Este fic participa en el minirreto de abril para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
Beta: Miss Lefroy Fraser
Nº de palabras: 600 (Utilizo las 100 palabras extra)
REFUGIO
Odiaba impartir castigos. Levantar la varita y ver cómo se retorcían bajo su maldición. Pero no tenía opciones. Y aunque lo odiase, no quería estar en el otro lado de la varita.
El castillo cada vez estaba más vacío, era un grito a voces que había un lugar seguro en alguna parte. No habían invitado a nadie de Slytherin, como si todos fuesen culpables de los crímenes de sus padres. No le sorprendió, si hubiese estado en el otro lado, tampoco hubiese abierto las puertas del refugio para todo el mundo.
Esa semana tuvo que presentarse voluntaria para impartir un castigo. No era de su agrado, pero empezaban a sospechar de ella y era una oportunidad para intentar huir. Había conseguido pasar medianamente desapercibida, pero al lado de sus compañeros de curso se notaba menos entusiasmada.
Al llegar al aula vacía en las mazmorras, Alecto Carrow la estaba esperando. La misma rutina que las otras veces, le indicaba cuánto debía durar el ciclo de maldiciones y luego la dejaba sola para impartir el castigo, aunque sabía que la vigilaba de alguna manera. Hizo su trabajo, intentando mantener el rostro neutro sin dejar que sus emociones se filtraran. Al terminar, se agachó ante el cuerpo desfallecido del alumno de Ravenclaw y lo jaló del pelo arrancándole un mechón en el proceso. El chico lo miro con los ojos llenos de miedo y ella solo le escupió en la cara. Debía mantener la actuación por si todo se torcía.
Se marchó de allí sin apresurarse para no levantar sospechas. Buscó una aula vacía y sacó un pequeño frasco de su túnica. Le había costado horrores conseguir la poción, pero al final se la robó a Slughorn durante su clase. Solo añadió el pelo del chico y le pegó un trago al frasco.
Se le retorcieron las tripas y un ardor se le extendió por todo el cuerpo. Podía sentir cómo se le alargaban los huesos y pudo ver cómo se le encogía el pecho. El proceso fue jodidamente doloroso, pero apretó los dientes para no soltar ningún grito. Lily Moon no disponía de un espejo, pero no le hacía falta para darse cuenta de que el uniforme le quedaba corto y estrecho en algunos puntos. Se miró las piernas y maldijo por llevar la falda del uniforme puesta.
«Genial. Tenía que ser un chico el castigado», se lamentó.
No era un plan perfecto, estaba claro. Pero era lo único que tenía. Se quitó la túnica que la identificaba como alumna de Slytherin y se apresuró a buscar el refugio. Tenía poco tiempo; en el mejor de los casos disponía de una hora para ponerse a salvo. Se dirigió al séptimo piso donde sospechaba que estaba la entrada y deambuló esperando que alguien saliese de allí.
—Kevin —oyó una voz llamándola—. ¿Qué haces así vestido? Vamos dentro.
Solo asintió; no quería decir algo impropio de Kevin. Se dejó guiar por la chica y entró al refugio tras ella.
—Lisa, ¿has conseguido comida? —dijo Sue Li, a quien ella ya conocía y habían mantenido una especie de amistad hasta ese último año—. ¡Por Rowena, Kevin! ¿No te habían cogido los Carrow?
Estaba en un apuro. No podía quedarse en silencio, porque iban a sospechar. Se dispuso a contestar cuando por la puerta apareció el verdadero Kevin. Automáticamente, la mitad de las varitas le apuntaron a ella mientras la otra apuntaban al Kevin original.
Cuando creía que su situación no iba a empeorar, empezó a notar cómo los efectos de la poción multijugos se desvanecían. No sabía cómo iba a salir de esta.
Estaba jodida.
N/A:
Lily Moon es uno de esos personajes de los que ni JK se acuerda, así que decidí convertirla en una Slytherin que intenta romper el molde.
Espero que os guste.
