Cuando Percy Jackson acaba en un santuario sintoísta japonés, lleno de chicas armadas hasta los dientes, sabe que se ha metido en un gran lío. Otra vez.
Tras prometer que ayudaría en una importante misión de vida o muerte, Percy se embarcará en la búsqueda de la Kusanagi-no-tsurugi, uno de los tres Tesoros Imperiales, que fue robado de su morada en el santuario Atsuta. Contando con la ayuda de Yokoro Yamaguchi, una chica que intentó matarlo en cuanto él llegó a su santuario, Percy sabe que no hay chances de perder.
Ambos tendrán que cruzar todo el sur de Japón en busca de esta legendaria espada para devolverla a su lugar, sin imaginarse que todo aquello formaba parte de un plan mucho más fuerte que ellos.
