Capítulo 2.

Realidad

-Ya he comunicado en varias ocasiones al Director de esta situación Horace – dijo la enfermera Pomfrey mientras arreglaba los suministros – pero lamentablemente parece que muchos ya se dieron por vencidos – dijo, dedicándole una mirada molesta al jefe de la casa de Slytherin.

Con el cuello rojo de vergüenza – Hago lo que puedo Pomfrey, lo intento – dijo con voz de lamento mientras miraba a su estudiante inconsciente en la cama – pero la mayoría ya ha elegido un camino, otros se han visto orillados por la presión de sus compañeros y el juicio de las demás casas – se pronunció con pesar.

Madame Pomfrey quiso tener unas palabras más al respecto, pero Severus estaba despertando – muy bien, trata de no moverte tanto, tienes unos malos golpes ahí que aún están sanando – lo dijo mientras preparaba un vaso de agua – toma muchacho, necesitas refrescar tu garganta – mientras lo miraba con simpatía. Capto la mirada de Severus a su Jefe de Casa y en voz baja le dijo – tranquilo no diré nada de anoche – mientras tomaba el vaso que Severus devolvió.

*Flashback*

Se levantó como todas las noches, sudando con las pesadillas que siempre lo rodeaban, una mezcla de todo lo malo que le ha pasado a lo largo de sus años, pero esta vez tenía como adicionales palabras hirientes de su amiga y mujer que amaba, al recordarlas solo intensifico el dolor que ya sentía, un dolor que no era físico era un dolor emocional, aquel que te aprieta el pecho y te oprime el alma.

Fue así que primero se escuchó un resoplido en la habitación vacía, después un llanto ahogado, luego todo llego de golpe como la lluvia fuerte que golpea contra los tejados. Su fuerte llanto hizo despertar a Madame Pomfrey quien corrió a su auxilio pensando que eran sus heridas físicas, pero al llegar ahí solo vio un joven sintiendo el dolor agudo de sus emociones, ella no dijo nada, no pregunto porque desde el primer día que puso un pie en la Escuela conoció todo de él y aprendió que había situaciones como esta que no necesitaban una respuesta.

Fue así que lo abrazo, aunque quiso alejarse no se lo permitió, aun en contra de que vieran sus debilidades gano la necesidad de sentirse protegido, ella lo abrazo como quien encuentra lo perdido y el como quien se sostiene para no ahogarse. Así en la penumbra de noche, en la enfermería de Hogwarts poco a poco el sueño lo fue reclamando como un calmante para el alma, la enfermera lo acostó y así con la cara manchada de lágrimas recibió la mañana.

*Fin de Flashback*

Con una mira de mucho entendimiento solo pudo susurrar – Gracias – y se preparó para las preguntas que vendrían, con el falso de interés de quienes siempre han mirado para otro lado cuando más los ha necesitado – Señor, no ha pasado nada. Solo fue un mal momento – mintió con hostigamiento – Tampoco se quien fue – dijo, mientras miraba a la distancia.

Horace, solo asintió y palmeo sus piernas – bueno muchacho, espero que te recuperes – así procedió a retirarse.

Severus miro a Madame Pomfrey levantando una ceja, como quien da a conocer un punto y lo hace valido – Creo que él tampoco tuvo una buena mañana – dijo la enfermera, Severus le dedico una sonrisa burlona – Todos los días de año, sería una mejor forma de decirlo – cruzando los brazos - ¿A qué hora puedo salir? Tengo exámenes que presentar – dijo de manera desafiante.

La enfermera le dio una mirada severa, pero luego solo movió su cabeza como quien acepta una pelea perdida – No te quedaras, así te confine en esa cama ¿Verdad? – El solo le dedico una mirada en blanco – Puedes retirarte – Severus se levantó para cambiarse e irse.

Cuando ya estaba en la puerta – Severus, por favor cuida de ti mismo, no peleas batallas que no vas a ganar – mientras volvía a su oficina. Él sabía que el motivo no era por sus acosadores en Hogwarts, era por uno más grande que siempre dejaba claro su desprecio hacia él. Murmurando entre dientes – Quizás esta vez necesite perderla- así dejo la enfermería.

Presento sus exámenes en los siguientes días, tenía la seguridad que seria los peores desde que había ingresado a la Escuela, casi no comió, y por más que lo intento no pudo dormir. Así con su cabeza baja subió al expreso de Hogwarts, no quería hablar con nadie por lo que busco un compartimiento vacío, se sentó allí esperando que nadie perturbara su paz. No supo en qué momento se quedó dormido, pero cuando se despertó ya estaban en camino a su viaje de regreso al infierno.

Estaba por tomar un libro de su baúl, cuando sintió el frio golpe del agua congelada llegar directo a su cuerpo, no necesito mirar quien había sido porque las risas confirmaron todo, luego escuchó que se retiraban levanto la cabeza y la vio, ahí parada frente a su puerta una esperanza se levantó en su pecho, pero ella solo le dedico una mueca burlona antes de seguir su camino con sus amigas, quienes no desaprovecharon la oportunidad para decirle que necesitaba un baño. Quiso responderles con todas las palabras crueles que se le ocurría, pero algo en él estaba muriendo que solo miro a sus zapatos.

Cuando el expreso llego a Londres, se preparó para la tortura de sus vacaciones a lo lejos deslumbro a Lily con su familia y así tomo su camino para tomar el bus que lo llevara a casa, para terminar de empeorar la situación unos de sus zapatos se despegaron – Las cosas no pueden ser peor – dijo mirando al cielo, pronto descubriría que si podían serlo.

Cuando por fin tomo el bus que lo llevaría cerca de la calle La Hilandera – Lugar de maltrato y mal olor – se dijo así mismo mientras miraba por la venta. Al llegar solo vio niebla, barro, oscuridad, tomo su baúl y camino hacia su casa con pasos cansado, al abrir la puerta sus ojos vieron con horror la escena que le enseñaría que las cosas siempre pueden ser peor en su vida.

Continua...