CAPITULO 2
- Que calor hace…. – Susurre para mí mismo mientras me quitaba la sabana de encima, no era la primera vez que me despertaba con tanto calor en esta semana, para ser exactos ya era la tercera o cuarta vez en la semana, lo que me daba a entender que mi periodo de celo se acercaba y eso me estaba molestando, pues significaba que no podría salir de mi casa por un par de días debido a ello.
Me senté en la cama un poco perezoso y busqué en el cajón de mi mesa de noche los supresores para poder tomar uno, pues me daba miedo que de la nada me viniera el celo mucho antes de que estuviera preparado y me hallará fuera de casa; pero lo único que encontré en mi cajón fue pura mierda, solo había un par de dulces de miel que me gustaba comer de vez en cuando y la copia de las llaves de mi casa – tendré que ir a comprar unos supresores en la farmacia…- Solté un gran suspiro cargado de un ligero enojo y molestia, pues el calor aún no se me quitaba, me levante de la cama y fue justamente en ese momento cuando al fin pude notar la ausencia de Vegetta a mi lado, sonreí un poco melancólico por ello, pues aunque no quiera admitirlo, quería desayunar con él antes de que me tuviera que ir a dar la misa del día de hoy.
Salí del cuarto para ir al baño y darme una ducha, pero el olor de carne siendo cocinada llamo mi atención e inmediatamente baje a la cocina y ahí estaba él, con unas cuantas manchas de sangre en sus manos y su rostro, cocinando carne tranquilamente como si de su casa se tratase, me acerqué atrás de el para espantarlo pero claramente no lo logré, pues el tranquilamente me saludo con un – Buenos días dormilón… tranquilo la carne no es de tu inventario ni nada, fui a cazar yo mismo a la vaca, así que es carne fresca, ya le di un poco a Coringa – Mientras me hablaba me agache a acariciar a mi pequeño amigo que se relamía los bigotes tranquilamente después de haber comido, reí bajo y le agradecí por alimentar a mi pequeño perro, Vegetta solo asintió y finalmente volteo a verme, frunció un poco el seño al verme y se acercó a mí, lo cual me puso muy nervioso de alguna manera y provocó que retrocediera hasta que choque con una de las ventanas.
¿Q-Qué pasa Vege… - No pude terminar de hablar cuando una de sus manos acarició suavemente mi mejilla y su rostro se acercó peligrosamente a mi cuello, aunque no hizo nada más que olfatearme.
¿Estás bien Rubén? – Susurró después de despegarse de mí y quedarse parado con los brazos cruzados observándome, yo intenté recobrar mí postura e intentar que el calor en mi cara disminuyera, iba a negar lo de su pregunta por reflejo, pero rápidamente le contesté con un energético "SÍ!", el cual solté tan rápido por mis nervios que hizo que se me saliera un gallo, lo que provocó la risa de él – Jajajajja…. Vale, vale… ve a ducharte mientras yo termino de hacer el desayuno, ¿ok? - iba a negarle aquello, pero puso un dedo sobre mis labios y comentó – Es mi pago por dejarme pasar la noche, ¿sí? o ¿acaso prefieres que te pagué de otra manera, Doblas? – Susurró seductoramente lo último y se acerco muy peligrosamente a mí, lo cual esta vez reaccione rápido y lo aleje empujándolo un poco y salí corriendo a las escaleras para escapar.
¡COÑO MACHO, POR ESO NOS MOLESTAN! – le grité un poco enojado por sus acciones tan tontas y entre rápido al baño cerrando la puerta de golpe.
Al terminar de bañarme, el calor en mi cuerpo y cara habían disminuido, lo cual me relajaba, me puse una toalla alrededor de la cadera y observe un poco mi bote de ropa sucia – Ya tengo que lavar ropa…- susurre para mi mismo como un recordatorio, salí del baño y me tope con un Vegetta que estaba, al parecer, a punto de tocar la puerta. Nos quedamos viendo un rato sin decir nada, pude sentir como me estaba analizando(o comiendo?) con la mirada y eso me empezó a poner nervioso, lo que provocó que volviera a sentir calor en la cara y me tape el pecho, o mejor dicho los pezones - ¿Q-Qué quieres? – Le pregunté completamente ruborizado y le di un poco la espalda para sentirme más protegido, aunque no entendía por qué con él siempre me ponía nervioso el que me viera desnudo o algo, con Aaron o Luzu no me daba nada de pena, pero con el sí.
Solo venía a decirte que te apuraras… la comida se enfriará…
Y-Ya bajo, solo me vestiré – Comenté nervioso y lo vi de reojo, su mirada estaba perdida en un punto de mi cuerpo, no quiero pensar ni en que parte, pues me daba mucha vergüenza pensar que Vegetta estaba observando tan fijamente mi trasero, así que para que apartara su mirada tosí un poco, el rápidamente captó mi indirecta, se rasco la nuca mientras veía a otro lado y solo me comentó "te espero abajo" dió la media vuelta y se fue, cuando lo perdí de mi vista solté un suspiro muy aliviado y caminé rápido a mi cuarto – ¡Tengo que poner un maldito baño en mi cuarto, joder! – Al entrar solo me apure en ponerme la ropa interior y buscar rápidamente mi traje de padre, pues hoy era domingo y tocaba misa, ya al estar vestido con casi todo, agarré una mochila, metí mi estola y un poco de dinero para comprarme la medicina.
Baje al comedor y ahí estaba él, leyendo el "Karma New" un periódico que decía lo que había pasado en el pueblo esta semana – ¡Hey, Vegetta! – Comenté cantando, y me puse frente a él, cabe decir que la mesa de mi comedor era pequeña, solo para cuatro personas así que estábamos relativamente cerca, y mientras el bajaba el periódico pude notar el título de la portada del periódico de esta semana - ¿Robos en Karmaland? – susurre como pregunta y le extendí la mano para que me diera el periódico, el dudó un poco, no sé porque, pero aun así me paso el periódico y solo me enfoque en leer esa noticia – No saben quién ha sido… - Comente mientras seguía leyendo buscando algo, mejor dicho un nombre, pero no había nada de eso, pero sentía que el responsable de los robos era aquél hombre que me ayudó hace mucho y no paraba de estar en mis sueños.
¿Buscas algo en esa noticia? – Me susurró Vegetta haciendo que volviera a prestar atención a mi entorno, pues no lo había notado ya que estaba muy metido en la noticia, negué aquello con la cabeza y baje el periódico, doblándolo y dejándolo a un lado mío en la mesa - ¿seguro? – volvió a preguntar, y fue ahí cuando al alzar mi mirada pude notar como me observaba, nuestros ojos chocaron pero ninguno de los dos apartamos la mirada, sentía que buscaba algo en mí, tal vez una respuesta sincera o que le comentara algo que el claramente ya sabía, pues era muy penetrante su mirada, me sentía vulnerable ante ella y a la vez me hacia recordar los ojos de aquél hombre.
V-Vegetta… estoy seguro, tranquilízate y empecemos a comer, se me hace tarde para ir a la iglesia – Fui el primero en apartar la vista y empecé a comer, intentando ignorar un poco como me observaba.
Mmmm…. Yo que te iba a comentar lo de los rumores… - Susurró mientras empezaba también el a comer, rápido tragué lo que tenía en mi boca y le dije emocionado.
- ¿Qué rumores? Veg, no me dejes así, sabes que me encanta escuchar los rumores! – Como hable muy rápido y aun tenia un poco de comida en mi boca, me atragante y empecé a toser, tape mi boca e intente tranquilizarme un poco.
Mejor dicho, eres un chismoso… - Susurró tranquilamente mientras me servía en mi vaso un poco de jugo de naranja, intenté negarle aquello pero preferí tomar del jugo y como estaba callado, el siguió hablando - No lo comentaron en el periódico porque aún son simples rumores y especulaciones… pero la gente comenta sobre un hombre con traje de lobo… lo llaman "el lobo nocturno" o algo así, la verdad no sé… - Comentó tranquilamente, mientras partía un trozo de carne y lo colocaba dentro de su boca.
Lobo nocturno… - Susurre bajo mientras observaba mi carne, imite la acción de Vegetta y seguí comiendo.
¿Ya lo habías escuchado?
¿Eh? – Dejé de observar mi comida para volver a toparme con sus ojos violetas, que por alguna razón estaban más intensos en este momento y eso me ponía un poco nervioso.
No reaccionaste como normalmente lo harías – comentó- ¿Lo has visto? – Intenté hacerme el tonto e incline un poco mi cabeza como si no comprendiera su pregunta, a lo que el volvió a formularla - ¿Has visto al lobo nocturno alguna vez? – Algo dentro de mi quería decirle la verdad y decirle que ese extraño "ladrón" me había intentado ayudar a escapar de la cárcel, pero quería guardar un poco más ese secreto, pues si empezaba a preguntarme algo sobre él, me iba a poner nervioso y no quería que Vegetta empezará con su molesto interrogatorio.
No, nunca he visto a alguien así, además el único raro del pueblo vestido de algún animal es Luzu con su traje de tigre – Comenté tranquilamente mientras casi terminaba mi desayuno.
¿Sólo Luzu? – comentó en broma Vegetta, a lo que yo fruncí el seño y me le quede observando – Yo conozco a un chico de cabellos platinados, relativamente alto, de ojos esmeralda que siempre va por el pueblo usando una sudadera con orejas de oso, y cuando no usa esta, usa una gorra con orejas de oso y cuando… -
¡VALE!, vale, ya entendí, ¿ok?, yo también soy un tipo raro que va por ahí vestido de animal… pero sabes que… si no mal recuerdo había un tipo, creo que se llama Samuel De Luque, este tipo también anduvo por el pueblo vestido de oso una vez, ¿recuerdas? – Comenté como un ataque hacía el, pero en vez de molestarlo, el solo se rió y eso provocó que yo también me empezará a reír.
Después del desayuno, ambos recogimos la mesa y seguimos charlando, pero esta vez de temas más normales sobre lo que haríamos el día de hoy, yo decidí lavar los platos pues era justo ya que él había preparado una deliciosa comida, pensé que él se iría después de desayunar, pero se quedó tranquilo jugando un rato con Coringa, mientras yo terminaba de lavar. Antes de salir de la casa me lava la boca y le ofrecí a el que hiciera lo mismo, pero me comentó que se iría a su casa a hacer eso, así que sólo me espero a que yo acabará de arreglarme y finalmente salimos de mi casa.
¿No iras hoy a la misa? – Le pregunté mientras caminábamos juntos sobre las vías del tren que estaban todavía construyendo.
No… tengo que encargarme de unas cosas en mí casa…. ¿pero hoy no ibas a hacer misa en la noche por la boda de unos aldeanos?
Sí… ¿irás? – Antes de que el comentará algo más como "no estoy invitado" le respondí – Es mí iglesia moderna, puedes ir aunque no estés invitado… además también irán los chicos, pues se trata de la boda del hijo del panadero con el guardián que esta siempre protegiendo la casa de Merlón – Le comenté tranquilamente, mientras ya estábamos cerca de la iglesia y podía ver perfectamente como ya estaban la mayoría de los pueblerinos afuera esperando a que llegara y abriera las puertas.
¿Es entre dos chicos la boda?, ¿eso no es ilegal para las iglesias? – me comentó asombrado, a lo cual yo negué y con una sonrisa le contesté.
¡Amor, es amor… a parte ese comentario de que no te puedes casar con alguien de tu mismo sexo ya es muy pasado de moda Vegetta, recuerda que mí iglesia es MO-DER-NA!... además, los Dioses lo aprueban, si no lo hicieran ¿Por qué hicieron que existieran omegas y alfas, ¿eh? – Le respondí tranquilamente.
Tienes razón… - Susurró con una pequeña sonrisa que logré notar al verlo de reojo, dejo de caminar y sujeto mi mano, haciendo que yo también me detuviera.
¿Qué ocurre? – Le pregunté un poco asombrado por su repentina acción.
Rubius… ¿tú que piensas de la unión de dos hombres? – Lo preguntó muy serio, a lo cual mi cuerpo reaccionó con un sonrojo, desvíe la mirada para dejar de verlo e intentar tranquilizarme un poco
¿A qué te refieres? … esta bien mientras exista el amor… o eso creo… - Le contesté mientras con mi mano libre rascaba un poco mi nuca en clara señal de que me estaba poniendo nervioso y buscaba relajarme – Vegetta… ya tengo que… - No pude terminar de hablar cuando me jaló contra él, logrando que estuviera contra a su pecho y antes de que pudiera reaccionar, su mano derecha sujetó mi barbilla e hizo un movimiento para que alzará la mirada y obviamente nuestros ojos se encontraran - ¿Samuel? -Susurre mientras sentía como nuestras respiraciones se empezaban a mezclar por la cercanía de nuestros rostros.
Rubén…. ¿te gusta alguien? – Preguntó muy serio mientras sus labios estaban casi rozando los míos, mí corazón no paraba de latir fuerte y eso estaba haciéndome más, y más nervioso, trague saliva gruesamente, puse mis manos en su pecho e intenté alejarlo, pero claro sin poner nada de fuerza, pues estaba tan sumido en sus ojos violetas y en como sus labios ya estaban cada vez más cerca de los míos, que no podía pensar en algo más que en él y en este momento que estábamos teniendo los dos.
Sam….
¡EH CHICOS! ¿Qué hacéis? – La voz de Luzu provocó que reaccionara a lo que estábamos haciendo en plena luz del día, no sé de donde cojones saque la fuerza pero empuje a Vegetta lo suficientemente lejos de el para poder salir corriendo rumbo a la iglesia, y solo pude escuchar como Luzu decía " ¿Arruine algo?", a lo cual quería gritarle que sí, que había arruinado el gran momento de mi primer beso con Vegetta, pero también sabía que me había ayudado, pues si eso hubiera sucedido, no sé que me hubiera matado primero, el paro cardiaco que estaba a punto de darme o la felicidad.
Llegue a las puertas de la iglesia, donde la gente me observo sorprendida por como me encontraba, me preguntaron si tenia fiebre o algo parecido a lo que yo simplemente reí y les comente que era porque me había quedado dormido y había corrido desde mi casa hasta llegar con ellos para darles la misa, ellos se rieron por lo que comenté de que me había quedado dormido y simplemente dejaron de hacerme preguntas, abrí las puertas de la iglesia y dejé que todos pasaran mientras yo junto con las monjas prendíamos las velas para darle luz al lugar, y así empezar la misa del día de hoy.
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ADVERTENCIA: EL PRÓXIMO CAPITULO TENDRÁ UNA CASI VIOLACIÓN... A NO SER...
