Se que dije que este seria un one-shot, pero desde hace algunos días he estado pensando en el desarrollo que podria llegar a tener espero sea de su agrado esta idea.

Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.

Capítulo I. ''Debo estar loca''

Sabía que al seguir una voz que al parecer solo estaba en su cabeza, podría llegar a ser extraño, incluso hasta peligroso, ni siquiera se había puesto a pensar con calma que era lo que esperaba al ir a ese lugar, pero ciertamente el encontrar a un hombre de nieve parlante y a la que parecía ser la mas hermosa criatura jamás vista, era la ultima cosa en su lista.

Gracias a su cargo en la empresa que le fue dejada por sus difuntos padres, tuvo que desarrollar la capacidad de leer a las personas, y la mujer frente suyo, no parecía querer hacerle daño alguno, incluso en sus ojos se veía un sentimiento sumamente raro, dado el hecho de que era la primera vez que la veía, ¿Añoranza?, ¿Melancolía?...¿tristeza?... ¿Felicidad?

No sabia, pues aquellos orbes color zafiro tenían un brillo tan especial que le hizo callar cualquier cosa que pudiera decirle, le decían posiblemente aquella respuesta que había estado buscando, e incluso mas, pero no sabia si estaba realmente preparada para ella.

La mujer dio un paso hacia ella que le hizo salir de su mente, y tomar el arma que cargaba consigo, apuntándole.

Nunca había sabido por qué su padre siempre le había insistido en que aprendiera a disparar, y también el cargarla consigo, pero viendo la situación le agradecía.

- ¡No te me acerques! - grito, pero la platinada no hizo caso, y siguió avanzando.

Ahora, una cosa era que supiera disparar, pero otra completamente diferente era hacerlo hacia una persona, no quería hacerlo, pero con cada paso de la mujer, sus nervios aumentaban, era como si no fuera consiente de que podía quitarle la vida con un solo dedo.

Desvió un poco el cañón del arma solo lo suficiente como para que lo que estaba a punto de hacer no llegara a hacerle daño a la platinada, el sonido retumbo en todo el bosque, haciendo eco entre los arboles, las astillas del árbol en el que la bala había impactando volaron hasta caer en el suelo, deteniendo con extrema eficacia a la mujer, sin embargo lo que trajo su acción fue totalmente surrealista.

De la nada un círculo de fuego morado con destellos rosas la rodeo, dio un par de pasos hacia atrás completamente horrorizada, pero no tuvo siquiera tiempo de gritar cuando la tierra comenzó a temblar, producto de los pasos de un gigante de roca, sus grandes cuerpos se alzaban por encima de los arboles, y sabia que estaba muerta.

Y es cuando su mente le dio la opción, podía arriesgarse a quemarse hasta las cenizas, pero teniendo una ligera oportunidad de escapar, o bien podía esperar su final siendo aplastada.

La quinto espíritu vio aquella determinación que caracterizaba a su hermana en las facciones de su visitante, y actuando rápido antes de perderla, con un simple movimiento de manos, los pies de la cobriza se cubrieron de hielo, deteniéndola antes de que saltara lejos de ella.

Vio como sus ojos se abrían a más no poder, el pánico deformo sus facciones, y en un intento de calmarla alzo sus manos, pero se vio en la mira de aquel artefacto que había alertado a los demás espíritus.

- Tranquila. - dijo con la voz mas calmada que fue capaz de pronunciar. - No voy a hacerte daño.

Pero recibió una mirada incrédula como si supiera que le estaba tratando de engañar. - Claro, el fuego es una muestra de cortesía, el hielo es un regalo de bienvenida, y estoy segura que el gigante va a comenzar a cantar en cualquier momento. - es sarcasmo escurrió de cada palabra, y Elsa tuvo que hacer una mueca, pues sabia que en cierto punto tenía razón.

- Lo acepto, no es la mejor de las situaciones, pero te lo prometo, no corres peligro.

Por un momento pensó que aceptaría, pero después de cinco minutos se dio cuenta que sus palabras, no hicieron ningún efecto en la mujer.

- Si bajas el arma, y me escuchas, serás libre. - Trato de negociar.

- Libérame.

Elsa rodó los ojos, justamente tenía que parecerse a su hermana en lo obstinada.

- No, por que vas a correr sin siquiera escuchar.

Anna tuvo la decencia de sonrojarse al verse descubierta, pero no bajo la arma, que creía que era lo único que la separaba de una muerte segura.

- Entonces nos quedaremos así hasta que muramos.

Los ojos de Elsa brillaron de lagrimas sin derramar, pero hizo el sentimiento a un lado. - No creerás la ventaja que tengo sobre ti.

Los minutos se hicieron horas, y antes de que Anna se diera cuenta, la noche envolvió todo el lugar, lo único que le hacia ver era aquel fuego que seguía rodeándola.

Sabía que sus brazos no resistirían mucho tiempo, podía sentir como los calambres empezaban a torturarla cada vez mas, y en cambio aquella rubia, parecía no querer rendirse, pasando el tiempo jugando con una especie de lagartija azul que solo los dioses saben de dónde salió.

- ¿Que se supone debo de saber?

Por primera vez en un par de horas, la mirada azul se clavo en ella, pero por respuesta solo recibió un encogimiento de hombros, y su atención volvió al pequeño lagarto.

- Por el amor de los dioses, ¿que se supone que esperas?

- Baja esa cosa. - dijo apuntándole a su magnum. - Me pone nerviosa.

- ¿En serio esperas que crea en ti tan fácilmente?

Pero esta vez no recibió respuesta.

Y viendo que no tenía muchas opciones, pues el hielo en sus pies no parecía ceder ni un poco, bajo su arma con un sonoro suspiro.

- Listo, cumple tu parte del trato.

La gran sonrisa que recibió, le hizo sonreír inconscientemente.

Y el hielo desapareció tan rápido como había aparecido.

Por un momento pensó en correr, pero sabia que solo llegarían al mismo lugar, por lo que prefirió esperar a escuchar cualquier cosa que tenía por decir y después regresar a su penthouse, tomar un baño de un par de horas, llamar a Mulan y con algo de suerte el día se perdería como un sueño.

- No tengo idea. - Dijo tan simple que Anna se quedo de piedra por la impresión.

- ¿Que?

- No se por que estás aquí. - repitió. - El aire tiene una brisa extraña, y hemos tenido un mal presentimiento, pero esperaba que tú tuvieras una idea del por que estás aquí, no se alguna especie de misión o algo.

La mirada incrédula de Anna comenzó a ponerla nerviosa.

- Bueno, es bueno saberlo, pero no, solo soy una turista, y si no es mucha molestia me gustaría regresar a mi vida común y corriente, sin todo esto, fue un gusto conocerte. - Anna se dio la media vuelta, viendo el fuego frente a ella.

La quinto espíritu vio como esperaba que le abriera paso por el fuego, pero sabía que si lo hacía se arrepentiría, ya había tomado una decisión parecida una vez, y no volvería a hacerlo.

- Espera, se que esto puede ser completamente nuevo para ti. - Y por mucho que tratara de encontrar las palabras para convencerla de permanecer ahí junto a ella, no había nada en su mente, mas al estar hablando con una espalda, asi que solo dejo que su corazón hablara. - ¿Nunca haz sentido que no perteneces a donde estas?, ¿que tu verdadero hogar está afuera, esperando por ti? ¿Una voz que te guía?

Vio como dio en el blanco con aquello ultimo.

Pues en aquel bosque, una mujer de cabellos cobrizos tomo una decisión que cambiaría su vida en mas de un sentido, pues aunque sabia que debía estar loca, se dio media vuelta para encarar a la mujer de cabellos platinados.