Royals
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Por:
/Kirlatan/
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Guys: Subí la historia en Wattpad. En la primera página puse a los personajes en representaciones de actores.
Si quieren pasarse a ver como lucen para que tengan una imagen en la cabeza les dejo el enlace:
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Entrenamientos
Debía de ser la cuarta vez que ella estaba tirada en el colchón de entrenamiento respirando con dificultad. El delicado torso subía y bajaba con rapidez a la par que un suave pero firme jadeo salía por su boca con ahogo. Suspiró, sabía que Rose jamás lo superaría en cualidades físicas y egoístamente le gratificaba percatarse que era demasiado privilegiado en ese campo.
Ella era pequeña y delgada, él le doblaba el peso y la altura. Una muñeca de porcelana y él en cambio se parecía a un juguete de acción.
Albus se acercó a ellos visiblemente incomodo. Scorpius notó que Lorcan estaba a lado del ojiverde con la misma molestia plasmada en el rostro. Rose trató de levantarse cansada y con algo de esfuerzo lo logró. El largo cabello pelirrojo ondulado estaba atado en una coleta alta que dejaba ver todas sus facciones, la piel nívea a conjunto de esos ojos azul muy claro lo hicieron pensar que era injusto que una sola mujer contara con tanta belleza. Era infame.
- Una vez más
El rubio ladeo una sonrisa sardónica y se aproximó un poco.
- Es la cuarta vez que te gano – dijo frunciendo un poco el ceño – Ya sabemos que no eres real competencia para mi
- Esto no es una competencia Scorpius – arguyó Albus cruzando los brazos con evidente enojo – Ella esta aprendiendo, así que déjate de estupideces y si Rose dice que lo vuelvan a intentar, lo volverán a intentar
- De acuerdo – Scorpius se alejó lo suficiente como para prepararse para un nuevo ataque proviniendo de la casi medimaga – Lo probaremos de nuevo Weasley – puso sus manos a los lados y abrió un poco las piernas - ¡Ahora!
Rose corrió hacia el para derribarlo, Scorpius que la había estado esperando como todas las veces anteriores alzo sus brazos hacia la chica con intención de apresarla, era muy predecible, sin embargo, a comparación de las primeras 4 veces en que ella había decidido afrontarlo directamente, esta vez se deslizó bajo el espacio entre sus piernas y al conseguir estar detrás de él, pateó su pantorrilla logrando que él cayera de rodillas un poco desconcertado.
El objetivo del juego era sencillo, quitar un pañuelo de la muñeca del auror que se protegería ante cualquier ataque de los sanadores. Era un adiestramiento, uno fácil, y que hacía que los medimagos aprendieran a defenderse físicamente. Después de las lecciones básicas de defensa, comenzaron a entrenar con sus respectivas parejas y ese aburrido juego se hizo presente como una tortura lenta para todos los estudiantes a medimagia.
Los únicos que no habían tenido ningún problema, habían sido varios medimagos hombres incluido Lorcan Scammander. Aún cuando su pareja, Marian, fuera una de las mejores en su grupo entre las mujeres, Scorpius sospechaba que el poco esfuerzo que hizo al derribar a la auror y hacerse con el pañuelo casi inmediatamente, se debía a que de alguna manera al tener un gemelo y convivir con la familia Weasley toda su vida, provocara que ese sector físico de si mismo se desarrollara a un grado en el que sabía que podía derribar al tercio del salón sin problema.
Rose era otro asunto. Así que cuando la pelirroja lo hizo arrodillarse por el golpe y se giró para tomar su muñeca y coger el pañuelo, se le hizo muy fácil, voltear un poco su torso y rodear el cuerpo de la chica con un brazo para después cargarla y azotarla en el suelo con ningún tipo de sutileza. Volvía a ganar.
- Buen intento Weasley. Aunque debo admitir que eres demasiado rápida, no fue suficiente, eres una princesa de cristal.
Albus y Lorcan corrieron automáticamente hacia la joven, el moreno fue el primero en acogerla en sus brazos, revisó el cuerpo de su prima con escrutinio y después de cerciorase que Rose no tuviera algún daño, la reincorporó y con ayuda de Lorcan la levantaron del suelo.
- Recuéstala un poco – señaló unas bancas a las orillas del gimnasio – Necesita tomar aire después de ese golpe
Lorcan asintió y comenzó a caminar hacia el puesto dicho por Albus no sin antes mandar una mirada desconfiada hacia el slytherin. Albus se acercó a su amigo con rapidez y lo empujó sin fuerza y sin ninguna intención pendenciera. Scorpius sonrió, sabía que ese empujón no era uno agresivo sino de advertencia.
- No vuelvas a lastimarla de esa forma Scorp, lo digo en serio y lo sabes
- Albus – contestó el rubio con serenidad – No la estoy lastimando adrede, esto es un entrenamiento
- No se entrena de esta forma – puntualizó – Ellos no están familiarizados con este campo, la pudiste haber herido de verdad, Rose no está acostumbrada a esto
Scorpius ladeó ligeramente la cabeza con aburrimiento, así que era eso. El problema era el trato físicamente agresivo hacia ella. Solo y específicamente a Rose Weasley.
La pelirroja siempre había estado rodeada de primos sobreprotectores que creaban un ambiente lleno de comodidad la mayoría del tiempo. No es que a Scorpius eso se le hiciera extraño, en Hogwarts vio mil veces a Albus ó a Hugo Weasley sobre Rose, protegiéndola de todo lo posible, pasaba lo mismo con las demás de sus primas, eran un grupo muy unido y salvo contados apegos exteriores, él blondo sabía que el circulo cercano de amistad era precisamente el familiar. Lo único que no esperó fue que Albus reaccionará ante él debido a que no podía defenderla.
- Vamos Potter, no es tan serio – intervino Taylor por primera vez – Tú no fuiste precisamente considerado conmigo y Scorpius no esta amenazándote por eso
Los dos se giraron a mirar a la chica que estaba sentada y observándolos con curiosidad. El cabello rubio estaba tomado en una coleta baja y les sonreía con placidez, sus dos piernas estaban casi pegadas al torso y sobre ellas descansaban sus níveos brazos. Dejó la botella de agua que sostenía en sus manos y se levantó con elegancia para acercarse a ellos.
- Créeme, Rose estará bien. Ella no es tan delicada como piensas – puso una mano en el hombro de Albus sin interés – Y creo que debes de ser un poco justo con mi primo, Scorpius solo esta tratando de hacer su parte. Te recuerdo que nuestro ejercicio fue igual o peor
Albus miró con perspicacia a la chica y después de un breve segundo se alejó. Scorpius que lo vio irse, suspiró con total calma, Taylor soltó una risa muy ligera. El chico cruzó sus brazos y dirigió sus ojos a su prima.
- Potter en realidad esta exagerando un poco, pero pienso que eres un idiota en tratarla de esa forma si ya conoces de antemano como los hombres del clan Weasley protegen a las suyas
- No la lesioné realmente Tay – exclamó encogiéndose de hombros – Es solo que Weasley es demasiado….
- Rose no es delicada – se giró para caminar hacia la salida, Scorpius la siguió – No esta acostumbrada a esto, yo tampoco
- ¿Albus te trató mejor? – tomó una toalla cerca de un perchero y la colocó sobre su nuca para secar el sudor
- Tu amigo es un caballero – sonrió – Pero la respuesta a tu pregunta es no. Las cosas se pusieron un poco más acaloradas cuando lo mordí
El rubio empezó a reír, Taylor era ese tipo de chicas con carácter impredecible y tendenciosamente a volverse agresivo si se le provocaba. El opinaba que era un rasgo muy Nott si se lo preguntaban.
- Resolveré las cosas con él después ¿qué nos toca ahora?
- Medicina básica – respondió totalmente indiferente y caminando hacia los vestidores para cambiarse – Es el turno de nosotros para patearles el trasero, la medimagia siempre se te ha dado fatal
Asintió con la cabeza sin muchos preámbulos. Tenía animo para continuar el día, dejar en esas condiciones a la perfecta Rose Weasley lo ponía de genial humor.
Tomó agua desesperadamente cuando su respiración apenas se moderó. Le dolía todo el cuerpo en verdad, pero aún peor, se sentía tremendamente herida en su ego. Era lógico pensar que debido a la diferencia de dimensiones no iba a poder vencer a Malfoy en el primer intento, pero juzgo profundamente vergonzoso ni siquiera haberle provocado el mísero daño. En cambio, ella tenía un gran dolor de espalda y una terrible sensación de sequedad en la garganta.
Ahora más que nunca odiaba a Scopius Malfoy.
- ¿Podrías dejar de atormentarte de una buena vez? Malfoy prácticamente te duplica el peso Rose.
- Tú no tuviste problema alguno en ganarle a Marian, Lorcan – dejó la botella de agua a lado de la banca y frunció el ceño – Esto es horrible
- Mido más de uno ochenta y fui bateador en Gryffindor desde segundo año, tengo buenos reflejos – dijo con neutralidad – Además que estamos dejando de lado que he pasado casi toda mi vida junto a tus primos y Lyssander
- Lorcan – exclamó con molestia – Estas olvidando que esos primos que mencionas y con los que conviviste toda tu vida son precisamente los míos. Es un estúpido argumento
- Rose es distinto, soy un hombre – se levantó y le ofreció la mano – Tienes que aceptar que esa diferencia de género me da una pequeña ventaja sobre ustedes
- Eso sonó extremadamente machista y verdaderamente misógino, Scammander
Lorcan negó con la cabeza con delicadeza. Rose tomó su mano para levantarse y avanzaron hacia la salida donde antes Albus, Taylor y Scorpius habían salido.
- No pretendo que suene así, solo quiero hacerte ver que sin ningún tipo de magia de por medio existe ese tipo de ventaja hacia tu contrincante
- ¿Estás insinuando que siempre seré más débil que Malfoy? – pregunto casi en susurro. Lorcan exhaló un tremendo suspiro de cansancio.
- Físicamente tal vez. Cognitivamente no
Cuando llegaron a los vestidores ella abrió la puerta para entrar, Lorcan la detuvo tomándola de la muñeca y sin presión impidió que avanzara. Rose lo miró.
- Escucha, eres la persona más inteligente que conozco, puede que se te dificulte superar a Scorpius Malfoy en el campo físico, pero… – sonrió con ternura y le soltó la mano – Eres demasiado astuta como para utilizar tus desventajas sobre él y volverlas un acierto. No te castigues tanto Rose. Todo esto apenas esta comenzando
Lorcan se alejó. Él tenía razón, apenas comenzaba su trayecto hacia su meta final. Ella era inteligente y astuta, no podía dejarse intimidar por ese tipo de detrimentos. Después de todo, como el rubio le hizo ver, era un camino largo y no podía permitirse pensar de ese modo. Había cosas más importantes. La siguiente hora, por ejemplo. Sabía que ese próximo entrenamiento iba a dominarlo completamente.
Supo que tenía problemas cuando vio a Hermione en el marco de la puerta de su oficina. El traje sastre café le quedaba a la perfección y el cabello aún un poco indomable estaba recogido en un chongo alto que dejaba libre su rostro. Si lo pensaba detenidamente y hacía comparaciones… Rose se parecía mucho a su madre en realidad.
Apoyo su cabeza en la mano izquierda y exhaló el aire contenido. Estaba esperando que ella hablará, pero eso no pasó. La gryffindor avanzó hacia él y con total elegancia tomó asiento en una de las sillas frente al ojiverde.
- Así que es este el momento en que me dices que ya no toleras a Ron con sus quejas contra mi decisión – levantó un dedo hacia ella – O… que estas de su parte y quieres revocar lo que hice hace una semana
Hermione negó con la cabeza.
- Tú más que nadie sabe perfectamente que no voy a cuestionarte si el juicio de tu decisión es el correcto – dijo Hermione con serenidad – Y sí, estoy un poco harta de Ronald ya
Harry soltó una gran risotada y se alejó de su escritorio con un pequeño empujón a la silla. Rápidamente rodeó la mesa y al llegar a lado de la mujer se recargó sobre el mueble con confianza.
- ¿No te incomoda en lo absoluto? Porque quiero asegurarte que Ron estuvo prácticamente gritando por una hora completa hasta que al parecer su garganta se cerró
- Ronald siempre ha sido el tipo de hombre que golpea primero y después pregunta, es su impulsividad una de sus cualidades y al mismo tiempo uno de sus peores defectos
- ¿Y tú? – inquirió el moreno con curiosidad.
- Yo te entiendo – respondió Hermione con una sonrisa – Como siempre lo he hecho. Sé perfectamente que estás de alguna manera cuidando a Rose. De verdad Harry, lo comprendo – bajó la mirada y carraspeó ligeramente– Aún intuyendo la finalidad de tus decisiones, creo que me avergüenza un poco reconocer que es nuestra falla el haberla sobreprotegido tanto
- Hermione, no es tu culpa – dijo tomando un vaso de agua del escritorio y ofreciéndoselo – Yo hice lo mismo con mis hijos. Pero cuando James entró al equipo me di cuenta de que les hice un mal al tratar que nada ni nadie los lastimará. Es completamente normal, nosotros nunca tuvimos ese sentimiento de seguridad cuando crecimos
- Lo sé. Es lógico que lo hubiésemos querido para ellos – expresó la castaña con un deje de melancolía y tomando el vaso de cristal – No voy a debatirte nunca que hayas elegido al hijo de Malfoy como compañero para Rose. Yo no tengo ese tipo de prejuicios contra nadie. El pasado se queda en donde está. En el ayer
- No debes preocuparte por Scorpius – Harry se levantó de la mesa – Albus y él tienen muchos años de amistad a cuestas, conozco al chico. Sí algo ha hecho Draco Malfoy bien en su vida, fue precisamente criar a su hijo de la forma en que lo hizo. Scorpius nunca trataría siquiera de lastimar a Rosie
Hermione se encogió de hombros y se levantó de la silla. Tomó de la mano a su mejor amigo con impaciencia.
- Harry – dijo la castaña con cuidado – ¿Vamos a obviar el tema de la posible revolución otra vez?
- Por ahora sí, sabes que Shacklebolt no permite a ningún departamento hablar de esto – dijo con precaución, Hermione entrecerró los ojos – Necesito más tiempo para ponerte al frente y afrontar esto como debe de ser
- Kingsley no va a renunciar a su puesto aún con su avanzada edad
- Estoy consciente, pero quiero apostar al consenso de la junta ministerial para que dimita – arguyó el ojiverde con impaciencia mientras apretaba el puente de su nariz con apremio - ¿Sabe regulación mágica acerca de las desapariciones y los brotes de magia en el bosque rojo?
- Conscientemente no – dijo aclarándose la garganta con un carraspeó, la tenía seca de pronto, llevó el vaso a su boca bebiendo el contenido – Sin embargo, con la fuga de varios prisioneros de Azkaban y la movilización de varias especies a distintos bosques aledaños a Gran Bretaña se ha empezado a crear una alarma interna. No lo vamos a poder ocultar a los medios por mucho más
- Dame tiempo, Hermione – interrumpió Harry con firmeza – Solo necesito a Kinglsey fuera del ministerio, está empeñado en seguir pensando que no pasa nada dentro de su gubernatura, que los días de amenaza quedaron atrás. El caos que se está formando, va a estallar una revolución
Hermione asintió.
- Tenemos que hablar con Minerva. Tarde o temprano se dará cuenta de ello. Teddy se comunicó antier conmigo, encontraron un campamento abandonado en el Bosque Prohibido, esto esta empezando a verse aún peor – dijo con cansancio - ¿Podemos ir a comer? Tuve una larga junta en el departamento de regulación de control mágico y no desayuné mucho
El hombre asintió con la cabeza y después de tomar su varita que estaba cerca de una taza de té próxima a la orilla de la mesa, se dispuso a salir. Al fin de cuentas Hermione y él siempre iban a pensar similar. Seguía estando latente ese nexo natural entre ellos. Supuso con cierta gracia que esa conexión de alguna manera la habían traspasado a sus hijos en la información genética de cada uno.
Albus y Rose se parecían mucho a ellos.
Rose se giró para mirarlo cuando él se situó a su lado. Esperaban a la profesora MacDowells en uno de los salones orientes de la academia de aurores, así que cuando Albus llegó a su lado en vez de Malfoy, ella pudo entender que algo le molestaba.
- ¿Estás bien?
- Creo que hoy no le importará a Nott compartir clase con Scorpius – dijo con notable molestia – Que pase algún tiempo con su propia prima
- Albus – contestó Rose con empatía - ¿Todo esto es por lo de hace rato?
- Sí, lo es
Albus de alguna forma se sentía incomodo desde que supo que Rose y Scorpius serían pareja. Confiaba completamente en los dos, pero aún así, estaba acostumbrado a cuidar de ella desde siempre. Verla ser azotada por el rubio sin delicadeza lo hizo sentirse impotente.
- Escucha… - dijo con cuidado – Malfoy solo esta haciendo su trabajo. Tú también lo hiciste con Taylor. No es nada del otro mundo
- Creo que fue algo duro contigo... – empezó mientras se metía a la boca una grajea que había sacado de su mochila, arrugó su frente con decepción al saborear el dulce - Naranja
- No soy de cristal Albus. Hugo, papá y tú tienen que dejar de subestimarme tanto, inclusive el idiota de Malfoy lo hace y déjame decirte que están en una completa equivocación todos ustedes. Vuelve con Taylor, sabes perfectamente que no puedes cambiar de compañero en ninguna clase
El moreno bajó la mirada un poco apenado y culpable.
- Rose … yo…
- Voy a estar bien – dijo la chica con tacto – Sé que estás cuidándome. Pero no soy una niña y él es tu mejor amigo, estoy segura de que Malfoy no lo ha hecho adrede, el te aprecia lo suficiente como para pelear contigo por mi
- Eres tan noble Rose…. – le dijo sonriendo y encogiéndose de hombros.
Con un ligero guiño se levantó de la silla y se dirigió a otro escritorio donde se dispuso a esperar a la rubia. Cuando se sentó vio a Taylor entrar con Scorpius alegremente mientras charlaban. Se sorprendió darse cuenta que el enojo que tenía antes había desaparecido y solo albergaba ese sentimiento de tranquilidad que casi todo el tiempo llevaba consigo.
La rubia se acercó a él y sin decir nada se situó a su lado. Scorpius también la siguió y al estar casi de frente colocó sus dos brazos sobre la mesa.
- No tengo intención alguna de lastimar a Weasley, pero no voy a disculparme contigo o con ella por realizar lo que se me ordena, Albus. Es un entrenamiento
- Lo sé – respondió Albus escuetamente
Scorpius asintió con la cabeza satisfecho, con el moreno no había que darle vuelta a las cosas para terminar cualquier tipo de discusión. Esa era una de las grandes virtudes de su amistad, eran directos al grado de saber que esperar de cada uno. No había mentiras ni diálogos extensos, eran concisos y honestos. Cuando el rubio se acercó a Rose para comenzar la clase, Taylor ladeó su boca en un gesto casi parecido a una sonrisa que a Albus le supo de alguna forma lleno de condescendencia.
- Bueno – empezó Taylor – Al parecer no eres tan imbécil después de todo
- Oh – contestó Albus con sarcasmo – Que alegría saberlo …
Salió de la clase con su humor mejorado, mejor dicho, con su ego repuesto. A Malfoy se le daba tan mal la medimagia como a ella la defensa. Las cosas en el universo se habían vuelto a equilibrar logrando quitarle ese sentimiento de derrota que le oprimía el pecho. Estaba dispuesta a aparecerse en su departamento cuando alguien la tomó de la muñeca parando su camino y logrando que dejará caer dos libros que traía cargando en los brazos. Sorprendentemente vio a Scorpius frente a ella sosteniendo su mano.
- No quise asustarte – le dijo soltándola casi al instante, se inclinó para recoger los dos libros en el suelo y ofrecérselos al estar de pie de nuevo. Ella solo los miro – No los he envenenado si es lo que piensas. Puedes tomarlos
- En África existen algunas tipos de serpientes que destilan veneno por su piel – alegó sonriéndole falsamente – Matan a su presa al contacto
El slytherin frunció el ceño con indiferencia
- De acuerdo, entonces me los quedaré. Me imagino que no te impo… – comenzó a decir, pero fue detenido debido a que Rose se los arrebató con celeridad. Suspiró - ¿No puedes dejar de ser tan infantil
- ¿Qué quieres, Malfoy?
- Solo aclarar algunas cosas contigo – le expresó señalando una banca del jardín donde se encontraban – No te preocupes, no voy a tocarte, así que no podré matarte aún así lo quisiera
- ¿Por qué no mejor muerdes tu lengua y te envenenas tú solo? – él rio un poco - ¿Qué pretendes?
Scorpius se echó el cabello rubio hacia atrás en un acto que Rose juzgo demasiado sensual para su gusto.
- Ya te respondí con anterioridad. Quisiera esclarecer algunos puntos
- No veo que podemos aclarar tú y yo – le dijo sentándose en la banca bastante alejada de él.
- Escucha. Ya no somos unos adolescentes y no permitiré que, a un año de graduarme, tu inmadurez lo evite
- ¿Qué? – preguntó Rose abriendo los ojos con incredulidad - ¿De verdad estas diciendo lo que creo que estás diciendo?, ¿mi inmadurez?
- ¿Cómo le puedes llamar a hacer un berrinche solo porque te gane en unos cuantos ejercicios?
Se sonrojó al instante y negó con la cabeza. Sí, no estaba acostumbrada a perder. Se molestó al pensar que el rubio la percibía como una niña mimada que al no conseguir lo que quería, provocaba algo tan simple y vulgar como un berrinche. Le iba a contestar sarcásticamente cuando decidió escucharlo y callar. Si iba a demostrarle al egocéntrico de Scorpius Malfoy que ella era superior, iba a tener que seguir su juego y derrotarlo en su propio terreno.
- No pretendía que lo percibieras de ese modo
Scorpius por primera vez la observó sorprendido. Esperaba más reclamos o uno que otro insulto, no esa versión calmada y taimada que Rose estaba mostrándole.
- Propongo una tregua. Ya somos adultos – le dijo con inseguridad – Nada de insultos ni peleas
- ¿Estás haciendo esto por Albus?
- En parte – contestó levantándose y metiendo las manos en las bolsas de su jean – Tener problemas contigo me causará problemas automáticamente con él
Rose bufó fastidiada.
- No tengo interés en pelear contigo, Malfoy – contestó encogiéndose de hombros y empezó a alejarse.
Scorpius sonrió con pesadez y con calma se le acercó para tomarla del brazo con asombrosa elegancia. La pelirroja se giró hacia el rubio y contempló con extrañeza su agarre casi sin poderlo creer. Alzó su mirada azul hacia el rostro del chico con interrogación.
- Te invito a cenar – dijo sin hesitar. Rose carraspeó.
- ¿Disculpa? – preguntó confusa - ¿Qué dijiste?
- Lo que escuchaste Weasley, te invito a cenar – dijo mientras la soltaba y daba un paso hacia ella – Tómalo como un símbolo de paz
- No tengo que hacer las paces contigo, no estamos en guerra Malfoy
- ¿Entonces por qué me odias tanto desde la escuela? – dijo acercándose más.
Rose pensó que era la primera vez que escuchaba decir algo más a Malfoy que un saludo parco hacia ella, parecía ser que siempre la evitaba por alguna razón. La relación entre ellos nunca había sido del todo cordial, pero no podía decir tampoco que era lo contrario. Jamás lo había odiado, sí hacía memoria, lo único que pasaba con él era que no soportaba ese enorme ego que el slytherin ostentaba en cada uno de los rincones del mundo. En Hogwarts había sido lo mismo, realmente no le importaba mucho que su padre le hubiera advertido sobre él rubio, que fuera hijo de Draco Malfoy, ex-mortígrafo, o inclusive que su mejor amigo fuera Albus. Solo no soportaba ere aire de grandeza que tenía marcado en cada uno de sus poros y que destilaba a todas horas.
- Yo no te odio. Nunca te he odiado – dijo con simpleza.
- ¿Entonces…?
- Entonces nada. Tu ego casi siempre ocupa mi espacio personal más de lo que quisiera
Scorpius sonrió, se separó notablemente de la chica y girándose empezó a caminar en sentido contrario.
- Pues empieza acostumbrarte. Vamos a pasar 365 días juntos con sus casi 24 horas del día – el rubio ladeó su rostro un poco para hacerse oír – Por cierto, zanahoria, no eres la persona más agradable del mundo
Cuando él desapareció una sensación de punzada eléctrica le recorrió la espalda. La había dejado sola después de haberla invitado a cenar.
Bufó, era insoportable.
- ¿Me dijo zanahoria?
El plop proveniente a la aparición de Rose lo distrajo de su lectura nocturna. El cereal de trigo azucarado en forma de aros y que flotaba dentro de un tazón azul seguía sin ser probado, sin mucho que hacer advirtió sin problema alguno la silueta de su hermana apareciendo en la sala del departamento.
Hubiera sonreído con alegría al verla si no fuese porque al apenas pisar el suelo, Rose se dejo caer lentamente en la alfombra mientras emitía un quejido agudo.
La relación entre ellos dos había cambiado abismalmente cuando Hugo entro a cuarto y Rose a sexto. Para ese entonces, el menor de los Weasley–Granger le sacaba fácilmente 2 cabezas y su complexión cambió dejando de ser el niño delgado que su familia siempre había conocido. Además, que el detonante de la sobreprotección hacia ella se vio provocada cuando Hugo empezó a notar miradas insistentes de prácticamente casi todo el castillo sobre la gryffindor. Era realmente irónico que hubiera sido precisamente él, que no tenía ni los ojos ni el cabello completamente pelirrojo de su padre, el que hubiera heredado ese carácter tan típico de Ron.
Corrió hacia ella con una rapidez que a Rose le sorprendió y un segundo después, la tomó de los brazos para levantarla consigo.
- ¿Estás bien? ¿Qué te paso? ¿Por qué tienes ese raspón en la frente? – Rose no contestó - ¿Rose?... ¡ROSE!
- Estoy bien Hugo – dijo sonriéndole con desgana – Es solo que estoy algo cansada
- ¿Algo? Rose, parece que te hubiera golpeado el sauce boxeador...
Rose dejo salir una pequeña risa. No había sido una comparación tan errada.
- Dime que pasó, o voy a verme en la necesidad de ir con Albus y preguntarle que ha sucedido, y si me entero de que el hijo de pu…
- Hugo – dijo interrumpiéndolo abruptamente, no le apetecía lidiar con un familiar sobreprotector más – No sucedió nada. Tuvimos entrenamiento de defensa física y no me fue tan bien como esperaba. Es todo
La pelirroja vio a su hermano sonrojarse por lo que ella creía era enojo. No pensaba decirle nada acerca de Malfoy o su invitación a cenar, ya era demasiado saber que Hugo estaba a punto de romper la mesa ratona del centro apenas le dijera el nombre del blondo. Quería dormir largamente, no había comido nada y su cuerpo empezaba a relajarse provocándole una sensación de dolor sobre cada músculo. Necesitaba descansar.
- ¿Él imbécil de Scorpius Malfoy te hizo algo en el entrenamiento?
- Es un entrenamiento – dijo mientras rodaba los ojos - Seriamente tienen que detener esta psicopatía por mi aparente fragilidad, tú y Albus están exagerando. No soy una niña pequeña que va llorando con sus padres apenas se cae y se lastima. Deja de hacerlo Hugo
- Pero eres mi hermana y como tu hermano que soy, yo debo….
- ¡Soy mayor que tú por 2 años!, ¿podrías parar todo esto? No voy a morir
Hugo dejó salir un suspiro lleno de cansancio. No iba a poder pelear con Rose. Normalmente siempre que pasaba eso, ella acababa ganando y solo terminaban enojados y sin hablarse por un día. Sabía que no era débil y que ella era bastante capaz de cuidarse sola, pero desde siempre así trabajaban entre ellos, él la cuidaba y Rose lo regañaba.
Sin decirle más pasó su brazo por la pequeña espalda de la pelirroja y el otro por debajo de sus piernas. La alzó en vilo sin casi nada de esfuerzo y empezó a caminar hacia la recamara de su hermana. Le sorprendió que no refunfuñara por el acto, Rose odiaba que la cargaran.
- Si no te importa, me voy a dormir en tus brazos – dijo acunándose un poco más. Hugo sonrió – Buenas noches
Cuando la dejó delicadamente sobre su cama, ya estaba completamente dormida. Se veía indefensa y tranquila. Se volteó para dejar la habitación y cuando cerró la puerta la realidad le pegó de frente. No iba a poder proteger a Rose por mucho, era una adulta y, primero que nada, al final de esa semana iba a irse a quien sabe donde en su entrenamiento final.
Debía confiar en ella. Todos debían empezar a hacerlo.
Lily tembló ligeramente en sus brazos y cuando lo hizo, él la abrazó más hacia si mismo. Estaban afuera del departamento de la pelirroja. Eran casi las 11 de la noche. Lorcan sintió un dolor tremendo al verle los ojos húmedos. Sí algo no podía soportar era ver llorar a una mujer y aún más a una tan importante para él.
- Por favor no …– dijo con congoja – Sabes que no tolero verte llorar
- Es casi un año Lorcan, vas a estar lejos de mi todo un maldito año
- Lils – alegó el rubio separándola de él – Te ruego que no hagas esto, no voy a soportar todo este tiempo si tú piensas así, necesito saber que estás de mi lado
La pelirroja se alejó bruscamente de él para recargarse rápidamente en la puerta blanca. Cerró los ojos con premura y mordió su labio con fuerza. Llevaba días interrogándose como iba a afectar en su vida la partida de Lorcan y en algún punto de la pregunta se dio cuenta que iba a acabar destrozada.
Lily Potter era dos años menor que él, pero aún con esa diferencia casi imperceptible de edad, estaba al tanto de los cambios que se experimentaban cuando terminabas tus estudios. En ese lapso se tomaban medidas que dejaban tu vida como la conocías detrás de ti. Y sabía, en el fondo, que Lorcan iba a tomar las suficientes decisiones como para que se provocara un distanciamiento entre ellos, aún inconscientemente.
- Vas a cambiar – acotó por fin abriendo los ojos – Los dos lo haremos y esto … va a…
- Confía en mi - acotó el rubio interrumpiéndola – Necesitas confiar en nosotros
- Lorcan, tenemos que ser realistas, lo que esta pasando es que… te vas a ir – dijo ella posando una mano en su pecho - ¿De verdad crees que las cosas no van a cambiar en un año entero?, ¿qué voy a obviar el hecho de que vas a pasar todo tu tiempo a lado de una chica?, ¿o qué si no sabía dónde estamos ahora menos lo voy a saber después?
Lorcan tomó un paso atrás tratando de tranquilizarse , Lily le quedaba prácticamente al cuello por lo que vislumbrarla en ese estado solo lo exaltó aún más.
Sintió una rabia inmensa consumirle el pecho y el estomago se le calentó con algo parecido a la ansiedad. A comparación de Lyssander, que siempre había sido más impulsivo y un poco más salvaje, él había heredado el carácter paciente pero decidido de su madre, sin embargo, los genes Scammander le recorrían el torrente sanguíneo como lapa, por lo que a veces ese tipo de calma se iba al carajo y su paciencia explotaba dando lugar a impulsos nativos que no podía limitar.
Y fue en ese momento que no se pudo controlar.
Se acercó a la pelirroja con decisión y pasando los brazos por la cintura de la chica la empujó con su cuerpo hacia la puerta para después besarla con intensidad y llaneza. Lily, que era mucho más baja que él inmediatamente su puso de puntitas y rodeó el cuello del rubio con los brazos para intensificar el beso. Lorcan abrió la boca un poco y ella le respondió, cuando sus lenguas se tocaron él perdió total cordura de sus sentidos y con un leve esfuerzo la levantó en el aire para sentarla en su cintura lo que originó que ella le rodeará el torso con las piernas y él dejara su boca para continuar su labor en el cuello de la chica.
- Lorcan – balbuceo ella apenas audiblemente
- Mmmmmmm...
- Estamos en medio del pasillo, es casi media noche … los vecinos
Mordió la clavícula de la pelirroja arrancándole un gemido ahogado
- Me importa una mierda la hora y tus vecinos – dijo besándola nuevamente con arrebato
Lily sintió claramente la erección del blondo sobre su pubis, apresó más con sus piernas el cuerpo del medimago y le apretó los hombros con deseo provocando que Lorcan la recargarás más audiblemente sobre la puerta formando un sonido hueco. Estaban por volver a besarse cuando la puerta se abrió causando que los dos cayeran hacia atrás.
En un rápido movimiento basado en instinto, Lorcan dio un giro para cambiar a Lily encima de él y evitar aplastarla, cuando cayó sobre el piso de madera de la entrada del departamento y sintió el peso completo de la chica sobre él, supo que iba a tener más problemas de los que esa noche podía manejar.
- ¡¿Qué demonios estás haciendo Lily Luna Potter?!
Lily alzó la vista viendo a Hugo completamente rojo y con los puños cerrados esperando impaciente una explicación al porque ella estaba prácticamente montada a horcajadas sobre la cadera del rubio. Cerró los ojos con culpabilidad, si ella debiera elegir a alguno de sus primos para sorprenderla en ese tipo de situación bochornosa, estaba segura que por ninguna forma, elegiría a Hugo. Bastaba ya con James.
- Hugo. No es lo que crees – respondió Lorcan tratando de alzar a Lily consigo y solo causando que la joven se recargara más en él por accidente – Nosotros estábamos…
- Te diré lo que estaban haciendo rubio tonto – Hugo se acercó a su prima y la levantó con delicadeza por el brazo - ¡Lily estabas en medio del pasillo!
- ¿Puedes bajar la voz?, no necesito que todo el edificio se entere
- ¿Enterarse de que? – preguntó Rose entrando a la sala, traía consigo una bata de seda blanca y su cabello se veía un poco desordenado, Dominique entró atrás de ella casi en el mismo estado - ¿Por qué gritas tanto Hugo? – Rose se acercó más a ellos y frunció el ceño - ¿Qué haces en el suelo Lorcan?
- ¡Eso! – indicó Hugo con rencor – Explícale que haces en el suelo
Lorcan suspiró hondo con resignación, bendito el momento en que le hacía caso a sus instintos sexuales y animales por culpa de la guapa pelirroja que hasta hacía unos momentos estaba besando.
Rose que miró atenta la ropa desacomodada de su amigo, el sonrojo y el ligero moretón en el cuello de su prima, dedujo lo que había pasado y ahogó una carcajada que le valió una severa mirada de Lily. Dominique que había estado callada todo el tiempo desde que entraron sonrió con malicia.
- Lorcan – dijo Dominique recargándose sobre el hombro de Rose que giró a verla con diversión – La próxima vez que tú y Lils quieran hacerse cariñitos extra, usa tu departamento, me imagino que a Lyssander no le incomodará llegar más tarde y más si le propones que Roxanne vaya con él, y Hugo – el pelirrojo volteó a verla con incredulidad – Déjalos solos, Lily es una adulta, y si sigues haciendo este tipo de escándalo, contaré a todos de esa vez que te encontré en los baños de Myrtle con cierta persona que no quieres que mencione
Lily y Rose alzaron una ceja con sorpresa y Hugo calló inmediatamente. Se alejó por el pasillo hasta perderse en la habitación de invitados. Lily soltó un suspiro y por fin ayudo a levantarse al rubio que todo ese tiempo había estado en el suelo.
- Lorcy cariño – dijo Dominique con gracia – Vuelven a interrumpir nuestro sueño y juro que la próxima vez dejare que Hugo patee tu lindo trasero hasta Australia si es necesario.
- Consíganse un cuarto – expresó Rose girándose de nuevo junto a la rubia y caminando de vuelta a sus cuartos - ¡Nadie puede dormir más de 6 horas seguidas en esta casa, lo juro!
Cuando se vieron solos de nuevo, Lorcan se aproximó a la pelirroja y la envolvió en sus brazos con ternura, Lily escondió la cara en el pecho de él e inhaló el olor a loción que despedía el cuerpo de medimago.
- Estaremos bien, vamos a estar bien Lils
- ¿Estás diciendo que Hugo sorprendió a mi hermana y a Lorcan en una situación indecorosa?, ¿de verdad?, ¿tu hermano?
Cuando Rose afirmó de nuevo con la cabeza, el pelinegro dejo salir una carcajada que detuvo al ver llegar a Taylor frente a él. La rubia le sonrió y con calma se agachó hacia ellos ya que estaban sentados en el tapete de entrenamiento. Albus alzó una ceja con desconfianza.
- ¿Nott?
- Rose – dijo Taylor con parsimonia – Scorpius te estaba buscando para el entrenamiento de hoy
Rose automáticamente asintió con la cabeza y se levantó sin decir nada. Albus que miraba a su prima irse, regresó su atención a la rubia ojiverde que le sonreía casi inocentemente.
- ¿Qué sucede?
- ¿De qué estas hablando? – preguntó la blonda aún en cuclillas hacia él
- Estoy hablando de que apuesto mi vida a que Scorpius no está buscando a Rose y tu quieres algo de mi, sino, no me hablarías por tu cuenta
Taylor sonrió
- Escucha, no sé si te has dado cuenta, pero vamos a pasar juntos prácticamente todo el año en curso y en esta semana no me has enseñado realmente nada de utilidad
- ¿Qué…
- Soy tu compañera lo desees o no y prefiero pensar que, si vamos a estar todo ese tiempo cerca, podré confiar en ti
Taylor se levantó y después de un minuto le ofreció su delicada mano
- Estamos por entrar a un lugar y a una misión desconocida y puede ser que tú estés acostumbrado a esto por quien eres y por todo tu entrenamiento, pero yo no, yo soy medimaga, estoy educada para sanar y auxiliar y tú… Potter, no me estás ayudando con esto
Albus que aún estaba en el piso la observó largamente. Taylor era bonita, delicada pero hermosa, ese tipo de complexión elegante la compartía con Rose, por lo que provocaba que, en algún punto escondido de su ser, el instinto de protección quisiera salir, era algo casi natural.
- ¿Por quién soy? – preguntó el ojiverde con una ceja alzada
- ¿De verdad?, ¿de todo lo que te dije fue lo único que lograste escuchar?
El chico se levantó solo y se acercó un poco a ella. Taylor titubeó, había olvidado que Albus compartía la estatura con Scorpius, por lo que estar frente a frente provocaba que ella tuviera que alzar la cabeza para verlo.
Albus sonrió con candidez lo que causo que la rubia se incomodará, llevaban casi una semana y media conviviendo, no lo conocía mucho, pero reconoció que esa sonrisa no traía nada bueno.
- ¿Potter? – inquirió ella dando un paso atrás antes de que él extendiera su brazo y la tomará por la cintura para acercarla - ¡Potter!
- Tu postura es demasiado rígida aún estando relajada – Albus pasó su otra mano hacia la espalda baja causando la ilusión de un abrazo – Todo tu equilibrio reside aquí. Para haber practicado ballet por algún tiempo habrías de saber que debes compensar el peso de tu cuerpo – dijo haciendo presión en su agarre – Si te ataco por la retaguardia quedarás inconsciente ante el primer golpe
- ¿Estás insinuando que debo relajarme?
- No – Albus la soltó lentamente – Insinuó que necesitas centrar tu peso en el torso y así podrás soportar un golpe directo. Ahora, golpéame
- ¿Qué dices?
- Estoy diciendo que me golpees – dijo alejándose de ella caminando hacia atrás mientras hacía un gesto con las manos para que se acercara a su cuerpo – Pégame lo más fuerte que puedas en cualquier parte del cuerpo
Taylor que lo miraba sorprendida carraspeó.
- ¿Estás hablando en serio? – preguntó aun sorprendida
- Claro que estoy hablando en serio, ¿Ó es que tienes miedo de que te vuelva a ganar, pequeña Nott?
La medimaga lo meditó, Albus la superaba en peso, altura y fuerza, pero si había aprendido algo importante era que si eras justamente pequeña, podías atacar en los puntos frágiles de tu oponente para que cayera aún con todo su poderío, por lo que cuando se acercó a él, dejó que Albus la rodeara con sus brazos para que ella rápidamente y en silencio le soltara un puntapié en las rodillas que tomó por sorpresa al pelinegro y lo tambaleó. Taylor aprovechó el momento para zafarse y darle un golpe certero en la espalda que lo hizo caer.
- ¡Albus! – expresó Rose con apremio mientras trataba de acercarse, sin embargo, fue detenida por Scorpius que la tomó por la cintura para mantenerla quieta - ¿Qué estas haciendo?
- Tú necesitas ver esto y ella necesita hacer eso – respondió sin dejarla de sostener – Pon atención, Taylor esta aprendiendo rápido y me sorprende que no te des cuenta ya que eres lista. Mírala en acción.
Rose cesó de jalarse, lo que causo justamente que él rubio la dejara ir, asintió con la cabeza y los dos volvieron su atención hacia sus primos. Albus acababa de levantarse.
- Tengo que reconocer que eso fue bueno, aprendes rápido – alegó el ojiverde acercándose a ella – Pero créeme cuando te digo que esta vez no será tan fácil.
- No esperaba que lo fuera Potter
Como buen caballero que era esperó a que ella lo atacará, Taylor quiso darle un puñetazo a la cara que él esquivo con bastante facilidad con una mano, tomó el brazo níveo entre sus manos y lo giró de tal forma que ella chilló de dolor.
- Inclínate hacia adelante – dijo Albus en el oído de la chica
- ¿Qué? – respondió ella con una voz gutural cargada de molestia
- Sí lo haces la presión del brazo cederá ante la postura del cuerpo y así vas a poder tener el espacio suficiente para golpearme y que te deje ir – Albus no aflojó el agarre, lo intensificó causando otro gemido de dolor – ¡Vamos Taylor! ¡hazlo!
Ella cerró los ojos y al abrirlos decidió hacerle caso, hizo lo que le indicó y se sorprendió al darse cuenta de que su brazo ya no dolía en esa posición, sintió una furia al darse cuenta que el ojiverde tenía razón y en un rápido movimiento se giró hacia la izquierda para volver su cuerpo y darle un puñetazo directo en la mandíbula del chico que causó que la soltara y volteará el rostro debido al impacto. La rubia observó su puño totalmente rojo e inflamado, nunca había golpeado a alguien, y esperaba no volverlo a hacer, dolía horrores. Albus volvió a erguirse y ella pudo detallar la sangre del labio, sonrió con autosuficiencia, era la primera vez que le causaba algún daño al magnánimo Albus Potter.
- Lo siguiente que te mostraré será como golpear – Albus se acercó a sonriendo – Eres pésima dando un golpe Nott
- Parece que tu labio no dice lo mismo Potter, lo veo un poco rojo, ¿no crees?
- Es suficiente por hoy – Dijo Harry logrando la atención de los chicos, Taylor se dio cuenta que un círculo de personas estaba viéndolos en los límites de la zona de entrenamiento, se impresionó al notar que no había reparado en ellos en ningún momento – Albus, sana la mano de la señorita Nott – Harry dirigió su mirada a la rubia – Taylor, haga lo mismo con Albus. Nos veremos el lunes chicos, tengan buen fin de semana
Rose y Scorpius iban a acercarse a ellos cuando Albus tomó de la mano a Taylor provocando que la pelirroja y el slytherin se detuvieran.
- Vamos, tu eres la medimaga pero supongo que no te caerá mal un poco de hielo en esa mano
- No me voy a disculpar por lo de tu boca – dijo Taylor sonriendo, miro con atención la muñeca de Albus que sostenía su propia mano
- No esperaba que lo hicieras realmente, ¿te han dicho que tienes el mismo mal carácter que Scor?
- Casi todo el tiempo – respondió riendo, se acercó al chico mirando la sangre y tocando el labio, Albus retrocedió un poco – Anda, curemos ese labio, al parecer soy mucho mejor que tú sanando heridas.
Rose sonrió, y se giró hacia la salida, Scorpius la siguió, al parecer no había necesidad de intermediar nada entre los ojiverdes, parecían ya estar cómodos. Miró de soslayo al rubio que iba un poco detrás de ella, pensaba que era hora que ella y Malfoy hicieran lo mismo.
- ¿Lestrange? – dijo Ron con incredulidad - ¿Estas hablando en serio?, ¿esa perra egoísta tuvo un hijo?
- ¡Ronald! – regañó Hermione acercándose a la ventana
- ¿Qué? Mione sabes que lo que digo es verdad, esa maldita hija de puta te torturó hace años – el pelirrojo se levantó del sofá en el que estaba sentado y se acercó a su esposa – Estás olvidando que la cicatriz que llevas oculta en el brazo fue a causa de Bellatrix
- No creo que sea el momento adecuado para recordar eso Ron – indicó Harry con calma, lleva tiempo recargado a un lado de la chimenea, estaba tranquilo – Lo que quiero saber es porque hay tan pocos indicios del nacimiento de ese niño, Bella no hubiera dado a luz a ningún ser humano sino hubiera sido por una razón en específico. Un bebé estorbaba en sus planes junto a Voldemort
Hermione cerró los ojos, escuchar el nombre de Bellatrix Lestrange aún le causaba escalofríos, todavía tenía pesadillas en las noches que Ron calmaba con sus brazos. El recuerdo de su risa calaba en lo mas hondo de sus huesos y era algo que le pesaba reconocer.
Estaban en Godric Valley dentro del despacho que Harry tenía en su casa, los papeles del informe de Teddy que habían recibido Ron y Harry esa mañana estaban desperdigados en el escritorio en total desorden como un mal augurio que solo predicaba problemas. Ron abrazó a Hermione por la espalda en un intento de tranquilizarla lo que causo el efecto deseado, la castaña respiró hondo y con calma se separó de su esposo para acercarse a los informes.
- Su nombre es Radhagast Lestrange, el acta dice que es hijo de Rodolphus y Bellatrix Lestrange, nació el 21 de Julio de 1970, tiene a la actualidad 45 años, fue alumno de Durmstang y desde su graduación no se ha sabido de él y ningún indicio de rastro mágico ha aparecido desde entonces – Hermione tomó una hoja de color roja que le extendió a Harry, él la cogió – Hasta ahora
- ¿Cómo es que no se sabe quién fue su tutor y albacea? – Harry leyó el papel – Ella tuvo que haber dado a luz en Azkaban, ni siquiera existe dato de un nacimiento en prisión en esos años, no pudo haber soportado un embarazo con los dementores en su celda
- Sirius logró escapar, Harry – dijo Ron acercándose a ellos – Nada es realmente imposible.
- ¿Con qué fin? A ella realmente nunca le importo Rodolphus – Hermione tomó asiento de nuevo, se sentía mareada, escuchó la lluvia empezar a caer – Ese niño debió haber nacido con un fin en específico
Harry se mordió el labio, ya lo había meditado, sabía que en el fondo el nombre de Radhagast Lestrange estaba envuelto en un plan más elaborado y complejo, uno mucho mas importante que solo agitar a cualquier bestia que pisara territorio mágico, había algo detrás de todo eso.
- ¿Vamos a hacer algo con las misiones de tus estudiantes? – preguntó Hermione con apremió y directamente – ¿Las vas a detener?, tenía entendido que como siempre pensabas abarcar el bosque rojo, el prohibido y el negro.
- No – le respondió el ojiverde negando con la cabeza – Desgraciada o afortunadamente esta generación rebasa las capacidades de cualquiera de mis aurores actuales, sin incluir a la generación de James, debo de reconocer que Albus y Scorpius e inclusive Lorcan que es medimago nos servirían en demasía con tareas de reconocimiento y ataque
- ¿Vas a exponerlos sin estar graduados? –expresó Ron incrédulo – Harry aún son unos niños
- Ronald, no lo son, y créeme cuando te digo que no estoy nada contento con la idea, Albus es mi hijo y Lorcan mi ahijado, sin embargo ni tu puedes evitar reconocer que son brillantes – Harry tomó la taza de café que humeaba en la mesa café de roble, le dio un ligero sorbo – Pondré una escuadrilla alrededor de ellos desde el lunes por protección, sin embargo si alguien puede darnos respuesta son ellos, no puedo dejar a James a Teddy o a Julian todo el trabajo , necesitamos hacer cambios.
Hermione asintió con la cabeza, se acercó a su esposo y lo tomó de la mano en un gesto cargado de cariño. La lluvia azotaba levemente el cristal creando un ruido seco que cargaba el ambiente con un toque lúgubre.
- Lo harán bien, lo haremos bien todos, hemos estado en peores situaciones, lo saben
- ¿Qué vamos a hacer con la ceremonia de Aniversario de la Batalla de Hogwarts? Es decir… es hoy, ¿ya has hablado con el consejo acerca de Kingsley? – inquirió Ronald poniendo una mano en su barba y mirando al ojiverde.
- Sí, la fiesta pasará como todos los años, sin preocupación. El lunes a primera hora pondré a Mione al frente del ministerio – Harry los miró, inconscientemente hicieron un círculo, alargó la mano hacia el brazo de Ron para apretarlo con apoyo, Hermione le devolvió el gesto – Si vamos a hacer esto de nuevo, nos necesito en frente y en control, hoy más que nunca debemos estar unidos
- Como siempre – dijo la castaña con aplomo
- Como siempre – respondió Ron asintiendo con la cabeza.
- ¿Qué usarás hoy en la noche? – preguntó Lily sentada en la sala mientras miraba la televisión, habían comprado esa baratija que a Rose le gustaba y que acabo por cautivarla desde que aprendió a usarla.
- ¿Estas volviendo a ver friends? – preguntó Rose desde la cocina – Maldigo el día en que te enseñé a usar un control remoto, es la tercera vez que pasan ese capítulo en la semana – rodeó la cocina y el desayunador para acercarse a la sala, tomar el control de la mano de su prima y apagar la televisión – Odio a Rachel, es una niña caprichosa
- Te pareces a Monica – dijo con risa – Dom es Rachel y yo Phoebe
- Vaya, que alivio, somos un trío de locas – se sentó a su lado y se dejó caer en las piernas de la chica – Y contestando a tu pregunta anterior, no lo sé, Dom compró mi vestido y lo apareció en la casa de mis padres ¿No te acuerdas del protocolo familiar de entrada Potter-Weasley-Scammander-Longbottom?
- Wow, eso suena horrible – dijo con sarcasmo Lily, tomo un cabello ondulado de Rose en sus manos y lo empezó a enredar en su dedo – Amo tu cabello, tiene mi mismo color, pero más bonito
Rose sonrió ante lo dicho por Lily, en realidad ninguno de los primos Weasely eran parecidos, el color pelirrojo variaba en matices en algunos de ellos, Victoire, Dominique y Louis eran completamente rubios, Fred y Roxanne eran más bien castaños, Albus y James eran totalmente pelinegros y Hugo portaba un castaño rojizo, las únicas completamente pelirrojas en la familia eran Rose y ella que compartían el mismo rojo fuego solo que una era ondulada y la otra lacia y quedaban Molly y Lucy, que variaban entre un tono zanahoria que iba mas hacia el naranja que a un rojo puro.
- Eres hermosa Lils – dijo Rose riendo y levantándose de su agradable posición – Dejarás a Lorcy impresionado con ese vestido verde que compraste, combina con sus ojos
- Voy a extrañarlos – contestó bajando la mirada y con un poco de pesadumbre – A ti y a Lorcan, este año será horrible
- Lils – Rose tomó la mano de su prima y le acarició la palma – El te adora, de verdad, soy su mejor amiga y son ese tipo de cosas que una mejor amiga sabría, y aunque él vaya a pasar casi un año con Marian, no va a pasar nada de verdad, lo sé
- ¿Estás segura?
- Por Merlín Lily, ¿tú crees que pasaría algo con Don Ego rubietas Malfoy?
- Scorpius es guapo – expresó Dominique que entraba por la puerta e ingresando a la conversación.
Rose se levantó e hizo una cara de asco que provocó la risa de Lily, Dominique les sonrió con un vestido azul en sus manos, las miro a las dos y les sacó la lengua.
- Verdaderamente es un cabrón, pero guapo al fin , lo siento Rose, hay que reconocerlo sin caer en inmadureces – dejó el vestido en el sofá y se sentó junto a ellas – Pelirroja, larga a tu casa a cambiarte que tienes mucho que hacer y tú Lily también, hoy dejarás tan impresionado al gemelo 2, que va a desear pedirte ser su esposa
- De acuerdo, me largo – contestó Rose dirigiéndose hacia su habitación – Las veo en un rato
- ¿Por qué presiento que Rose va a odiarte de por vida cuando vea su vestido? – preguntó Lily cuando la pelirroja desapareció, Dominique sonrió.
- Me odiará solamente hoy, pero valdrá la pena, no tienes idea como voy a disfrutar la cara de tío Ron y de Hugo cuando la vean
- Dominique siempre pensé que debiste haber quedado en Slytherin en vez de Ravenclaw, eres malvada
- Soy más brillante que maquiavélica – dijo encogiéndose de hombros y levantándose – De todos modos, amenacé al sombrero para que no me dejara en esa casa. Anda vamos, lo de prepárate para que Lorcan te propusiera matrimonio es verdad, te vas a ver deslumbrante
- Dom….
- Nada de Dom, para tu lindo trasero, que tienes que darte una ducha y quitarte ese moretón del cuello – Lily se sonrojó – No creas que aún perdono que tú y Lorcan me hayan levantado así ayer en plena noche
Lily negó con la cabeza, decidió tomar el consejo de su prima, sentía que esa noche sería diferente.
Rose observó por segunda vez su reflejo en el espejo, cerró los puños con frustración, olvidaba la razón principal de porque no dejaba a Dominique elegir su vestido, Ronald la mataría.
Una vez en Hogwarts, su rubia prima eligió el atuendo que usaría para el baile, lo que le causó un regaño exagerado de Hugo y un howler de Ron a la mañana siguiente, ya que las fotos que se publicaron en el profeta de ese día la evidenciaron con un corto y ajustado vestido color escarlata que aún con su delgada anatomía resaltaba sus curvas a la perfección. Tardó una semana entera en perdonar a Dominique por el incidente y solo fue debido a que la rubia no dejaba de perseguirla para lograr que la disculpase.
Bueno, esa vez iba a hacer prácticamente un mes el castigo. Sí, un mes sonaba bien.
- Maldita sea, y además tenías que preparar el encantamiento de maquillaje y peinado automático al ponérmelo. – Rose respiró hondo, miró el reloj que estaba colgado en la pared a lado de la ventana, oscurecía – Maldita Ravenclaw que debió de quedar en Slytherin
Se puso los tacones, unos zapatos color rojo fuego al igual que su cabello.
- ¡Rose!, es hora de irnos – gritó Ron desde abajo con impaciencia - ¡Rose!
- ¡Ya voy! – dijo mientras suspiraba sonoramente y salía de su cuarto para bajar por las escaleras con cuidado.
Hugo estaba recargado sobre el marco de la entrada a la sala cuando escuchó el grito ahogado de su padre y la disimulada risa de su madre al ver a Rose en el último peldaño de la escalera. Alzó la vista para ver a una impactante mujer que los observaba incomoda.
- ¿Y?, ¿cómo me veo? – preguntó la pelirroja sonriendo inocentemente-
El menor de los Weasley se descruzó de brazos y se incorporó metiendo las manos en los bolsillos del pantalón para emitir un juicio oportuno ante la vestimenta de su hermana.
El vestido color gris metálico era un contraste perfecto con la piel y el cabello, strapless y pegado completamente al torso hasta la altura de la cintura para después caer en una perfecta forma A con una gran abertura en la pierna hasta medio muslo, creaba una ilusión perfecta y elegante de lo que un vestido debe de hacer realmente en el cuerpo de la que lo portaba. El cabello estaba tomado en una trenza de pescado que bajaba de lado derecho del torso con unos cuantos cabellos ondulados sueltos que caían a los lados del rostro de la chica. Los ojos azules se veían importantemente claros esa noche y el color rojo fuego en los labios de Rose los hacía contrastar aún más.
- Te ves como una maldita supermodelo – respondió Hugo dándole la mano para que ella bajara, Rose la tomó.
- ¿Irás vestida así?
- Ron por favor... - expresó Hermione con su vestido color blanco que la hacía ver bella – Se ve muy hermosa
- Tiene toda la pierna descubierta Mione – Ron se acercó a su hija y le acarició la mejilla con dulzura – Te ves bellísima hija, pero por favor aléjate de cualquier hombre que no sea tu familiar ¿estamos de acuerdo?
Rose empezó a reír, y giró para ver a su hermano. Casualmente el también estaba vestido del mismo color gris que ella, el traje que llevaba tenía la diferencia de usar un chaleco ajustado en vez de una capa o saco, la camisa blanca estaba arremangada y la pelirroja pudo notar que su pequeño hermano se veía estupendamente bien con ese atuendo.
- ¿Desde cuándo tienes esos brazos?, seriamente Hugo– Rose le sonrió, Hugo estaba serio - ¿Tomas esteroides?
- ¿Chicos están en posición?, nos vamos a aparecer, a la cuenta de 3, ¿vale? – dijo Hermione tomando el brazo de Ron – 1… 2…
- Voy a matar a Dominique cuando la vea – expresó Hugo tomando la cintura de su hermana y gruñendo.
- 3…
Se escuchó un plop, desaparecieron.
Scorpius estaba sentado a lado de Taylor mientras bebía un whisky de fuego. La rubia que estaba igual de aburrida que su primo chasqueó la lengua en señal de incomodidad y observó la mesa en que estaban sentados. Sus padres junto a los de su primo platicaban alegremente.
- Te ves linda – dijo el auror sin interés y tomando de su bebida con parsimonia – Parece que el color verde esmeralda te queda, James Wood no te ha quitado la mirada de encima desde que llegamos. Un mal partido si me lo preguntas
- ¿Puedes callarte de una buena vez? – expresó Taylor tomando su copa de champagne y empezando a beber de ella – Me estoy muriendo de hambre y de aburrimiento al mismo tiempo, ¿no te dijo Potter cuando empezaba esto?
- Tay, no es la primera vez que venimos, sabes que el baile empieza a las 9 en punto, y sus majestades no han llegado – Scorpius dejó el vaso en la mesa y miró hacia los lados – No he visto a Julian en toda la noche, ¿sabes si vendrá?
Taylor negó con la cabeza, su hermano mayor no había hablado con ella desde hacía tres semanas, algo muy raro debido a que ellos eran extremadamente cercanos, se suponía que esa noche debería haber llegado junto a ellos pero tuvo una emergencia en sede, le prometió a una Daphne histérica y enojada que llegaría antes de iniciado el evento.
- ¿Sabes que esta pasando en el cuartel? – Le preguntó Taylor con un tinte de preocupación en la voz – Aún cuando Juls no viva con nosotros, siempre va a la mansión de mínimo una vez a la semana, han pasado tres y apenas he hablado con él. Julian no es así Scorp y la última vez lo noté ansioso y agotado
- No sé nada Tay – dijo Scorpius acercándose a ella para bajar la voz y que solo la rubia lo escuchará – James y Teddy están iguales y lo sé porque apenas los he visto por la academia, pero ni Harry Potter ni Ronald Weasley dirán nada, ni siquiera Albus sabe lo que esta pasando a ciencia cierta
- ¡Taylor! ¡Scorpius! – expresó Daphne molesta – No es momento de sus cuchicheos, está a punto de iniciar la ceremonia
Justo en ese momento se escucharon unos tambores provenientes del techo y las llamas de las velas mágicas que volaban en el aire comenzaron a crepitar, automáticamente todos se levantaron, estaban a punto de descender toda la realeza mágica y eso incluía para pesar de algunos presentes todos los Weasley-Potter, varios funcionarios de Hogwarts y el ministerio.
Bethany Young era el tipo de personas que Albus detestaba con todas sus ganas, una perfecta chica lame culos que adoraba el piso por donde su padre y su familia pisaban. Era justamente ese tipo de gente que él repelaba al primer instante, era por eso que en el colegio solo había hecho un amigo real a parte de su familia y ese era Scorpius. Los dos estaban en el mismo lugar, pero en extremos opuestos.
Se alejó de la chica morena que hablaba con sus padres y se acercó a sus primos que platicaban animadamente, o eso parecía.
- Es la última vez que escoges un vestido así para Rose – dijo Hugo a Dominique con aplomó – Ve la pierna Dominique
- Oh vamos pequeño Ronald – contestó la rubia encogiéndose de hombros – Hice un trabajo perfecto, se ve espectacular – Dom le pincho el pecho- Ve a Lily, Lorcan no le ha quitado los ojos de encima, he concretado un compromiso que debió haber pasado hace años debido a mi perfecto estilo de la moda, ¿no soy genial?
- ¿Nadie te ha dicho que debiste haber quedado en Slytheryn rubia? – preguntó Hugo girándose y tomando a su hermana de la mano para ponerse en posición
- Todo el mundo todo el tiempo – alegó Victoire acercándose con Teddy que se veía fantástico con un traje azul, Vic en cambio tenía un vestido corte princesa color rosa palo que combinaba perfecto con su cabello color rubio platinado – Pero es el encanto de la familia, ¿no es así Louis?
Louis que estaba detrás de su hermana se acerco a Dominique y le brindó un beso en la coronilla a forma de cariño.
- Albus – espetó Fred acercándose junto a Roxanne y Molly - ¿Dónde esta James?, ¿no debió haber llegado junto a Teddy?
- Sería más fácil preguntarle a Teddy donde está – contestó el ojiverde encogiéndose de hombros y dirigiendo la vista hacia el castaño – ¿Dónde esta Lils?, debo entrar con ella y no la veo
- Está con Lorcan – dijo Rose con naturalidad – Ted, ¿qué esta pasando?, he visto a mis padres inquietos desde hace semanas y es muy raro que ni James ni Julian hayan llegado, tú deberías saber algo
Teddy negó con la cabeza, Victoire que estaba a su lado lo miró extrañamente lo que causó que un suspiro de cansancio saliera sin poder evitarlo.
- Y lo sé, pero no es información que debería decirles, menos a ti Albus
- Amor…
- No te preocupes Vic, todo esta controlado, James llegará pronto y estoy seguro de que Julian llegará con él – Teddy tomó la cintura de su novia para guiarla hacia la entrada – Trataré de evitar el tema con ustedes así que no insistan
- Eso quiere decir que nos están ocultando demasiadas cosas en cuestión – dijo Albus contrariado – Voy por Lily, estamos a punto de entrar
Comenzó a sonar a lo lejos una melodía que daba el inicio de la ceremonia, Rose que estaba justo a lado de Hugo quiso soltarse cuando su hermano la tomó con fuerza de la cintura.
- Te recuerdo que no soy ninguna de tus novias, deja de apretarme así, es incomodo – dijo aceptando el brazo que le ofrecía su hermano - ¡HUGO!
- Ya, de acuerdo – el pelirrojo soltó su agarre – Promete no besar a rubios idiotas esta vez
- Soy mayor de edad y más aún, tu hermana mayor, puedo hacer lo que se me venga en gana esta noche – Rose pellizcó el brazo de su hermano y le brindó una brillante sonrisa – Y sigue molestando y le diré a mamá acerca de tu viaje secreto a Egipto de hace un año con esa novia tuya que tanto le molestaba y en el que se supone estabas de investigación
- Rose, juntarte con Dom te esta mal influenciando – dijo el pelirrojo negando con la cabeza
La medimaga iba a responder cuando las primeras trompetas indicaron que debían salir, se calló y tomó su posición. Estaban por avanzar cuando James llegó corriendo hacia ellos tan rápido que al frenar casi se va hacia delante sino hubiera sido porque Albus lo detuvo de improvisto.
- ¿Qué te pasa?, ¿por qué llegas corriendo de esa manera?, casi te matas – respondió el ojiverde soltando al pelinegro mientras este se levantaba - ¿James?
- Lo siento mamá – dijo James ignorando a su hermano y poniéndose detrás de sus padres – Juro que hice lo posible por no tardarme tanto
- Harry, ¿de verdad era necesario?, ¿hoy?, ¿tenías que poner a tu hijo en escuadrilla? – alegó la pelirroja mirando acusadoramente a su esposo – Nosotros salimos primero, ya lo sabes. Te lo pedí Potter
- Ginny por favor – sentenció Harry tomando a su esposa de la mano con suavidad pero con aplomo – Esto es algo que ya platicamos, es importante y de todos modos James ya esta aquí, ¿podríamos obviar el tema?, no es momento
Lily que miraba a sus papás se acercó a Albus y le tiró la manga dos veces, desde que eran niños la pelirroja usaba ese gesto para llamar la atención de su hermano. El ojiverde se acercó.
- Algo nos están ocultando
- No tienes que decirme eso dos veces Lils
- ¿Tú sabes algo de esto?, ¿no te parece raro que James esté en escuadrilla a estas horas?
- Voy a averiguar que pasa, te lo prometo – contestó Albus dándole el brazo a su hermana y regresando a su posición, James entraba solo, él y Lily juntos atrás de ellos.
- No van a averiguar nada niños – dijo Harry avanzando un poco hacia el arco de salida que guiaba hacia las escaleras – Esto es un asunto privado
Sonaron las cornetas una segunda vez, estaba a punto de empezar la ceremonia. Lily entrecerró los ojos y tomo la cola de su largo vestido en su mano izquierda para poder caminar.
- ¿Desde cuándo tiene oído biónico? – preguntó la ojimiel con incredulidad y con voz baja.
- Eso también lo escuché Lilian y si te interesa, desde que soy jefe de aurores – respondió Harry empezando a bajar las escaleras.
El baile comenzaba.
Pd: A mis dos followers de la historia y 2 favs... ¡GRACIAS!. Ustedes me hicieron continuar subiendo el segundo chapter.
Los amo.
Kirlatan.
