Hermione y Ron habían tenido una relación inestable desde el final de la guerra, dicen que pocas cosas te unen tanto a alguien como un trauma en común, y era precisamente eso lo que habían vivido Harry, Ron y Hermione desde que endureció la guerra, su posterior triunfo y el adaptarse a su nueva vida como figuras públicas, como el famoso trío de oro, los salvadores de la sociedad mágica.

La relación entre Ron y Hermione había estado mucho peor desde que Ron había salido a una gira para la apertura de las nuevas sucursales de Sortilegios Weasley hacía casi 3 semanas. Antes de irse Hermione y Ron habían discutido y dado por hecho una pausa en su ya desastrosa relación; ninguno de los dos estaba listo para aceptar que ya no se amaban y que seguían juntos por costumbre, que los dos querían cosas muy diferentes de la vida y que estando juntos no iban a conseguirlas.

Esa mañana Hermione se fue temprano al Ministerio con una ligera jaqueca. Tenía una reunión a las 10:15 con el encargado del Ministerio de Magia Americano, ella y Malfoy eran los encargados de sus respectivos departamentos y los designados para representar al Ministerio de Magia en este acuerdo de cooperación mágica.

Eran las 9 de la mañana cuando entró a su oficina, acababa de poner su bolso en el escritorio cuando alguien tocó la puerta y entró sin esperar respuesta.

-Buenos días Granger, tu cara esta bellamente adornada de unas sexys ojeras que combinan con tu labial rojo.-

Hermione sonrió tomando el café que Malfoy le había ofrecido y dándole un trago de inmediato.

-Mmmm mi favorito, gracias Malfoy, eres un sol.-

Draco sonrió, era obvia la complicidad que habían llegado a tener en este tiempo juntos, ya las peleas del principio habían cesado cuando se dieron cuenta que eran realmente parecidos, más compatibles de lo que querían aceptar.

-¿estás lista para la reunión?-

-Claro, decidí venir antes porque quería afinar los detalles y asegurarme que no faltara nada, además de que sabía que te encontraría aquí también haciendo lo mismo.-

La reunión había transcurrido bastante bien, Draco era encantador y convincente, Hermione era minuciosa, paciente y eficaz en cuanto a los detalles. Melissa Willows era la representante de MACUSA, una bruja mayor, alta y canada, algo fuera de forma pero amable y colaboradora.

En la reunión se había acordado que ambos irían a un viaje a Estados Unidos como representantes del Ministerio de Magia para conocer el lugar y al personal. Ninguno tuvo problema, partían en dos días.

Hermione había decidido no comentarle nada sobre su viaje a Ron, al final era un viaje de trabajo y ellos no habían hablado en casi tres semanas. Ella ni siquiera sabía si él ya había vuelto de su viaje o no.

Habían decidido irse en avión para tener la experiencia completa, volaron varias horas pero al final llegaron al aeropuerto de Miami, Florida. Era un aeropuerto grande y lleno de vida, desde que entraron ambos sintieron el cambio en el ambiente, ya no estaban en el frío y formal Londres, ahora estaban en un lugar que tenía un aire mucho más internacional, personas de todo el mundo, música con mucho ritmo y miles de viajeros, desde los formales con traje y maletín hasta las familias relajadas con niños y un pequeño caos alrededor.

Fueron a instalarse al hotel, tenían habitaciones continuas con balcones con vista a la playa. Más tarde bajarían a cenar al hotel y luego recorrerían el lugar.

Durante la cena Draco y Hermione conversaron alegremente pero decidieron recorrer a fondo el lugar luego, el viaje los había dejado cansados y al siguiente día empezarían con la agenda que tenían preparada.

Hermione entró a su habitación luego de despedirse del rubio y se tendió en la cama, suspiró pensando que tenía mucho tiempo de no sentirse libre, plena, de no sentirse ella misma. Inmediatamente se quedó dormida.