeño?-

-¡Torchic!- sonrió animado y el joven curvó sus labios ligeramente en una sonrisa antes de meter una mano en su mochila para sacar un poco de alimento y dárselo.

El inicial lo recibió feliz y comió mientras sentía una suave caricia en su cabeza otra vez.

-Me alegro- le dijo para dejarlo - Vuelve con tu entrenadora-

El Pokémon asintió alegre y emprendió camino antes de saltar a los brazos de May, quien solo pudo sonreírle y mirar otra vez al joven.

-Muchas gracias. Torchic y yo te lo agradecemos- el Pokémon enfatizó en las palabras de su entrenadora con alegría.

El entrenador asintió y observó al mayor - Profesor Birch, vengo de parte del profesor Kukui de la región de Alola. Él le envía esto- sacó de su mochila una tarjeta de datos en una pequeña caja transparente.

-¿Qué es?-

-Son los datos registrados en la investigación del profesor Kukui sobre los Pokémon de nuestra región- sacó el mencionado objeto de su compartimento y se lo entregó -Es para que pueda añadirlos a la base de Hoenn-

-¡Wooo!- silbó de alegría - ¡Qué buenas noticias! Dale las gracias de mi parte-

-El profesor también me encargó pedirle de favor si podría devolverle la gentileza- aclaró el muchacho.

-Por supuesto- le aseguró al sacar una tarjeta similar de un bolsillo de su bata - Luego de su mensaje ya lo tenía listo-

El entrenador recibió la tarjeta, la observó por unos momentos y la guardó en la misma caja antes de ponerla en su mochila.

-May, dame tu Pokédex- dijo el profesor - Vamos a actualizarla ahora mientras estás aquí-

La joven asintió y le entregó el artefacto el cual el profesor puso en una ranura especial de la enorme computadora, al igual que la tarjeta de datos de Alola y, con unas cuantas teclas presionadas, los datos empezaron a descargarse.

-Esto es muy emocionante- dijo el mayor - Me muero por saber qué especies tienen allá, estoy seguro de que son datos increíbles. A Kukui también le fascina saber más sobre los Pokémon- miró al entrenador - Me imagino que ya te ha mandado a otras regiones antes-

El muchacho asintió.

-¿Ya estuviste en otras regiones?- preguntó May sorprendida pues ella apenas iba a comenzar su viaje.

Aquel desconocido la miró un momento antes de centrarse en la pantalla de la computadora y hablar - Comencé con Kanto y Johto porque estaban más cerca. Luego tuve que ir a Kalos por un pedido especial del profesor y desde allí fui por Unova y Sinnoh. La última región que me faltaba era Hoenn-

-¿Ya no hay más regiones?- preguntó May.

-Las hay- dijo - Pero la investigación aún no ha avanzado lo suficiente como para que deba ir por su base de datos-

El profesor lo miró - ¿De casualidad tienes las tarjetas de las demás regiones?-

El entrenador negó - Cada vez que obtengo la tarjeta, regreso de inmediato a Alola para actualizar la base de datos del profesor- sacó su Pokédex del interior de su chaqueta - Él pasa esos datos a mi Pokédex. Es como tener casi todas las tarjetas en una sola-

-¿Casi todas?- se confundió la castaña.

-Me falta Hoenn- le recordó.

-En ese caso, ¿Puedes prestármela?- cuestionó Birch - Quisiera descargar los datos que tienes. De paso, podría actualizar el tuyo con la información que te falta-

El muchacho miró su Pokédex y se la entregó al profesor, quien lo colocó en otra ranura para registrar los datos de Hoenn mientras, al mismo tiempo, sacaba una copia de los archivos de las demás regiones y aprovechaba el momento para actualizar aún más el de May.

-El modelo de Pokédex que usan en Alola es muy sofisticado- reconoció el profesor.

El entrenador no dijo nada. Supuso que no valía la pena mencionar que su modelo en realidad era el de Kalos, pues decidió dejar el modelo interactivo 'Rotom' en Alola para que sirviera de guía a los más pequeños en la escuela Pokémon ya que, para ser honestos, el coste para construir esos modelos de Pokédex no era poca cosa.

Pasados los minutos, ambos entrenadores recibieron sus artefactos y May estaba anonadada al revisar rápidamente el número de especies registradas.

-Felicidades- le dijo el profesor, divertido por verla así - Tienes la Pokédex más completa con datos de todas las regiones. Disfrútala-

La joven veía una gran cantidad de Pokémon que desconocía - ¡Es increíble! ¡Gracias profesor!-

Él sonrió - No es a mí a quien deberías darle las gracias-

Y era cierto, este joven del que aún no sabían su nombre era quien le prestó su Pokédex para copiar los datos que él había estado reuniendo de las demás regiones.

Era gracias a él.

El entrenador, por su parte, revisaba los registros de Hoenn para ver los datos de los Pokémon. Luego lo cerró y guardó en su chaqueta.

-Se lo agradezco-

-Ah, vamos, no es nada- le dijo con un gesto de la mano - Tú eres quien hizo todo. Viajaste por cada región para traer los datos y además nos ayudaste hace un rato. Así que si hay algo en lo que necesites ayuda, solo pídela-

May asintió a las palabras del profesor para dejarle en claro al muchacho que ella compartía esa opinión.

Aquel joven meditó sus ideas antes de hablar.

-Quisiera saber en dónde puedo conseguir un Mudkip-

-En este laboratorio- le sonrió el profesor.

El entrenador negó – No-

May lo miró sorprendida, al igual que Birch, quien dijo - ¿No?-

-No voy a quitarle una opción a los demás entrenadores que vendrán aquí- dijo viéndolo fijamente.

A la castaña le parecía algo sorpresivo escuchar su motivo para negarse, pero, si lo veía desde un punto de vista neutral, comprendía lo que intentaba decir. No era correcto que él, quien se ve que tiene experiencia, se lleve un Pokémon del laboratorio sabiendo que quizá exista la posibilidad de que otro entrenador nuevo venga con las intenciones de elegir un Mudkip como su inicial.

Lo que, por otro lado, no es algo tan sencillo. Porque no eres el único entrenador que seguramente va a iniciar su viaje, y alguien que llegara más temprano podría haber tomado la misma elección que tú. Por lo que solo te quedaban dos opciones.

O esperabas hasta la fecha adecuada para volver a intentar conseguir el inicial que quieres. O simplemente escoges entre los que tengas disponibles.

Ese muchacho no estaba siendo difícil con ellos por orgullo, sino por evitar ser egoísta con otros.

Aún así...

-Entiendo lo que dices- le aseguró el profesor - Pero, para serte honesto, casi no hay entrenadores hoy en día o algunos son muy jóvenes para iniciar su aventura aún. Además, estoy en contacto con la guardería. Así que no te preocupes por el asunto- se acercó a la máquina en donde estaban las Pokébolas de los iniciales y tomó la de Mudkip para entregársela - Es mi forma de agradecerte por la ayuda que nos diste antes-

El joven dudó un poco, pero un gesto de la llamada May incitándolo a aceptar hizo que tomara la Pokébola e hiciera salir a su nuevo compañero.

-Hola, Mudkip- lo saludó al agacharse y tocarle las mejillas con suavidad - Estoy buscando un nuevo amigo para que me acompañe en mi aventura y creo que tú puedes ser ese amigo. ¿Así que, quisieras acompañarme?-

El Pokémon pegó la cabeza a la mano de su nuevo entrenador y respondió feliz mientras le devolvían la caricia.

-Bienvenido al equipo- le dijo antes de devolverlo a su Pokébola - Gracias otra vez profesor-

-Ni lo menciones. Me alegra saber que Mudkip tendrá buenos amigos con los que crecer. ¿Pero qué es lo que harás ahora?-

A May se le hizo un pequeño nudo en la garganta y lo observó fijamente ya que en ningún momento pudo sacar el tema.

El entrenador se puso de pie - Ya he terminado mi trabajo aquí. Regresaré a Alola para entregarle la tarjeta al profesor Kukui. Cuando lo haga, reanudaré mi viaje-

La castaña no escondió la desilusión en su rostro y eso no pasó inadvertido para el profesor.

-Bueno, May- dijo Birch - Ahora es tu turno de iniciar tu viaje también. Te deseo la mejor de las suertes ya que todavía eres una principiante que deberá tener mucho cuidado de que situaciones como la de hoy no vuelvan a repetirse. Porque eres una novata que acaba de recibir su inicial y no tiene idea de lo complicado y peligroso que puede ser tu travesía, mucho más porque no tienes a alguien que te haga compañía y, de ser posible, que ya tenga la experiencia para poder guiarte y así garantizar tu seguridad, que es por lo que tus padres estarán orando cada noche que pases lejos de casa-

El entrenador enarcó una ceja por la exagerada actuación del profesor y podía ver que era el mismo caso para la joven, pues la notaba muy incómoda por la situación en la que estaba.

May, por su parte, no sabía si agradecerle al profesor por su intento de ayudarla o meter la cabeza en la tierra por la vergüenza.

¡Y es que esa exagerada actuación la hacía quedar como una chica desesperada por algo de compañía!

No. Definitivamente quería enterrar la cabeza en el suelo. Era eso o darle un cabezazo al profesor.

De cualquier modo…

-Profesor, creo que no está funcionando- dijo mientras señalaba al entrenador ya en la entrada principal.

-¡Entonces date prisa y convéncelo!- le urgió - ¡Dile cuánta falta te hará y cómo tu viaje será tan vacío una vez que desaparezca de tu vida! Dile que su compañía le dará color a tu triste y amarga…-

May lo enterró en el piso de un puñetazo.

Y a su vez sus mejillas rojas delataban cuánta vergüenza le dio escucharlo. Pero ni corta ni perezosa, reanudó sus pasos para salir del laboratorio y alcanzarlo.

El entrenador ya se encontraba en la salida del pueblo, por lo que May aceleró aún más sus pasos y trató de llamar su atención - ¡Oye, espera!-

El muchacho no le respondió, pero tampoco se movió de su lugar mientras continuaba concentrado en lo que sea que tuviera al frente.

May finalmente lo alcanzó y respiró algo agitada para recuperar el aliento, pero antes de poder decirle algo se dio cuenta de que tenían un Mightyena a unos pocos metros gruñéndoles de una forma muy amenazante.

-¿No te habías encargado?- le preguntó suavemente al desconocido para no alertar de más a la amenaza.

-Esperé varios minutos pero ningún Pokémon vino, así que decidí ir al laboratorio- acto seguido tomó una Pokébola de su cinturón - Quédate atrás-

May retrocedió unos pasos para ubicarse mejor mientras el entrenador lanzaba su Pokébola.

-¡Sal, Incineroar!-

El enorme felino salió en un potente rugido antes de observar a la amenaza, la cual le gruñó en respuesta mientras sus miradas chocaban una con la otra.

May miró al Pokémon del desconocido y se dijo a sí misma que, por más que pudiera ver que ese Mightyena era más fuerte que los anteriores Pokémon que los atacaron, podía notar que todavía existía una buena diferencia de nivel entre ambos. Por lo que no tenía que preocuparse.

Pero entonces lo escuchó.

-Incineroar, cúbrela- ordenó mientras se alejaba unos pasos hacia la derecha para llamar la atención del Mightyena y tomar otra Pokébola de su cinturón – ¡Adelante, Mudkip!-

Su inicial salió al nuevo campo de batalla – ¡Mudkip!-

El Mightyena le gruñó enojado, pero al ver que Mudkip no dudó en pararse firme ante su oponente, el entrenador comprendió.

"No parece tener intimidación"

La joven se quedó atónita por lo que estaba a punto de hacer ese muchacho, pero no tuvo tiempo de siquiera decir algo porque Incineroar la tomó en brazos y con un buen salto puso mucha más distancia entre ellos y la batalla que estaba a punto de ocurrir.

-¡Aquí vamos, Mudkip!- su Pokémon respondió determinado – ¡Chorro de agua!-

El disparo ocurrió, pero el enemigo lo esquivó con un salto lateral y se acercó rápidamente mientras sus garras brillaban ligeramente.

-¡Mudkip, muévete a la derecha!- ordenó el entrenador y así lo hizo su Pokémon – ¡Chorro de agua sobre el suelo!-

El enemigo volvió a esquivarlo con otro salto y volvió a la carga.

-¡No te detengas y sigue con lo mismo!- le pidió el muchacho y su Mudkip no dudó mientras se movía rápidamente hacia algún lado para esquivar más ataques y seguir mojando cada vez más el suelo en donde luchaban – ¡Rodéalo y empieza a excavar ligeramente el pasto del campo!-

Saltó hacia un lado y volvió a mojar el piso mientras intentaba arrancar algunos toques del césped y dejaba ligera deformaciones de tierra en el lugar cada vez más húmedo.

-¡Lo haces muy bien! ¡Solo un poco más!- le dijo el entrenador y el inicial solo asintió con confianza.

May no comprendía lo que estaba ocurriendo o porqué aquel chico animaba a su Pokémon como si estuviera ganando la batalla cuando ni siquiera había logrado conectar algún golpe. Del mismo modo en que se preocupaba porque veía la velocidad del enemigo y sabía que al de agua se le hacía muy complicado seguir esquivando.

Su preocupación alcanzó un punto mucho más alto cuando el Mightyena finalmente le dio de lleno con las garras y lo empujó con fuerza – ¡No!-

Pero, para su sorpresa, pudo ver al inicial derrapar sus patas suavemente por el suelo y reponerse como si nada – ¡Mudkip!-

Estaba confundida. Ese golpe debería de haber hecho un gran daño por la diferencia de niveles que tenían.

-Pero es como si no lo hubiera tocado ¿Por qué?- susurró y sintió un ligero toque en su hombro izquierdo para girarse hacia ese lado y ver al enorme felino rojizo mantener una sonrisa de grandes dientes mientras señalaba hacia el suelo.

May observó el piso y vio el estado del lugar con gran sorpresa.

-¡¿Qué?!-

Todo estaba lleno de agua y tierra para formar un campo de lodo y césped bastante inestable en donde no se podría caminar con facilidad. Sin mencionar las extrañas deformaciones que aquel inicial ocasionó al estar excavando suavemente con algunos pisotones mientras estuvo esquivando.

La joven se quedó anonadada – ¿Él…planeó esto?-

-¡El campo está listo, vamos a luchar!- exclamó el entrenador y su Pokémon gritó con la misma intensidad – ¡Patina sobre el lodo y usa chorro de agua contra él!-

El de agua se lanzó corriendo antes de dejar que sus aletas se humedecieran por el estado del lugar, lo que le hizo ganar cada vez más velocidad mientras sus disparos de agua finalmente daban de lleno en un lado de la amenaza.

Y dado que sus patas también patinaban en el lugar, le era imposible al Mightyena prepararse bien para los golpes, era incapaz de esquivarlos y estaba viéndose obligado a derrapar y chocar contra algunas pequeñas piedras que se levantaron mientras Mudkip estuvo destrozando parte del suelo.

Sin embargo, eso no bastó y el Pokémon enemigo volvió a la carga otra vez, pero, para sorpresa de May, el pequeño inicial podía esquivarlo perfectamente al moverse rápidamente como si esquiara en el lodo.

O si estuviera hecho para eso.

May sacó su Pokédex rápidamente y vio sus datos.

"Mudkip, el Pokémon pez lodo. Mudkip usa los sensibles detectores de radar en su cabeza para determinar lo que sucede alrededor. Durante el combate desata una fuerza asombrosa con la que puede destruir rocas incluso mayores que él. Tiene una larga cola que le impulsa por el agua con mucha potencia y usa su piel para moverse rápidamente en ambientes húmedos"

El ruido llamó su atención y vio el momento en que el Mightyena no pudo mantener el equilibrio sobre el campo, por lo que resbaló hacia un lado.

-¡Ahora, Mudkip!- dijo su entrenador – ¡Acelera sobre el lodo y usa tacleada!-

El Pokémon rebotó entre unas rocas, usándolas para obtener más impulso en el suelo y rebotar una vez más mientras se llenaba de lodo y con un certero cabezazo mandaba a volar al enemigo, quien solo soltó un gruñido de dolor antes de terminar tirado.

El Mightyena intentó levantarse, pero solo cayó y sus ojos en espiral lo revelaban.

-Lo vencieron…- susurró la joven, sin creérselo del todo.

A pesar de la diferencia de niveles, ese sujeto usó el campo en su favor para crear un ambiente en donde su Pokémon no solo se sintiera mucho más cómodo, sino que aprovechó eso mismo para que la fuerza de los impactos del enemigo fuera menor y así minimizar los daños hacia su compañero.

May tragó algo de saliva por la sorpresa mientras lo veía agacharse para limpiar un poco al inicial y felicitarlo por su victoria.

"Él…es hábil…"

Pero de la nada había empezado a sonreír.


Espero que les haya gustado.

Si así fue, por favor déjenlo en sus comentarios. Así como aquello que no les gustó.

Sin más que decir, me despido.

Hasta la próxima!