Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

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Ritos.

Por St. Yukiona.

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Contratiempos

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Mursell: Continente.

Brill: Imperio de Brill, tipo de moneda: Coronas. Tipo de gobierno: Monarquía.

Bristell: Imperio de Bristell, tipo de moneda: Reblos. Tipo de gobierno: Monarquía parlamentaria.

Urtwen: Principado de Urtwen, tipo de moneda: Reblos y Coronas. Sistema económico: Monetario y trueque. Tipo de gobierno: Monarquía por selección.

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Está exhausto, más que otras veces, ha hecho el viaje sin descansar, apenas durmiendo lo necesario para volver a casa y, de preferencia, no tener que encontrarse a Viktor nuevamente; el sentimiento que tiene por el príncipe de Brill es profundo y no tiene que pensarlo mucho para deliberar fácilmente un nombre con el cuál llamarlo. La peor parte es que solo le basta ver a los ojos profundos y claros para saber que ese sentimiento es recíproco. En su posición no se puede permitir sentimientos banales y sin sentido, los dos son príncipes que heredaran la tierra de sus padres: Se deben a su gente, a su tierra y a su nación. Pensar un poco en sí mismo resultaría caótico y podría costar la paz de la que disfrutan, no solo ellos sino todos en sus dos países, esa misma paz que les sirve de coartada y aliada para tener las escapadas a esa... ¿relación? que sostienen y ya estaba viendo sus últimos momentos de vida.

—¿Está listo para salir del baño, Alteza? —pregunta el mozo que le ayuda a asearse. Yuuri asiente mientras que moja por última vez su cabeza con el agua de rosas con la que se ha bañado.

Es un aroma femenino pero la rosa de castilla es perfecta para repeler las maldiciones que hubiera podido recoger en el camino. Se seca con desgana al darse cuenta que el cansancio no se le quita y sospecha que mucho tuvo que ver con su encuentro con Viktor, desgaste emocional y físico. Mira ido el techo de su habitación, sus manos reposan sobre su vientre. Los pies le palpitan, ha tenido que cabalgar todo el día con Masumi en la cacería apenas regresó de su viaje, así que las botas le apretaban en cada paso a pesar de que la horma estaban en la talla perfecta. Alguien toca la puerta y los ojos del príncipe se desvían hasta ella. Aún está desnudo sólo tiene delgada sábana que cubre de su cintura hacia abajo, su sirviente personal se la ha puesto para que al menos no se resfríe.

—Adelante —dice su voz aunque preferiría decir: No hay nadie.

—Su Alteza —hacen reverencia las cuatro criadas que han entrado, él se levanta sobre sus codos mirándolas con curiosidad—. Su madre le busca con urgencia.

Yuuri mira las botas más allá y quiere llorar, sus pies seguramente sangraran al final del día. Se cubre el rostro.

—Lo siento, díganle que estoy ocupado... —responde.

—Es sobre la señorita Kropiva —infiere una y Yuuri enarca la ceja, sentándose por completo para mirar a las mucamas, y después a su sirviente que entiende las intenciones del príncipe heredero sin siquiera decir nada. Se incorpora mostrando por completo su desnudez y empieza a vestirse con la ropa que le han llevado. Es un atuendo bastante despreocupado: Pantalón de tiro alto color oscuro, camisa negra de manga larga y puños anchos, un chaleco del mismo color que el pantalón, sus medias oscuras y termina por ponerse las botas camina hasta el sillón que hay en el cuartito adjunto a su habitación, ahí se sienta cruzándose de piernas mirando a las empleadas que se miran entre sí, su sirviente le peina el cabello.

—Yuuri —entra otra persona más a la habitación, agitado y nervioso, se inclinan los sirvientes y el aludido sonríe incorporándose para recibir al recién llegado.

—Phchit —suspira y el moreno, como siempre, se salta todo protocolo para abrazarse a su amigo-. ¿Es cierto lo que escuche de Kropiva? —Ahora Yuuri parece mucho más interesado que antes tuerce los labios y pregunta a su amigo qué ha pasado como para que todos estén así de alterados.

La bomba es soltada con lujo de detalle y Yuuri quiere soltar una carcajada pero no lo hace.

—¿Qué? ¿Está embaraza? —responde juguetón mientras que se retuerce en el sillón sin entender lo que le están diciendo.

—Sí, señor —dice de golpe la sirvienta y Yuuri se incorpora de golpe.

—¿Qué?

Phichit se aparta del sillón que comparte con el moreno, y lo ve partir

No espera que las chicas respondan, sale corriendo halando la capa que su sirviente le ofrece, apresura su paso y Phichit lo sigue de cerca, llega hasta donde seguramente estaría no solo su madre, sino su abuelo, su abuela, su Masumi y el primer ministro. Entra de golpe y encuentra a todos, su hermana está mas allá fumando y viendo por la ventana el entrenamiento militar.

—¡Es una locura! ¡Es una estupidez! —dice su abuelo ofendido—. ¿Cómo se atrevieron a permitir que ocurriera semejante cosa?

—Padre —dice la reina suspirando—. Aquí lo importante es qué respuesta daremos... podemos obligarlos a cumplir con el matrimonio y que ellos se hagan cargo del bastardo.

—Es una ofensa a las tradiciones —interrumpe la abuela de Yuuri..

Yuuri se alisa el cabello y se acerca.

—¿Qué fue lo que ocurrió? —murmura.

—Kropiva ha mantenido un romance con un guardia, ha quedado embarazada y está a punto de dar a luz —dice Hiroko, la reina.

Y Yuuri no puede evitar verse más sorprendido que antes.

—Pero ¿cómo qué está por dar a luz? Ella estuvo recién en los rituales de cortejo, ¿sabías algo de esto, Mari?

Mari alza la mano haciéndolo callar y Yuuri suspira.

—¡Vayamos a la guerra y reclamemos Urtwen! —exige el abuelo y Yuuri niega.

—Ir a la guerra nos costara mucho dinero, haremos sufrir a nuestro pueblo... —Yuuri infiere meditándolo—. ¿Y qué es lo que dicen?

La madre de Yuuri le entrega la carta que ha recibido. Yuuri la reconoce, es la carta que han enviado como respuesta a la que él llevó días antes. Tuerce los labios y suspira. La revisa leyendo los detalles.

—Haber enviado así la propuesta de matrimonio con la princesa Kropiva embaraza a mi punto de vista es una provocación absoluta —interfiere por primera vez desde que Yuuri llegó Masumi, y el resto calla pues el rey se ha puesto de pie y camina hacia donde está Yuuri—. ¿Me permites? —cuestiona el hombre y Yuuri ofrece la carta en una respetuosa reverencia.

Los ojos claros de Yuuri ven la carta en manos de Masumi y después se cruza de brazos.

—La carta dice que ellos no sabían nada... y en todo caso será el primer hijo de la estirpe Nikiforov... no sería la primera vez que el soberano es una mujer —infiera Yuuri y suspira—, lo importante es responder a la brevedad... Nos están dando opciones, podemos evaluarlas y quizás verlas a nuestro a favor...

La sala se queda en silencio.

—Sabes que el principado de Urtwen es un principado compartido y protegido por Brill y Bristell, aseguramos que ninguno de los dos reinos vaya a conquistar esa zona angular haciendo matrimonios arreglados entre herederos de cada reino del mismo sexo —explica su abuela, indignada y Yuuri desvía la mirada—. La hermana tía del rey Toshio se casó con la hermana del difunto rey Vladimir, ahora ellas han dejado este mundo y lo justo es que sea su generación —comenta refiriéndose a Yuuri y Mari—, se hagan cargo... están grande han sido educados bien... —suspira—. Así que no tomes a la ligera esta situación, serás el próximo rey y lo tomas todo como si fuera cualquier cosa...

—En Brill no hay mas princesas, sólo Kropiva —comenta Masumi volviendo a sentarse en el trono y Yuuri observa al castaño—, los otros tres descendientes del rey Yakov y la reina Lilia son hombres, Sergei, Georgi y Viktor... el príncipe Georgi está prometido con la duquesa Anya de su misma corte y pronto se está en negociaciones de compromiso de Viktor y la jefa tribal Mila.

Yuuri alza enseguida la mirada. ¿Viktor se casaría con la señorita Mila? Desvia la mirada. ¿Por qué no se lo había dicho? Suspira, después tuerce los labios sin saber qué decir, de pronto la idea le choca y trata de pensar claro en la situación actual. Mari observa a su hermano en silencio apaga el cigarrillo, y se acerca a su hermano para tocar su hombro, el resto siguen discutiendo y sin prestar atención al gesto contrariado de Yuuri, quien ante el toque de su hermana, parece regresar de a poco, toma aire suficiente como para que el oxígeno le llegue al cerebro y no colapse, piensa las cosas solo un poco y aclara la garganta.

—¿Y cuál es el problema? —dice Yuuri cruzado de brazos, su mente hizo todo el escenario en su cabeza, de algún modo se había mentalizado y aunque su corazón le latía con violencia en su pecho, su voz no temblaba al hablar—. Creo que Georgi es de mi edad o Sergei es unos años menor... los dos chicos son educados, es obvio que no querrán ceder a Viktor porque es el mayor y es el heredero al trono —medita Yuuri—. Si están en negociaciones con la señorita Mila es para aplacar las revueltas de las tribus salvajes... ofreciéndoles el trono de consorte es darles reconocimiento pero al mismo tiempo someterlos... es una excelente estrategia —comenta, se siente decaído pero si en su reino tuvieran el mismo problema no hubiera dudado en hacer algo similar.

—¿Y Yuko? —pregunta Hiroko porque el resto parecen encontrarle la idea al plan.

—Haremos que ellos compensen con un título noble a Yuko en su corte y así ella tendrá jurisdicción aquí en Britell y en Brilll, un honor que poca gente tiene... esto se debe a que ella también se verá afectada con esta decisión —comenta Yuuri y sus familiares lo escuchan—. Y las cosechas de Urtwen favorecerán a Bristell tres veces por año en lugar de dos por una década, sin contar que no enviaremos más dotes ni se harán más rituales de cortejo... se ha invertido mucho dinero que pudo haber servido para nuestro pueblo —propone con voz firme, ¿de verdad Viktor se casaría con Mila? Seguía sin creerlo, tenía ganas de vomitar—. No llevaré a mi pueblo a la guerra.

Mari se acerca a Yuuri. Masami observa en silencio al príncipe.

—Pero tú debes de gobernar Brill.

Yuuri niega.

—Debo de ver lo mejor por mi pueblo, y eso es lo que haremos... los hombres de Brill son fieros guerreros, además la mayoría de los generales son domadores... sería un grave problema encontrarnos con alguien que pueda invocar bestias... y nuestros ejércitos no tienen oportunidad contra ellos, sería contraproducente, se requirió de un siglo de guerra constante llegar a la paz que hemos mantenido hasta este momento, no la romperemos únicamente por sexo y las consecuencias de esto —suspira profundamente girándose a ver a su hermana, le sonríe con cariño. Deja su mano sobre sus manos y las presionas—. Tendrás que apresurarte a dar a luz a los herederos y ser fuerte para ser la madre de esta nación.

La hermana sonríe y asiente, enseguida se abrazan en silencio.

Masumi sonríe también, de un modo oscuro, casi como si las piezas de un engranaje comenzaran a moverse, espera unos segundos antes de aclarar su garganta.

—¿Usted qué opina señor Chulanont? —pregunta el rey desde su trono al moreno de barba y bigote que se ha mantenido al margen porque el estado bajo ninguna circunstancia podía interferir en los asuntos que concernían únicamente a la familia real, y aunque el rey tenía todas las facultades para intervenir en la política, no podía ser viceversa.

—Me parece correcto la decisión del príncipe Yuuri, si llega el momento y de ser necesario la princesa Mari hará un excelente trabajo como reina, y estoy seguro que el príncipe Yuuri será una mano amiga en una nación hermana —el primer ministro se siente tranquilo de que no tengan que ir a la guerra, como Yuuri lo dijo, no estaban preparado para ellos aunque había prosperidad en el reino.

—¿Prefieres a Georgi o a Sergei? —cuestiona Masumi que ha llamado a su secretario para redactar lo antes posible la respuesta al reino vecino—. Puedes elegir libremente, estamos en una posición privilegiada.

—Sergei es joven pero tiene ideas frescas y posee mucha vitalidad, mientras que Georgi es alguien inseguro pero valiente, apasionado con ideales de justicia e igualdad, sin contar que cuenta con mucho brío, es lo que se requiere para combatir a las tribus salvajes que hay al oeste —se queda pensando—. Prefiero que sea Georgi.

Los abuelos solo observan en silencio. El primer ministro lo ve con buenos ojos, y el secretario se encarga de redactar. No se ha consultado al parlamento porque no es un tema que le incumba, pero el primer ministro estuvo presente para corroborar que no se comprometiera la seguridad del pueblo de Brill. La carta es sellada y enviada. Deberían de tener respuesta en una semana aproximadamente. La sala del rey se queda vacía poco a poco y Yuuri observa silente los tronos vacíos frente a él. Otra vez se siente abatido aunque ahora es algo diferente. Cierra sus ojos y puede imaginar el caos que debe de haber en Bristell, espera que no sean duros con la princesa. Pide a sus dioses que Viktor sea feliz con la señorita Mila.

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Gracias por leer.

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Review:

Arkhadia: Hay un capítulo que está proyectado más adelante donde hablamos de cómo empezaron a hacer... esas cosas pecadoras (? xD, nah, en serio, si hay un capítulo y espero que en su momento lo disfrutes mucho 3 Pd. Muchas gracias por leer, y muchas más gracias por el comentario, me hiciste feliz mi día 3

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St. Yukiona

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.