Kimetsu no yaiba & sus personajes son propiedad deKoyoharu Gotōge.
Quiero agradecer a mi hermosa Ammipime por ayudarme como siempre con el summary, beibi this is for u *corazón gigante*
[N/A]: Esta serie de escritos participa en una week que se organizó mediante un grupo de fb, se que el GiyuuShino tienen ya una week en Octubre, pero cuando vi la que organizaron en fb sería en marzo dije "why not?", además me servirá para desenvolverme más con respecto a estos personajes y prepararme para la que venga en Octubre de este año, si es que llegamos con vida (?)
Advertencia: al ser AU/UA puede presentarse algún ligero OoC, la verdad siempre intento hacer que las personalidades no se salgan del todo de lo IC, pero al ser AU es la ventaja de poder probar ciertas situaciones (?)
Si más, los dejo con la lectura.
Enjoy!
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—¿Ya mero llegamos?
—Ya casi, Giyuu.
—Hermana, eso dijiste la última vez. —protesto el niño de ocho años de edad—. Y eso fue hace mucho rato.
Su hermana soltó una pequeña carcajada ante la protesta de su pequeño hermano y tras unos pasos más, por fin se detuvo y se giró para con el niño.
—Llegamos. —anunció mientras miraba como Giyuu intentaba contener la emoción—. ¿Estás listo?
El niño solo asintió frenéticamente, Tsutako sonrió y se volvió a girar para mover unas cuantas ramas y abrir paso mientras a través de estas mismas entraban algunos rayos del sol. Y para asegurarse que era seguro, decidió avanzar ella primero. Iba tan bien en su camino que dio un mal paso, y soltó un pequeño grito que preocupó de sobremanera a su hermano haciéndolo saltar hasta donde se encontraba la joven.
—¡Tsutako! —grito preocupado mientras corría hasta donde estaba la muchacha—. ¿¡Estas bien!?
—Por supuesto~
—Me asuste mucho, pensé que algo malo te había ocurrido. —mustio tratando de ocultar su evidente preocupación.
—Todo está bien, Giyuu. —dijo brindándole una sonrisa y tomándole la mano—. Ven, ya llegamos.
Y tras dar unos pasos más, Giyuu soltó un enorme "wow" tras ver al lugar que habían llegado. Un enorme prado lleno de muchas flores y sobre todo, girasoles gigantes. Pareciera como si ese lugar lo hubieran sacado de algún libro de cuentos de hadas. Acomodaron un mantel mediano bajo un árbol, Tsutako colocó la canasta de pícnic y de la bolsa que traía sacó unas red y frascos junto a un libro y cuaderno.
—¿Ya vamos a empezar? —cuestionó intrigado Giyuu.
—Primero vamos a comer. —añadió mientras sacaba de la canasta unos emparedaros y un termo.
Tras media hora de haber terminado de comer, descansaron un poco y Giyuu con más energías se levantó y tomó una red, Tsutako sonrió enternecida al ver a su hermano menor tan emocionado mientras al mismo tiempo intentaba ocultar dicha emoción.
—Muy bien Giyuu, ya puedes empezar, recuerda llevar contigo los frascos y sobre todo ten mucho cuidado, no te alejes demasiado.
Y tras al decir aquello último, el pequeño Tomioka salió corriendo rumbo al campo de flores siendo seguido por la mirada de su hermana mayor. Desde el momento en que sus padres habían muerto en aquel accidente automovilístico fue bastante complicado sobrellevar el dolor. Y como ambos aún eran menores de edad, pasaron por varios trámites legales sobre donde deberían estar, puesto que sino llegaba un familiar directo, los dos infantes deberían ir a una casa hogar. El tiempo límite para que el familiar directo llegara había pasado, Giyuu y Tsutako ya habían sido llevados a la casa hogar donde duraron aproximadamente una semana, hasta que la abuela paterna de ambos llegó y se presentó junto a su abogado para llevarse a sus nietos. Había pasado ya un año de todo aquello y Tsutako noto como Giyuu había cambiado, no es que fuese un niño tan hiperactivo, pero siempre mostraba energías y ánimo por todo, lo cual se fue desvaneciendo desde aquel entonces, Giyuu se volvió algo introvertido, y no fue hasta después de otro año que comenzó nuevamente a mostrar interés por más cosas, como justo ahora que se encontraba cazando mariposas. Tsutako encontró entre la pertenencias de su madre un libro sobre dichos insectos y un cuaderno donde llevaba sus notas al respecto, tampoco era como en si cazar, solo las capturaban por breves instantes mientras las analizaban y apuntaban sus características, para al final volver a dejarlas libres. Giyuu era bastante bueno en cuanto a encontrar tipos raros de mariposas, de los cinco frascos que llevaban, Tsutako ya llevaba cuatro tipos de mariposas que había anotado y las dejó libres en cuanto acabó sus notas. El sol ya no tardaba mucho en ocultarse, por lo que comenzó a juntar las cosas del picnic.
Giyuu sabía que antes de que el sol se ocultara ambos debían volver a casa de la abuela, pero estaba completamente seguro de que había visto una mariposa demasiado extraña, y grande. Una muy distinta a todas las que ya había cazado, ni siquiera recordaba que esa estuviera en el libro que leía con su hermana. Probablemente ya no la vería, así que decidió regresar a donde Tsutako un poco desilusionado. Unos metros antes de divisar a su hermana mayor, escucho el ruido detrás de unos girasoles y la vio.
La mariposa más grande y rara que sus ojos hubiesen visto.
Era demasiado hermosa.
Con sumo cuidado y sigilo, tomo nuevamente su red y comenzó a acercarse de poco a poco, cual corriente de agua tranquila. Tuvo que detenerse un par de veces, pues la mariposa revoloteaba un poco y no quería espantarla. Estaba muy cerca, ya quería ver la expresión de su hermana al ver dicha mariposa.
Y entonces, saltó sobre ella echando su red por delante.
—¿Pero que demon-…
Y el revoloteo de las aves junto al grito unísono de dos niños no se hizo esperar.
Tsutako y otra joven de larga cabellera adornada con dos broches de mariposa no tardaron en aparecer en el lugar de donde provenía el salpicadero acompañado de gritos y quejas. Las dos jóvenes más grandes estaban asustadas, pero luego soltaron sus características risas.
—Lamento mucho esto. —comento Tsutako a la otra muchachita—. Giyuu discúlpate por favor.
—No te preocupes. —respondió la muchachita de cabello largo con una sonrisa—. Seguro que solo fue un accidente.
—¡No lo digas de ese modo hermana! —remilgo la otra niña que yacía en el estanque junto a Giyuu—. ¿Y tú no piensas decir nada o qué?
Y no recibió respuesta, puesto que el niño se le había quedado viendo a su cabeza, más bien directamente a lo que sostenía su cabello.
—Tu broche.
—¿Ah?
—Lo confundí con una mariposa real. —fue lo único que dijo mientras se ponía de pie y tomaba su red—. Lo siento.
Tras la explicación de Giyuu, Tsutako solo pudo sentir mucha pena, mientras la otra muchacha solo atino a reír nuevamente, ganándose la mirada de confusión de los Tomioka y una desaprobatoria de la otra niña, que aún se encontraba en el suelo del estanque y a decir verdad un tanto confundida por la respuesta de aquel niño. Giyuu al recibir la mirada de su hermana, reacciono y se giró solo para toparse con aquella niña de ojos color violeta. Pese a su edad, realmente se miraba enojada y sabía que un simple "lo siento" no iba remediar todo, así que le extendió su mano para ayudarle a ponerse de pie. Ella lo miró con su entrecejo fruncido, dudando de aceptar su ayuda pero termino accediendo, sorprendiendo a Giyuu en dicho acto y de paso a ella misma. Ambos niños subieron por la pequeña vereda inclinada por la que habían caído hasta llegar con sus hermanas.
—De verdad lo sentimos. —se disculpo Tsutako haciendo una reverencia junto a Giyuu—. No era nuestra intención que esto sucediera.
—No se preocupen. —respondió dulcemente la muchachita de cabello largo mientras le tendía una toalla a su hermana menor—. Quedó aclarado que solo fue un accidente, además estoy segura que mi hermana pequeña no quiso ser grosera.
—Igual no queremos que esto quede así. —respondió Tsutako—. Acepten nuestro Salmón con rábano como muestra de disculpa.
—Pero hermana…—y toda protesta que Giyuu quiso dar quedo en el aire al volver a recibir la mirada de su hermana—. Por favor, solo acéptenlo.
—Lo aceptare solo si lo comen con nosotras.
—Acepto. —fue la respuesta rápida de Giyuu, lo cual había sorprendido a su hermana.
"Es sorprendente y me asusta la facilidad con la que acepta las condiciones."
Había pensado la niña de ojos violeta mientras soltaba su cabello para exprimirlo y protestar.
—¡Hermana! —reprocho la menor—. Nuestros padres nos han dicho que no aceptemos cosas de extraños.
—Vaya, vaya, que remedio. —suspiro la muchachita—. Soy Kanae Kocho, y esta pequeña es mi hermana menor Shinobu.
—Soy Tsutako Tomioka y este pequeño es mi hermano Giyuu. —nuevamente hizo otra reverencia.
—¡Hermana! —nuevamente protesto—. Padre dijo que no…
—Shinobu, ya no somos extraños porque ya nos hemos presentado formalmente. —le explico mientras sonreía—. Lamento esto, mi hermana menor tiene un complejo muy sobreprotector, ¿Les parece si comemos esto en las bancas que están en la entrada del parque? Solemos esperar a nuestros padres allí hasta que vengan por nosotras.
—Claro. —respondió amistosamente Tsutako—. De todos modos nosotros vivimos muy cerca de aquí.
—Pero hermana, la abuela dijo que…
—Yo le explicare a la abuela, ¿de acuerdo? —le respondió tranquilamente para que no se preocupara.
—De acuerdo.
De camino a la entrada del parque, las dos hermanas mayores seguían conversando, Giyuu siempre sintió admiración por la capacidad tan rápida que tenía su hermana para comunicarse con las personas. Por otro lado Shinobu no estaba del todo contenta, pero a pesar de su desconfianza con ese par de hermanos, algo en su interior sabía que no eran malas personas, y al igual que Giyuu ella tenía tremenda admiración por Kanae. Sintió como una pequeña vena en su sien se saltaba al sentir como la mirada del niño pasaba de su hermana a ella de forma consecutiva.
—¿Qué tanto nos miras? —de verdad, intentaba no sonar grosera, era algo que le había prometido a Kanae, pero de verdad que aún no podía manejarlo.
Según su hermana no era del todo normal que una niña de siete años se la pasara de mal humor todo el tiempo.
—Sus broches. —respondió como si nada—. A pesar de que son del mismo tipo de mariposa y que sus colores son distintos.
—¿A qué viene eso? —cuestiono más exasperada que molesta.
—Son lindos.
Definitivamente ese niño era muy extraño, sabía que los niños les interesaban las cosas rudas —incluso a ella le interesaban—, era muy raro de ver que a un niño varón le gustasen y supiera mucho sobre las mariposas.
—Pero el tuyo es más bonito. —dijo sin más mientras se adelantaba para ir al lado de su hermana.
Shinobu lo imito y fue al lado de Kanae mientras se quedaba procesando aquello. Definitivamente, Giyuu le desagradaba.
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Me disculpo si llega haber errores/dedazos, no deje que esta historia fuera beteada para poderla subir al menos con un día de retraso :c
En fin, espero que les haya gustado c:
Nos leemos al rato con el segundo día de la week (?)
~Chachos Bane~
