¿Realmente creía estar haciendo lo correcto? Sentía que se encontraba en alguna especie de sueño.

No conseguía despegar la mirada de su reflejo; su cabellera castaña se encontraba en un fino y apretado moño donut escogido por Ginny para la ocasión, su amiga pelirroja la había ayudado todo ese tiempo con los preparativos, mejor dicho, ella había organizado todo mientras Hermione accedía a todo lo que decía perdida en el brillo de su dedo índice izquierdo. Llevaba puesto un precioso vestido de encaje blanco con pequeñas incrustaciones de diamantes en la parte de la cintura formando una especie de cinturón, la falda del vestido era enorme debido a toda la crinolina que la hacía lucir abultada, su maquillaje era bastante llamativo para su gusto (parpados y labios de color vino), se encontró deseando que pudiese haber una forma en la cual consiguiera que sus ojos tuvieran el brillo que se supone deberían tener.

No podía creer que ya había pasado un año y medio desde aquel día soleado en el que Ronald la había sorprendido con un desayuno en una cafetería muggle y posteriormente la llevo a pasear por Hyde Park; ella tenía una idea de lo que iba a suceder, y en su interior rogaba que el pelirrojo no se atreviera a hacerlo, que no se atreviera a pronunciar esas palabras, pero lo hizo y ella no tuvo corazón para decirle que no.

–Luces preciosa –Dijo Ginny mientras terminaba de arreglarle el velo.

–Luce espantosamente pálida –Dijo Luna sentada a un lado de una mesita para el té.

–Son los nervios –Repuso Ginny con un toque de indiferencia.

–Solo necesito un respiro –Dijo apartando al fin la mirada de su reflejo. –Siento que podría vomitar en cualquier momento.

– ¡Oh, vamos Herms! –Exclamo Ginny soltando una carcajada. –Es el día de tu boda, deberías de estar saltando de emoción, al menos yo, el día que me case con Harry estaré como loca debido a la felicidad.

Tuvo una gran lucha interna consigo misma al escuchar aquellas palabras… "el día que me case con Harry"… pudo sentir la bilis subir por su esófago quemándole la boca del estómago, se llevó una mano a la boca para contenerse y lucho por retener las lágrimas en sus ojos.

–Necesitas un té –Dijo Luna parándose de la silla en la que se encontraba y acercándose a su amiga, puso una mano en su frente y frunció ligeramente el entrecejo. –Estas fría como un muerto.

–No me siento para nada bien. –Dijo con dificultad.

–Iré por el té –Le dijo Ginny con una pequeña sonrisa. –Para eso sirve una dama de honor, Luna haz que se siente y se calme un poco, vuelvo en unos minutos.

La rubia asintió y con delicadeza guio a Hermione a la silla donde tan solo hace unos segundos había estado sentada ella, en cuanto Ginny salió de la habitación Hermione tomo una gran bocanada de aire y la dejo salir con lentitud.

–Esto es un gran error –Le dijo Luna inclinándose enfrente de ella. –Tú no amas a Ron.

–Lo sé –Dijo Hermione con un nudo en la garganta. –Pero lo aprecio muchísimo, quizá una vez casados, viviendo juntos, pueda conseguir amarlo de la misma forma en la que él me ama.

–Ambas sabemos que eso nunca pasara –Dijo Luna con seriedad. –No mientras Harry siga formando parte de tu vida.

–Es mi mejor amigo Luna, es el mejor amigo de Ron y también es novio de Ginny, no puedo sacarlo de mi vida aunque quiera hacerlo.

–Herms… Oh, mi pequeña y dulce Hermione Granger… –Dijo Luna con un pequeño deje maternal, en cierta forma era un poco irónico, puesto que ella era más grande que la rubia, sin embargo le hacía muy bien que estuviera ahí para ella, que al menos Luna supiera la verdad la hacía sentir un poco mejor respecto a toda esa situación. –Esto no es justo para ti, tampoco lo es para Ron, ni para Ginny, ni para Harry.

–Ya no puedo hacer nada, no hay marcha atrás, dentro de una hora estaré caminando hacia el altar y en dos seré esposa de Ron, y en unos cuantos meses quizá estemos en esta misma habitación las dos ayudando a Ginny a prepararse para su boda con Harry –Los ojos se le inundaron de lágrimas y antes de que alguna pudiera resbalar por sus mejillas Luna las retuvo con un ágil movimiento de su pulgar. –Es así como tenía que terminar, Harry siempre me vio cómo su mejor amiga, como una hermana, yo cometí el error de enamorarme, de permitirme verlo de otra forma mientras estábamos juntos buscando horrocruxes.

Luna no dijo nada más, solo le dedico una sonrisa de lastima y comprensión, Hermione volvió a tomar otra profunda bocanada de aire y la soltó, no había marcha atrás, se casaría con Ron y daría todo de sí misma para que las cosas funcionaran entre ellos.


¿Cómo podía ser tan hipócrita? Harry se encontraba recargado en una de las paredes de la habitación observando como Neville ayudaba a un inquieto y nervioso Ron a ponerse la corbata que iba con su traje de novio.

–Deja de meter las manos –Reprendió Neville al pelirrojo. –Estás haciendo de esto una labor imposible.

–Tardas demasiado haciendo un estúpido nudo –Se quejó Ronald.

–Si supieras hacer este estúpido nudo no tendría por qué hacerlo yo –Refunfuño Neville terminando el nudo de la corbata. –Bien, listo.

– ¡Al fin! –Exhalo el pelirrojo parándose frente al espejo con una enorme sonrisa. – ¿Tu qué opinas Harry?

¿Qué es lo que opino? Pensó el azabache. Opino que este es el peor día de mi vida, tendré que presenciar en primera fila como mi mejor amigo se casa con la mujer a la que amo, la única a la que siempre voy a amar.

–Luces estupendamente –Contesto mientras levantaba ambos pulgares para animar a su amigo, Ron sonrió aún más y tomo el saco de su elegante traje de novio para ponérselo de una vez; Harry tenía el estómago hecho un asco, no podía dejar de pensar que quien debería estar alistándose para casarse con Hermione debía de ser el, pero eso era algo estúpido, Hermione siempre lo había visto como su mejor amigo, casi como un hermano y no había forma alguna en la cual ambos terminaran juntos.

No podía dejar de pensar en aquellos días cuando salieron en busca de los horrocruxes, en los días que Hermione y el pasaron solos en el bosque de Dean, como ella le había pedido que se quedaran ahí hasta envejecer juntos, recordaba las ganas que tenia de decirle que si, como su corazón por poco se sale de su pecho y como su cuerpo le recriminaba el no acercarse en ese momento a ella y besarla, besarla como siempre había deseado, pero una voz en su cabeza le decía que no era el momento oportuno, no podía ser tan egoísta como para dejar que los demás perecieran mientras él vivía su pequeña fantasía.

Entonces Ronald apareció de nuevo y todo el tiempo que pasaron juntos se esfumo como si se tratara de un diente de león siendo soplado por el viento, a veces soñaba con aquel momento, soñaba que aceptaba la propuesta, soñaba que sus labios se posaban sobre los de ella y que Hermione le correspondía con la misma necesidad que él sentía. Entonces lo despertaban las vueltas que Ginny daba mientras dormía y se sentía asqueado consigo mismo por fantasear en sueños con Hermione teniendo al lado a una mujer que se encontraba perdidamente enamorada de él. Cuando comenzó su relación con Ginevra Weasley deseaba poder olvidarse al fin de Hermione y darse la oportunidad de estar al lado de la pelirroja, sin embargo, llevaban 6 años de noviazgo, la pelirroja incluso comenzaba a pasar algunas noches en la casa de Grimmauld Place con él, incluso había hecho espacio en dos cajones para que ella tuviese ropa limpia para cambiarse cuando llegara de sus entrenamientos con las Arpías de Holyhead, y aun así, el seguía sintiendo solo cariño hacia ella mientras que a Hermione no podía dejar de amarla.

–Necesito tomar un poco de aire –Le comunico a sus dos amigos separándose al fin de la pared. – ¿Está bien que me vaya por unos minutos?

–Sí, descuida –Le dijo Ron con tono animado. –Solo recuerda que nosotros tenemos que estar en el altar primero, así que no te distraigas, necesito a mi padrino de bodas junto a mí.

–Descuida… –Dijo Harry dándose la vuelta para salir de la habitación. –No me lo perdería por nada del mundo.


No sabía a donde se dirigía, solo sabía que tenía que alejarse de toda esta situación lo más pronto posible, sentía que las paredes se cerraban a su alrededor, siguió caminando sin dirección alguna por la pequeña recepción donde se llevaría a cabo el oficio nupcial (un recinto a las afueras de Londres perteneciente a la familia paterna de Hermione) ¿Qué rayos le paso por la cabeza al aceptar ser padrino de Ron? ¿Cómo rayos se puede ser padrino en la boda de la mujer de la que se está enamorado? Siempre estuvo enamorado de Hermione, tardo muchos años en darse cuenta de ello, pero cuando por fin lo hizo supo que ese sentimiento siempre había estado en su interior.

– ¡Harry! –Una voz lo llamo por detrás, pero decidió ignorarla. – ¡Harry! ¡Hey, Harry!

– ¿Qué rayos? –Se voltio con brusquedad listo para descargar un poco de su frustración en la persona que insistía en alcanzarlo.

– ¡Wow! –Exclamó Ginny con el ceño ligeramente fruncido. –Al parecer alguien se levantó con el pie izquierdo esta mañana.

–Oh, Ginny, lo lamento –Dijo mientras se masajeaba el entrecejo con los dedos pulgar e índice de su mano derecha con el fin de relajar su expresión. –No me siento muy bien.

– ¿Tu tampoco te sientes bien? –Pregunto con un deje de alarma en la voz.

– ¿Qué quieres decir con tu tampoco? ¿Quién más no se encuentra bien? –Pregunto dejando de masajearse el entrecejo.

–Hermione –Contesto la pelirroja encogiéndose de hombros. –Está muy nerviosa con todo esto, le estoy llevando un té para calmarla un poco –Harry dirigió su vista a la taza humeante que sostenía Ginny con extremo cuidado, luego se fijó en el aspecto que lucía; llevaba la cabellera recogida en una trenza de cascada que por debajo estaba adornada con flores silvestres blancas y rojas vino, el maquillaje que estaba utilizando era sutil y fresco, el vestido de dama en color vino le quedaba increíblemente bien y hacia que resaltara sus maravillosas curvas propias de una mujer de 23 años. –Si gustas, cuando le deje esto a Hermione podemos ir a la cocina a prepararte un té.

Harry sacudió su cabeza, se había perdido por un instante en la belleza de Ginny, a veces le era inevitable hacerlo, eran los momentos en los que sentía que quizá estaba prosperando y dejando atrás sus sentimientos por su mejor amiga, pero esa idea hacia a su mente revocar la imagen de Hermione y, maldita sea, no evitaba compararlas.

–Tengo una mejor idea –Le dijo a la joven. – ¿Por qué no me encargo de llevarle esto a Hermione y tú vas por un té para mí? Quizá si hablo con Herms pueda ayudarla a dejar de sentirse tan nerviosa con todo este asunto.

– ¡Oh, amor! Eso sería magnífico. –Ginny le extendió la taza de té, él la tomo con cuidado y le sonrió. –Eres un chico maravilloso.

Antes de marcharse, Ginny le dio un rápido pero tierno beso en los labios que solo consiguió que el remolino en su estómago empeorara.

–No tardo. –Murmuro Ginny con una pequeña sonrisa pícara antes de irse por donde había llegado.

El azabache soltó un suspiro y entonces comenzó a caminar por los pasillos en dirección a la habitación de la novia.


Luna había salido un momento porque necesitaba ver unas cosas respecto al banquete con Neville y la señora Weasley, la imagen del rostro de felicidad de Molly Weasley al enterarse de que se casaría con su hijo apareció en su mente apretándole el corazón a causa de la silenciosa culpa que sentía al casarse con Ron estando tan enamorada de Harry. En cierta forma sentía que era mejor sentirse tan abrumada por el amor que sentía hacia su amigo, que era mejor que la consumiera a ella en lugar de que los demás se enteraran y también se sintieran heridos, principalmente Ronald y Ginevra, ella les tenía un gran aprecio a los Weasley, no podía lastimarlos de aquella forma, tenía que superar a Harry de una vez por todas.

Se escuchó un ligero golpe en la puerta, ella se levantó de la silla en donde estaba, se acercó para abrirla y en cuanto lo hizo pareció que los colores en la habitación se intensificaron y todo malestar que podía sentir se disipo de inmediato, solo fue necesario que los hermosos ojos verde esmeralda de Harry se conectaran con los de ella para que pudiera sentirse mejor.

– ¡Harry!… –Pronuncio su nombre con tanta alegría que por un momento temió haberlo gritado y que todos alrededor lo hubiesen escuchado, sin embargo, fue solo por un instante, ya que Harry le había sonreído tan ampliamente que termino dándole igual quien la hubiese o no escuchado.

–Hola Herms –Dijo sin dejar de sonreírle. – ¿Puedo…?

– ¿Qué? –Pregunto la castaña saliendo de su ensoñación al verlo.

– ¿Puedo pasar un momento?

– ¡Oh, claro! –Dijo haciéndose un lado de la puerta. –Adelante.

Harry entro a la habitación y ella cerró la puerta rápidamente haciendo que esta sonara estrepitosamente, su amigo se voltio a verla de inmediato debido al ruido y ella enrojeció inmediatamente por la pena.

–Lo lamento –Dijo bajando la mirada a la falda de su vestido.

–Creo no es a mí a quien le debas una disculpa –Dijo Harry dirigiendo la vista a la puerta.

–Sí, bueno, lo siento puerta –Dijo ella rodando los ojos, Harry soltó una melodiosa carcajada que hizo que ella riera también. – ¿Qué haces aquí?

Harry extendió la taza que traía agarrada, no se había percatado de que la llevaba con él todo ese tiempo.

–Ginny me envió con esto, me dijo que no te sentías bien.

–Oh –Fue lo único que consiguió articular ante sus palabras, no estaba segura de cuánto tiempo llevaba Harry en la habitación, sentía que habían pasado horas, quizá días, pero escucharlo mencionar a Ginny la trajo abruptamente a la realidad, estaba a tan solo una hora de casarse con Ron y se encontraba en la misma habitación que el padrino de bodas deseando abalanzarse sobre él y besarlo como siempre había deseado durante tantos años.

– ¿Y bien? –Pregunto Harry con la ceja izquierda arqueada. – ¿Me vas a contar que sucede?

– ¿Del qué? –Pregunto Hermione tomando la taza de té que Harry aun le ofrecía, evito el contacto visual con él y se dirigió a la silla donde estaba sentada antes, su amigo solo se había quedado observándola con una ligera expresión de preocupación en el rostro.

–Puedes decirme lo que sea –Dijo Harry. – ¿Lo sabes? Puedes contarme cualquier cosa que pase por tu cabeza Hermione y no te juzgare, hare lo posible por entenderte.

¡Oh, Harry! Pensó ella. Si tan solo eso fuera cierto, si tan solo pudiera decirte todo lo que he callado por años, si ten solo pudiera decirte cuanto te amo.

–Siéntate –Le dijo ella haciendo un gesto con la cabeza para señalar la silla que se encontraba al otro lado de la mesita de té, Harry lo hizo mientras ella le daba un sorbo a su taza. –Muy bien, estoy increíblemente nerviosa, no te imaginas cuanto, es decir, ¡me voy a casar! aun no puedo creerlo, me aterra lo mucho que va a cambiar mi vida una vez que diga "acepto" y luego todas la presentaciones, la luna de miel, me iré a vivir en una casa diferente en todo a mi apartamento en Londres, quizá ya no nos podamos ver…

–Oye –La interrumpió Harry. –Eso nunca, nunca nos dejaremos de ver, podrías irte a vivir a Japón, y aun así yo iría hasta ahí por ti, cruzaría todo un continente por ti.

No estaba segura de en qué momento Harry la había tomado de las manos, seguía sosteniendo la taza de té pero el calor en ella no se comparaba en nada al calor que le atravesaba por todo el cuerpo debido a su piel haciendo contacto con la de Harry.

–Yo… –Dijo casi con dificultad, aclaro su garganta y por fin consiguió decir: –A lo que me refería es que ya nos podremos ver con tanta frecuencia como antes, no ha que dejaríamos de hacerlo… para siempre.

–Claro –Dijo Harry con bochorno y soltándole las manos. –Por supuesto que a eso te referías, yo… bueno, nada eso.

Se quedaron en silencio, Harry había bajado la mirada a sus brillantes zapatos de gala color negro, sus mejillas habían adquirido un tono carmesí mientras parecía recriminarse mentalmente por lo que acaba de decir, Hermione sentía que su corazón bombeaba con fuerza ante aquellas palabras.

– ¿Harry? –Pregunto con cuidado mientras ponía la taza en la mesita, él levanto la mirada para verla. – ¿Cruzarías todo un continente por mí?

Paso un minuto antes de que Harry contestara, un minuto que se sintió como una eternidad, no se dejaron de ver a los ojos en ningún momento, él se aclaró la garganta antes de decir lo que tenía que decir.

–Un continente, un océano, el mundo, toda una galaxia, si fuera necesario el infierno, lo que sea, solo para estar contigo.

¡Oh, por Merlín! Pensó ella para sus adentros. ¡Harry me ama! ¡Harry me está diciendo que me ama! ¡Me ama tanto como yo le amo a él!

–Yo haría exactamente lo mismo. –Le confeso.

Harry se levantó de la silla donde estaba y se inclinó frente a ella tomándola de las manos nuevamente, soltó una ligera carcajada que ella correspondió, y aunque reían se podía escuchar el dolor que ambos sentían.

– ¿Hace cuánto Herms? –Pregunto él.

–Estoy segura que desde siempre –Dijo ella. –Pero nunca quise admitirlo, quise engañarme a mí misma, pero siempre has sido tú, solamente tú.

Ella apoyo su frente en la de él, estaban tan cerca que sus respiraciones se mezclaban.

– ¿Tú desde cuándo? –Le pregunto ella.

–Desde siempre, también he querido engañarme, pero todo este tiempo has sido tú.

–Esto es tan injusto –Dijo ella con un pequeño gemido de frustración –Es tan injusto.

–No hay nada que podamos hacer ahora Hermione –Dijo él. –Te vas a casar con Ron y yo estoy saliendo con Ginny, no podemos hacerles esto.

–Lo sé –Dijo ella. –Y no lo haría, amo a los Weasley, no podría hacerles esto, pero ahora sé lo que sientes por mi Harry y tú sabes lo que siento por ti ¿Cómo se supone que ahora salga de esta habitación y me case con Ron sabiendo esto?

–Hay una solución –Dijo él poniéndose de pie. –Una única solución que hará que podamos vivir con esto.

–Oh, claro, no lo había considerado. –Dijo ella con un poco de tristeza. –Podríamos pedirle ayuda a Luna, ella sabe lo que me sucede contigo.

–También a Neville –Confeso él. –También sabe lo que me pasa contigo.

–Bien –Dijo ella poniéndose en pie. –Vayamos a buscarlos lo más pronto posible, antes de que nos arrepintamos.

Hermione avanzo decidida hacia la puerta pero antes de llegar a tomar la manecilla de esta, la mano de Harry la detuvo, se voltio a verlo con el corazón en la garganta.

–Harry… –Ella suplico.

–Esto es por mucho el momento más importante de mi vida Hermione –Dijo tomándola de la cintura, acercándola más a su cuerpo. –Decirte que te amo, siempre fue algo que quise hacer y si lo hubiera hecho hace mucho hoy seria nuestra boda.

–Harry… por favor –Ella volvió a suplicar.

–Si no quieres que lo haga, dímelo. –Dijo acercando su rostro al de ella, deteniéndose a escasos centímetros de su boca con sus narices rosándose delicadamente. –Después de todo, lo vamos a olvidar, y aunque no pueda recordarlo nunca más, quiero que quede constancia de que en su momento lo hice, pero si tu no lo quieres, entonces no lo hare.

Su corazón latía con fuerza en su pecho, solo podía pensar en que quería exactamente lo mismo que él, aunque nunca pudiera recordarlo, al menos lo habría hecho.

–Hazlo –Murmuro contra sus labios.

No tuvo que pedirlo dos veces, Harry cerro la distancia entre ellos y la beso con extrema delicadeza y amor, nunca antes la habían besado de esa forma, sentía que se derretía hasta el alma con aquel beso, todo a su alrededor se desvanecía y la vida misma parecía solo conformarse por ellos dos y aquel momento.


Luna intercambio miradas con Neville, no podía creer que realmente había ocurrido lo que minutos antes Hermione y Harry les habían suplicado hacer, pero lo habían hecho, lo habían hecho porque por años habían visto cuanto ambos habían sufrido por el amor que sentían hacia el otro.

–Es injusto –Le dijo ella mientras recargaba su cabeza en el hombro del joven.

–Lo sé –Murmuro Neville mientras depositaba un suave beso en la cabeza de la joven. –La vida no ha tratado nada bien a esos dos.

Se encontraban en el banquete de la boda de Ron y Hermione, en ese momento Ron bailaba con su hermana mientras Hermione bailaba con Harry, ambos reían como si nada hubiera sucedido entre ellos hace dos horas atrás, habían vuelto a colocarse aquellas mascaras con las que intentaban disimular el amor que sentían, disfrazándolo con amistad, y es que realmente para ellos dos no había sucedido nada, ni confesión, ni beso; Luna y Neville se habían encargado de ponerles el encantamiento desmemorizante.

–No quería hacerlo ¿sabes? –Le dijo Luna a su marido.

–Yo tampoco –Le confeso Neville. –Ellos dos… bueno, entiendo que es complicado, pero siempre estuvieron hechos el uno para el otro.

–Al igual que nosotros dos –Dijo ella con una sonrisa.

–Por supuesto –Dijo él dejando escapar una melodiosa carcajada. –No podría soportar una vida separado de ti, admiro a Harry por poder soportarlo.

–Yo tampoco podría vivir separada de ti –Dijo Luna levantando la cabeza del hombro de Neville para depositar un tierno beso en sus labios. –Te amo Neville Longbottom.

–Yo también te amo Luna Longbottom.

Ambos se sonrieron y volvieron la vista a donde Harry hacia que Hermione de vueltas mientras esta reía con fuerza, en su interior Luna deseaba que su amiga pudiese algún día olvidar lo que sentía por Harry, que pudiera tener una hermosa vida al lado de Ron, pero ella bien sabía que eso nunca pasaría.

FIN.