1- Usurpando el cuerpo de un recién nacido


Aquel día había comenzado mal.

Petunia y Vernon Dursley estaban particularmente ansiosos pues en menos de unos días sería el cumpleaños número cinco de su raro sobrino, Harry Potter, lo cual significaba que el fenómeno tendría inciar su asistencia al kinder.

Por supuesto que los normales y corrientes Dursley estarían nerviosos por tal ocurrencia y discrepancia en sus vidas. Vernon Dursley no era alguien paciente, el tener a un monstruo por sobrino viviendo bajo su techo era algo que había hecho que su ya corta paciencia se volviera inexistente. Petunia Dursley estaba horrorizada con tener a otro fenómeno en su familia, más que nada por envidia pues aún después de todos esos años, ella seguía siendo la envidiosa y celosa niña de su hermana bruja.

Particularmente la situación con su sobrino estaba llegando a un límite muy peligroso pues fenómenos como el se la pasaban acosando a la familia con la esperanza de ver al "niño que vivió" desde que lo habían dejado en su pórtico, además de que los accidentes del fenómeno se habían vuelto más habituales ; platos volando por los aires, su cabello creciendo de la noche a la mañana o el hecho de que de alguna forma había aprendido a leer y a hablar perfectamente sin que nadie le enseñará. Por supuesto que también podría ser el hecho de que la mirada sin emociones del fenómeno y la sensación de intranquilidad que les producía no ayudaba al caso del ojiverde.

Aquella mañana del cinco de febrero de mil novecientos ochenta cuatro, una idea peligrosa se había hecho presente en la cabeza de Vernon Dursley quien después de salir de su trabajo se dirigió a su casa con la intención de matar a su sobrino.


El cuerpo golpeado y débil del pequeño infante de cuatro años se encontraba tendido en aquella sucia alacena bajo las escaleras. Heridas punzantes sangraban por todo el cuerpo del ojiverde, dolor recorría todo su pequeño cuerpo, sin embargo el de cabellos negros se negó a producir cualquier ruido de disconformidad.

El joven Harry sabía que su final se acercaba, los libros que había leído y las mentes que había visto le habían dado más que pensar sobre ello, y pese a eso el joven Potter estaba tranquilo con ello. Aquel suceso por supuesto que era extraño en un simple y mero infante pero no imposible, la inteligencia abrumadora junto a la personalidad fría y desapegada del niño hacían la combinación perfecta para aceptar morir sin renegar.

Con los últimos vestigios de conciencia el joven pelinegro sonrió con alivio y sus bellos ojos verdes se cerraron con lentitud abrumadora, lo último que escuchó el de cabellos negros fue el agudo grito de su tía.


La luz iluminaba la habitación y el olor a flores le daba un aire de tranquilidad, con un esfuerzo agonizante Harry abrió sus párpados confundido, con ojo crítico observó e investigó el lugar en el que ahora moraba. Al voltear a su lado izquierdo se encontró con un par de brillantes pero fríos ojos rojos mirando atentamente su ser, la cara refinada y definida de un joven de no más de quince años le llamó la atención. Aquellos ojos parecían querer atravesar su alma, Harry le devolvió la mirada al máximo se su capacidad, lo que pareció divertir al joven.

Aquel día en una diferente época y un diferente país, Harry Potter renació en el cuerpo del recién nacido Príncipe Wang Jiao Long.