Los personajes no me pertenecen.

Adevertencia: Elsanna, hermanas, osea incesto. Si no te gusta, no leas.

Rated M: Contenido adulto y vocabulario subido de tono.

Historia Elsanna, con algo de humor y una pizca de drama :3

Esta es una historia que tenia pensada hace mucho tiempo, cuando comencé a escribir TAMD pero tenia algunos problemas con ellas hasta que pude conectar los hilos. Solo que ahora voy a incluir personajes de frozen 2. Será de pocos capítulos.

Pensar en el nombre de la historia fue una pesadilla, juego de hermanos, juego de poder... hasta que decidí mandarlo al carajo y la llamé juego de tronos. En fin, espero les guste.


Arendelle y Weselton eran dos empresas constructoras mundialmente famosas y de gran prestigio, siendo la primera la más grande de las dos. Esto hizo que las dos empresas fueran eternas rivales. El viejo Wesalton había intentado por años vencer a Runeard Arendelle, pero este siempre fue mucho más astuto que él a la hora de hacer negocios y había conseguido robarle varios clientes. Incluso cuando Ruenard murió, alrededor de los 50 años, ni siquiera fue capaz de vencer a su hijo Agnarr, que incluso asumiendo la empresa siendo joven supo cómo hacer negocios.

Pero hoy era un nuevo día, y los dos nietos de Weselton, Hans y su hermano menor Kristoff, estaban a cargo de la empresa. Eran inteligentes, y claro deseaban llevar a la compañía al máximo nivel, sin embargo, las hermanas Arendelle los habían pisoteado muchas veces. Hans y Elsa era tan rivales como el viejo Weselton y Ruenard, con la diferencia de que la joven Arendelle era más delicada. Realmente a ella no le gustaba los pleitos, solo le interesaba mantener su empresa en el primer lugar, pero llegaba a enfurecerse cuando alguien tocaba algo de lo que ella quería… Y créanme cuando les digo que su compañía no era lo único que Elsa adoraba. Además, su frialdad realmente conseguía ponerle los pelos de punta al mayor de los Weselton, podía hacer una broma, un chiste, hasta superarla en algo, y a la chica no se le movía un pelo. En realidad, la rivalidad de ellos comenzó cuando eran niños y Elsa le ganó en un torneo de ajedrez, de ahí se prometió a nunca dejarse ganar por ella. Claro que eso nunca pasó, Elsa barrió el suelo con él incontables veces.

A Hans había sido al que más le llenaron la cabeza con los ideales de la empresa, prácticamente cargaron la mochila sobre él. Con tal de enorgullecer a su padre y a su difunto abuelo, se esforzó en ser el mejor en todo, los deportes, los estudios, en la Universidad, y en los negocios. Él siempre se propuso a nunca defraudar a su familia.

Kristoff podía ser tal vez un poco más sensible, ya que no era el que estaba al mando. También se lo exigió para llenar de orgullo a la familia. Pero a él le decían que debía estar para cuando su hermano lo necesitara, ya que sería el jefe de la compañía. Increíblemente, eso hizo que los dos sean bastantes compañeros. Cuando Hans tenía un plan, Kristoff lo acompañaba, ya que, si la empresa tenía beneficios, él también los tendría. El dinero y el poder son un ejemplo.

Si Hans tenía un objetivo, ese objetivo era también el de Kristoff. Y el objetivo del hermano mayor era apoderarse de la compañía Arendelle, el gran sueño de toda su familia. No solo quería enterrarlos y ser el número uno, sino que querían que dejaran de existir. Si es posible, hacer desaparecer a las dos hermanas de la faz de la tierra.

Ese miércoles por la mañana, Hans le había dicho a su hermano Kristoff y, a su abogado y secretario privado, Tadashi, amigo de toda la vida, que fueran a su oficina. Durante el último mes había ideado un plan para poder apoderarse de Arendelle y era momento de ponerlo en marcha.

Los tres estaban en la oficina de Hans, sentado cada uno en su silla, vestidos con sus trajes de miles de dólares. El jefe no había borrado la sonrisa desde que los llamó.

-Como ya todos saben- comenzó el hermano mayor-, nuestra empresa y la de Arendelle han sido competencia durante mucho tiempo y nosotros siempre hemos estado abajo. Pero eso está a punto de acabar.

Tadashi levantó una ceja como señal de interrogación.

-¿A caso has descubierto un oscuro secreto de la empresa?

Aunque eso hubiera sido muchos mejor, la verdad es que no. La empresa Arendelle estaba limpia, nunca tuvo una falta o problemas o secretos oscuros. Ni siquiera lavado de dinero o cuentas ilegales en el extranjero.

-No. Voy a hacer que esas dos perras, nos vendan su compañía- dijo sonriendo confiadamente.

-¿Qué?- Kristoff lo miró impresionado- ellas no nos venderían su compañía ni aunque estuvieran drogadas. Ni a nosotros, ni a nadie. La tienen guardad bajo mil llaves en una caja fuerte de cristal.

De cristal porque el edificio estaba a la vista de todos, incluso era más grande que el de ello. Es un decir.

-Permítanme explicarme- se levantó de su asiento para acomodar su cadera contra el escritorio y cruzarse de brazos-, estos últimos meses las he estado vigilando de cerca y pasé toda la noche ideando un plan. Ahora más que nunca voy a necesitar de tu ayuda hermano- miró hacia donde él estaba.

-¿Qué es lo que tengo que hacer?

-He descubierto que Anna Arendelle ha tenido unos problemas con la prensa…

-Eso no es muy sucio que digamos Hans, tú también los has tenido…- interrumpió su amigo.

-¿Me dejas terminar? – se expresó furioso, haciendo que Tadashi levantara las manos en señal de paz- Elsa desaprueba su actitud rebelde, nos las deja bien paradas y solo ensucia su reputación de buena gente. Por lo que la ha obligado a que busque una relación falsa para distraer a los medios de comunicación y limpiar su imagen.

-¿Se puede saber de dónde sacaste esa información?

-Dashi, sabes que tengo una aventura con la secretaria de esas dos desde hace varios meses.

-¡Ooohh, no!... –Kristoff se puso de pie al comprender a donde quería llegar su hermano- ¡Ya sé lo que estás pensando y la respuesta es no!

-Kristoff solo tienes que enamorarla y buscar una debilidad para poder comprar su compañía.

-¡Estás loco!…. Las hermanas son imposibles, todo el mundo lo dice. Nunca han tenido parejas oficiales.

-En realidad, nunca nadie llega a Elsa, mantiene a sus amantes ocultos, pero Anna es más abierta. Es selectiva, sí. Pero investigando a un par de sus amantes, supe que tienen un perfil muy parecido al tuyo.

-¿Cómo sabes que no encontraron a alguien ya?

-Su secretaria me dijo que aún no han encontrado a nadie. Aparentemente Anna lo puede elegir, y tampoco se pondrá muy exquisita. Te diría más, pero mi infórmate no pudo quedarse a escuchar todo.

Kristoff se puso rojos y nervioso a la vez. No era ningún secreto de que Elsa y Anna eran consideradas mujeres bellísimamente atractivas…hasta se las podía definir como goddess. Había visto a Anna en un par de fiestas, reuniones y eventos de beneficio. Le parecía una mujer simpática, elegante, y era más agradable a comparación del dragón de su hermana. De igual modo, estaba fuera de su alcance, eran enemigos de nacimiento.

-Hermano- Hans se acercó para colocar sus manos sobre sus hombros-, tu eres bueno cuando se trata de mujeres, confió en que lograras.

-Es que… ¿Realmente lo crees necesario? Sabes que a mí no me agradan, pero jugar con sus sentimientos por su empresa me parece llegar demasiado lejos.

Hans resopló. Antes de contestar volvió al escritorio para sacar unos papeles que tenía guardado en su escritorio. Los azotó y los deslizó por el vidrio que tenía encima para que su hermano lo viera. Kristoff los revisó, vio que eran unos gráficos de la empresa Wesalton, habían caído dos puntos abajo con respecto al último mes. Según el informe, iban a perder más dinero y caer más a abajo.

-No lo hago solo porque odie a su familia, lo hago para salvar a nuestra empresa. Necesitamos su compañía hermano, por la nuestra, y al final, podremos hacer lo que nuestro padre y nuestro abuelo no hicieron, derrotar a la familia Arendelle. Necesitamos hacerlo ahora que tenemos la oportunidad.

Kristoff suspiró, salvar la compañía era más importantes que los sentimientos de cualquier mujer, y más si esa mujer era un Arendelle.

-¿Cómo haremos para que pueda acercarme a Anna?- su pregunta fue una manera de aceptar el trabajo, siempre y cuando lo ayudaran- Nunca querrá hablar conmigo, soy un Wesalton.

Hans sonrió al recibir el apoyo de hermano.

-Tranquilo hermano- se sentó arriba del escritorio-, ya tengo un plan para que te acerques a ella. Anna va todos los viernes por la noche a la misma galería de arte para ver las nuevas exhibiciones. Tú le hablaras, tal vez ella te rechace, pero al final de la noche un hombre, contratado por nosotros, le robará su bolso y tú se lo vas a recuperar.

No había ninguna duda que su hermano había planeado todo hasta el más minucioso detalle.

-Solo tengo una pregunta- Tadashi tomó la palabra después de haber escuchado todo atentamente- ¿Dónde entro yo en esto?

-Tú, mi más leal, viejo, y querido amigo. Contrataras al hombre que robará el bolso…- sonrió de manera oscura, enseñando sus dientes- Y comenzarás a redactar un contrato de compraventa.

El juego en este tablero de ajedrez había iniciado, y Wesalton había dado el primer movimiento.


Si ustedes están interesados en ver como continua... pues díganmelo, y si no... bueno, puede que termine en la basura.