Disclaimer: Ao no Exorcist es propiedad intelectual de Kazue Kato.

Cantidad de palabras: 869.


Shudder

por Onmyuji


De todas las cosas para las que Shiro Fujimoto estaba preparado al ir a esa granja de demonios, esta era la única que no había contemplado.

Realmente consideró seriamente la idea de ir y disculparse con la chiquilla, pero también estaba preparado para que volvieran a pelear. Ella... ¿Cómo se atrevía? Había tenido el infortunio de haberla conocido desde muy pequeña, pero eso no le daba a ella ningún derecho de tomarse la libertad de decir cosas que ella no sabía.

Yuri Egin era una chiquilla hipócrita y molesta. Y que fuera respetada por ser una exorcista (una Tamer de segunda clase, en específico) le parecía tremendamente irritante. Todo alrededor de ella era súper irritante.

¡Le había dicho débil! Ella no tenía ni una puñetera idea de lo que era su vida, como para atreverse a hablar así.

Así que luego de presentarse con ella y darle una breve lección de lo que para él suponía esa miserable vida dentro del Asilo, recibió esa maldita mirada. Esa que ella siempre le dedicaba solo a él y que no ponía de pésimo humor. Porque no era un debilucho, y no necesitaba atención de ella de ese tipo. Ni ese tipo de miradas. Llenas de compasión y lástima.

—Tuviste una vida horrible. —Ella sonaba acongojada. Como si supiera exactamente lo difícil que era la vida que había tenido cuando ella no tenía ni puta idea.

—¡Ja! ¿Horrible? ¡No seas tonta! ¡Es normal! ¡Y no importa!

—No tuviste padres. Tus hermanos y hermanas sufrieron... y estabas asustado.

Muy en sus adentros, aún lo estaba. Pero nadie nunca lo sabía. No se atrevería a reconocerlo ante nadie.

—Sí, es un asco... ¡Pero no es la gran cosa!

Y entonces la mano de ella se envalentonó cerca de su rostro, acariciando su mejilla con la yema de sus dedos, se inclinó hacia él lo suficiente para que la distancia entre sus rostros fuera eliminada y ella pudiera besarlo en los labios para su completa sorpresa.

¡Eso sí no lo habría visto venir ni en un millón de años!

Sus labios eran tibios y suaves, muy suaves. También dulces. Del tipo que puede ser sobrecogedor al principio, pero al que podría acostumbrarse fácilmente. Ella era claramente inexperta en esos temas, pero no importaba, porque los labios le hormigueaban ante el contacto.

Y luego se separaron, aún demasiado sorprendido como para decir o pensar algo. Lo único que tenía en la cabeza era lo poco que había durado su acercamiento y lo mucho que quería volver a experimentarlo.

Entonces ella le miró, con las emociones contenidas en los ojos. Y con voz muy suave, habló—. Yo-... estoy enamorada de ti, Shiro.

Y ahora de pronto se sentía muy raro. En un instante el estómago le dio un vuelco y su cabeza solo podía pensar en esa cercanía que había tenido con ella un instante atrás.

Sin pensarlo mucho tomó su mano, la que tenía tan cerca de su rostro, y la mantuvo pegada a su cuerpo, casi abrazándola. Ahora no quería tenerla lejos de él. Notó que las mejillas de Yuri tomaban color rápidamente. Tal vez podría acostumbrarse a eso más rápido de lo que le gustaría.

—T-tú... ¿cuántos años tienes?

Entonces ella enrojeció aún más de lo posible, antes de contestar, aún pasmada por el atrevido contacto de él—. Dieciséis.

Y entonces fue como un balde de agua fría cayendo sobre la cabeza de él. Él acababa de alcanzar la mayoría de edad recientemente. Todas las mujeres con las que había salido antes eran mayores que él. Y además era un hombre de principios. ¡Esto se salía por completo de sus estándares! ¡Lo verían como un enfermo! Y él no era de ese tipo de sujeto.

Entonces tomó distancia, sintiéndose contrariado. Quizás un poco asqueado de él mismo.

—¡Eres solo una niña! ¡Olvídalo! ¡Estás loca! ¡Esto jamás va a suceder! —Anunció mientras la soltaba finalmente y se levantaba, listo para poner pies en polvorosa. No iba a negar que esta situación le había dado una buena sacudida y muchas, muchas cosas en qué pensar.

Cosas que tenía que pensar lejos de ella, si quería llegar a algún lado.

Pero entonces le dio la impresión de que ella se levantaba y lo seguía, aunque solo alcanzó a escuchar su voz a espaldas, a escasos metros de él.

—¡¿Y cuando cumpla la mayoría de edad!? —Ella le rebatió, con la ilusión y la esperanza burbujeando en esos ojos azules. Y mientras él se giraba a verla, con esa decisión resplandeciendo en su mirada, sintió que su corazón daba un brinco y él se estremecía hasta la médula.

Y supo a partir de ese momento que estaba perdido.

—¡Tche! ¡Cuando eso suceda, ya veremos! —Fue lo único que pudo ofrecerle él antes de huir como peste del lugar. Sin mirar hacia atrás ni una sola vez, sin maldecir o hacerle señales obscenas con la mano.

Solo concentrado en el ruidoso latir de su corazón, que no se calmó con nada lo que restó de la noche.

Sin imaginarse que aquella respuesta, tan vaga como la esperanza que le daba a Yuri, no solo no apagó sus ilusiones, sino que las exponenció más allá de límites insospechados.


Fin.


PS. ¡Hola! Finalmente, después de AÑOS queriendo escribir algo aquí, estoy debutando en este fandom. Eso me tiene súper contenta y emocionada, porque Shiro y Yuri han robado mi corazón (L). Espero que esta pequeña reinterpretación del capítulo 103 del manga les haya gustado. Porque a mí nadie me quita de la cabeza que así fue como debió ser ewé Satan no debió consolar a Yuri twt

Cualquier comentario o sugerencia o crítica, es bien recibida nwn todo eso me ayuda a mejorar mi escritura (que por cierto, ya tengo algunos otros fics más pendientes en el tintero y listos para compartirlos con ustedes :D!

¡Nos leemos muy pronto!

Onmi.